domingo, 20 de junio de 2021

Capitulo #2 Alianzas inesperadas

 




Capitulo #2 Alianzas inesperadas


Ya habían pasado tres días desde que se había encontrado con esa aventurera cuyo rostro desconocía, y aun no podía entender como la había dejado marchar sabiendo lo que sabía, era porque le tomo demasiado de sorpresa que alguien viera debajo de su disfraz, y claro que no tenía nada que ver que ella confirmaba sus sospechas, él no podía ser el único medio Elfo oscuro viviendo escondido en esa sociedad…tendría que abordarla solo para asegurarse que no fuera expuesto.


Tras estar tirado y reflexionado en su cama se irguió de un solo impulso rascándose el cabello desordenado, salvo la parte que era exclusiva de su trenza pegada a su cráneo y es que estaba abrochada con magia de una estilista medio hada que le aseguro que no se desharía al menos que él lo deseara…y como no era el caso permaneciera impoluta tras sus horas de descanso. Tras eso hizo sus estiramientos de rutina flexionando los brazos y estirando sus músculos eso permitiría que el flujo de su magia se relajara y corriera con más naturalidad, y tras estos ejercicios de rutina se preparaba un cigarrillo casero para terminar con flexiones sobre una barra de metal que la casera le había dejado poner en una de sus puertas.


Pronto conseguiría el dinero suficiente para comprarse una casa propia fuera de la ciudad, ya que estas no estaban reguladas al estar fuera de la misma, los precios solían ser algo más elevados de lo normal, y él quería privacidad en el bosque, y también afectaba sus otros gastos indirectos, pero debía cumplir con todos ellos, un mes o dos más en la posada no le venía mal, y su hechizo de ocultamiento funcionaba bien, que esa aventurera lo descubriera era evidentemente culpa de que ella también tenía sangre de la raza.


--Debería dejar de pensar en ella—se reprendió en voz baja para el mientras se dejaba caer descalzo al suelto, estiro su cuello para hacerlo crujir un poco cuando un halcón entro por su ventana—Kralle, que traes para mí—aunque el hermoso Halcón de plumaje castaño que llevaba un listón con una pequeña plaquita de plata con su nombre, era de Hackett se lo prestaba a ciertas personas para comunicarse con él y si, no era un mensaje de su compañero sino más bien de su herrero, chisto un poco disconforme pero acepto el mensaje le dio un poco de carne seca al ave y esta se marchó.


No tenía mucho tiempo si quería alcanzar al herrero así que se dio una ducha rápida, colocándose así su ropa de casería tomando sus cimitarras y dagas y ajustando sus guantes de cuero y una vez se aseguro que su identidad seguía siendo un misterio para los transeúntes comunes, salió de la posada y empezó a caminar como normalmente hacía, su herrero estaba a solo 5 calles de su hogar cerca de la plaza principal, había demasiada gente en ese lugar, para el un fastidio para los comerciantes era el apogeo de dinero fácil…ignorando de nuevo a cada mercader gritando ofertas, en esa calle se encontraban también herreros, y modistas, también quienes vendían exclusivamente a Aventureros todo lo que pudieras imaginar, y mientras lo pensaba quizás debería ser hora también de pensar en modificar su armadura, si bien su ropa parecía ser tela ordinaria es que un modista profesional las consideraba armaduras de metal, claro que eso no quitaba que algunos aventureros prefirieran atuendos realmente hechos de acero, en lo que el respetaba la tela fortificada era mucho más cómoda para moverse en las misiones, pero cada idiota podía vestir como quisiera mientras que no fuera su compañero le venía dando muy igual.


--Hey Leo—grito casi de inmediato al cruzar la puerta de la herrería, al entrar era el típico Lobby de herrería, espadas, mazos, hachas y hasta algunos petos de malla que podrían servirte contra los extintos dragones.


--Carajos Alyer, ya estoy mas fuera que dentro—un hombre de pelo rubio cenizo salió de la parte de atrás la cortina apenas se movió un poco pero un calor abrazador te golpearía dejándote sin aliento solo con eso, pero el hombre no parecía siquiera estar sudando—Te mande un mensaje, me ausentare por 3 meses—


--Si, pero también decía que si podías arreglarlo en un día lo harías—dijo sin parecer afectado por que el chico estibara lidiado con sus propias provisiones, y saco sus dos cimitarras, ambas eran de un acero negro especial, pues las piedras oscuras eran difíciles de encontrar mas por que el territorio que las tenia  era el que estaba mas cerca de las tierras selladas de los elfos oscuros, y las consecuencias de lo que te pasaría si te acercabas demasiado, no pintaban bien para tu libertad—Así que ayúdame y sácales filo por favor—


Leo alzo una ceja bastante disgustado pero como el había creado dichas armas no podía dejar que otro herrero se metiera con su preciada…


--Alyer…debes de estar de coña—Leo tomo las dos armas notando de inmediato que su filo se había perdido y no solo eso si no que se había astillado—A caso volviste a usarlas para abrirte pasado en una cueva?—exclamo con fuerza su descontento recordando el incidente previo sonde su preciada pieza de arte había sido trastocada por ese bárbaro aventurero.


--Claro que no, las bombas caseras son mas rápidas—casi sintió que recibía un puñetazo pero eso era solo una sensación tras la vista inquisitiva de Leo—Le corte de un cajo la cabeza a un minotauro, aun que limpie la sangre aun así daño el metal—


La palma del rubio se fue contra su rostro, conteniendo la ira de su orgullo como herrero y se froto un poco el flequillo para serenarse.


--Ya no debería devolvértelas—dijo, pero tomo ambas y se dirigió a la parte de atrás, mientras chasqueaba los dedos y las puertas se cerraban así nadie mas que ese papanatas lo interrumpiría.


Alyer dio un paso y lo siguió, y como habitual le tomo al menos 5 minutos adecuarse al calor de la forja de Leo, mientras el solo se ponía el mandil y los guantes empezando a calentar el metal. El moreno lo miraba mientras el usaba quizás la poca reserva del mineral de la roca oscura y la rociaba sobre los filos, como él decía para él la herrería era toda una danza de arte.


