Zertrümmerung Cap # 19 El
tiempo que pretendo recuperar.
En tiempos de guerra
sobrevivir es lo único que importa.
El dominio del mundo está
teñido de carmesí, pero los dedos que la derraman no son aquellas desalmados
almas que sólo codician con el poder, si no aquella cuya concienciada perdió en
un abismo oscuro donde no pueden escuchar ninguna voz más allá de un simple eco
que les da órdenes precisas. En este mundo bañado de rojo se ha perdido toda esperanza,
los toques que quedaban fueron apagados con crueldad y sin cargo de conciencia.
Pero quizás aun queda algo de tiempo para revivir esa llama.
--Tienes que parar—
--No puedo hacerlo ahora.
Tengo que poder un poco más--
--Vas a destruirte a ti
mismo—
--Vale la pena hacerlo por
ella.
<<Tres meses atrás>>
En la gran sala de juntas
de la ciudad principal aquella conmemorada con la suerte de no sufrir del hambre
o de la pérdida. Aquella cubierta de lujos donde los poderosos que se lavaban
las manos tras un poder oscuro de subyugación aún mantenían absurdas reuniones,
era aburrido pero pretender que aún estaba de su lado era necesario. La reunión
será algo típico donde estarían la gran mesa de inversionista con su respectivo
asistente, Vicktory era una de esas figuras importantes se mantenía calmada
mientras Francis estaba detrás de ella calmado junto a los demás, su posición
era tan importante como la de los que estaban sentados el estatus era el mismo
lo único diferente era la escala de poder, solo algunos tenían una habilidad y
otros tenían más dinero, cosas mínimas a su parecer.
El lugar de la junta era un
enorme edificio donde había un pequeño podio al frente con una enorme pantalla
blanca donde solían ver los resultados obtenidos y los problemas que causaba la
resistencia, nada fuera de lo normal era un lugar acogedor donde había bebidas
y comida y donde al fin salía el maestro de ceremonias por llamarlo de alguna
forma.
--Buenas tardes
caballeros—saludo el hombre de traje de un brillante azul marino y su corbata
llamativa de color rojo, un hombre de unos 38 años algo calvo empezando por el centro de su cabeza de donde
solo escapa una línea delantera en casi forma de flecha al frente y el resto
del cabello se acoplaba del agujero de su cabeza—El último informe les arreglara
el día—dijo inclinándose en forma de saludo.
--Eso es nuevo Steban,
acaso nos pagaras dividendos—rio uno de los hombres haciendo que los demás le
siguieran escuetamente, Vicktori solo desviaba al mirada aburrida.
--Algo mucho mejor mi
señor—dijo el anfitrión levantando el rostro y apretando sus manos con una
enorme sonrisa de satisfacción—Empecemos
con la primera noticia—hizo una señal para que bajaran las luces y
encendieran el proyector y justo lo que vieron hizo que la vista de Vicktori y
Francis se enfocara con un deje de apenas segundos de impresión pues aún
estaban siendo vistos por muchas personas.
—La fortaleza principal de
la rebelión ha sido oficialmente destruida—dijo en voz de triunfo mientras los
aplausos no se hicieron esperar aplausos que tuvieron que continuar para seguir
aparentando—Y eso no es todo señores—paso a la siguiente foto donde Bianca se
encontraba ya preparada para el plan principal—Encontramos nuestra
propiedad—las risas e insultos de victoria no se hicieron esperar mientras un
par de puños trataban de no ser tan evidentes
—Pero antes de seguir,
porque si señores esto aún puede ponerse mejor, quiero que preparen esos
aplausos—sus mano se extendió en lo que fue la señal para que un chico de unos
20 años aparecieron tenía un cuerno pequeño que era parecido a los rinocerontes
sin contar el hecho que el cuerno parecía a ver sustituido su nariz sus pecas
en las mejillas y su cabello rojizo cayendo por su lado derecho en abundancia
denotando su corte pequeño de un total color negro del lado opuesto y esos ojos
eran una mescla de lo mismo era muy peculiar sin duda un chico salido de los
laboratorios que practicaban con animales.
--Buenas noches caballeros,
es un gusto conocerlos—saludo con una larga sonrisa de satisfacción mientras
sus ojos muy adrede se cruzaron con los par de ojos rojos que le miraban con
odio el solo ancho su sonrisa un poco más—Soy Nicolás—termino por dar una
pequeña caravana de respeto.
--Un chico de la
resistencia—dijo un hombre quien peinaba su barba de chico bastante
sorprendido.
--Si mi señor, yo en
realidad—se levantó para recia dispuesto a levantar el brazo como si fuera a
hacer algo contra a quien no paraba de mirar a la distancia.
--De hecho—Nicolás fue
interrumpido por el anfitrión con un gran aplauso al sonar de su voz—Este chico
nos contactó para darnos las ubicaciones de todos los cabecillas de la
resistencia, nos entregó a Agatha, Janeth, Eurine, Leonardo, Alyer y la más
importante Bianca—levanto un dedo—Oh si un científico que nos traiciono su
nombre Jensi Hersanyi, y no olvidemos a su escolta Jan—empezó a reír—No los
aburriré con sus siglas de nuestro laboratorio solo los menciono como nuestro
amigo Nicolás los delato, esos nombres que ellos se pusieron, olvidándose que
dejaron de ser humanos hace tanto tiempo—el comentarista rio y la horda le
acompaño.
--Solo hice lo que creí
correcto señores, para ser aceptados entregue las ubicaciones e incluso le
devolví al gran señor Engels a sus hijos—el chico parecía muy satisfecho—De
hecho me invitaron por una recompensa, y créanme que estoy honrado de
hecho…--volvió a hacer un amago de señalar pero el presentador golpeo su hombro
volviéndolo a interrumpir.
--Oh es verdad la
recompensa de Nicolas, si por eso te estaba presentando con los señores,
después de todo a ellos le encantara aplaudir lo que le daremos a un traidor y
desertor, nos encantan en estos lados—el presentador lo tiro por el brazo
dejándolo al centro del podio—Tu querías a una de las chicas salvajes no, a
Agatha o a Janeth—
Francis quien estaba
soportando todo aquello ya no había podido aplacar su sentir sus uñas habían
dañado ya una parte de su palma, primero las fotos de la fortaleza que habían
dejado hace poco completamente derruidas, todo ese gran cañón escondido
reducido a escombros, después cuando la lista comenzó y escucho el eco del
nombre de su amada hizo que la locura golpeara en su nuca, si le habían hecho
algo les iban a faltar vidas para pagar con ello y su temor se hizo un
hervidero cuando escucho que ese bastardo de Nicolás había pedido como
recomienza…no lo soportaba más iba a detener el tiempo y cuando todos volvieran
a la normalidad verían a ese maldito con un bolígrafo en su garganta, iba a dar
ese paso y no iba a arrepentiste pero una mano femenina se alargó golpeando su
brazo y unos ojos que le decían que aguardara, le hicieron pensar
fríamente…quizás estaba ahí o Agatha o su querida Janeth, guardo las manos
en los bolsillos solo esperando si
estaba cualquiera de las dos su poder podría aprovecharse mejor…solo aguantar
un poco más.
--Si mi señor, estoy
ansioso por tener a cualquiera de las dos—dijo el chico frotándose las manos
deseoso.
--Entonces vamos a
concederte el deseo—
Se escuchó un golpe
mecánico algo que parecía el sonido de un elevador lo que hacía que el chico se
girara buscando la trampilla del escenario donde saldría su ansiada recompensa
había dejado a más de uno expectante pero lo que apareció de golpe como una
cortina mecánica abriéndose fueron una caja perfecta de barrotes negros que se
pegaron hasta el techo haciendo un sonoro golpetazo, pero el otro ruido del
elevador no dejaba de sonar.
--Que ¿…Que pasa?—Nicolás
trato de ver si podía salir de entre los barrotes, pero apenas salía su brazo
cuando recibió una descarga que le obligo a brincar hacia atrás—Que significa
esto—se giró al anfitrión—Es una broma…algo así como una iniciación—trato de
controlar el pavor que tenía en ese momento, tenía que pensar en que estaría
bien, debía ser un malentendido.
--Si quieres verlo así—dijo
el anfitrión bastante divertido—La verdad dudo que sobrevivas—Se froto la
barbilla.
--Pero porque—sacudió el
rostro cuando el ruido de lo que fuera que se estaba acercando ahora retumbaba
tanto para hacer temblar el escenario.
--Tu sabes, ahora que
tenemos a la resistencia controlada, sería una lástima darnos cuenta que eres
un doble agente, y eso no estaría bien en nuestra compañía, o me equivoco mis
señores—todos volvieron a reír.
--Pero yo les entregue a
cada uno les dije como llegar cuando llegar…hice que mis compañeros miraran a
otro lado para que no los detectaran…hice todo lo que me pidieron…--gimió de
miedo sin acercarse a la cerca electrizada.
--Es a lo que tememos, un
traidor siempre será un traidor—la cabeza del presentador se alargó y señalo al
fondo del podio donde lo que parecía un elevador saliendo al final la luz la
madera parecía agrietada lo que fuera que estuviera adentro parecía haberlo
provocado y para darle la razón a los golpes algo se escuchó y de pronto uñas
salieron de atreves de la madera parecía de mal humor—Se acaba de despertar de
los tranquilizantes que se usaron para poder mentarla en esa caja, es algo
impaciente—volvió a aplaudir—Toma tu recompensa, después de todo, has sido tu
quien la solicito—
La puerta del angosto
elevador de madera al fin cedió el polvo de las astillas que se levantó con el
golpe dejo difuso por un momento lo que estaba oculto tras de esta, pero poco a
poco a pesar de la visibilidad un par de ojos brillantes como los de un lobo
amarrillos y salvajes se deslumbraban cuando algo azoto el suelo, era una enorme
y plumosa cola castaña que hizo saltar aquella capa de tierra y madera cuando
el suelo pareció rechillar a causa de unas enormes garras que empezaron a
arrastrar aquello que poco a poco dejaba de ser solo una mirada, el cuerpo
encorvado de una mujer que estaba a cuatro patas su pelo de color castaño claro
estaba en los dorsos de su mano parte de su cuello y sus piernas parecía una
media transformación donde la cola volvió a golpear el suelo cuando su nariz
ligeramente más alargada con una bonita hilera saliendo se su boca, blanca y
muy afilada.
--Ja…Janeth—la voz tartamudea
fue de Nicolás quien cayó al suelo de la impresión, su cuerpo aun con los
espasmos de la electricidad parecía conmocionado y no era el único que lo
estaba.
En respuesta al nombre las palmas
con esas enormes garras cayeron golpeando el suelo este fue levantado como si
nada cuando un aullido de advertencia se escuchó, la chica no pareció
reaccionar a quien se suponía que tenía al frente solo una cosa, instinto de
supervivencia, le habían maltratado se notaba por unas cicatrices una en la
mejilla que era una media luna, había hecho a base de fuego se notaba por la
forma de la cicatriz y la espalda totalmente los cortes parecían recién
abiertos pues algunas gotas de carmesí golearon el suelo. Con nada más en mente
lo primero que hizo la nueva criatura fue balancearse a un lado invistiendo la
celda la primera descarga la hizo gemir de dolor acompañado por un intenso
rugido que volvió a duplicarse cuando intento ir contra la del lado opuesto.
--Disfruta tu regalo
Nicolás—dijo el anfitrión cuando noto que la quimera de lobo se enfundaba las
garras y los colmillos y empezaba a acercarse a Nicolás.
--No…espera Janeth—dijo de
nuevo ese nombre haciéndose instintivamente hacia atrás provocando inevitablemente
que se golpeara a los barrotes haciendo que la corriente lo empujara con un
grito.
Los ojos de Janeth o lo que
quedaba de ella se abrieron como cualquier animal a sentirse amenazado tras el
grito y un claro atacante, se inclinó la mandíbula se abrió todo lo posible y
sus piernas se impulsaron apenas sin esfuerzo cuando Nicolás se giro fue solo
para que esas enormes garras atravesaran su estómago el grito fue desgarrador,
pero no hubo un grito de pánico viniendo de los espectadores muchos sonreír y
otros reían en voz bajas mientras el rojo empezaba a extenderse a espaldas de
ese chico, la segunda garra no fue nada clemente y corto la garganta antes de
que los dientes fueran a hacer lo que suponía un trabajo de alimentación, el
rojo se impregno en sus dientes en su cara en sus manos y no paraba.
--Fran para ahora—dijo de
pronto Vicktory no le importo levantar la voz tomo la mano de su aturdida
escolta haciendo que esa mirada castaña furiosa y sanguinaria volviera a
levantar su concentrada mirada a la última barrera que ella no había envestido.
Todos giraron a la
consejera pelirroja, todos y cada uno de ellos listo a abrir la boca y
preguntar, hacer preguntas que no debían…en ese momento Francis quien sin
pretenderlo se había perdido en el mismo instante en que pudo reconocer a la
persona saliente del elevador, a la persona que estaba devorando prácticamente
a hombre que él hacia menos de 5 minutos hubiera querido ser el segador de esa
vida. Pero no, ahí estaba el sus manos extendidas cayendo sin vida, viendo las
cicatrices las heridas, la bella artista que él había dejado irse hacia apenas
días, estaba ahí siendo un espectáculo de la más baja clase, la culpa golpeo
fuerte su centro pero, justo en el momento que iba a acercarse a hacer algo de
lo que pudiera arrepentirse su jefa había tomado su mano y le había gritado vio
y sintió las miradas girando hacia ellos y fue cuando todo se detuvo, todo
menos ella la chica aun cubierta de sangre se golpeó a los barrotes él podía
moverse y dejo que alguien se les uniera.
--Joder, nunca me
acostumbrare a esto—dijo Vick quien sentía el rebote de haberse parado en el
tiempo, pero lo que vio al volver no era más grato—Francis espera—fue tras él,
ya que ya estaba a menos de un paso de llegar a la jaula y si…Janeth estaba
consiente.
Los barrotes empezaron a
temblar el cuerpo de la chica volvía a golpear y golpear y cuando el francés
llego a la base del escenario el techo cedió y los barrotes se doblaron para
caer al frente y si no hubiera sido por el doblez al centro estos hubieran
aplastado al chico quien se había inclinado pero no por el peligro inmanente su
no más bien por un hilo de sangre que salía de sus labios.
--Janeth—dijo firme cuando
se levantó sus miradas pudieron cruzarse—Voy a ayudarte, yo…—un gruñido de
advertencia le advirtió no acercarse más.
Los ojos brillaban desde lo
alto a un solo saltó de libertad de no ser por el único obstáculo que permanecía
de pie delante de ella. La respuesta a ese único inconveniente fue enfundar los
colmillos y dar un salto directo a él, el salto fue preciso envistiéndolo de un
solo golpe las garras clavadas en los brazos del moreno y una próxima mordida a
su cuello.
--Lo siento lindura—se
escuchó alguien detrás quien con demasiada precisión golpeo detrás de la nuca como si supiera donde golpear para
que el cuerpo femenino callera sobre el pecho de su compañero—Francis levanta y
cárgala, ay que salir de aquí—
--Por qué lo hiciste
Vicktory—Fran se levantó para sentarse y acomodar el cuerpo inconsciente de
Janeth entre sus brazos—Ella…
--Sé quién es ella—corto de
golpe, no había querido usar sus poderes con un amigo pero no era tiempo para
sentirse mal—Si ella sigue rompiendo cosas tu serás el que acabe muerto, si no
es que dejas que primero te degollé como hizo con el bastardo de Nicolás, pero
no voy a llorar la muerte de ese desgraciado—se cruzó de brazos—Tenemos que
irnos de aquí, y te necesitamos con vida para sacarla de aquí, luego me
preocupare de que este o no consciente…encontraremos una solución—sentencio
agitando el rostro.
Se hizo un silencio casi
mortal entre los dos pero, aquel se rompió con el hombre levantándose cargando
a la chica en su espalda quien tenía el sello de un fénix de fuego volando en
su nuca que la hacía dormir.
--Está bien…--fue lo que se
limitó a decir antes de empezar a correr fuera del edificio.
El tiempo estaba detenido
los carros, las personas incluso los animales, y con lo primero ya tenían
problemas salir a pie no era una opción.
--Podrás…
--Tratare de darnos el
mejor tiempo—contesto subiendo a la camioneta negra dejando a la chica con
cuidado en el asiento trasero para subirse de copiloto mientras la pelirrojas
se ponía tras el volante.
--Cuento con ello—
El moreno tomo una bocanada
de aire, detener el tiempo no era una tarea sencilla, ya que constaba de parar
todo alrededor, consumía mucha energía, por lo que debía ser por cortos
periodos de tiempo y la otra consecuencia era las personas que podría mantener
en aquella pausa de tiempo, y lo que ellas hicieran. En resumidas cuentas no
podía romperse nada dentro de ese espacio, puesto eso significaba una
penalización, un dolor abrasivo que podría provocar heridas internas, por eso
el inclina miento de hacía unos segundos y el hilo de sangre de su boca.
Con la concentración al
límite permitió a la camioneta ser parte de aquello que podría moverse, no era
tan facción con objetos inanimados pero ahí estaba logrando controlar aquella
brecha de tiempo para que el rugir y las llantas empezarán a caminar.
Vicktory acelero a tope con
lo mejor que pudo lograr para evitar las calles abarrotaras de los autos
incluso metiéndose entre callejones sería difícil encontrar lugares donde no
hubiera un auto pero el volante giraba con demasiada precisión en una calle
solitario donde incluso tuvo que olvidarse un poco de las leyes de la física,
con el tiempo detenido donde estaba en una calle casi con media camioneta al
aire corriendo por las paredes hasta encontrar un camino exclusivo de los
concejales, totalmente despejado directo a una única salida, el problema…no
poder descongelar el tiempo para pedir permiso a los guardias.
--Aguantaras…
--No te atrevas a parar.
Con aquella afirmación la
camioneta golpeo de lleno la barricada muchas cosas rompiéndose en astillas
pero estaban fuera, pero aquello evidentemente paso su factura con la mano
sobre su pecho y un sonoro escupitajo de sangre tras una ronca tos.
--Muy bien, ellos sabían de
todos los escondites, menos uno—los cambios volvieron a agitarse tratando de
mantenerse lo más alejado de la ciudad ya que Francis no aguantaría más y el
otro sitio a donde podían ir estaba demasiado lejos para arriesgarse a seguir
en aquella camioneta—Ay una ciudad donde me detendré buscaremos algún buen
sótano donde nos instalaremos unos días, me iré a deshacer de esta camioneta y
solo aguanta un poco más—
La idea ya puesta las
llantas casi quemadas entraron en la ciudad decidiendo así cumplir con el plan,
encontrando por suerte una casa en ruinas, bueno en realidad no había sido
suerte si no una trágica realidad, el mundo se quebraba cada vez un poco más, y
en ese punto ya ni siquiera quedaban un deslumbre de esperanza después de toda
aquella información que habían tenido que afrontar en tan poco segundos. Desde
la traición hasta el hecho de que a todos sus compañeros los tenían apresados,
y si le habían hecho aquello a Janeth imaginar la condición de los demás era…un
sentimiento que solo podría ser calmado de una sola manera.
--Lo siento—después de
varias horas en aquel pequeño lugar el tiempo parecía volver a correr en su
tiempo normal, habían pasado 5 horas desde llegar a arreglar el lugar lo mejor
que se pudo incluso deshacerse de la evidencia—Yo…no puedo regresar el
reloj—trato de explicar a la dormida Janeth su fallo, el no poder devolverle la
sonrisa que había perdido en aquellos días, el no poder hacer más por ella que
simplemente cambiar su ropa y limpiar sus heridas, las cicatrices seguirían aun
y él no tenía el poder de revertirlo.
Distraídamente peinaba su
cabello acomodaba los mechones rebeldes, la transformación era un punto medio
el cabello no cubría gran parte de su piel, pero si aquellos puntos donde la
transformación era más notoria, como sus manos y sus pies y parte de su cuello,
pero aun el rostro estaba casi intacto salvo el ligero levantamiento de su nariz
para reacomodar sus colmillos que no podían permanecer todos dentro de sus
labios, pero ella seguía siendo aquel amor a primera vista.
--Conseguí mas medicinas,
comida y agua—interrumpió la conocida voz femenina—No podemos quedarnos aquí y
no podemos salir ahora—sentaba en una silla más desecha que hecha pero que
aguantaría su peso—No tenemos muchos lugares a los cuales ir, solo uno y está
demasiado lejos—
--Un lugar…pensé que ya
sabían de nuestros escondites—era evidente que Nicolás no había omitido todo,
excepto a ellos dos seguramente con propósito de entregarles en la reunión,
porque más de una vez le detuvieron de hacerlo, cosa que agradecer.
--De hecho ay un lugar que
no conocían todos—se recargo en su propio puño—Ay un lugar lejos parece una cueva
en un viejo bosque, la vegetación de hecho es casi nula-se volvió a erguir
viéndose las uñas—Solo el circulo principal lo sabía, era un plan de emergencia
por si alguna vez pasaba esto, si te soy sincera hubiera preferido que no se
hubiera presentado la oportunidad—se acomodó la coleta—El problema es que si
hacen lo que teníamos, sobre controlar a gran escala, llegar será casi
imposible—
--Peor ay que intentarlo—se
giró a verla directamente—No podemos ser los únicos que quedamos, tenemos que
llevar a Janeth a un lugar seguro…sé que no puedes mantenerla dormida y…aunque
duela admitirlo sé que por ahora es peligrosa—se cruzó de brazos—Nos turnaremos
para mantenerla calmada y cuando estemos a salvo, quiero intentar ayudarla—
--Está bien, siendo la
única salida que tenemos te llevare ahí, tratemos de sobrevivir—
Como era de esperar la
guerra se había desatado poco tiempo después apenas tres semanas, el golpe fue
fatal personas con poderes más allá de las armas azotando a cada ciudad o
persona que se resistiera apenas quedaba
un rastro de sangre y lágrimas donde dos fugitivos aun siendo buscados tenían
que correr a la siguiente ciudad tratando de mantener un paso a salvo casi
imposible buscados por demasiadas personas que los orillaba de nuevo a congelar
el tiempo, el cansancio se hacía cada vez peor con el pasar de los meses.
<<Una hora
antes>>
--No podremos salir de
esta—la voz agitada de tanto correr de escena a esquina metiéndose entre
callejones apenas había funcionado para perder el rastro de su nuevo
perseguidor.
--Tenemos que salir, solo
lo suficiente para salir de la ciudad ahí poder volver a usar mi poder—
--Es más fácil decirlo,
estas al límite igual que yo, el sello de fuego se romperá y tendremos otra
cosa por la que preocuparnos—trato de recuperarse intentar mantener el control
pero había usado su propio poder para poder para hacerse un camino de fuego
usado de barricada, esta vez quienes los perseguían no tenían esos uniformes
negros que tenía los “peones” estos eran profesionales estaban acorralados.
--No importa, pretendo
soportar un poco más—reclamo pero antes de volver a salir a correr el fuego se
hizo presente, las balas salieron por el final del callejón obligándoles a
acelerar la carrera.
Siguieron corriendo
esquivando pero era imposible fue cuando todo se detuvo de golpe nuevamente,
dejando a Vicktory negando pero sin más que hacer que solo volver a correr
había recibido balazos en el brazo apenas roces pero el ardor caliente dejaba
teñido de rojo sus piernas su brazo pero
cuando se giró al no escuchar más a Francis se encontró con una pierna
sangrante que ya no pudo adelantarse más.
--Maldición—gruño volviendo
echándole una mano para llegar a ponerse a salvo o algo así—Va a doler—le
advirtió antes de que sus uñas se alargaran y sacaran la bala y lo segundo fue
menos placentero la piel quemada en un rastro de dejar cerrada la herida al
menos como primeros auxilios—Ay que…--el mareo la callo de golpe se sostuvo
apenas en la pared cuando un gruñido se levantó y el olor metálico de la sangre
se hizo más intenso.
