martes, 19 de febrero de 2013

El Deseo Detrás De Un Adiós Cap. 5



Capitulo   5: La pluma negra que concede deseos.

Los años no aseguran que los dolores te abandonaran, que el miedo desaparecerá, que todo lo que sentiste ayer no lo puedas sentir en el presente.

Por que hay heridas que sanan otras dejan cicatrices que se cierran con la aceptación pero eso solo cuando quieren seguir adelante a pesar del dolor del ayer a pesar de tener una marca que no se borrara, que se esfuerzan el día siguiente por querer vivir.


Pero esas mismas cicatrices pueden abrirse innumerables veces mas cuando uno mismo no quiere que estas sanen, las abren una y mil veces por que nada les es suficiente. Por que el sufrimiento y la tristeza es lo que mejor se creen merecer, por que incluso el mismo odio las mantiene abiertas disfrazados de tristeza.

Quizás después de dos años alguien que no fuera uno mismo puede curar esas heridas, como el vació al cumplir una promesa cada año como único significado a una vida a un propósito.

Para ambos con cicatrices esos dos años fueron sus torturas sin anhelos, sin una real razón de avanzar, su sol se había marchado ya hacia tantos meses atrás, pero aun así querrían cumplir con aquella última promesa la que se convirtió en su único propósito de seguir respirando.

Era enero el ultimo semestre de preparatoria estaría sonando, los últimos 6 meses en los que cumpliría su palabra.

Entre desgracias y suerte era para el haber tocado con quien consideraba la verdadera asesina de su querida Bianca, habían tocado en el mismo salón, donde siempre la miraba con rencor diario desde que entraban a clases hasta salir de ellas. Siempre le recordaría mientras cumplía su promesa.

La cafetería era el lugar al que iba a la salida del primer día compraba algo que implicaba su promesa y aun que también compraba una caja de cigarrillos, ese habito era lo que los años le habían dado después de su perdida.

Anduvo hasta el cementerio exactamente como los semestres pasados saco un plato que coloco sobre la lapida de Bianca y ahí puso tres panecillos rellenos y sonrió como pudo a la foto de ella.

-Aquí esta son los últimos de este semestre cariño-susurro sin recibir respuesta-Lo vez comimos juntos como querías-dijo intentando mitigar las ganas de llorar y sacar un panecillo propio recordando la promesa de hace años.

<<-Esta preparatoria es enorme->>

Resonaba en su cabeza con las imágenes tan claras como ese día.

<<-Será divertido venir aquí los tres juntos ¿No les parece?-Bianca sonreía mirando a sus dos acompañantes detrás de ellas-

-Si, claro será divertido-contestaron al mismo tiempo cruzando miradas relampagueantes que ella nunca noto.

-Hablaron al mismo tiempo, creo que de deben una soda-rió dándose la vuelta cuando capto un olor.

-Espera Bianca-grito Alyer a verla meterse entre tantos aspirantes y perderla de vista un momento, pero aliviado estuvo cuando la vio asomada en la vitrina.

-Bianca, no salgas así disparada-la reprendió Shizu mientras ella también notaba la vitrina como el otro compañero-Quieres un pan relleno-pregunto extrañada por que ella podría preparárselos por si misma.

-¡Oh si…! Pero no-soltó haciendo que los dos pusieran cara de confundidos que la izo reír nuevamente-Estaba pensando en un soborno-

-¿Un soborno?-Ambos volvieron a hablar al mismo tiempo pero solo gruñeron internamente y le siguieron tomando atención.

-Bueno escuche que estos panes rellenos son los mejores que uno pueda comer en esta cafetería, muchos vienen a comprarlos-Alyer estaba apunto de decir que le compraba alguno y ella pareció entenderlo y lo detuvo-No…ni pienses en entrar a comprarlos-inflo los cachetes.

-No dije nada-se quejo pero rió al sentir que ya le conocía aun que otra persona desvió la mirada desconforme por esa cercanía.

-Bueno tenias cara de te comprare unos-volvió a reír-Yo creo que no ay que comprarlos hasta que nos acepten en la preparatoria-dijo firme-Es mas podemos hacer una promesa-rió

-Una promesa-esta vez Shizu se adelanto antes de que por tercera vez en ese día su dialogo se cruzara con el chico que seguía desagradándole.
-Si una promesa-miro a los dos y tomos una mano de cada uno-El primer día de cada semestre vendremos los tres y compraremos los panes uno de cada sabor, uno de fresa, uno de chocolate y uno de vainilla-ofreció-Pero solo podemos comprar tres para cada uno y si los tres pasamos de semestre, si uno se atrasase y no avanzara jamás volveremos a comprar de esos panes-puso carita de pena-Eso es una advertencia-les miro seriamente.

-Ya nos amenazar-sonrió Alyer presionando su mano con cariño-Por que lo dices-

-Por que si alguno de los dos se salta clases y no aprueba y se retraza se que se saldrán y me dejaran sola, quiero tener algo simbólico y especial y los dos saben que me gustan los dulces y los are los villanos si durante los dos años de prepa no puedo comer los bollos legendarios, así que-volvió a oprimir sus manos-Prometámoslo…el primer día de semestre comeremos panes dulces juntos uno de cada uno-pidió con una bella sonrisa que los derroto a los dos.

-Lo prometo-volvió a escucharse al mismo tiempo pero ya no podían molestarse por que tenían una nueva cosa que darle a Bianca, una promesa a quien querían tanto.

-Mas les vale cumplirla-volvió a reir >>

-Vez, puedo cumplir promesas-se escucho ya en el tiempo presente tras ese recuerdo feliz y amargo mientras comía los panes de el-Ya no puedes enojarte…ya no podrás enojarte, así que siempre debes sonreírme-pidió ya derramando un par de lagrimas comiendo sin ánimos ahí hincado.

Ese mismo día como los anteriores no muy lejos de ahí alguien mas los comía, se había mezclado en uno de los entierros aun que poca gente estaba presente, no tenia muchos respeto por aquel o aquella que despedía al parecer a escondidas pero cuando termino y vio que el chico se marcho dejaría también su ofrenda pero antes contó uno de los bollos le sobraban.

-No se quien fuiste, pero no me gusta deber nada-susurro a la tumba recién hecha dejando un bollo sobre una servilleta antes de ir a llorar a la tumba de su amiga y dejar los bollos de tres sabores como cada semestre.

Los meses pasaron y aun que quizás ya no debían nada avanzar era una de las pocas cosas que tenían, pero incluso en su penitencia cuando se acercaba ese día todo se oscurecía, las penas renacían las heridas se abrían el odio palpitaba en cada extremo de su conciencia.
Ese día era el que mas deseaba que no se moviera, pero las personas seguían viviendo el mundo seguía girando, al tiempo nunca le importo que ella hubiera desaparecido un día trece igual hace justo 2 años.

El simple hecho de pararse e ir a la preparatoria ya era una carga, el llegar y sentarte en su silla y sentir como en lo mas fondo de esa habitación avía un par de ojos mirándote con odio y rencor durante todo el día.

Shizu ya tenia mas que suficiente, ya no podía seguir queriendo avanzar mas sus piernas salieron lo mas rápido que pudieron de ese lugar pero sin poder entenderlo habían andado justo a la calle donde la perdido.

Quizás debía darse vuelta y desaparecer pero antes de eso el humo de tabaco toco su nuca pero eso no fue lo que provoco sus escalofríos si no el hecho de la palabra susurrada detrás de ese humo gris.

-Fue tu culpa-miro los ojos dorados esos que le miraban con odio se había inclinado solo para decirle aquello y simplemente cuando el semáforo cambio el cruzo la avenida de cuatro carriles y desapareció entre la gente.

Ella no pudo hacer lo mismo sus piernas le temblaron y callo ante aquello, ante la verdad…era cierto era su culpa lo sabia, lo sabia mejor que nadie…ya no podía mas los recuerdos de ese día pasaron por su cabeza, el odio, su rostro asustado y el que ya no mostraba vida, la sangre el auto…todo. Ya no podía más.

Sus ojos se secaron después de sus recuerdos iba a levantarse y simplemente cruzar estuviera permitido o no pero cuando su vista se alzo todo estaba detenido.

-¿Por qué llorar la muerte con culpa? Por que desmoronarte a ti misma con ese sentimiento ante lo que no se puede corregir-dijo de pronto una voz.

Pero no había persona que se moviera, ni el viento ni las aves y pronto noto una que no era natural su plumaje negro sus ojos verdes afilados las enormes garras era un halcón…un halcón que le estaba hablando.

-La culpa es lo que merezco, llorar es lo que merezco-contesto aun que el hecho fuese nada natural, solo desdaba gritarlo mas si era un sueño-Soy la única culpable…yo solo yo…tengo la culpa de que pasara…por eso lloro es lo único que me queda…llorar es realmente lo que me queda-

-Que pensamiento tan cerrado-Volvió a decir el ave que desde lo alto.
Ella se dejo caer en picada pero antes de caer al suelo una explosión de plumas negras destello dejando que ahora la forma fuera la de un chico; su cabello era platinado largo rizado atado por una coleta baja sus ojos rojos miraba a la morena notándosele la claridad en ellos, lleva muñequeras de telas en sus muñecas con cadenas solo una ala la cual estaba al parecer vendada su cuello era cubierto por un collar de púas que completaban un poco la rebeldía que mostraba sus pantalones rasgados.