--Como un gigante y un enano conciben un hijo—soltó sin pensar.


El martillo callo a plomo afortunadamente había tenido un poco de auto control golpeando el yunque y no las espadas.


--Te he dicho que es de mala educación preguntar por tu linaje—negro algo molesto, pero volvió a calmarse y empezó a dar duros, pero muy precios golpes sobre los filos—Mi madre era una de las mejores herreras de la tribu, trabajaba haciendo armas legendarias y tenían tratados con los gigantes, que gracias a su magia podían encogerse como un humano solo que más alto de lo normal, y si encantabas el arma esta crecería contigo—mientras hablaba cuidaba el temple de ambos filos—Mi padre se enamoró mi madre fue cautivada…eso es todo, la magia hace posible las parejas más disparejas del mundo—tras eso se acercó a su rueda y empezó a darle vueltas con el pedal para así empezar a afilar—Pero yo no soy lo suficientemente bajo para ser un enano ni lo suficientemente alto para ser un gigante—hizo evidente eso ultimo—Decir que los elfos oscuros son los únicos que quieren limpia su estriba, es una gran mentira—


Alyer no dijo nada, pues la verdad se le había salido hacer la incómoda pregunta, pero Leo jamás le había contestado hasta ese día, quizás solo quería callarlo para siempre, y el aceptaba se merecía un castigo, ya que si…hablar de tu linaje era mal visto, entre los mestizos, porque eran juzgados y como decía el herrero, que los elfos oscuros declararan abiertamente su odio a los mestizos, no hacía que otras razas tuvieran las mismas intenciones.


--Desterrado como todos—contesto para a su manera disculparse, que le salía terriblemente mal.


--No me molesta, agradezco haber heredado la magia de mi padre y el talento de mi madre—se encogió de hombros, ya que muchas veces ser mestizo no te garantizaba tener ningún talento de tus padres, y con otros era benéfica en todo aspecto—Y listo—entrego ambas cimitarras como nuevas.


--Lo de siempre—pregunto, y estaba esperando, tras ser tan molesto quizás leo exigua lo mismo que él había dicho en voz alta, pero el no iba a poder ser sincero con él.


--De eso nada, me has obligado a contarte de mis padres—enarco con un dedo, Alyer se sintió algo acorralado—Serán 100 mil rupias—


Alyer alzo las cejas y trato de evitar lo obvio que era tras recibir semejante alivio


—Eso es demasiado por una Historia resumida—trato de relajarse siguiendo lo absurdo que era el costo del mantenimiento—Lo normal son 50 mil, por el recubrimiento y mantenimiento, no puedo aceptar la duplicidad—trato de negociar.


--No es solo la historia, también la encante con piedra de corazón sanador—Leo se cruzó de brazos sin ceder—Sé que no la usas, porque es cara y dices que es mejor cuando yo le doy mantenimiento, pero me iré a las montañas nevadas 3 meses es mucho, y tú no sabes cuidar para nada mis bellas cimitarras, esto les dará durabilidad hasta que vuelva a la ciudad es necesario para que no las partas a la mitad—


Los dientes de Alyer se apretaron, pero al final soltó un gran suspiro de fastidio rascándose la nuca.


--Eres un fastidio—saco las rupias en un costalito y se las dio, sin ningún argumento contra la lógica del herrero—A la próxima aun que haga preguntas estúpidas, no las contestes, no tengo la economía para mantenerte—


--Tú te lo buscaste—dijo con un gesto divertido mientras guardaba el dinero dio dos palmadas y la forja se apagó y el calor mitigo un poco—Entonces deberé estar aquí para el final de la primavera, traeré mas materiales, por si te interesa cambiar las dagas—


--Lo pensare, por ahora me ire al gremio a Buscar a Hackett y una misión que cubra el dispar farro que hice en esta tienda—


--En la herrería de los Pristom entregamos calidad, y la calidad es costosa—alzo su pulgar como si el mismo se diera la aprobación de ser un excelente herrero.


Alyer solo movió la mano quitándole importancia y salió de la herrería, yendo directo al gremio, como había dicho esa mejora de arma le costó más de lo previsto y debía recuperar la inversión. Lo primero que hizo fue buscar a su compañero ignorando a todos en el gremio, pero él no estaba cosa que no era normal en él, más ahora que solo debía esperar los resultados y finalmente su licencia de médico, y mientras tanto le había prometido ayudar con misiones.


--Alyer—Nadia la coqueta recepcionista lo abordo lo suficiente para sacarlo de sus pensamientos—Perdona, toma esto—


El moreno tomo el cartel de la misión, tratando de no arrugarlo o romperlo, debía ser una broma, pensaba que esas cosas no pasarían con la nueva ley, pero estaba equivocado.


--Necesito tomarla, as visto a Hackett—volvió a buscar a su compañero mientras nadie negaba con la cabeza, su vista se paró cuando vio una capucha negra, era ella, pero pasaría por el momento pues había algo más importante que atender.


--Alyer—esta vez no fue nadie si no el hombre que hablaba con Bianca, el hombre ya tenía canas era alto y tenía una nariz respingada y larga, era el maestro del gremio llamándole.


--Maestro—sin mucho ánimo se acercó, pues los maestros eran las autoridades absolutas y podían expulsarte del gremio si él consideraba que eras un riesgo para el mismo, por eso no pudo negarse a pesar de su prisa.


--Disculpa le comentaba a Roze, que mande a su compañera y tu compañero a un encargo urgente, por eso los deje sin compañeros el dia de hoy—


Alyer tuvo que apretar los puños porque sentía que le saldría la bronca por la boca, y mira que darle un puñetazo paso por su cabeza.


--Pero…oh tienes la misma misión que la señorita Roze—dijo de pronto el maestro sacándolo momentáneamente de su ira reprimida—Es una suerte porque te iba a pedir que fueras su compañero, con su registro y nivel actual pueden encargarse fácilmente de la misión, que te parece Alyer—


--Quiere que forme una alianza momentánea—Formar alianzas con los miembros del gremio era casi como tener un compañero, salvo evitar todo el papeleo, ya que en las alianzas ambos debían pactar cubrirse la espalda como requisito para cobrar la recompensa al final, y si alguno de los dos moría la recompensa se iría directamente a los familiares del aventurero fallecido.


