viernes, 15 de febrero de 2013

El Deseo Detrás De Un Adiós Cap. 4



Capitulo   4: Porque ya no estás.

Que tan pesado podría ser el simple tintineo de una campanas de una iglesia, que tanta paz te puede causar, que tanta alegría podría provocar pero también, que tanta tristeza a de tener.



Las despedidas son crueles, duelen y te hacen llorar; algunas veces son por un tiempo, otras son por peleas o distanciamientos y unas tantas son para siempre.

Pero que comparas; una despedida lejana aun sabiendo que aquel ser que fue muy especial en bellos e inolvidables recuerdos, esta bien en algún lugar, esta ahí siendo feliz, sin ti. Pero al fin y al cabo, feliz.

Otra es la historia cuando sabes que no puedes retractarte, que a pesar de saber no merecerlo, no poder pedir perdón, no poder rogarle y decirle un “Se muy feliz sin mi” por que ya no esta, ya no volverá, de la muerte nadie vuelve.

Recordar el sepelios de su padre era como una tortura a pesar de ya tener 5 años de no tenerlo aun dolían como el primer día. Lo único que borraba el dolor o le provocada una sonrisa era la compañía de su amiga, de su querida amiga Bianca.

Aun que no era la única que sufría, no era la única hundida en un pozo tan hondo del cual no puedes ver luz, del cual no quieres salir, tanto como para incluso querer ser enterrado junto a la caja ante sus ojos la que descendía lentamente hasta lo mas profundo con cuidado antes de ser cubierta de tierra y graba en el mausoleo que tenia el nombre de la chica a la que había aprendido amar a pesar de su corta e inexperta edad.

Los ojos dorados eran opacos radiados del rojo de las lagrimas que no le daba vergüenza mostrar, menos por quien tenia que despedir ese día, su pecho ardía y el sentimiento de poder haber hecho algo, la sensación de vació. Tenia tantos deseos de volver a ese día quedarse con ella de haberla besado mas decirle hasta el cansancio lo mucho que la quería, incluso aun que no le cría decirle su primer “te amo” que había practicado para la cita que tendrían ese día, ese día en que su cita romántica se convirtió en una de pena y adiós.

A pesar de tener ahí a la responsable enfrente, verla llorar y estar presente, sentía tantos deseos de tomarla por el brazo y arrojarla lejos de ahí, de ese terreno, de ese lugar…gritarle tantas cosas pero se contenía al respeto de su memoria y de sus padres que sufrían ahí frente a el.
Cuando todo termino el fue el ultimo en pie sobre la tumba la lluvia empezaba a mojar sus hombros lentamente, y a pesar de que quizás quien el empezaba a odiar mas se quedaría fue arrastrada a pesar de notar el mismo en su mirada el no querer hacerlo, pero al final se la llevaron, y dio gracias por que no quería ser el quien la sacara y mucho menos ahí delante de ese sitio.

No supo cuanto tiempo paso, solo miraba la lapida con el nombre de ella ahí inscrito la fecha en la que nació y el día en que se la quitaron, y la foto de ella sonriendo, era lo que miraban sus ojos, esa foto.

El pelo estaba húmedo toda su ropa estaba tan mojada que la sentía totalmente pegada a su cuerpo, ya no sabia si lo que tocaba sus mejillas eran lagrimas o lluvia y no le interesaba. No fue hasta que un guardia bajo un paraguas le pidió salir pues ya era hora de cerrar que sus piernas se movieron. No decía y no pensaba en nada solo su cuerpo se movía quizás incluso inconcientemente.

La llegada a su departamento no lo izo mejor ver los rincones y creer oír su riza mientras estaba sentada en el recibidor en la mesa que adornaba el medio de su sala, enseñándole y estudiando a su lado su pecho volvía a romperse mientras mojaba toda la alfombra a su paso.

En un instante el dolor se volvió ira arremetió contra la mesa tomándola y arrojarla hasta romperla, volcó todos los sofás, rompió los jarrones todo a su paso todo se rompía, todo lo que no fuera de ella, todo lo de el se rompía en su ira hasta ir al ultimo sofá largo que levanto hasta hacerse daño al caer de rodillas al suelo sus ojos de rabia y dolor apenas y veían lo había roto su sangre de los fragmentos rotos, no pero noto un brillo donde había estado el sofá escondiéndolo, su mano se alargo hasta alcanzar  lo que a pesar de estar lleno de polvo tintinaba en un brillo cuando lo tomo entre sus dedos noto la orquídea de plata, ese llavero.

<<” Oye Alyer, puedes decirme si te gusta este llavero” “Oh no, no es para mí” “Es para Shizu” “Yo también quiero…cuando estemos listos, se que quiero estar contigo en todos los aspectos”>>

Los recuerdos de ese llavero, todos, las palabras, la risa, la felicidad de alegar a alguien mas que a ella misma, la esencia de Bianca todo era ese llavero tenia lo que ella significaba, bondad, cariño, preocupación…su nombre…el nombre de el dicho por esos labios, los labios que había probado…los labios que admitían que quería todo solo con el…morían en su cabeza, mientras apretaba el llavero.

Se levanto hundido pisando los cristales y madera rota con sus zapatos húmedos fue a la cocina encendió las llamas apretó la oreja del llavero lo acerco hasta sentir las llamas sobre su piel. Iba a destruirlo por saber a quien iba dirigido.
Todo era odio, toda su mente pero de pronto una risa, como si el llavero gritara y llorara, pudo escucharlo.

<<Alyer, te quiero>>

La risa el rostro juraba a ver podido verlo en ese llavero, lo miraba ahí estaba, Bianca, una de las pocas cosas que ella compro estando viva, ella lo había tomado con las manos.

<<Si lo conservo será como tomar su mano para siempre>>

Pensó antes de desboronarse al suelo protegiendo con sus manos el llavero levemente barnizado de negro por el fuego, pero no lo daño, no había dañado aquello que a pesar de no ser de el, lo tomaría, seria para el…nadie se lo quitaría. Se recostó abrazado el llavero sin apagar la estufa aun mojado volviendo a llorar de desesperación.

En una situación similar pero completamente distinta en un cuarto oscuro encerada con cerrojos para que nadie siquiera pensara en buscarla, buscando la soledad o incluso el fin que se merecía ahí sola, Shizu, tomaba un libro de fotos de toda su vida que solía ver acompañada entre risas, ahora el silencio y la soledad de fondo donde no había nadie y solo sus lagrimas daban el fondo de que aun respiraba.

Una y otra vez, repasando el mismo álbum sin sentido ya que realmente con lo húmedo de sus ojos no podía siquiera mirar la claridad de las imágenes, pero una se desprendió su mano se movió con miedo de perderla y la siguió hasta debajo de la cama donde la imagen alfil se detuvo pero había un pequeño bulto ahí perdido y al parecer olvidado al sacarlo y ver lo que era sus ojos enfurecieron tanto como se aterraron con la voz de su amiga en sus recuerdos.

<< “Ah, es un guardapelo que le compre a Alyer” “Querría tu opinión” “¿Lo crees?” “Gracias…te quiero Shizu”>>

Un abrazo de sus recuerdos que había pretendido no tener a ser un poco falsa sobre ese presente, sobre lo que realmente pensaba sobre el, sobre para quien iba dirigido sus uñas se clavaron en su palma al presionar aquel corazón pequeño de oro y lo arrojo con tanta fuerza que se estampo contra la pared y al caer al suelo se abrió, pero ella aun no lo miraba dejo el álbum con cuidada tomo su despertador hiendo con tanta rabia hasta el objeto pero cuando vio la foto de dentro y la vio, su sonrisa…no importaba que s vista o se centrara al frente que pareciera mirar a la otra ventana del corazón. No lo que ella vio fue esa risa y sonrisa que solía tener para ella, en todo momento con ella a su lado, volvió a sonar como si desde la foto le hablara.

<<Te quiero Shizu>>

Sus manos temblorosas lo recogieron como la pieza delicada, comos i fuera a hacerse polvo y lo cerro, no podía mirar dentro pero tampoco destrozarlo, no eso aria que perdiera tacto de ella, el tacto que le dedico, no importaba que lo hubiera adornado para alguien mas, que lo escogiera para alguien mas, ahora era de ella, era de ella, su sonrisa la risa que ya no escucharía, no la soltaría aun que no fuera para ella, no se la daría a nadie…se quedaría con la risa de Bianca, era solo para ella.

Tal y sin saber se izo un ovillo en el suelo como la otra persona querida para su amiga, presionando un objeto que no les pertenecía, pero que creía que era lo único que tenían, lo ultimo que tendrían de ellas, lo que les hacia sentirse envidiosos con odio y coraje y no se lo darían a su legitimo dueño, no aquello tendrían que arrancárselos estando muertos, por que nadie y nada aria que se deshicieran de una mano y una sonrisa de quien no iba a volver nunca.

Por que ella ya no iba a estar…por que ya no estaba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario