Laitale
Capitulo # 1 Los
sobrevivientes
El mundo es basto y aun ay muchos lugares que descubrir dentro de él, pero aun que eso es cierto las bases de cada territorio están marcadas por sus costumbres e historias; y en esta historia lo más resonante son los ecos del pasado que atormentan el presente y perjudican al futuro.
La tierra más antigua se
llamaba Morbo, tierra roja y desierta que parecía no tener esperanza de dar o
brindar ningún tipo de vida, pero eso rápidamente cambio con la llegada de los
Elfos, seres míticos hermosos y elegantes que con sus artes que venían de la
tierra y eran bendecidas por el agua, el aire y el fuego, bendijeron la tierra
y de ella broto la vida; arroyos se llenaron, montañas se asentaron hasta los
bosques florecieron como si llevaran miles de años en aquella tierra seca,
tanto fue el Cambio que decidieron llamarlo Laitale, en conmemoración de Darle
la bienvenida a toda clase de criaturas míticas e incluso a Humanos.
Con el tiempo las razas se
mesclaron entre ellas salvo por el grupo de Elfos oscuros, la realidad es que
los elfos mantenían un toque de elegancia y orgullo como vanidad…pero eso no
les impedía fraternizar con las demás criaturas. Pero no los elfos oscuros los
elfos más poderosos siempre creyeron que los elfos debían reinar la tierra que
habían bendecido, y someter a todas las criaturas a su voluntad, y aun que
había una jerarquía de reyes entre todas las razas de los elfos, la realidad
era que solo deseaban vivir en paz.
Así por mucho tiempo los elfos
oscuros, mantuvieron su pureza por muchos años manteniéndose alejados en sus
propias tierras evitando que cualquier criatura cruzara esa frontera, así se
mantuvo por mucho tiempo hasta que una Elfa oscura cansada de las limitaciones
de su gente se aventuró a escapar, quería ver el mundo y descubrir por ella
misma si era verdad, que eran los seres supremos, quería ver con sus propios
ojos lo que había afuera.
No fue planeado para ella
enamorarse de un humano, sus cálidas manos se habían tocado cuando ella
accidentalmente choco con él, fue amor a primera vista, al principio era un
romance secreto ella volvía y fingía su vida de Elfa oscura pero cada vez que
se encontraba con él, descubría que su
vida en el resguardo de su raza no era lo que ella quería, ella quería poder
vivir y morir con ese hombre y así fue que tras ocultarlo y verse a escondidas
ella ya nunca volvió a las tierras de los elfos oscuros, desidia vivir y morir
con aquel hombre que había cautivado su corazón.
Al paso del tiempo y más pronto
de lo que se creía no fue la única en salir de aquella frontera, eran pocos
elfos oscuros los que se unían a independizarse de esas creencias siguiendo y
creyendo en la ideología plasmada por aquella elfa oscura y como ella
decidieron jamás volver a su territorio, por un tiempo esto no fue un problema
pero con el paso de los años niños mestizos de elfos oscuros habían nacido de
varias relaciones fortalecidas en el mundo, esto no le gusto a los ancianos
oscuros quienes creyeron herejía a semejante acto…si habían procreado, mientras
que las otras razas elficaz promovían el amor entre razas y mestizos, ellos
eran diferentes habían mantenido una doctrina de pureza en su sangre, y no iban
a permitir que un puñado de traidores mancharan aquella pureza que habían
adoctrinado.
Entonces la desgracia paso los
elfos oscuros se revelaron, su magia oscura arraso con poblados enteros,
manipulaban y controlaban criaturas míticas como simples marionetas
obligándolas a matar en su nombre, el bosque que rodeaba su territorio se
secaba sacando arboles oscuros fuertes y densos que potenciaba su poder,
criaturas oscuras nacidas para servir a sus amos solo vivían para servirle a
ellos y solo a ellos. El mundo se llenó de caos mientras que el pretexto era
erradicar a los niños nacidos de relaciones blasfemias a sus ojos, habían incluso
empezado a matar incluso a aquellos que simplemente estaban cerca de aquellos
mestizos, la sangre derramada era cada vez más y más que varios poblados
empezaron a entregar a estas familias a los elfos oscuros con tal de ser
perdonados, pero eso nunca ocurrió los
elfos oscuros habían pasado de limpiar su sangre a matar para así ser los
soberanos de todos.