Lo que era un engorro al final del día, por eso él había pactado ser compañero de Hackett, al principio por que no quería darle todas las recompensas a las familias de un muerto, y después muy a su pesar se volvió lo más cercano a un amigo que tenía.


--¿Alyer?—el maestro volvió a traerlo de sus pensamientos más profundos y suspiro—


--Si es la única manera de que me deje ir a esa misión, estaré dispuesto a formar una alianza temporal con…Roze—dijo su aparente apellido con algo de duda aun que tenía que aceptar que era algo conveniente para él, tendría oportunidad de o bien sacarle un secreto que selle su seguridad o al menos ver si era de las que chantajeaban con filtrar información.


Por otro lado, la figura que mantenía una figura lo suficientemente femenina se inclinó de un lado a otro como si lo pensara más que el moreno, pero al final se encogió de hombros.


--No puedo hacer mucho sin mi compañera y es un asunto urgente a palabras del maestro, así que por mi está bien—alzo una de sus manos tenía un guante de cuero negro sin dedos dejando así ver que su piel era blanca, aunque eso no llenaba los huecos de su identidad.


El moreno solo extendió y se estrecharon sus manos; y como estaban delante del maestro eso cubriría lo del papeleo, cosa que el chico agradecía, ambos inclinaron la cabeza de respeto al maestro y salieron, mientras alguien no estaba muy contenta de que el aventurero fuera con compañía femenina.


--Tengo que ir a la tienda de hiervas, será rápido hice el pedido ayer—solo aviso por que se puso rumbo a ese sitio caminando con sus botas cafés por el camino de piedra.


Suspiro pensando que quizás así eran todas las aventureras, nunca había hecho una misión con una chica, esperaba que no lo retrasara más de lo que ya hacía, estaba algo apurado por el reporte de la misión y mientras tanto volvió a sacar el papel.

“Cazadores de mestizos atormenta villa Dril, favor de enviar aventureros lo más pronto posible” 


Al leer la petición una vez más sintió que su sangre iría, le había pedido a Nadia que le reportara si llegaban ese tipo de misiones, aunque por decreto real, asesinar o vender mestizos estaba prohibido, pero había un poblado más allá del reino, al que si entrabas ni la marca de Aventurero, que era prácticamente un pasaporte para poder moverte entre pueblos, podría salvarte de ser esclavizado o muerto.


Y tras esa reflexión apresuro su paso a la tienda de hiervas vio a la chica estar guardando lo que llevaba encima pero no espero más tomo su muñeca y tiro de ella fuera del pueblo sin dejarla siquiera quejarse hasta entrar al bosque y cuando ya estaban lo suficiente mente escondidos sin dar muchas explicaciones conjuro la tele-transportación y terminaron en un claro completamente limpio rodeado de flores blancas, era el lugar más cercano a la villa Dril, que el conocía.


La chica al fin fue liberada y pudo estirarse, había sido abrupto todo desde que ella había sujetado de su muñeca hasta obligarla andar a una parte oscura del bosque, y sinceramente si no fueran aliados momentáneos y ella supiera su secreto ya le hubiera cortado un brazo o dos.


--La próxima vez avisa—sacudió su cabeza para centrarse, saltar no lo hacían muchos elfos y ella no era una de ellos—si sabes esos trucos me podías dar al menos 5 minutos—


--No ay 5 minutos cundo se trata de asesinos y esclavista—dijo cortante mientras sacaba de su bolsillo una especie de binoculares, estaban hechos de madera de bambú y sus lentillas parecían cristales de las cuevas heladas del norte—Ahora concéntrate—reprendió.


Ella suspiro, pero dejo que él se quedara a cargo, no era mucho de seguir ordenes, pero quería terminar la misión para dejar a salvo a la ciudad, no era mentira, solo que creía que debían prepararse un poco más.


Mientras ella pensaba él estaba divisando a lo lejos una gran columna de humo, el fuego debía ser demasiado intenso para provocarlo, mientras seguía esa dirección acerco mas la vista viendo a dos hombres sobre caballos negros, eran orcos, o medio orcos, porque tenían rasgos humanos.


--Yo me encargo el de la derecha y tu el de la izquierda—empezó a decir mientras veía como mas dentro de la ciudad carretas que en vez de tener la tradicional lona estaba cubierta por rejas de metal ardiente, en la que mujeres y niños eran obligados a entrar—Yo me ocupo de cortar los eslabones que une, a los caballo con las carretas y tu rompe los candados—


--Creo que tengo más precisión que tú para cambiar lugares—no concordó con la segunda parte del plan—Soy más flexible, puedo cortar los eslabones desde abajo donde son más vulnerables, será más rápido mientras que tus cimitarras servirán mejor para cortar los candados—


El farfullo algo, pero no podía negar a esa observación, era cierto que los eslabones eran más vulnerables de la parte baja, y serian mejor cortados si ella podía acceder más fácilmente.


--De acuerdo, ay que procurar acorralar a todos los cazadores y eliminarlos, dándole toda la oportunidad a los civiles de refugiarse—


--Bien como no tengo que ocultarte quien soy—dio dos palmadas alzo las manos apuntando a la villa—Bromis Nad Scart—recito en elfo y al final junto los dedos de sus manos y al final los separo para terminar.


--Que fue eso—


--Hechizo de reposición de mana de la serenidad, solo compensa a inocentes ayudara a los niños y madres a controlarse y pensar con claridad para resguardarse—


Se levantó de un salto sacando sus katanas con la misma elegancia que había hecho en aquella caverna.


--Bien—fue lo único que él dijo antes de sacar sus cimitarras.


