Al volver
a la orden Bianca se había mantenido en su cuarto todos los días encerada en su
habitación; sin salir siquiera al comedor desde que había vuelto con Shizu de
Holanda no había noche que no se levantara con la respiración cortada, las
lágrimas brotando y su cuerpo temblando entre las sabanas de su cama…producto
de una supuesta pesadilla, de esas que solo puedes recordar las sensaciones que
te izo experimentar, pero a la hora de recordar el contenido era un recipiente
vacio lleno de sombras y de un hueco oscuro en el cual no se podía ver nada, ni
un rallo de luz. Pero ya no sabia si las supuestas pesadillas, o el echo de que
hatsu y hetsu no parecían responderle era lo que realmente le tenia mal…miraba
sus manos cubiertas de vendas o banditas le recordaba que ya ni tocar su filo
podía, por que de inmediato se cortaba como si le digieran que ya no tenia
derecho a tocarles, a quererles, o a tenerles junto con ellas, mover sus
cascabeles y no recibir sonido alguno le hacia bajar la mirad y tenerlas todo
el tiempo con su funda sobre su cama, deseando por que sonaran y le digieran
que todo estaba bien, que ellas no le odiaban que ellas le querían, pero al
parecer eso jamás sucedería.