Las otras razas elficas vieron
esto con preocupación, si los elfos seguían avanzando con sus planes, no solo
dominarían toda la tierra, harían un mundo ideal solo para ellos, y llegaron a
la conclusión que no podían permitirlo así que un grupo de altos elfos se reunió
e hicieron un gran hechizo de contención, ese hechizo hizo retroceder a los
elfos oscuros encerrándolos en su territorio sin la posibilidad de salir
rodeados de una alta magia de elfos de la luz condenándolos a no poder jamás
salir de sus dominios.
Aun así tras la gran contención
aun ay oscuridad en el mundo y quizás algún día ningún hechizo pueda proteger
al mundo de la ira de los elfos oscuros, y pensando en eso y que el mundo
necesitaba un orden, se crearon los gremios, lugar donde valientes se embarcaban
en búsqueda de gloria y dinero, estos lugares se hicieron con el propósito de
brindar misiones simples hasta exterminar a esas criaturas oscuras que desean
la liberación de sus señores, y quizás con el tiempo un grupo de aventureros
logren librar toda esta oscuridad.
Las palabras de la mujer que
contaba la historia habían dejado de ser escuchadas, sus propios recuerdos se
habían activado desde el mismo lugar, cuando la historia mencionaba a la
primera elfa romper sus cadenas por amor.
Era invierno, su mente lo
recordaba él había disfrutado de un pastelillo de vainilla, no era fan de los
dulces, pero ese pastel siempre le gustaba sentir el liviano sabor le daba ese
toque que amaba de la comida de su madre y ella siempre le daba un gran vaso de
leche, siempre sonreía era lo que mejor recordaba de ella su sonrisa, él era
feliz viviendo en el bosque solo ellos tres y no pedía nada más en el mundo.
Pero ese había su ultimo día feliz. El dormía ajeno a lo que pasaba en el mundo
y el deseo que eso hubiera seguido lo atormentaba, pero era inevitable ese
recuerdo se hundía con el siendo despertado con brusquedad el aroma del
pastelillo de vainilla se desvanecía y un profundo olor a sangre lo perseguía.
--Alyer, despierta corazón…despierta—escuchaba
la voz de su madre, sus ojos se abrían al horror y el miedo.
--Ya están aquí—era la voz de
su padre que era la razón del inmenso olor a sangre en su habitación—Debes
escapar con nuestro hijo…vete—
--Pero…que harás tu—contesto
ella asustada.
--Papa…mama—interrumpió el
asustado.
--No hay tiempo, les daré todo
el que pueda—la fuerte mano de su padre se había posado en su cabeza como
cuando él iba a jugar o él llegaba del trabajo, el acaricio y revolvió su
cabello por última vez—Se fuerte Alyer—
El suplico para no dejar a su
padre pero sus labios eran sellados con la palma de su madre que tras un beso salió
por la ventana corriendo hacia el bosque, el trato de gritar de volver, pero su
madre lo oprimía con fuerza contra su regazo y él no tenía la fuerza para
resistirse, sintió el frio calar en sus mejillas donde sus lágrimas se
acumulaban sin parar, el rostro de su madre estaba distorsionado pero recordaba
sus lágrimas su aliento frio hasta que paro él podía sentir como ella lo
alejaba de su protección y lo ponía en el hueco de un árbol.
--Mama!—se alteró tratando de
mantenerse a su lado aferrarse a ella y volver por su padre pero ella lo
mantenía en el árbol con ambas manos.
--Escucha Alyer, vas a quedarte
dormido y cuando despiertes es probable que ni tu papa ni yo sigamos en este
mundo—
--mama no…no—trato de
resistirse mientras no dejaba de llorar.
