Mision #2: Hackett Adolph Engels/Shizu Tanabe.
EL chico suspiro mirando la dirección donde la chica se enfocaba
descubriéndola ya oscura como el restaurante.
-¿Por qué no?-incurrió aun que no debiera, quizás ni siquiera
sugerirlo.
-Yo sabré mi cuento-pregunto intentando no sonar tan cortante o
seca como en otras ocasiones.
-Pues lo sabrás muy mal-dijo alzando una rodilla para reposar un
brazo-Es tu familia, querer verle no lo veo anormal-dijo de repente recibiendo
una mirada de odio o coraje de la morena.
-¡Deja de intentar meterte donde no te llaman!-dijo enojándose
por la simple sugerencia del chico la había encendido por más que lo evito-¡Tú
no tienes razón para meterte en mis asuntos!
-¡No, pero un Noah los ah visitado!-dijo crispándose al instante
al ver la mirada de dolor de la chica-No, perdón yo no-
-Si tienes razón…nuestro trabajo, nuestro maldito trabajo debe
ser más importante-dijo apretando los puños.
El chico se sintió mal rascándose la nuca con una culpa que no
entendía.
-con o sin trabajo…debes verles-dijo sintiéndose un idiota de
repente.
-Si tanto te interesa investígalo tu solo-dijo levantándose del
tejado con una pequeña punzada en el pecho.
-No te queda-gruño apretando los labios-¡No te queda el papel de
víctima!…el papel de débil, no va contigo-dijo apretando los puños-No te queda
el rendirte tan fácil por una depresión…Tu eres una chica que no debería
renunciar a lo que quiere…ni menos por esta guerra-finalizo
-Se ve lo poco que me conoces-Bajo la vista y desapareció por la
calle ella sola.
Shizu andaba, comenzando a llorar sin remedio ¿Por qué no la
dejaba en paz? ¿Qué se creía? ¿Acaso no pensaba que quizás ella deseaba esa
oscuridad, esa soledad?. Porque debía presumirle de conocerla cuando no era
así. Porque nadie entendía que en verdad nunca había sido esa chica fuerte que
pinto ante todos, incluso ante sus amigos, que era frágil que hacía años que
necesitaba algo en que apoyarse y lo poco lo había perdido cuando Bianca y ella
habían acabado tan mal en aquella misión, ella era su nuevo mundo y lo había
perdido tan rápido que sabía que estar sola y la oscuridad sería la mejor
salida.
Mientras tanto el chico se dejo caer pesado en el tejado, no
entendía el por qué, pero sabía que lo que le había dicho no era justo, que era
como exigirle, por un momento se recordó a su padre y se odio. Aquella chica no
necesitaba que le exigieran mas fuerza, ella sola lo hacía…a esa chica había
que darle un descanso una ayuda, un lugar en el que pudiera sentirse segura sin
tantas responsabilidades. Esa chica necesitaba un lugar fuera de la guerra.
El resto de la noche paso el chico se había quedado ahí sin
moverse un ápice cuando vio que el restaurante abría decidió bajar de un salto
por la escalerilla de emergencia.
-Buenos días-dijo en un español fluido que aun no podía admitir
que tenia, al menos con la morena.
-Buenos días-dijo la chica de grandes ojos de color verde
esmeralda de un bello cabello castaño rojizo que le sonrió al instante
notándolo extranjero aparte de apuesto-¿Necesitaba algo? ¿Quizás
desayunar?-ofreció con amabilidad.
-Una taza de Té, me bastaría-contento pasando a la invitación de
la chica que así lo hiciera- También me gustaría preguntarle algunas cosas. Si
me lo permite
-¿A mí?-pregunto algo sorprendida pero asintió y fue a preparar
el té antes de sentarse con el-Pues dígame en que puedo ayudarle-intento ser
sonriente y no ponerse nerviosa.
-Es por lo de su hermana-iba a decirlo, iba a decir Miku, como
recordaba que Shizu la llamo pero no, no pudo pronunciarla-De su hermana Shizu-
-Yo no tengo ninguna hermana con ese nombre-se precipito a
levantarse y marcharse pero la mano de Hackett la retuvo.
-Yo se que la tiene, también se algunas cosas que no debería,
pero las se-dijo mirándola con determinación.
-¡Ella dejo de ser mi hermana desde que mato a mi madre!-dijo
soltándose de mala gana.
Hackett gruño apretó los nudillos pero acabo relajándose.
-¿Es acaso tu escusa inhumana para no asumir responsabilidades?-
-No es ninguna…-los ojos de ese chico la callaron.
-Por más que lo veo, tú necesitas a quien culpar…necesitas con
tanta fuerza a quien enlodar, porque si no, sientes que caerás que desaparecerás,
que necesitas odiar a alguien a quien quizás le has tenido envidia toda su
vida.
-¡Usted no me conoce…no puede juzgarme!-apretó aun mas los
puños-Además ¿quién es usted el novio o el amante de mi hermana?
-Ninguno de los dos…soy solo su compañero-le miro seriamente-Y
se lo que se sufre en este mundo lo que es perder a alguien importante por un
akuma, lo que sufres cada día por que esa guerra te consume, porque te lastima
y te quita cosas…cosas que ya no recuperaras jamás y otras que se irán, de
alejaran por miedo y por envidia o ego…Shizu no se merece esto, ella ya sufre
demasiado carga con cosas que u deberías…tu eres la mayor, tu deberías ayudarla
quitarle peso no ponerle más, ¿por qué? no puedes comprenderla, ¿Por qué? no
puedes ver lo que sufre por no tenerles cercas, verles a lo lejos y sentir que
merece su odio y desprecio-finalizo
Sakura lo observo mientras un tercero escuchaba y parecía apoyar
lo que decía aquel joven que no tenía nada que ver en ese asunto familiar pero
que igual se había metido en el por un raro y quizás idita impulso.

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