Capítulo
22 Amantes perdidos.
A veces
puedes tener grandes esperanzas en un rencuentro emotivo, un encuentro que te
dará la paz que necesitas, uno donde puedas decir a pesar de todo te he vuelto
a ver; pero a veces ese rencuentro que suponía fuera feliz acaba en lágrimas y
más dolor, porque aquello que has tenido delante de ti ha olvidado que
significabas algo importante, es cuando una vara de fuego atravesara tu
corazón.
Un
silencio se hizo tras la aparición del moreno de ojos dorados, una agitación
sin igual que los había dejado prácticamente sin oxígeno, no solo había salido
de saber dios donde ni como si no que se montaba el uniforme negro con el logo
de la torre blanca si no que este estaba entre lleno de barro y un tono rojo
escarlata de la sangre que estaba sobre él. Fue cuando el instinto protector de
Agatha reaccionó se levantó de golpe invistiéndole y en apenas segundos
colocándolo de un giro por el suelo boca abajo
con el brazo laxo hacia atrás inmovilizándolo con la rodilla sobre su
espalda.
--Que
carajos Agatha—fue la primera frase del recién llegado—Que me rompes el brazo—
--Y eso
que más da—contesto con todo el sonido felino que le ha salido de la garganta
apretando aún más su rodilla ahí donde pudiera hacerle daño a lo que el grito
de Alyer se escuchó de respuesta.
-Cariño
espera—ha salido Jensi al frente a pesar del dolor inmenso en su
espalda—Suéltalo un poco—le ha pedido a lo que ella le respondió con un bufido
de que no lo haría—Agatha por favor—cuando dio pie a hincarse, ella a brincado
a un lado y ha levantado a Alyer poniéndole de rodillas a él, antes de que Jen se hiciera daño de
nuevo—Gracias cielo.
--Carajo
Jensi, te juro que es solo por que tenéis derecho a dudar de mi pero de lo…--se
ha callado de golpe cuando el científico alargo las manos a su cuello y luego
las paseo hacia sus ojos abriéndolos de par de en par—JODER—el moreno no
pudiendo aguantar más se a zafado como mejor dios le dio entender y salto en
plan mosqueado, tanto que su piel se había tornado en medio gris y sus ojos
brillasen como estelas.
--Si es
el mismo Alyer de siempre—ha dicho el científico llamando a Agatha a su lado
tomando su mano y acariciando su espalda.
--Que
carajos me dices, si es evidente que es una trampa—Yuki, quien era normalmente
tranquilo había sacado las garras casi por instinto—No has visto lo que son
capaces de hacer estas personas con tal de que nosotros bajemos la guardia,
quizás ahora viene en plan amigo pero mientras que durmamos nos matara a todos,
no permitiré que eso pase—
Shizu
quien apenas tenía unas pocas horas, no podía con tantas emociones juntas, su
hermano había apenas levantado de un salto del sofá y se había colocado delante
de ella sin mencionar el cómo Agatha había sometido a Alyer, apenas en un
parpadeo.
--Es
diferente…--dijo el científico.
--¡Claro
que lo es!—objeto estaba vez el moreno—Yo estoy bien, soy yo ya no me controlan
más…si he venido porque sabía sonde podían estar, de haberlo sabido los de TB,
les hubieran atrapado antes o hecho estallar este lugar—a gruñido de mala gana.
--Como
si eso fuera a pasar, si es que te han soltado la rienda para que nos
encontrasen, ahora seguro vendré toda una tropa detrás de ti...hijo de—
Jensi
paro a Yuki negando y mirando a Hackett sobre el sofá aun dormido por las
drogas.
--Saben
cuál es la diferencia, entre Alyer y no se Jan—ha dicho el nombre de su amigo
mirando al moreno y sintiendo dolor en el pecho—Que Alyer como Shizu y Hackett
son personas valiosas, lo que ella más atesora de este mundo—
La
morena a abierto los ojos en par de par y ha dado un paso al frente al lado de
su hermano.
--Tu
crees que…ella—
--Claro
que si Shizu, pensarlo un poco, eso de que Hackett, tenga momentos de
conciencia lucidos y Alyer este aquí es la clara evidencia de que ella los está
protegiendo, si incluso tu—señalo la morena—Has estado semanas en un bunker de
a salto de TB, de no haber intervenido en el ataque de Agatha no te abrían
notado ella, tiene tal capacidad—
--Estas
diciendo que ella guarda un poco de su poder, no mejor dicho que su poder es
tan grande que una parte de ella puede salir solo para proteger a las personas
que quiere—dijo asombrada Agatha
--Dios…es
que—las lágrimas de Shizu no se hicieron esperar en pensar en su amiga sumida
bajo el yugo de esas personas, aun manteniéndose fuerte para protegerlos…no
podía aguantarlo tenía que salvarla.
En la conmoción
de la felicidad y el asombro el único que parecía no entender nada de que iba
la conversación era el moreno quien se cruzó de brazos en respuesta a su
ignorancia.
--De
quien carajos hablan—dijo secamente dejando la teoría de la alegría a un lado.
La
primera en fruncir el ceño—Como que de quien hablamos, de quien más podría ser
que de Bianca—dijo negando a la idiotez tan grande que él había soltado.
--Y
quien es Bianca—cuando soltó eso todos se habían hecho para atrás y estar aún
más asombrados y confusos—
--Vamos
que como broma es muy mala, ya sabes quién es Bianca, chica bonita de pelo
dorado y unos hermosos ojos azules—ha repetido la morena ya algo enfadada por
el juego idiota que mantenía su amigo.
Alyer
hizo una mueca de desconcierto mientras la descripción le hizo gruñir—Como
pueden hablar de esa perra desgraciada—dijo despectivamente—Si esa arpía solo
se encarga de mantenerte atrás…
Antes
de que el pudiera seguir hablando un puño seco voló hacia su mejilla no solo
partiendo el labio si no que siendo lo suficientemente fuerte para tirarlo
contra el suelo y el solo pudiera tomarse la mejilla dolorida.
--De
que carajos vas Shizu…--se quedó pasmado por las lágrimas de su amiga.
--No es
verdad…decirme que me estas tomando el pelo, no podías a ver olvidado a Bianca,
era lo que más querías en este mundo…no puedes, te prohíbo olvidarla y mucho
menos vas a hablar mal de ella—
--De
que estas hablando, ustedes son lo más valioso que tengo, ahora que se dónde
están los demás podemos salvarles…así que dejen de decirme que yo conozco a esa
zorra—ahora había sido Agatha la que le había soltado una bofetada.
--Basta
Alyer, deja de decir cosas de las que vas a arrepentirte—dijo la pelirroja al
ver que él no parecía estar bromeando.
--Claro…esto
es obra de ellos—Dijo Jensi, mirando al moreno mientras Shizu se cruzaba de
brazos y empezaba a caminar mientras lloraba—La quieren destrozar, que mejor
manera que hacer que alguien a quien aprecia le olvidase—mientras sentía el
dolor de su amiga se ha quedado pasmado sobre algo que él había
dicho—Esperad…has dicho que sabes dónde están los demás—cuando el científico
hizo ese énfasis a pesar de la tristeza o el mismo desconsiento todos pusieran
atención en el moreno.
Alyer
estaba perdido entre el enfado ahora no sabía si él había olvidado a alguien
que apreciaba, pero no podía evitarlo se sentía aliviado de no estar con esa
mujer de cabello dorado y ahora que la atención volvía hacia el en plan
desconcierto solo logro resoplar en plan tomar de la mejor manera aquello. Por
el momento.
--Pues
claro que se dónde están…los tengo en mi…--se ha quedado algo espeso sobre lo
que iba a decirles, parpadeo un par de veces y se rasco la cabeza frustrado por
aquello porque ahora no sabía cómo explicarlo—Están en mi cabeza, se en que
fortaleza esta cada quien, que hacen…que les hacen—levanto la mirada de oro con
una misma sensación que tenían los demás la desconfianza en el mismo—Esta en mi
mente—
Ahí fue
donde él se dio cuenta que nadie parecía asombrado ni siquiera parecían
discutirle el hecho del conocimiento de aquello si no que Shizu golpeo la
pared, y se marchó necesitaba aire o seguiría dándole de palos a su mejor
amigo.
--Es
algo de lo mismo Alyer, ella quiere que lo sepas—cerro los ojos Jensi algo
cansado—Yuki por dios enseñarle donde puede cambiarse de ropa ay mucho que
pensar, y preferiría también tomar un respiro…está bien cielo—giro el rostro
preguntando ahora a Agatha.