--Lo siento mi vida…pero si te
encuentran te mataran—limpiaba sus lágrimas apretando sus labios por la
impotencia que ella misma sentía—Nunca le digas al mundo quien eres…protégete
oculta tu identidad…vive—beso su frente y le entrego un libro de pasta dura—Aun
que cuando despiertes no encuentres este libro contigo, el siempre ira a ti…te
enseñara todo lo que se…y te mantendrá a salvo hasta que tú puedas
cuidarte…recuerda Alyer tus padres te amaba—
--Mama no me dejes…por favor no
me dejes—suplico pero su madre solo le sonreía, y poco a poco perdió fuerza
trato de resistir el sueño…trato de aferrarse a su madre, pero el sueño fue más
fuerte.
El árbol se selló, protegiendo
algo que era preciado para ella.
Años más tarde el árbol se
abrió y el despertó, miro a su alrededor buscando pero no había nadie ahí con él,
negó y corrió en dirección a su casa el conocía el bosque porque para él solo
habían pasado horas, pero entre mas corría y se acercaba a su hogar más cambios
notaba y vio con dolor el panorama, donde era su casa solo quedaban piedras y
madera ya adaptada a la naturaleza, no quedaba nada mientras el caía de
rodillas al perderlo todo en una noche.
El mundo se verte oscuro y devorara
a todos.
--Alyer—algo lo trajo de vuelta
de sus recuerdos sus ojos negros se abrieron para ver a un chico de cabello
castaño rizado atado con una coleta larga, lo que lo hizo suspirar como de
fastidio—Oye fuiste tú es que escogió esta misión no yo—se quejó el castaño a
la reacción de su compañero.
--Cuando decía escolta,
imaginaba custodiar una caravana por el camino a cumbre oscura, ahí ay lobos devora
humanos, no pensé que terminaríamos escoltando a Nora a contar historias en
pueblo algodón de azúcar—
--que carajos con tu
vocabulario, es pueblo Chansy…se mas cortes ya vamos a volver a Astur—entorno
sus ojos verdes negando ante la actitud de su compañero.
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--Ya era hora—se ajustó la capa
con la que ocultaba sus armas, vestía como todo un aventurado con sus guantes
de cuero justos y ropa negra, sus pantalones tenía varios lugares estratégicos
donde guardar todo lo que un aventurero necesitaba para sobrevivir, y se ataba
su cabello negro con una trenza apretada a un costado, era un trenza que
representaba a los extintos Yulkes, guerreros humanos que habían batallado
desde tiempos antes de la guerra con los elfos oscuros—Buscare una misión de casería
al llegar al pueblo—
--Busca una que puedas hacer
solo—el castaño había empezado a recoger las cosas que iban a llevar de regreso
a su gremio, el vestía con pantalones caquis y una camisa blanca tenía un par
de dagas en el cinturón y llevaba un bolso de lona negro donde guardaba su
demás equipamiento—Tengo que encargarme de algo de regreso al pueblo—
--Oh, es cierto estas ocupado
para volverte Medico Hackett, no tienes pinta de médico, te lo he dicho?—su
porte de chico rudo y era difícil veces notar sus ironías, pero Hackett ya
estaba más que habituado a su comportamiento errático, así que simplemente se encogió
de hombros.
--Los doctores son necesarios
en el mundo, no todo tiene que depender de la magia—
Y tras esa respuesta fue a recoger
las cosas de Nadie, quiera una de las recepcionistas del gremio Alas de Dragón,
el gremio Principal de Astur al que ambos pertenecían, eran una alianza de solo
dos personas, aunque más a decisión de Alyer que solo toleraba trabajar con
Hackett, pues algunas misiones de gremios no se podían tomar en solitario, por
una regla implícita había que formalizar alianzas, y normalmente un equipo se
conformaba por 4 o más integrantes, pero el moreno era reservado con quien se
relacionaba, y muchas veces el castaño reconocía que de no tener esa regla para
ciertas misiones quizás nunca hubieran sido amigos.
Tras la charla volvieron en el
carruaje que habían alquilado como parte de la misión Hackett se encargaba de
guiar a los caballos mientras Alyer se mantenía en el techo por la parte de
atrás del carruaje vigilando que monstruos quisieran atacarlos, pues llevaban
provisiones solicitadas por el gremio como un extra ya que iban a una de las
pocas ciudades que vendían Manzanas doradas, y era una buena oportunidad de
compra.
