Shizu se quedó parada, con el ceño fruncido y la mirada clavada
en Hackett y esa sonrisa más o menos inocente, realmente más menos que más.
Aquello fue suficiente para que volviera a subir la guardia un poco más.
<< No quiero dormir…>> pensó por vigésimo tercera
vez la morena, escribiendo en su bloc de notas, apoyando el rostro sobre la
mano alzada notando como a ratos se le cerraban los ojos en respuesta a las
violáceas ojeras que crecían bajo ellos.