miércoles, 19 de diciembre de 2012

Torre Blanca Cap. 8



Torre Blanca

Capitulo # 8: El peligro que asecha.


No se que hacer esto podría caer en cuestión de segundos, todo podría desmoronarse mucho antes de poder abrir o cerrar los ojos, incluso ya podía ver el rastro de sangre a mi alrededor, los escombros, los llantos y el miedo.

¿Qué debía hacer?


Sin duda la presencia de esos chicos de la torre blanca traería la destrucción a esta fortaleza, quizás incluso seria otra victoria para ellos. Sabia muy bien que ellos no los dejarían en la superficie sin hacer nada, ellos jamás se cruzaran de brazos.

-Mira, mira Alyer es falso pero esto es pasto…es tan verde y dicen que el real te pica-

Escuche una voz de pronto una que rompió mi pensamiento de supervivencia. Era aquella niña de cabello rubio que se había ganado a Shizu.

-Ya lo veo, pero Bianca si yo ya lo conozco-Dijo con simpleza ese chico altanero que había casi arremetido con la solitaria Tanabe, que tanto pueden hacer estos chicos para cambiar el mundo aquí abajo.

-¡Hey! Engels, si no quieres estar aquí puedes irte-escuche de pronto provenid de los labios que yo conocía mas, esos iris negros y ese cabello de la misma tonalidad siempre acababan por desconcertarme.

-Pero si no quisiera ya me habría marchado-conteste con mi habitual simpleza, para mi aquello era fácil.

-Pero realmente tu siempre tienes que ir a donde no te llaman-dijo pero por alguna razón lo sentí distinto a otras veces e incluso recuerdo apelativos o incluso insultos para alejarme de ella, jamás los había escuchado para acatarlos pero si para distinguirlos muy bien de esta nueva y peculiar manera de hablarme.

-Que quieres que te diga, me gusta estar cercas tullo-Nunca me había costado hablar así con ella, pero esta vez incluso yo sentí que mi corazón se había alterado un poco e incluso si mi mente no me engaña juraría muy bien que la vi sonrojarse levemente.

Quizás ya estaba mal de la vista.

-Tonterías maldito acosador-contesto ella cruzándose de brazos dándome la espalda.
¿Por qué esta vez dolió?

-Shizu…Alyer tiene que comer, vamos a comer-se escucho de nuevo la voz de la que parecía una niña de 5 en un cuerpo de 12, pero que envidia me daba ella lograba que la morena sonriera como si se tratase de respirar.

-La verdad es que si tengo hambre-contesto tan altanero como siempre ese chico de ojos poco comunes-Además no quiero que Bianca se enferme o algo así-

-La única verdad es que no quieres admitir que tienes más hambre que la pobre de Bianca-

Que facilidad de Shizu de hablarle a ese chico como si fueran una clase de enemigos naturales y amigos al mismo tiempo, estaba siendo atrapada por dos chicos que habían vivido en cautiverio y ella no se si se este dando cuenta.

-¡Callate!-grito, ese chico necesitaba un buen golpe, que ganas tenia-Bueno ultimadamente si tengo hambre y no quiero admitirlo ¿Ese no seria mi problema? Señorita entrometida.

Ahora si que te lo as ganado.

-¡ALYER!-

No me había dado cuenta que tan mal me estaba poniendo el solo verlo hablarle a si a Shizu pero tan pronto oí el grito de Bianca me detuve y tuve que analizarlo, analizarlo realmente ¿Por qué estoy tomando esta actitud?

-Shizu no es una mala persona, no le grites por favor-pidió ella mas tranquila lo que izo que el chico bufara y se cruzara de brazos-Discúlpate por favor-pidió ella.

-Perdóname Shizu…podrías por favor llevarnos a comer algo. Tengo hambre-

Que obediente o quizás era solo que con esa pequeña el quería demostrar que no era tan impulsivo o incluso un bocón a cada rato, la verdad que se notaba que el la quería mas allá que una hermana o incluso como su amiga.

-Así esta mejor ¿Te costaba mucho?-contesto alegre Shizu.

¿Por qué estaba alegre? ¿Por qué alguien la había defendido? Quizás por que quien le había escudado era ahora su amiga.

-Solo no me hagas enojar. Solo me disculpo por que me lo ha pedido Bianca-

Seguía escuchando su conversación. Quizás yo no tenía lugar.

-Gracias Alyer-seguía escuchando mientras notaba como la niña tomaba la mano de quien había llamado-Anda comamos.

-Si vamos-resonó la voz de Shizu cuando esta me miro, seguro me pediría que me marchara o que no les siguiera, y la verdad que seria mejor así-Anda Engels, vamos comer-

¿Perdón? Que alguien me golpeara ¡Por dios! Me había pedido acompañarles, lo izo mientras simplemente sonreía y marcaba el paso para que todos le siguiéramos. Esto era un sueño y si lo era pedía no despertar.

Cuando me di cuenta habíamos comido todos juntos y después de otro rato caminado por la fortaleza subterránea nos dispusimos a dormir o bueno los que pudieron durmieron esa noche y esos no eran mas que los escapistas de la torre.

Yo por otro lado volví a mi pensamiento de la mañana, el peligro inminente que no quería escuchar, que quería que solo fueran pensamientos, que lo lograra, que este lugar lo lograra.

Camine por un rato yo solo por los alrededores hasta volver al área de juegos, a veces me pregunto como puedo pensar así y no como un niño o un chico de mi edad solo tengo 12 años, y aun así tengo que cargar con el peso de la vida, por que no simplemente puedo vivir mi vida.

-¿Qué hacer Engels?-alguien rompió mi silencio e incluso el chirrido del columpio en el que me había sentado.

-Tomar un poco de aire-contesto con ironía.

-As estado actuando raro-escuche de nuevo pero cuando gire Shizu había puesto cara rara, incluso note enfado en ella-Quiero decir. No me malinterpretes, la verdad es que eres un acosador y un metiche que solo se metes en donde no le llaman. Y ay veces en las que quiero patearte lejos y que entiendas-

Decía tan rápido y fluido que apenas pude entenderle lo que salía de su boca, lo comprendía pero si que me tomo por sorpresa esa manera de expresarse de ella.

-Bueno quiero decir que, tú no eres así normalmente, as estado demasiado tranquilo desde que ellos llegaron-Volvió a mirarme con el seño fruncido-No creas que me desagrada ni nada, es mejor, la verdad que deberías ser así siempre. No, quiero decir-resoplo cansada al parecer-La verdad tu debes seguir siendo tu, eres muy raro si te quedas así, si actúas así no me siento tranquila. Y la verdad…

-Es que te gusta más como soy normalmente

-¡¿Que?!-contesto de pronto casi la creí ver caer del columpio pero se sostuvo apretando las cadenas-No digas tonterías-me volvió a gritar a lo que yo no pude evitar reír.

-Que poco sincera eres-conteste a lo que sentí un golpe contra el hombro aun que no dolió solo fue desconcertante.

--No es así…no es lo que piensas--dijo mas seria incluso se le notaba triste--Es solo que, sin darme cuenta me acostumbre a tu impertinencia…por un momento me sentí muy intranquila cuando te note tan distante…pero es quizás por que eres una costumbre en mi vida--murmuro apretando los dedos aun mas entre los eslabones de las cadenas que la sostenían.

Dolió…sentí como si hubiera golpeado mi pecho o incluso sentí como si hubiera estrujado mi corazón ¿Solo costumbre? La vi mirarme por un momento deseé tanto que me digiera algo que lo corrigiera pero solo me vio y bajo la mirada…que patético he de ser.

--Ya veo--conteste con las fuerzas que pude, la verdad, que ganas de llorar-Perdona, quizás es solo que hoy no me siento bien-mentí para mi propia seguridad--Tanabe--la llame por su apellido, su nombre ardía en mi garganta--As pensado que quizás los de la torre vengan a buscarlos y de paso se lleven a todos-murmure quería dejar de pensar tanto como para soltarle tremenda cosa a alguien como la morena.

-No lo digas…aquí estamos a salvo-murmuro parecía apretar los dientes e incluso la note temblar.

-Solo piensa en que existe una posibilidad…-dije, no se por que pero era como si mi pecho colmara de decirlo, de pensarlo, a pesar de saber que le hacia daño.

-Si eso pasa-la escuche comenzar-Si eso pasa escaparemos…nos iremos todos, no ay que dejarlos hacer lo que quieren con la gente-

-Escapar-pude soltar pero no pude dejar de preguntarme ¿Por cuánto tiempo se podrá?-Tanabe…

Olvide rápido lo que iba a decir un instante y critico zumbido me izo casi caer, note que algo o mejor dicho alguien me sostuvo cuando me miro flaquear e irme hacia delante era la mirada y las manos de Shizu.

Sentía que mis oídos iban a  explotar. Malditos sondeos los estaban, no, mejor dichos nos estaban rastreando ¿Qué debíamos hacer?

-Hackett ¿Qué pasa?-

Volvía a escuchar mi nombre de esos labios. Por favor no uses mi nombre, si solo soy una costumbre no lo uses. Suplique mentalmente, quería decírselo pero me falto valor para hacerlo.

-Nada…me empezó a doler la cabeza-fue lo que conteste-No me siento bien, quizás fue algo que comí

-Pero…dios te llevare a que descanses-me contesto arrastrándome como mejor pudo de nuevo al cuarto.

Que debo hacer, solo tenemos tres días, en tres días ellos nos encontraran, en tres días este lugar desaparecerá. 

En tres días debía decirles la verdad, de quien soy...

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