El viaje fue aburrido para el
moreno, que nada más llegar al gremio de un salto se bajó de la carreta mirando
el enorme edifico que era su gremio era
el edificio más grande de la ciudad con tres pisos de alto y una ala de dragón
colgando de la parte del frente, con su nombre en letras doradas, y todos los
miembros iban y se iban e búsqueda del sustento, otros de fama y algunos por
gloria o venganza, en ese punto de su vida no sabía que lo motivaba si la
venganza o simplemente la promesa a sus padres de sobrevivir en esa vida, algún
día lo sabía.
Limpiándose las botas entro
yendo casi directo a la parte de la taberna donde más de un aventurero se
paraba a beber un trago o comer algo pero sobre todo el tablero con los afiches
de las misiones, estaban separadas por rangos de la A-E siendo las más
difíciles las S una sección exclusiva que solo el maestro podía otorgar a un
grupo grande de aventureros, a él no le interesaba mucho esas misiones porque
jamás querría formar un grupo más grande e involucrarse con más personas de las
necesarias, así que fue a la sección del rango C que era su rango actual, las
misiones en ese rango daban muy buenas recompensas y podría cubrir los gastos
de un mes con ellas, pero para el no eran suficientes. Leyó cartel tras cartel
meditando la mejor ruta a seguir hasta que encontró una casa de globos, eso era
interesante a veces al ser tan pequeños eran subestimados y su clasificación
podría ser baja pero eran bien sabido por aventureros experimentados que eso
podría cambiar de un momento a otro dependiendo de su cercanía a la magia
oscura de los elfos que aún está impregnada en la tierra, con una pequeña
sonrisa de satisfacción tomo el afiche para dirigirse a la recepción.
--Oye—Hackett golpeo sus
hombros para detenerlo, parecía molesto—No me dejes bajando todo el cargamento
la misión no termina hasta que termina—se quejó mirando que él ya había
escogido una misión en solitario de casería.
--Puedes pagarle a pedro para
que descargue, después de todo es parte de su trabajo—el muchacho apenas salió
al escuchar su nombre, entusiasta de no más de 13 años, era la edad en la que
se te permitía formar parte de un gremio, peor no se te permitía misiones si no
que ayudabas a todos los aventureros hasta que tuvieras 15 años que era la edad
mínima para tomar misiones.
--Alguien me llamo, o señor
Knowed, señor Engel, saben que pueden contar conmigo en lo que necesiten—dijo
el joven pelirrojo sus pecas pitaban todas sus mejillas, y traía ropa algo
desgastada pero eso no le quitaba el entusiasta—Dígame que necesitan, que
cargue sus cosas, que pula sus armas, o quizás que pida su comida favorita y la
lleve a su mesa, ya saben yo soy su escudero en el gremio—dijo con el puño bien
alto.
--Hola pedro—Hackett no apago
su entusiasmo y se rindió—Esta bien pero si vuelves a llamarnos señor, te
bajaremos el porcentaje de propina—advirtió en broma negando—El carruaje está
lleno de manzanas son para Muriel en las cocinas, dáselas y dile que te de tu
parte del encargo—señalo el carruaje y el chico asintió corriendo al trabajo.
--Cuando tú eres escudero del
gremio eras tan animado—
--Espero que eso fuera un
intento de mala broma, yo solo me limitaba a mi trabajo, inflar los egos de
aventureros incompetentes jamás—se zafo y negó con su mano libre, vete a hacer
tus pruebas para ser médico, eso nos abrirá misiones más complejas—
--Amigo al menos finge que no
me quieres solo como herramienta—soltó el aire—Nancy te está esperando—dijo
viendo por el rabillo del ojo como la recesionista se arreglaba el cabello, e
incluso revisaba su maquillaje, su cabello era castaño brillante y ojos que
aprecian de un rojo cereza y más de uno notaba que tenía una fijación por el
moreno que era su compañero—Deberías aceptar su invitación a salir quizás así
te quites el mar humor—
--Nunca me relacionaría con
mujeres del gremio, no busco relaciones serias las de una noche o solo sexo son
menos complicadas—dijo con brutal honestidad mientras volví a caminar—Nos
veremos después doctor—
--Eres duro amigo—dijo pero le
dejo marchar a pedir la misión.