-La culpa no es algo que se merezca, o que se deba imponer eso es tan cerrado-volvió a repetir el era mucho mas alto que ella aun que parecían tener la misma edad-Eso no te ara feliz, la culpa nunca hace feliz a nadie-le dijo inclinándose un poco mas-¿Quieres que te conceda un deseo?-susurro haciendo que una de sus plumas descendiera por su rostro con una pequeña sonrisa en el antes de separarse y mirarla.

-¿Un deseo?-Tenerlo cercas fue desconcertante, que se inclinara hacia ella que le mirara fijamente, todo mas el escalofrió que le recorrió a pesar de querer decir que si el quería-…Quieres mi alma por un deseo-susurro su mente se lo había gritado.

El chico pareció echarse a reír sin pena alguna ante tal patraña.

-Acaso tengo pinta de devora almas o de Satanás-dijo solo logrando enfadar a Shizu.

-¡Sabes que!-le grito indignada-¡Quédate con tu deseo! ¡No quiero nada-Le dijo apresurándose a recoger sus cosas pero tan pronto dio un paso al frente se dio cuenta que no podía avanzar mas, sus piernas se movían y lo sabia, pero ella no podía irse de ese sitio.

-No servirá de nada-escucho venir de aquel chico quien resoplo decepcionado-Sabes que estos deseos solo se le conceden a uno en un millón, eres de las pocas afortunadas y solo quieres escapar del chico delante tullo-la miro mas seriamente-Lo preguntare solo una vez mas ¿Quieres ó no quieres que te conceda un deseo?

Shizu se quedo aun mas desconcertada pero sus ojos se volvieron a humedecer mientras sentía algo en su bolsillo palpitar que la izo llorar.

-Quiero que vuelva-susurro muy bajito-Quiero que regrese, quiero disculparme, quiero decirle lo mucho que la quiero y que la necesito…quiero pedirle perdón-dijo con el llanto quebrándole la voz-¿Puedes concederme eso? ¿Puedes devolvérmela?-En un acto sorprendente la frente de la chica callo hasta posarse en el pecho de aquel ángel.

El solo se sorprendió un poco pero no la consoló y espero un poco para apartarla de el con el mejor tacto tendiéndole una servilleta para que se secara las lagrimas.

-Puedo devolvértela si ese es tu deseo-dijo pareciendo entender mucho lo que ella quería-Pero si ay un pago que debes realizar.

-¿Qué clase de pago?-murmuro secándose las lágrimas con la servilleta.

-Para que yo pueda traerla primero debes curar a las personas heridas por su muerte-Dijo cuando un grupo de 5 plumas levito trasformándose en fotos que reflejaban rostros distintos: Los padres de su amiga, Quien conducía el auto que se la llevo, el auto y dos cuadros negros al final, sin rostros.

-¿Curar?-pregunto sin apenas entender, a pesar de que todo ya era raro, pero ante la semejanza de las fotografías los ojos de la morena chispearon negando rotundamente-Curarlo a el-señalo el retrato de quien creía odiar incluso mas que a ella misma-El la mato…no lo are…nunca, jamás quitare peso de sus hombros-le grito

El ángel rió mirándola mientras se encogía de hombros.

-Por mi esta bien, puedes vivir toda tu vida con el odio y la culpa ese no es mi problema-aseguro-Quédate con tu orgullo, por que si no los curas y perdonas yo no puedo conceder tu deseo…Yo no puedo traer de vuelta a Bianca-susurro dispuesto a marcharse.

Aquellas palabras le dolieron pero no por la vida miserable que podía tener que ella sabia merecer, no le dolió y aterro el hecho de que no la traería de vuelta, ella no volvería…y ella quería que volviera ¿Qué estaba haciendo?

-No…espera, espera-dijo desesperada atrapándole sin dejar que se marchara-Lo are, pero tráela de vuelta…cumpliré…te pagare con lo que me pides-lo miro con dolor-Cumple mi deseo-rogó.

El ángel pareció suspirar pero asintió.

-De acuerdo-tendió su mano-Puedes llamarme Hackett-al fin se presento con un nombre para llamarle. Pero mas que eso el también mostró una queda sonrisa aun que daba aire a soledad.

-Yo me llamo Shizu-contesto mientras sus manos se soltaban.
-Muy bien Shizu, concederé tu deseo…solo demuéstrame cuanto lo quieres-dijo cuando el mundo se empezó a mover se asusto pues fue en un instante y mas al tenerlo cercas con esas alas-Ellos no pueden verme-dijo como si hubiera entendido su desconcierto-Anda aun muchas cosas que hacer-le dijo para que le siguiera.

El parecía saber mucho más de lo que podría entender.

Miro su mano y pudo sentir como si algo quisiera brillar pero después como una pluma caía a sus manos.

Era una pluma negra…la pluma negra de quien le concedería un deseo…

La pluma que concede deseos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario