
Capitulo # 25 Lagrimas de fuego.
La lluvia azoto con fuerza tras una triste despedida,
las gotas habían resbalado por su piel dejándola frió mientras la tierra se
volvía lodo a sus pies solo viendo el cabello plateado perder el brillo tras la
pérdida del sol bajo las nubes negras, sus ojos rojos solo miraban hasta que
vio que no podía más se acercó y toco esa fuerte espalda que solo había visto
temblar tan contadas veces, pero sin duda esa vez era la más dolorosa que nunca
vio.
Sin decir nada la levanto con cuidado y la llevo
dentro de la fortaleza seco su cabello, su rostro y con cuidado la visto con
ropa de él, de quien había capturado ese corazón que muchos creían de hierro,
suspiro dejándola agotada y salió de la habitación y camino por la triste fortaleza.
Esos pasillos antes eran estruendosas risas y gritos
había en cada esquina aun podía ver a Leo haciendo los que pocos se atrevían
encarar a Erin, con una sonrisa volviéndola a la tierra cuando iba demasiado
lejos, como ella se cruzaba de brazos y todos se reían y vitoreaban al rubio, aunque
eso les costara una semana en la cocina.
Estañaba esos días y no había a quien decírselo…la
persona que la escucharía estaba derrumbada y la otra perdida en manos del
enemigo, jamás había imaginado que eso pasaría, de cualquier escenario posible
ese era el peor. Añorando sus recuerdos; sin tener con quien llorar se topó con
Agatha ella no pareció verle ya que iba deprisa al estudio de Jensi, parecía recién
despierta y estaba preocupada y le debía una.
Soltando el aire se acercó, pero se quedó en la puerta
viendo el aro de metal en manos del ex científico, su mirada agotada miraba a
Agatha con una muy débil sonrisa sus ojos aún estaban rojos de llorar la
pérdida de su amigo, pero parecía contento con algo.
--lo hice Agatha, al fin lo terminé…--dijo con algo de
orgullo.
Los brazos de la otra pelirroja habían estado cruzados
tanto por enfado por que parecía añorar contacto con la persona que amaba ella
podía entender eso, pero la vio aflojar sus brazos y abrir sus ojos donde las
lágrimas volvieron a correr.
--Quiere decir…que podemos revertir el control…de
verdad podemos—se cubrió los labios.
--No dejare que perdamos a nadie más—alargo una mano y
ella la suya para llegar a su encuentro.
Parecía que ahí no la necesitaban cerro los ojos
aliviada e iba a marcharse, pero entonces al abrir los ojos vio una de las
manos caer antes del encuentro y fue entonces donde el aro de metal callo en
seco a la mesa acompañándole el cuerpo del moreno quien se desvaneció de la
nada.
--Jensi...—la voz angustiada de Agatha broto con un
horrible nudo en la garganta apenas sosteniendo el cuerpo del chico por el
cansancio iba a caerse y eso lastimaría a la persona que más quería, pero
entonces la segunda pelirroja entro sosteniendo su espalda—Vi…vick—
--Tranquila, te ayudo—dijo con la mayor calma que
encontró que no era mucha en ese momento ayudándola a colocar del lado al científico
para no lastimarlo, pero eso les dio mejor vista a su precaria condición.
Las mejillas de Jensi estaba rojizas su cuerpo se contaría
con espasmos que de un momento a otro se volvieron en una pequeña tos que aterrorizo
más a Aghata ya que esta estaba acompañada de sangre.
--No…No…NO!—las manos de ella temblaban tocaba su
rostro e intentaba despertarle pegando suavemente sus mejillas—No, por
favor…por favor—tembló y sus ojos se inundaron de lágrimas—No te atrevas…no te
atrevas a dejarme—
--Que pasa—el otro moreno de ojos dorados entro en la
estancia encontrándose con un Jensi que apenas podía respirar y una chica
destrozada intentando mantener de alguna manera a su lado—Aparta…--
Un gruñido de advertencia sonó como felino enfadado
sus orejas se pusieron en punta al igual que su cola, pero eso no hizo
retroceder al moreno este toco su hombro y se acercó a Jensi siempre
manteniendo la calma puso una mano en el rostro de su amigo este se quejó, pero
luego un suspiro aliviado salió de él, sus mejillas estaban menos rojas. La
única que frunció el ceño había sido Victori y era de esperar, Agatha solo
estaba aliviada mientras el moreno se cargaba a su amigo a su habitación.
Los vio irse, pero tanto como espero a que ellos se
fueran espero a que Alyer apareciera en la esquina, cruzada de brazos se acercó
a él.
--Que acabas de hacer—fue directa al punto y le miro a
los ojos donde el dorado le respondió con confusión.
--Llevar a Jensi a su habitación, esta evidentemente
mal—dijo al tomar eso como la peor de las preguntas que podían hacerle.
--No me refiero a eso idiota…lo curaste…no fue del todo,
pero lo curaste—
La mirada del moreno quedo aún más confusa que antes.
--Estas alucinando—dijo con total seguridad.
--Claro que no, se lo que vi Jensi estaba tosiendo
sangre sus mejillas eran de un rojo casi como la sangre…demonios se colapsó por
dios—
Se escuchó el sonido claro en ese silencio de como la
saliva pasaba por la garganta del moreno sin respuestas.
--Yo…si lo hice…no sé cómo—dijo con total sinceridad
que dejo a la pelirroja sin duda, pero aun así ambos se miraron sabiendo muy
bien que como podía ayudarlos podrían se malas noticias, pero prefirieron
suspirar y no decir esas palabras que querían evitar, para confiar en que no
podían empeorar aún más.
--Entonces…cual es el siguiente plan cuando iremos por
Jan—se llevó un mechón de cabello tras la oreja, pero su concentración fue más
a los brazos del moreno ya que estos se cruzaron.
--No iremos—dijo tan frio que la piel de Vick se
erizo.
--Que…acabas de decir—dijo incrédula.
Alyer suspiro y se froto el cuello.
--Jensi necesita descansar…no, más bien necesita un médico…por
dios no creo que aguante mucho si no lo intervienen y es…maldición el único que
sabe de medicina—dijo con frustración—Perdimos a Leo, pensé que la misión era
perfecta yo…yo no sabía que él estaba ahí—siguió hablando con un dolor que
podía notarse con cada palabra—Si vamos como estamos ahora, y Jan muere no nos
recuperaremos…si dejo que Jen muera no lo soportaremos…no puedo Vick, tome mi
decisión nos quedaremos aquí un tiempo, recuperaremos algo de fuerza…cuando
Erin se levante…—suspiro—Tendrá que esperar…Jan puede con esto el…
La mano de la pelirroja azoto con fuerza en su mejilla
y el no la detuvo.
--No lo sabes…--lo miro con fiereza—No lo sabes—
Sin dejarle continuar se fue a su propia habitación y
tras cerrar la puerta se derrumbó en el suelo tratando de olvidar esas
palabras.
<<Tranquila, tendrá que esperar, pero ella
estará bien…ya verás>>
Voces del pasado atormentaron su cabeza, recuerdos
amargos que no quería revivir, no quería recordar el pasado no cuando el futuro
podría acabar igual…no, no podía hacer eso. Miro al su lado sin pensar había tomado
el aro que había fabricado Jensi.
--No volveré a creer que pueden esperar…lo siento
Alyer, pero una mierda—se levantó hablando sola en su habitación se colocó su corsé
negro con rojo se apretó las botas ocultando el pantalón en ellas toco su pecho
y suspiro—Erin, lo siento tu entenderías—dijo tocando la pared, aunque sabía
que su amiga estaba hundida en la tristeza y el cansancio de su tortura, y que
no merecía perdón por abandonarla en un momento como ese no iba a esperar más.
Sabiendo que sería detenida uso algo que solo ella y
su mejor amiga conocía, destranco lo que parecía una viga de soporte al lado de
un pequeño ropero hecho a mano y luego de quitar esa viga pudo mover el mueble
donde un agujero se encontraba donde una escalera de metal la esperaba, ella
continuo y asegurándose de empujar el mueble a su lugar empezó a trepar la
escalera hasta el exterior donde salió por una alcantarilla y se aseguró de
devolver la tapa a su lugar.
Su mirada estaba fija y sabia a donde tenía que ir, después
de todo Alyer había sido claro el otro día cuando dijo donde estaba su mejor
amiga y no se equivocaba…
--Nunca pensé verte tan pronto padre—susurro al viento
y empezó su caminata en busca de una vieja moto que había ocultada, y maldición
era una bendición que siguiera debajo de eso que parecían escombros.
El viento soplaba el ruido de la moto y un destino
cruel al frente…sin saber que más encontraría en su camino. Pero con una meta
clara traer de vuelta a esa idiota de agua salada.
Mientras la pelirroja avanzaba a su destino, ahí también
se encontraba alguien más, alguien que en ese momento no ocupaba la mente de
nadie de la resistencia…pero como los culparía apenas había pasado semanas en
ella, no era un miembro del todo, pero estaba en deuda por darle más vida a la
mujer que amaba con el alma…la mujer que hizo que sus ojos naranjas se alzaran
cuando sabía que estaba ahí.
--Am…--susurro el otro científico Edwin estaba de rodillas
mientras dos cadenas que salían de las paredes laterales lo esposaban extendiendo
sus brazos para que su cuello quedara más libre y accesible.
--Ed…--susurro ella mientras se acercaba más su ropa negra
y ceñida al cuerpo estaba empapada de sangre sus ojos llorosos y sus manos
temblaban mientras se inclinaba y sus manos se extendían y tocaban el torso
desnudo de su esposo mientras sus labios temblaban—No quiero hacerlo más—susurro,
pero se acercó suavemente sus labios se abrieron y esos delicados colmillos salieron
a flote clavándose en el científico con algo más de fuerza de la normal.
Los dientes del antes científicos rechinaron con un
gruñido de dolor, pero intento calmarlo al ver como los ojos de su amaba se cerraban
culposos.
--Hey preciosa estoy bien—dijo, pero entonces otros
pasos resonaron y un aplauso se escuchó—Frederick…--dijo con desde el al hombre
que aparecía antes sus ojos.
--Es admirable tus palabras Hylligaynon, cuando no lo
es de todo—a la espalda del hombre de cabello rojizo con mechones blancos un
joven rubio guardaba su distancia y sus brazos atrás en forma de respeto y protección—Si
tu amaba fuera controlada totalmente, no tendría que sufrir como este maniquí sin
alma de mi espalda—
--Ya se lo dije, solo tiene que dejarla ir jamás podrá
entrar a su mente, ella jamás tubo el aro—
--Pero tuvo contacto con nuestra mayor obra, y como
tal debería obedecer sin acabar de llorar—las cadenas rechinaron en un tirón
sin éxito—Amdis rómpele el brazo—
Los ojos azules se abrieron y tembló al apartar sus
colmillos aun con sangre de él resbalando por sus labios temblorosos.
--No…no—
--Basta…lo siento—los ojos de Edwin se contrajeron no
por su dolor si no por el de su amada.
--No lo repetiré, rómpele el brazo—
La peli azul se paró tomando la muñeca de Edwin coloco
la palma de su mano detrás de su hombro y se podía ver como temblaba con miedo,
sus lágrimas resbalaron por todo su rostro y caían en la espalda del.
--Lo siento—grito con desesperación cuando un crujido
horrible se escuchó donde el ruido de un grito de dolor inundo rápidamente en
esa cabina que repitió el eco de ambos sonidos juntos creando una melodía cruel
para la peli azul que se quedó hincada a espalda de Edwin.
--Espero que dejes de dirigirte a mí con tanta osadía
Edwin Hylligaynon--
El apretó los dientes el dudar frio recorrió todo su
cuerpo y el brazo roto dolía mas al ser retenido por la cadena, pero ese dolor
no era nada al ver la cara de horror de Amdis quien se quedó llorando a su
espalda.
--Pasa la noche hincada ahí Amdis, y mira con atención
a Edwin…toda la noche, eso les enseñara a los dos—orgulloso de lo que había hecho
se marchó con su guardián—Son todos tan patéticos…--
--Am…am—el dolor seguía ahí pero lo aguanto—Estoy bien…enserio
no pasa nada—
--Lo siento…lo siento—apretó los labios—Ed te amo…lo
siento—
--Hey…yo también te amo…--suspiro—Sabes que se curara,
no importa por favor no llores—
--No puedo…si el me pide…si me pide matarte—
--No lo hará…sabe que me necesitas, aun que le pese…nos
mantendrá a los dos—dijo con dolor—Te sacare…te lo prometo, pero no puedo
aguantar que llores, por favor—
--Lo siento—asintió no podía moverse más que eso, pero
asintió—Te amo…
--Te amo
Repitiendo una oración de amor se quedaron mirándose fijamente
esperando que un milagro los salvara…sin saber que de hecho un fénix volaba a
cumplir ese deseo.
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