Las garras se habían
clavado en la espalda haciendo una profunda herida de garras en la espalda de
Francis cosa que hizo que el callera al frente y el tiempo volviera a
trascurrir.
--Francis—trato de
socorrerle pero los ojos lobunos la detuvieron sus colmillos y luego otra
lluvia de balas.
En apenas segundos los
hombres les habían rodeado apuntando a sus cabezas pero había sido un error, la
criatura que parecía ya no poseer nada de humanidad hizo de aquello una masacre
las armas volaron las balas apenas atravesaron algo cuando aquel lobo y mujer
se levantaron y caminaron hacia el moreno y la pelirroja dispuesta a acabar con
todos ahí en ese angosto lugar.
--Yo…voy a salvarte—el
gemido doloroso se levantó sus ojos rojos brillaron y el tiempo volvió a
congelarse.
Ante la vista atónita de
Vick quien los protegió con una cúpula de fuego que se había esfumado sin
poder, estaba Francis al límite cubierto de sangre congelando el tiempo
presente de ellos.
--Tienes que parar—
--No puedo hacerlo ahora.
Tengo que poder un poco más--
--Vas a destruirte a ti
mismo—
--Vale la pena hacerlo por
ella--
Tras esa corta charla el
presente se hizo ahí mismo dispuesto a tomar a Janeth algo mas insólito volvió
a pasar y fue que ella despertó de esa pausa casi sin crédito cuando golpeo a
Francis contra la pared y le dio una patada a Vick directo a los contenedores
de basura, pero ella era la única el tiempo había regresado solo en ella, por
alguna razón.
--No…puede ser—se quejó
Fran su espalda atravesada su pierna herida de bala y la mujer que amaba
sosteniéndole como su presa más preciada.
--Mi poder de anular el
tuyo funciona muy bien—una voz sobre ellos resonó un chico de apenas 15 años de
cabello rizado y dorado apareció con unos enormes ojos rojos expectante por el
espectáculo—Me habían dicho que el tiempo fuera era interesante, y creo que eso
se quedó corto de palabras—empezó a aplaudir—Dejare que mueras en manos de la
chica lobo—pareció muy intrigado y divertido.
Fran no tenía la fuerza de
contestarle, se estaba mareando y era un hecho que iba a morir ahí sin haber
cumplido su propósito salvarla y regresarle algo de tiempo para su futuro,
quería darle minutos de alegría para colmar de segundos de placer y eso llevara
las horas de una vida plagada de su amor eterno por ella…suponía que había sido
tan ingenuo pensando que aquello sería posible.
--Janeth…si pudiera
regresar el tiempo, te habría dejado vivir aun que en esa vida no me hubiera
conocido a mí—sonrió con los labios pintados de escarlata cuando el tiempo
volvió a moverse—No debiste enamorarte de alguien tan inútil como yo—
Las garras se alzaron sin
entender o siquiera sentir esas palabras solo se alzaron con fuerza dispuesta a
terminar aquello de un solo golpe preciso y mortal hasta que un ladrido se
escuchó haciendo esta vez una magia diferente la magia de haber detenido la
garras de la castaña en contra del chico el cachorro de lobo salió de la nada
pegándose a la pierna de Janeth chillando como si suplicara que parara, en un
idioma que ahora era el único que ella entendía.
--Que…maldita bola de
pelos—el chico quien pretendía solo ser un espectador de todo aquello se
levantó como si estuviera listo para algo antes de que algo le golpeara de
lleno en la frente una bola de béisbol que al contacto se volvió una enorme red
de pesca luego un disparo se escuchó y algo lo obligo a dormirse.
En apenas segundos que
nadie de los del otro escuadrón se explicó una furgoneta negra había aparecido
y una chica pelirroja había llevado los cuerpos y personas que le importaban,
antes de volver a hacerse nada y perder todo rastro de aquella casería, que por
un momento marcaba el resurgir de la resistencia.

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