Ambos se inclinaron retrocediendo un pie hacia atrás apoyando solo los dedos como base y de un momento a otro se impulsaron dejando más que polvo a su paso fueron minúsculos segundos en los medio orcos intentaron reaccionar, pero ya cuando querían sonar la alarma sus cabezas estaban en el suelo, bañando el camino de sangre y caballos corriendo al no tener jinete. Como era el plan la chica se dirigió a las carretas, como esperaba los que conducirían las carrosas golpearon las correas, pero ella se abría camino alzando sus armas de arriba debajo de un lado a otro hasta que se dejó barrer por el suelo y aun con la primera carreta en movimiento este paso casi pegada al suelo por el eslabón cortándolo con agilidad justo cuando Alyer estaba cortando los candados si no los eslabones que sostenían la puerta para que estas cayeran a plomo. Aunque no podía pararse a comprobar que las personas salieran por su cuenta y a salvo, ya que tan rápido cortaba la cerradura la rubia se había impulsado golpeando una madera de la segunda su pie se apoyó abollando la madera y giro la katana sobre el metal, parecía que se había envuelto en llamas ya que el metal cedió como si se derritiera y se volvió a impulsar aterrizando en el suelo.


La chica arrojo una de sus dagas justo al cráneo al último conductor de la última carreta el desgraciado no había tenido mucho tiempo de analizar la emboscada, justo para ese momento el moreno había roto la última cerradura casi como si se hubieran coordinado.


--Maldición ¡Tomen lo que puedan y retirada! —grito uno de los hombres.


Hubo un gran ¡si señor! y mientras dos tipos iba uno tras de cada uno de los aventureros a intentar ganar tiempo y llevarse, aunque sea unas pocas mujeres, cuando esos hombres intentaron pesar a alguna un rayo picaba haciéndoles imposible siquiera tocarlas.


--Magia élfica—susurro uno de los afectados tocándose los dedos quemados—¡Jefe confirmado! —


Hubo otro grito


--Tu hechizo está funcionando—Los dos aventureros se encontraron al centro pegando sus espaldas—Quien lo diría—


--¿A caso me estas molestando adrede? —se quejó ella, pero ambos bajaron sus filos cuando habían liquidado a los últimos dos que se habían acercado—Ya no podrán tocar a nadie, así limpiar será menos problemático—


Explico su voz parecía satisfecha pues la capa cubría su rostro y no podía contemplar si su rostro era alegro o no lo era, pero antes de pensar en cómo sería su rostro algo cambio en la actitud en los mestizos de orcos, habían dejado de insistir en capturar a las mujeres y todos en el pueblo habían visto la oportunidad de correr y ponerse a salvo cuando les habrían abierto el camino, esto no le dio buena espina a la rubia, pero ya era tarde.


--Alyer—iba a quejarse.


Pero algo los golpeo como una ráfaga de aire repentino ambos sintieron el metal caliente ella en su mano derecha y el en su mano izquierda, ambos bajaron la vista mientras un brazalete de oro solido los había impulsado contra el suelo haciendo que sus espaldas pegaran contra esta de manera brusca, el tiro más rápido con ella para incorporarse, pero por lo mismo tubo que retraerse para dejar que ella se repusiera.


--Demonios—maldijo el al darse cuenta, pero otra cosa los golpes esa vez era algo pegajoso y viscoso y sobre todo frio.


--No…--se quejó ella tratando de acomodar su cuerpo, pero levantarse ya era imposible—Ma…des…ka—


Primero el cuerpo se sintió entumido el calambre se sintió hasta en las puntas de los dedos de sus pies y los parpados pesaron hasta que el volvió a diplomarse tirando de ella sobre el que también cedió ante la inconciencia.


--Jefe, seguimos a las mujeres—pregunto uno de los mestizos de orco.


El jefe negó un orco puro que había esperado a salir hasta que la situación estuviera controlada.


--No, dos medios elfos son más que suficiente botín—


--Jefe, jefe puedo ahora con la mujer—uno de los orcos había tirado de las piernas de la aventurera subiendo sus manos por el largo de sus piernas.


--Oh yo quiero el trasero de él, por favor jefe—dijo otro desagradable sujeto que hacia ruidos lascivos muy molestos.


Pero ambos intentaron cubrir las zonas más íntimas de ambos recibieron otra descarga tan fuerte que los saco varios palmos de distancia.


--Ya veo una bruja Élfica—dijo el jefe—Que más da, todas sus protecciones se romperán en nuestro territorio, hey bastardos ya que se han quemado las manos pueden subirlos a la carreta, no despertaran así que muévase infelices—


Aunque la descarga por el contacto físico era tremenda los mestizos no desobedecieron al jefe ya que morir era un hecho tras desobedecer, así que los aventaron en el último instante y murieron por toda la electricidad de castigo recibieron, pero eso no importaba nada, los demás siguieron su camino.


Habían pasado horas y ya era de noche pero los orcos debían parado pues el daño que habían causado en las carretas era mucho y juntarla con los caballos que habían quedado se había vuelto insufrible el viaje así que habían optado parar pues lo que le rociaron a los aventureros estos no despertarían hasta que pasaran 3 días, o eso crearían.


Aun sentía el calambre golpearle hasta sentir que su cerebro sentía que iba a explotar iba a levantarse y golpear a todos, pero alguien apretó su mano como si le gritara que ni siquiera lo intentara.


<<No te muevas aun>>


Escucho una voz en su cabeza ¿…era la de Roze? 


<<Como>>


<<Tu debes actualizar su conocimiento de hechizos prácticos>> se escuchó una especie de gruñido en su cabeza <<Mira, ellos creen que estaremos inconscientes un par de días, así que se lo están tomando muy tranquilo>>


Eso era cierto habían montado una pequeña fiesta anticipando su victoria, alcohol y risas mofándose de que pedirían turno para la carne fresca, eran demasiado predecibles en su rudimentario pensamiento, que daría asco a varios y daría fantasías a otros…después de todo el mundo estaba retorcido.


<<Que tienes en mente>>


<<Mi hechizo solo nos protege de que quieran tocar nuestro cuerpo, pero nuestras armas>> fue contiene de que ya no las tenía enzima <<Además nuestros libros>>


<<Espera mi libro>> ahora si iba a levantarse y moler a golpes a esos bastardos hasta que le devolviera lo que, si era lo más importante para él, pedo de nuevo apretó su mano.