Mientras Nancy se peinaba el
cabello una última vez y se restregaba sus labios con picardía rogando por que Alyer
le pusiera algo de atención.
--Hola Alyer, como fue la
misión de escolta—
--Aburrida Nancy, muy
aburrida—dijo mientras le daba el volante de la misión de exterminación de
Globins—Puedes enviar la parte de mi recompensa a la dirección de
siempre—menciono educado, pero no le prestaba atención al revoloteo de pestañas
o a como ella sensualmente pasaba un mechón de cabello detrás de la oreja.
--Ya veo, pues espero que la cacería
sea mejor para ti—sonrió mientras registraba quien había tomado la misión—Esta
misión es individual pero está abierta para varios aventureros la recompensa se
pagara conforme a las orejas de los globins, estás de acuerdo?—
Alyer lo pensó por un segundo,
toparse con otro aventurero era una probabilidad, muy alta en cualquier misión,
pero una competencia de recolección siempre terminaba con un idiota queriendo
llevarse el mérito, pero necesitaba el dinero y desahogar la energía.
--Si, entiendo los términos aun
así apúntame—declaro y Nancy sonrió sellando las hojas y terminando el
tramite—Cuando termines vienes para pagarte lo que corresponde…y quizás-antes
de terminar su idea en la interrumpió.
--Gracias, me voy—dijo cortante
marchándose del lobby.
Nancy bajo el rostro con otra
misión fallida para pedirle una cita.
El moreno se aseguró de tener
sus cimitarras bien sujetas y una espada corta por si la cueva era demasiado
pequeña, no quería darle ventaja a las criaturas de la oscuridad, camino por el
pueblo ignorando a las personas que Vivian ahí, mercaderes gritando y pidiendo
a la gente ir a ver sus ofertas, parejas felices caminado mientras compartían
algún bocadillo, niños jugando y riendo, el puedo era diverso, había semi-humanos,
y medio elfos de otras razas, como elfos de fuego, de hielo e incluso de
tierra, vivían ahí, la diversidad de razas era compartida, pero aun así el sabía
que no todos toleraban a los mestizos de elfos él era consciente de la discriminación
que muchos tenían hacia ellos, el mundo aun recordaba con sangre el que los
elfos oscuros tuvieran mestizos…el mundo estaba herido y él había decidido
escapar de esa realidad.
Ignorando todo su alrededor salió
de la ciudad, camino hasta que no era visible entrando en el bosque se olvidó
de guardar sus apariencias sus orejas se alargaron y sus ojos se volvieron
dorados, ese era su verdadero rostro que nadie conocía y jamás dejaría que
alguien lo averiguara.
--Aneg, abash, trush—en su mano
había aparecido el libro negro que su madre le había dejado, solo así la magia
podía explotar de su sangre elfica y así se trasporto a las afueras de Sanburgo
a un bosque cercano a su destino final—Sheri me Ha—el libro desapareció sus
orejas volvieron a ser humanas y sus ojos se tornaron en negro.
Sacudió los hombros más
relajado y empezó a andar hasta la cueva que era su destino final, como
esperaba la entrada era algo angosta pero entraba sin problemas encendió una
antorcha con algo de magia de fuego, era un hechizo que hasta humanos podían
aprender así que si alguien lo miraba no exponía su verdadera naturaleza, al
principio debió ir agachado pero conforme avanzo pudo erguirse en la cueva
primero estiro el cuello por el malestar de haberse inclinado demasiado.
--Más vale que al menos estén
50, esos serian unas buenas rupias para restablecerme—se dijo a si mismo
mientras avanzaba con cautela sabía que podría haber trampas en cualquier
lugar.
Camino por al menos 10 minutos más
dentro la cueva se tornaba azul, los ecos de gotas cayendo en el fondo era muy
intensa al silencio reinante, pero pronto esas paredes se habían tornado rojas,
había un rastro de sangre por todo el lugar él se agacho para tocarla y
frotarla contra sus dedos la sangre de los globis era particular, áspera y olía
realmente mal, y si esa era sangre de globins, eso quería decir que si había un
aventurero que había llegado antes que él, pero no le dio mucha importancia
siguió el camino encontrando cuerpo tras cuerpo sin orejas, pero al llegar un unto
había cuerpos aun con orejas intactas y fue cuando vio salir de entre rocas un
par de botas, por la forma parecían femeninas, suponía que la aventurera había
perecido en pelea.
--Tendrás que esperar a que
limpie la cueva—dijo al cuerpo se acercó un poco más con la intención de sanbarguardar el cuerpo,
pero tan pronto intento tocarla las chispas saltaron de no haber apartado la
mano a tiempo el daño hubiera sido peor, pues su guante se había destrozado
cortando tres de sus dedos—Que demonios—miro su palma un par de veces y saco
una pésima de sanación vertiéndola sobre sus dedos para curarlo, y fue entonces
cuando el cuerpo se alzó.
--Maldición!—grito en sobre
salto una voz femenina, el juraría que por un momento unas puntas negras se
asomaron, pero luego todo se ocultaba en una capucha larga cubría el rostro de
la aventurera, eran muy populares en algunas aventureras femeninas ya que
guardaba su identidad ante muchos, magia elfica avanzada que se compraba en
tiendas—Oh—la aventurera se sobo el cuello como si apenas se recuperara del
golpe, y lo cierto era que si apenas se había alzado cuando sintió ese último
hechizo de protección activarse.
--Tranquila, la verdad pensé
que estabas muerta—dijo quitándole peso al asunto, al menos ahora no debía
volver por un cuerpo y darle sepultura—Te topaste con algún Globins
campeón?—pregunto meramente para saber la situación de la cueva a olor que la
aventurera negó.
--No, algo peor—la aventurera
estiro las manos y saco una daga para empezar a cortar las orejas de los
globins que habían muerto con su hechizo de protección—Ay un minotauro en la
cueva—respondió mientras ponía las orejas en el saquito que tenía para eso—Aun
lo siento cerca—señalo uno de los dos caminos que separaba la cuerva—Esta en
esa dirección, debe ser un sirviente de los elfos oscuros, tiene control total
sobre los globins—
--Eso es suficiente—dijo interrumpiéndola
por si quería contarle el cómo había terminado inconsciente en esa cueva, a él
no debía importarle y no iba a profundizar en ella—Yo me encargare de él, así
que deberías marcharte—se alzó buscando un guante de respaldo y colocándolo en
su mano.
--Disculpa—la aventurera se
amarro el saquito en el cinturón y alzo una mano en advertencia—Esta misión es mía—dijo
sin siquiera amedrentarse.
--Deberías conocer tus
limitaciones, un minotauro es clase A, y tu estas en una misión clase C, así
que tampoco es tu misión—
--Knowed tú también eres rango
C—dijo sin sentirse amenazada por el
--Como sabes…
--Somos parte del mismo gremio,
descuida no es que me importe que tu sepas quien soy, pero no dejare que me
quites un bono extra en mi bolsillo…--
Alyer entorno los ojos
cruzándose de brazos ahora recordando a esa chica, la había visto entrar el
gremio un par de veces la realidad era que nadie sabía cómo era su rostro nunca
se quitaba la capucha ni dentro ni fuera del gremio, pero ella tenía razón
estaban en la misma posición.
--Bien—dijo con
determinación—Quien le corte la cabeza primero se lleva el bono de penalización
por clasificar mal la misión—
Se escuchó una afirmación
debajo de la capa.
--Bien, eso es justo—trono los
dedos y antes de que Alyer se diera cuenta ella empezó a correr por el pasillo,
ella era bajita eso le daba ventaja ya que no debía preocuparse por las
salientes bajas.
--Interesante—sonrió pero no se
dejó intimidar—Shaka mi la—sus ojos se volvieron amarrillos y la velocidad
aumento antes de que ella lo viera en la arregazo volviendo sus ojos negros de
nuevo.