--Tu
debías ir a la cama hace horas…vamos te ayudo con la espalda, nos veremos en un
rato más—sacudió la mano tratando de quitarle peso al asunto
Yuki
aún no parecía convencido con la teoría de Jensi, y mucho menos después de
semejante espectáculo, donde el moreno había literalmente destrozado a su
hermana con tan pocas palabras, pero aun así trato de mantener su tranquilidad
y le ha guiado a un pequeño rincón que el escondite no era precisamente grande.
--Te
ira algo grande la ropa, pero es lo que toca—le tendió un cambio y pretendía
irse pero Alyer le retuvo, pero solo suspiro y negó.
--Gracias—trato
de contener la rabia que tenía, por el momento todos estaban en un plan de que él
era una persona, mala pero de regalo de compensación, todos habían tomado de
buenas a primera que el supiera la localización de todos—Quien demonios eres
Bianca, solo me estas causando problemas…maldición—se quejó pero aun así
desidia ducharse por la paz para al fin deshacerse de esa ropa incluso de ese
olor a sangre.
Los
ojos violetas aun temblaban en desconcierto, después de mantenerse sin vida
ahora parecían temblar entre la ilusión y el miedo, miedo de que aquello se lo
hubieran montado con solo el propósito de hacerle daño, pero por todo lo
sagrado que ella pudiera saber cuándo sus ásperos dedos tocaron su mejilla y
tomaron la punta de su flequillo ahora largo, sabía que eso no era un sueño.
--Leo—volvió
a llamarle y en respuesta el volvió a acariciarle—Leo…--repitió cuando las lágrimas
empezaban a salir—Le…--esta vez ya no pudo llamarle porque su aire abandono su
cuerpo y las lágrimas acabado de rodar por su rostro, el gancho derecho del
rubio ahora se encontraba sobre ella, haciéndola al fin ver la luz, luz que no
había en la mirada perdida de él.
--Oh
pensaste que venía en plan romeo preciosa—La psicópata científica se acercó a
Leo toco sus hombros y deslizo sus manos por su espalda frente a la plateada y
el no hacía nada—Vamos que malos gustos no tienes—
Erin
quien aún estaba conmocionada por el golpe y la impresión al ver como esa tipa
empezaba a tocarle, hizo lo que no había hecho en meses tirarse al frente aun
sin importar si sus grilletes le lastimaban.
--SOLTARLE
MALDITA ZORRA—Sus piernas atadas incluso se desprendieron de algunos seguros
pero la científica parecía divertida—TE LO ALVIERTO—volvió a gritar donde sus
alas salieron disparadas sus cadenas y ataduras hicieron un chirrido de
romperse pero entonces una daga estaba sobre el cuello de leo, cosa que la
había dejado completamente helada.
--Ya
veo él te importa mucho—dijo ahora aquel científico que le había marcado de por
vida, él era más frio y no le importaba tanto que hizo un pequeño corte en
forma de advertencia.
--No lo
hagas!—se contrajo hacia atrás, al ver la inexpresión de Leo, el miedo actuó
mucho más rápido que todas aquellas agallas que siempre se había montado, y que
ya lo había perdido una vez no podría con una segunda.
--Entonces,
decirme Erin—pregunto diciendo ese nombre con una cara de asco como si era no
mereciera ser tratada como una persona—Me contaras lo que quiero saber—
La peli
plateada se había quedado muda, claro que no podía decirle lo que ellos
querían, si aún había alguien a salvo le condenaría con esa información,
mientras dudaba una corriente paso tan tranquila por su cuerpo, el que se
estremeció por el dolor, dolor que había vuelto a ser más vivías al recuperar
la esperanza de recuperar algo que ella amaba
El
cuerpo caliente de ella callo el pequeño humo que se despendería de la piel era
alarmante pero aun que escupió sangre sus ojos desenfocados se concentraban en
Leonardo.
--Vamos
cielo…solo tienes que contestar y estaré a tu lado para siempre—dijo ahora
Leonardo, quien había mostrado una sonrisa mientras se acercaba a ella—No
quieres que estemos juntos para siempre.
Erin se
quedó más que pasmada, sus ojos se llenaron de lágrimas y cuando él había
vuelto a tocarla, todo se perdía…pero no podía ni debía…no iba a traicionar a
quienes quedaban, pero más importante tampoco pretendía perder a Leo.
Qué
hacer cuando dos cosas que amas se encuentran en peligro, como saber que era lo
correcto, como saber cómo proteger las dos cosas…como podía salvarlos. Como
podía encontrarlo tras toda esa oscuridad.

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