<<Te dije que te calmaras>> replico ella <<Nuestros libros no pueden ser robados, debieron trasportarse y aparecerán una vez estemos a salvo, pero si puedo hacer algo, no pongas resistencia, necesito mi mano derecha>>


Cuando sintió que él se relajó tiro su mano hasta que alcanzó una última bolsita que ellos habían ignorado, no por voluntad propia ella se había preparado tanto como había podido para que no tocaran esa bolsa alcanzó las plantas secas que había comprado en la herbaria del pueblo y cuando las tubo en la mano las crujió humo blanco empezó a salir la neblina hundió el campamento casi de inmediato, los orcos no prestaron atención y fue cuando ella se sentó.


<<Listo, la ilusión solo servirá por unos 15 minutos>>


Él se sentó cuando ella al fin se lo permitió, pero tuvo que sacudir los hombros girando su cabeza para tratar de hacer reaccionar sus músculos.


<<Tenias planeado que esto pasara>> él tenía sus planes de contingencia, pero realmente había sido superado por ella, en un instante era algo peculiar.


<<Te explicare cuando salgamos de esta>> se limitó a decir ya que el tiempo era limitado <<Me preocupa esto>> sacudió sus muñecas unidas que se mecían juntas.


<<Puedes coordinarte conmigo>> pregunto el mientras no tenía más remedio que ayudarla a levantar él era más alto ahora era más evidente que le sacaba más de 20 cm por ende debían estar más unidos pues el brazo de ella se veía superado por el de él.


<<Tendré que hacerlo, aunque no use mi mano derecha puedo usar muy fácil la izquierda>>


Él no estaba convencido de lo que iba a hacer, por eso no disfrutaba las alianzas tener la vida de alguien más atada a la tuya era demasiado, y debían admitir que ahora era demasiado literal, pues cuando saltaron del carruaje el a tener las piernas más largas hacia que ella tuviera que casi saltar, pero poco a poco ella tomo un ritmo que no lo atrasaba, parecía que no tenía problema en acoplarse, aunque él pensaba que, si era así, ella seguía sorprendiéndolo quizás se merecía algo de asombro.


Caminaron hasta la fogata, ella tenía razón ellos estaban celebrando anticipadamente su captura, la pregunta que rondaba su mente era porque, si bien los medio elfos solían tener habilidades únicas, no eran más valiosos que una villa repleta de mestizos de toda clase, porque si había aceptado la misión urgente ya que era un poblado de mestizos, y ellos tenían poca protección, pero algunos mestizos no se sentían recibidos en las grandes ciudades como en la que estaba construido el gremio, a decir verdad pensándolo fríamente la que había estado menos sorprendida por todo el ajetreo era su compañera, hasta tenía un plan de emergencia tan elaborado, quizás era hora de ajustar sus protocolos de seguridad para no quedar atrapado, porque debía admitirlo, si no fuera por sus hechizos defensivos estaría aun inconsciente en camino a ser esclavizado en una de las peores ciudades aun exístete.


Mientras analizaba todo en su cabeza se habían acercado lo suficiente para ver como dos orcos menores jugaban con las cimitarras de Alyer, golpeteándolas una y otra vez haciendo debes en cuando un irritante chirrido, pero era causado por el daño que se les hacía a las armas y como estas se reconstruían 


<<Leo no estará contento>>


<<¿Leo?>>


<<Leo, es mi herrero, él puso piedra corazón para que mis armas se auto repararan, mientras él estaba de viaje, me costó una fortuna y esos bastardos las están desgastando por diversión>>


<<Ya veo, pero si siguen así la piedra corazón se agotará y tus armas tendrán daño permanente>>


El tardo un poco en sorprenderse de que le había contado de su herrero, incluso del tratamiento que les había hecho previo a la misión, no se lo explicaba, ya que lo normal sería dejarla sin respuesta a su pensamiento imprudencial, pero lo hecho, hecho estaba y era más importante recuperar sus armas, mientras el ideaba una manera ella encontró sus katanas en posesión del orco mayor, él estaba sentado en un trono que quizás hizo que sus subordinados cargaran todo el camino, mientras tomaba de un gran tarro de cerveza o algo parecido, era viscoso y rojo y apenas se limpiaba la espuma de la bebida, todo su porte era de supremacía, él lo era todo en ese mundo y no disimulaba ese hecho.


<<Entonces recuperamos primero tus cimitarras, conté a 10 mestizos y orcos menores, y luego está el líder, el desgraciado tiene mis katanas>>


<<Estar de acuerdo en que recuperemos primero mis armas, pensé que dirías algo de acercarnos al orco para recuperar las tuyas>>


<<No soy tan imprudente, acercarnos sin armas a él sería demasiado tonto, aunque siempre se la pasen en las sombrar sus cuerpos son más resistentes y duros, creo que podemos bien tomar tus cimitarras eliminar a los menores acercarnos al mastodonte y yo me encargo de recuperar lo que es mío>>


La ilusión terminaría pronto, así que era mejor actuar ahora que aun podían así que puesto ella apoyo su plan de recuperar sus cimitarras se acercaron evitando el ruido, bien ellos no podían verlos pero si podían oírlos, afortunadamente parecía que aun atados ambos mantenían sus habilidades de sigilo y cuando al fin estaban delante de los dos orcos menores ambos tomaron cada uno la muñeca del otro y tiraron con fuerza hasta que estos chocaron entre sí, sin entender nada todo el pelotón que quedaba solo veían como los cuerpos se desplomaban y las cimitarras quedaban en el aire, luego estas cayeron pero no de plomo al suelo si no con fuerza sobre los cuellos de los mismos que murieron en ese instante sangre corría por el suelo mientras la neblina se disipaba estaban los aventureros alzándose, ambos sacudieron los filos para eliminar la sangre extra.


Todo fue confusión por un momento hasta que el líder se alzó reaccionando.


--Los prisioneros escaparon, atraparlos—exclamo con fuerza, la confusión fue disipada por ese grito y todos tomaron armas alzándose con fuerza.


Los primeros dos corrían recto hacia ellos, como si ambos se entendieran él se inclinó un poco retrayendo su arma en alto mientras ella la jalaba más sobré sus costillas la limitante de movimiento era evidente pero si podían sacar partido de que ellos vinieran a ellos era solo lógica de tiempo, y fue así el bajo su arma un poco antes que ella por el largo de su brazo pero ella se acoplo de inmediato en el momento justo y ambos atravesaron a su víctima el claro desde el omóplato izquierdo cortando en vertical sin parar y ella se clavó en sus costillas tirando desde la derecha hacia afuera, ambos atacantes cayeron cortados por la mitad al suelo.


--Que buen filo—exclamo ella.


Por un instante algo se activó en ellos el tiro de ella y ella parecía de acuerdo con ello, el la estrecho sobre sus brazos y esquivaron a tiempo dos lanzas que se cruzaron en el aire terminando así contra los lanzadores opuestos, dejando así solo restantes a 6 oponentes, pero él se había parado un poco a notar lo delgada y pequeña que era, no en un sentido de edad, ya sabía que ella era más bajita que él, que tenía buenas piernas, pero pudo por el contacto definir su cintura y sentir algo de pecho sobre el de él, pero la capa aún seguía ahí dejando aun el misterio de su rostro, quizás era algo primitivo diciéndole que tirara de su capa, pero él sabía que estaba hechizada y que no venía al cuento saber más de ella, así él no era, mantener distancia y proteger su identidad eran reglas que no iba a romper por una misteriosa aventurera.


Cuando estuvieron a salvo la soltó dejando que tocara el suelo, mientras ella se apartaba solo un poco de él se inclinó obligándolo a él también tomo un par de rocas y aun que era difícil tirar con la izquierda atino al cráneo de uno, el volvió a tomarla por la cintura obligándola a levantar sus piernas para así correr en esa dirección, ella mantuvo las rodillas flexionadas y pudo apoyarse un poco mejor gracias a que el había puesto su propio brazo en su espalda y así ella pudiera sentirse mas cómoda como si se hubiera enganchado a la cintura de el, cuando ya iba a hacer contacto ella estiro las piernas pateando el vientre de uno el giro sobre él mismo para asentarse el golpe mortal mientras ella lanzaba sus pies contra el siguiente alzaba la cimitarra y lanzaba un corte vertical eso dejaba a solo 2 mas y el líder, estos últimos no cabían en la sorpresa de que dos simples mestizos aun atados habían ya liquidado a todos sus compañeros, la cobardía salió de ellos y aun que iban a retirarse sus cráneos fueron apresados y aplastados por el orco mayos que golpeo sus propias palmas dando un aplauso.


--No lo hacen mal, pero su suerte se acabo--un gran mazo con espinas fue levantado el hierro de las espinas aun tenia rastros de pie y sangre seca, pero so no intimido a ninguno de los dos aventureros.


--Bien, sabes cuanto pagan por la piel de un orco, voy a recuperar mi dinero--


--Recuerda que vas a tener que dividir las ganancias--completo la aventura.


El orco enfureció mas haciendo que sus venas se marcarán sobre su cuello palpitando por el enfadó alzo el mazo tan alto asentándolo a donde apenas unos segundos estaban los dos pero de nuevo sosteniéndola firmemente el salto con ella a un lado y en esa fracción de segundos el había cortado su mejilla y ella había cortado su brazo. El orco sintió la sangre confuso de qué  fuera posible hacerlo sangrar, pero el truco estaba en que el había hechizado sus cimitarras, si bien la magia no era tan poderosa sin su libro el se había memorizado los hechizos mas importantes y que bueno que lo había hecho. 


La furia del orco exploto h fue directo a envestirlos ellos no pudieron esquivar pero por alguna razón el se había girado en el último momento recibiendo la mayor parte del daño que le hizo escupir algo de sangre mientras a pesar de haber clavado los pies al suelo había sido arrastrado varios palmos pero ahora se mantenía pegado al pecho del orco ella negó ante semejante tontearía pero tenían una oportunidad tirando del brazo del moreno ella se puso detrás del cuello de este para así clavar la cimitarra en su ojo el se removía tratando de pescarla con su brazo pero este fue empalado en su propio torso con la otra cimitarra que tenia el y mientras para darle mas movilidad a ella apoyo las rodillas para alzarse un poco mas sobre ese mastodonte usando toda la fuerza que podía para mantener la cimitarra en su lugar, a pesar de eso ella tieso haciéndose daño en la muñeca pero eso no importaba clavo mas y mas la cimitarra el recibió un tirón con la mano libre que hizo que el hombro de ella se dislocara por el tirón pero el moreno se recupero alzo el brazo ella se impulso con toda la fuerza que tenia hasta que al fin el orco dejo de moverse ella se soltó ya que Alyer tararía de ella la jalo para no quedar debajo del orco que caía al suelo.


--Puedes reacomodar el hombro--pregunto ella mientras se limpiaba la sangre de la frente con su mano libre.


El miraba mas la sangre de sus muñecas se habían abierto pero mas la de ella, pero atendió su petición.


--Aquí voy--tomo su hombro y con fuerza lo reacomodo ella grito por el dolor, quizás si Hackett hubiera ido el lo habría reacomodado de una manera menos dolorosa.


--Ay que desastre--ella pudo girar el brazo para aminorar el dolor y recuperar la sensibilidad el había dejado el brazo inerte permitiéndole tal libertad y después ella tomo sus armas y las guardo una por una--Ay que hacer algo con esto--señalo las esposas, pero el tiro de ella de gol pe y sacando una pañoleta limpio y después vendo ella se quedo callada un segundo fue algo inesperado.


--Estoy seguro que tienes un método para quitarlas, tienes muchos trucos interesantes--


Ella farfullo pero luego soltó una pequeña risa el sintió algo en el pecho al escucharla reír, fue raro y mientras se sobaba el pecho se desiso del sentimiento.


--De hecho si, además esta cosa--se raspo la piel y aun quedaba esa cosa con la que la habían pringado--Esto es toxico si termina en el drenaje de la ciudad seria muy malo...no me queda de otra mas que llevarte a mi casa--


Declaro y tiro de el mientras recuperaban el resto de sus cosas y tomaban lo que era útil de los perpetradores eso incluía piel y huesos y muestras de que habían terminado la misión, aun que eso no calmaba su mente, ella había dicho su casa...iba a llevar a un completo desconocido a su hogar, que le pasaba a esa chica, una especie de enfado se formo no sabia por que pero había algo de rabia en pensar lo confiada que era ella.