A la velocidad a la que iba
saco la espada corta viendo globins delante del sacudió la espada cortando
eficientemente con la suficiente habilidad para no detenerse había cortado las
orejas de un solo tajo y las había volcado en su bolsa correspondiente, y
siguió así cortando y asesinando a sus objetivos hasta que llego a lo más hondo
de la cueva ahí fue cuando la caverna se abrió el lugar tenía un techo bastante
alto y eso le permitió sacar ambas cimitarras, haciéndolas girar cuando el minotauro
salió en todo su esplendor los cuernos de toro por delante no aguardaron apenas
un segundo vio al intruso se abalanzo con velocidad hacia él, pero el hechizo
de velocidad aún estaba ahí así que rápidamente lo esquivo y corto un brazo sin
siquiera volverse a mirar y de una patada empujo al monstruo contra las
estalagmitas que estaban creciendo en el suelo destrozándolas todas con el
peso.
--Demasiado fácil—en eso el
minotauro empezó a despedir una energía oscura inmensa tanto fue la
concentración de esta que fue sufiente para que el minotauro asentara un golpe
sobre su pecho y lo estampara contra la pared contraria—Aun tenías eso bajo tu
maga—negó limpiando la sangre que había salido de la camisura de sus labios.
Listo para su segundo encuentro
iba a encantar sus cimitarras pero alguien se le adelanto una patada en el
mentón en ese impulso hizo que la aventurera terminara apoyada en ambas manos
para impulsarse al aire justo para saltar sobre el estómago del minotauro para
finalmente aterrizar en sus dos botas con elegancia de debajo de su capa
salieron dos katanas largas y de un tajo el segundo brazo salió disparado.
Alyer sonrió, se había sentido
emocionado pero no iba a dejarse ganar por una aventurera se impulsó con las
cimitarras por delante pero ella había pensado lo mismo que él se impulsó y
ambos filos giraron chocaron al mismo tiempo mientras la cabeza salía disparada
al suelo ambos se agacharon y se levantaron sacudiendo sus filos.
--Eso es caso cerrado…--Alyer
estiro su filo estaba mucho más cubierto de sangre mientras él lo sacudía y así
lo limpiaba—Yo corte la cabeza primero—
La aventurera suspiro y si su
katana estaba lleno de sangre pero apenas un porcentaje de la sangre del minotauro.
--Tu hechizo de elfo oscuro fue
más rápido que el mío, que desperdicio—se enfundo las katanas en su cinturón
pero pronto fue tomada por el brazo y la hizo acercarse a él.
--Que dijiste—la voz salió más
ronca casi con tono de amenaza cuando la escucho pronunciar esa palabras.
--De que parte hablas—dijo y
luego exhalo—Ah ya…lo de usar tu magia de elfo oscuro, eso es lo que hicisteis
o me equivoco—
La rabia que tenía en ese
instante tenía una pisca de miedo…alguien lo había descubierto, no…nadie lo
había seguido, nadie podría descubrirlo…no debía no podía…sin poder controlarlo
el aura oscura lo empezó a cubrir la amenaza a su estilo de vida se estaba
viendo envuelto en la desesperación hasta que ella no se había sentido
amenazada y golpeo su hombro.
--Oye, sabes no eres el único
sobreviviente a la gran matanza, yo también soy mitad elfa oscura, si no
tuviera la capa verías mis verdaderos colores, sinceramente ojos dorados son
mejores que ojos negros—se zafo con cuidado y se encogió de hombros—Bien te
dejare quedarte con el extra por la cabeza de minotauro…--
--Espera—trato de retenerla
perlo ella no lo permitió—Dices que mestizos de elfos oscuros nos podemos
reconocer—el aura empezó a disminuir, hasta que esta desaparecía por completo.
--No…ay un hechizo especial
para ese…pero como tu soy reservada sobre mi procedencia, nos veremos en la
ciudad Knowed—
Iba a retenerla de nuevo, pero
se dio cuenta que ella no iba exponerlo…pero lo más relevante en ese instante
fue darse cuenta que no era el único sobreviviente…había más mestizos de elfos
oscuros…el mundo se había hecho más grande.

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