Al terminar de empacar todo ella dijo palabras en élfico y todo desapareció, así como el tenia un hechizo de tele-transportación ella tenia uno que funcionaba solo en objetos, después de eso el se dio cuenta que sin su libro no podía usar el hechizo de alto nivel, entonces ella señalo a los caballos, en un principio el pensó en como partirían un caballo, ya que estaban esposados era mucho pensar en que ella pudiera ir en la parte de atrás y por un momento el se imagino a ella sentada de frente por delante de el, la imagen se distorsiono rápido para descartarla y cuando volvió a la tierra ella había unido las correas de dos caballos el carraspeo la garganta la ayudo a montar y no supo como el monto también, a veces sus manos se estiraban por que los caballos no se sentían cómodos rosando pero ella parecía mantener la calma entre ellos, habían cabalgando un día y medio y ella aseguro que faltaba poco y así fue apenas unas horas mas y llegaron.


La pequeña cabaña estaba en medio del bosque pero el se ubicada no estaban tan  lejos de la ciudad, era algo agradable pensaba en su vieja casa, la pequeña cabaña tenia un establo aun que no había caballos, y la chimenea de piedra se asomaba.


--Bueno hemos llegado--ella le trajo al mundo el asintió y bajo primero y luego por inercia la ayudo ella parecía confusa, por que ella podía bajar por ella misma aun así aceptó la ayuda--Metamos a los caballos primero--dijo para así desmontarlos les puso paja con su ayuda y les sirvieron avena.


Después de eso ella abrió la puerta de atrás y al pasar por arte de magia las esposas habían caído y al fin eran libres.


--Como no has hecho nada aun--el se sobaba la muñeca pues estaba adolorida con justa razón.


--Este es mi territorio, anula cualquier hechizo externo, nos hubiera pasado lo mismo si hubiéramos acabado en ese pueblo, mi hechizo de protección se habría esfumado eso es aterrador-- se quito las botas antes de entrar y le señalo hiciera lo mismo ella camino de largo mientras le hacia un gesto de que esperara a los pocos segundos había regresado con pantalones y camiseta limpias--Tienen un hechizo de agrandamiento por si te son pequeñas--


--Esperas que me duche aquí--se quejo aun que parte de su enfado era imaginar a hombres en esa casa, debía controlarse--Puedo irme a la posada a ducharme--


--Que no escuchaste, esta cosa es muy toxica y para humanos mas, mi sistema de plomería esta basada en cuarzos y hechizos purificadores, es mas seguro así--sin mas le invito adentro y lo dejo entrar a su baño--Yo me duchare en mi cuarto, tienes todo lo que necesites aquí--


El aun no estaba convencido pero miro la bolsa que ella le dio así que se desvistió dejando toda la ropa pringada en la bolsa, mientras miraba el baño era espacioso aun que la cabaña parecía pequeña por fuera por dentro era muy amplia, el baño contaba con su retrete limpio y blanco mientras que la tina era espaciosa y rectangular, peor el opto por usar la regadera que se mantenía alta en la misma, abrió los dos grifos quedándose con el agua caliente la mayoría de los jabones parecían de ahora floral pero encontró uno que era mas un olor neutro que le hizo pensar en hombres en esa casa, se preguntaba si era solo algo carnal, quizás el misterio de la chica bajo la capucha había levantado un fetiche y eso era lo que lo tenia ansioso, debía ser eso por que no había mas lógica a su comportamiento errático, por que amor no era, quizás debía pasarse al burdel después de eso.


Al terminar se seco y vistió y si la ropa parecía pequeña pero se ajusto a el cuando se la coloco dejo la toalla sobre los hombros para el pelo mojado una parte de el quería salió sin camisa por la costumbre, pero sabia que era ya demasiado, tras eso salió descalzo de la ducha cuando un olor a estofado calentándose le hizo recordar que no había comido hace mas de dos días entre la inconciencia y el trayecto así que fue tras el aroma pero pronto se quedo totalmente desarmado ante la figura femenina delante de el, era de noche pero era como ver la plena luz del día un hermoso y largo cabello de oro se trenzaba mágicamente mientras el sonido del cuchillo picando se escuchaba como tras fondo una piel blanca como la nieve brillaba en un cuerpo pequeño pero bien definido sus cuervas le hicieron pasar saliva tratando de calmarse hasta llegar a su delicado rostro sus labios rojizos se veían resplandecientes mas por que ella paseaba su lengua cuando se había echado un pedazo de aquello que picaba sus largas pestañas revoloteaban adornando sus ojos azules como el cielo, decir que ella era como una tarde verano quedaba demasiado corto.


--Oh, hola ¿disfrutaste el baño?--pregunto ella con una sonrisa que le provoco volver a sobarse el pecho.


--Si, gracias por prestarme la ducha--contesto mientras se acercaba solo para verla mas de cerca y comprobar que no estaba soñando--Que haces--


--Pensé que tendrías hambre, y ya que estas aquí, puedo compartir algo de estofado de conejo que tenia guardado--Ella se encogió de hombros mientras agregaba mas verdura al estofado justo la trenza terminó de hacerse y se abrocho suavemente.


El miraba sus orejas y era consciente que las propias estaban a la vista, pero se relajo un poco al verse en la misma situación que ella, aun que aprecio que en su oreja derecha un dragón apretaba esta era un arete de plata blanco y negro recordaba que sus katanas tenían la misma ideología, y se preguntaba si su otra mitad seria de hada, aun que las hadas y los elfos no solían llevarse bien muchos mestizos había dado luz entre especies que jamás se hubieran visto justan ni en mil años.


--Dorado, lo sabia--ella volvió a sacarlo de su mundo mientras se sentaba en el taburete del frente de el en la mesa--Es un desperdició también ocultar el color de tus ojos, ay muchas especies que tienen los ojos dorados no son exclusivos de los elfos los oscuros--


--Yo no controlo que se camufla el hechizo, además así ay menos preguntas--sacudió una mano quitándole importancia, aun que se guardo el desperdicio que era que ella ocultara su rostro aun que ahora no creía que alguien fuera afortunado de ver ese rostro mas que el...maldijo internamente sus pensamientos.


--Bueno, así funciona la magia, por cierto prueba decir Rechicore--ella extendió una mano y de la nada un libro blanco combinado con negro apareció ante ella mientras sonreía.


El alzo las cejas alzo una mano y luego.


--Rechicore--Y así el libro negro que le había dado su madre apareció--Como…


--Bueno dije que no debías preocuparte por perderlo, después de un tiempo hubiera regresado solo, pero es mas rápido si lo llamas de regreso--ella puso su libro en la mesa y sonrió--De hecho quería proponerte intercambiar hechizos, tu hechizo de camuflaje por mi hechizo de protección contra malas intenciones, sirve para que no te profanen mientras quedas inconsciente y acorta la duración de parálisis e inconciencia--


El la miro sin estar convencido.


--Descuida aun que use la palabra intercambio, no me refiero a que te robare el hechizo mas bien lo copiare y tu copiaras el mío--


--Por que necesitas el intercambio, parece beneficiarme mas a mi que a ti--


--Que dices, aun que la capa es absoluta da mucho calor en verano, tomo tantas duchas que es muy incomodo, si pudiera usar tu hechizo de camuflaje podría deshacerme de ella al fin--junto sus manos y las sacudió con mucho ilusión--Por favor--


El se quedo callado con ese molesto malestar en el pecho, pero aun que el hechizo camuflaje ocultaba sus atributos de elfo, ella aun se vería tal cual el la veía ahora, el egoísmo golpeo con fuerza y la verdad dejo que ganara por esa ocasión. 


--Necesito pensarlo, tu confías muy rápido en otras personas, yo podría intentar asesinarte y tu pareces demasiado relajada--se cruzo de brazos reprendiendo sus acciones tan descuidada.


Entonces ella volvió a reír a algo que se tomaba muy seriamente.


--Yo, se que parezco una tonta trayendo a alguien que conozco apenas segundos, pero te recuerdo que te dije que estas en mi territorio, de hecho cuando estábamos 3 kilómetros a la redonda cercas, eres tu el que debió pensar mejor aceptar mi invitación--trono los dedos y fuego salió de sus dedos--Puedes hacerlo?-- pregunto de pronto.


El moreno encorvó una ceja alzo su dedos y trono a un hechizo tan básico pero nada salió de sus dedos, lo hizo varias veces y nada incluso intento tele-transportación y no paso nada.


--Te lo dije, aquí el que tiene la desventaja eres tu y si intentaras hacerme daño ya habrías muerto por el hechizo máximo que tiene mi casa--alzo una mano hacia su libro pero la magia la repelió quemando su mano el se quedo inquieto por ello--Lo único que no hace mi hechizo es quitar tu derecho de posesión, eso que hace que seamos los únicos que podemos poseer nuestro libro, así que tranquilo solo quería que vieras que no son tan ingenua como aparento--saco una botellita y la roció en su mano esta se curo mas pronto de lo normal.


--Espera, que es todo esto--ya no entendía nada--Es una clase de broma o algo así--


--No, parece que desconoces algunas cosas de elfos, imagino que tu madre o padre élfico, no tuvieron la oportunidad de enseñarte lo básico, parecías también muy molesto de que yo sabia lo que eras, así que me pareció justo que tu sepas quien soy y sepas de mi casa, así sabrás que voy enserió con esto--soltó el aire--No es mi única razón que me prestes tu hechizo, lo que paso hoy no fue una casualidad, fuimos entregados para ser vendidos , es un hecho hace un tiempo note que varios aventureros mitad elfo así fuera desde los del bosque hasta los de hielo, había desparecido en sus misiones o habían muerto, normalmente eso pasa en nuestro trabajo, pero cuando investigue ellos habían tomado misiones sencillas acorde a su nivel, pero enemigos o esclavista de nivel superior siempre aparecían, eso no tenia sentido por eso tome la misión de los glovins era una misión media a mi nivel y me lo pidió el maestro del gremio, el minotauro fue mas allá de un aumento de nivel, eso no fue una coincidencia y lo supe hoy cuando nos apresaron--saco y puso las esposas en la mesa--Son esposas para elfos oscuros, no creo que supieran por adivinasa que lo éramos alguien les dijo que íbamos a ir--


Alyer se quedo pensando varios minutos tenia argumentos para desconfiar de ella pero también cada palabra que salía de su boca tenia sentido, aun que el no notara lo de los otros aventureros era cierto que esa misión de glovins era mas peligrosa de lo que decía el anuncio y pedían a Aventureros que supusieran magia, y el asalto de ese día era algo que lo provocaría para aceptar una alianza con ella...entonces el maestros. 


--Crees que el maestro es el culpable?--


--No tengo evidencia que así lo pruebe, pero es demasiado sospechoso, lo que me preocupa es que sepa que somos mestizos de elfo oscuro, yo mantengo esa información y tu también, dudo que alguien sepa lo que eres, en mi caso la persona que lo sabe es de confianza --


--No se lo diría a nadie, tu lo sabes por algo que no entiendo...pero si tu sospecha es cierta, una razón muy grande debe tener para no exponer nuestra naturaleza...pero aun así no se si tu vales mi confianza Roze--


--Llámame Bianca, ese es mi nombre, no te pido que confíes en mi,  pero si puedes hacerlo, as una alianza conmigo y ayúdame a, averiguar que pretende nuestro maestro del gremio...hasta entonces dejare la lección de intercambio de hechizos, y cosa que puedas no entender soy buena maestra--


Alyer se reservo un poco de desconfianza...y se guardo el hecho de que una parte de el no quería compartir la identidad de la chica, y mientras analizaba si sus palabras eran ciertas tendría oportunidad de ser de los pocos que conocían su belleza.


--Esta bien, veremos a donde nos lleva esta alianza provisional--al final acepto. 


Un secreto, un nuevo sentimiento y una nueva aliada. Su mundo poco a poco empezaba a hacerse mas grande.

No hay comentarios:

Publicar un comentario