lunes, 10 de julio de 2017

Zertrümmerung Cap. 19



Zertrümmerung Cap # 19 El tiempo que pretendo recuperar.

En tiempos de guerra sobrevivir es lo único que importa.

El dominio del mundo está teñido de carmesí, pero los dedos que la derraman no son aquellas desalmados almas que sólo codician con el poder, si no aquella cuya concienciada perdió en un abismo oscuro donde no pueden escuchar ninguna voz más allá de un simple eco que les da órdenes precisas. En este mundo bañado de rojo se ha perdido toda esperanza, los toques que quedaban fueron apagados con crueldad y sin cargo de conciencia. Pero quizás aun queda algo de tiempo para revivir esa llama.


--Tienes que parar—
--No puedo hacerlo ahora. Tengo que poder un poco más--
--Vas a destruirte a ti mismo—
--Vale la pena hacerlo por ella.

<<Tres meses atrás>>

En la gran sala de juntas de la ciudad principal aquella conmemorada con la suerte de no sufrir del hambre o de la pérdida. Aquella cubierta de lujos donde los poderosos que se lavaban las manos tras un poder oscuro de subyugación aún mantenían absurdas reuniones, era aburrido pero pretender que aún estaba de su lado era necesario. La reunión será algo típico donde estarían la gran mesa de inversionista con su respectivo asistente, Vicktory era una de esas figuras importantes se mantenía calmada mientras Francis estaba detrás de ella calmado junto a los demás, su posición era tan importante como la de los que estaban sentados el estatus era el mismo lo único diferente era la escala de poder, solo algunos tenían una habilidad y otros tenían más dinero, cosas mínimas a su parecer.

El lugar de la junta era un enorme edificio donde había un pequeño podio al frente con una enorme pantalla blanca donde solían ver los resultados obtenidos y los problemas que causaba la resistencia, nada fuera de lo normal era un lugar acogedor donde había bebidas y comida y donde al fin salía el maestro de ceremonias por llamarlo de alguna forma.

--Buenas tardes caballeros—saludo el hombre de traje de un brillante azul marino y su corbata llamativa de color rojo, un hombre de unos 38 años algo calvo  empezando por el centro de su cabeza de donde solo escapa una línea delantera en casi forma de flecha al frente y el resto del cabello se acoplaba del agujero de su cabeza—El último informe les arreglara el día—dijo inclinándose en forma de saludo.

--Eso es nuevo Steban, acaso nos pagaras dividendos—rio uno de los hombres haciendo que los demás le siguieran escuetamente, Vicktori solo desviaba al mirada aburrida.

--Algo mucho mejor mi señor—dijo el anfitrión levantando el rostro y apretando sus manos con una enorme sonrisa de satisfacción—Empecemos  con la primera noticia—hizo una señal para que bajaran las luces y encendieran el proyector y justo lo que vieron hizo que la vista de Vicktori y Francis se enfocara con un deje de apenas segundos de impresión pues aún estaban siendo vistos por muchas personas.


—La fortaleza principal de la rebelión ha sido oficialmente destruida—dijo en voz de triunfo mientras los aplausos no se hicieron esperar aplausos que tuvieron que continuar para seguir aparentando—Y eso no es todo señores—paso a la siguiente foto donde Bianca se encontraba ya preparada para el plan principal—Encontramos nuestra propiedad—las risas e insultos de victoria no se hicieron esperar mientras un par de puños trataban de no ser tan evidentes

—Pero antes de seguir, porque si señores esto aún puede ponerse mejor, quiero que preparen esos aplausos—sus mano se extendió en lo que fue la señal para que un chico de unos 20 años aparecieron tenía un cuerno pequeño que era parecido a los rinocerontes sin contar el hecho que el cuerno parecía a ver sustituido su nariz sus pecas en las mejillas y su cabello rojizo cayendo por su lado derecho en abundancia denotando su corte pequeño de un total color negro del lado opuesto y esos ojos eran una mescla de lo mismo era muy peculiar sin duda un chico salido de los laboratorios que practicaban con animales.

--Buenas noches caballeros, es un gusto conocerlos—saludo con una larga sonrisa de satisfacción mientras sus ojos muy adrede se cruzaron con los par de ojos rojos que le miraban con odio el solo ancho su sonrisa un poco más—Soy Nicolás—termino por dar una pequeña caravana de respeto.

--Un chico de la resistencia—dijo un hombre quien peinaba su barba de chico bastante sorprendido.

--Si mi señor, yo en realidad—se levantó para recia dispuesto a levantar el brazo como si fuera a hacer algo contra a quien no paraba de mirar a la distancia.

--De hecho—Nicolás fue interrumpido por el anfitrión con un gran aplauso al sonar de su voz—Este chico nos contactó para darnos las ubicaciones de todos los cabecillas de la resistencia, nos entregó a Agatha, Janeth, Eurine, Leonardo, Alyer y la más importante Bianca—levanto un dedo—Oh si un científico que nos traiciono su nombre Jensi Hersanyi, y no olvidemos a su escolta Jan—empezó a reír—No los aburriré con sus siglas de nuestro laboratorio solo los menciono como nuestro amigo Nicolás los delato, esos nombres que ellos se pusieron, olvidándose que dejaron de ser humanos hace tanto tiempo—el comentarista rio y la horda le acompaño.

--Solo hice lo que creí correcto señores, para ser aceptados entregue las ubicaciones e incluso le devolví al gran señor Engels a sus hijos—el chico parecía muy satisfecho—De hecho me invitaron por una recompensa, y créanme que estoy honrado de hecho…--volvió a hacer un amago de señalar pero el presentador golpeo su hombro volviéndolo a interrumpir.

--Oh es verdad la recompensa de Nicolas, si por eso te estaba presentando con los señores, después de todo a ellos le encantara aplaudir lo que le daremos a un traidor y desertor, nos encantan en estos lados—el presentador lo tiro por el brazo dejándolo al centro del podio—Tu querías a una de las chicas salvajes no, a Agatha o a Janeth—

Francis quien estaba soportando todo aquello ya no había podido aplacar su sentir sus uñas habían dañado ya una parte de su palma, primero las fotos de la fortaleza que habían dejado hace poco completamente derruidas, todo ese gran cañón escondido reducido a escombros, después cuando la lista comenzó y escucho el eco del nombre de su amada hizo que la locura golpeara en su nuca, si le habían hecho algo les iban a faltar vidas para pagar con ello y su temor se hizo un hervidero cuando escucho que ese bastardo de Nicolás había pedido como recomienza…no lo soportaba más iba a detener el tiempo y cuando todos volvieran a la normalidad verían a ese maldito con un bolígrafo en su garganta, iba a dar ese paso y no iba a arrepentiste pero una mano femenina se alargó golpeando su brazo y unos ojos que le decían que aguardara, le hicieron pensar fríamente…quizás estaba ahí o Agatha o su querida Janeth, guardo las manos en  los bolsillos solo esperando si estaba cualquiera de las dos su poder podría aprovecharse mejor…solo aguantar un poco más.

--Si mi señor, estoy ansioso por tener a cualquiera de las dos—dijo el chico frotándose las manos deseoso.

--Entonces vamos a concederte el deseo—

Se escuchó un golpe mecánico algo que parecía el sonido de un elevador lo que hacía que el chico se girara buscando la trampilla del escenario donde saldría su ansiada recompensa había dejado a más de uno expectante pero lo que apareció de golpe como una cortina mecánica abriéndose fueron una caja perfecta de barrotes negros que se pegaron hasta el techo haciendo un sonoro golpetazo, pero el otro ruido del elevador no dejaba de sonar.

--Que ¿…Que pasa?—Nicolás trato de ver si podía salir de entre los barrotes, pero apenas salía su brazo cuando recibió una descarga que le obligo a brincar hacia atrás—Que significa esto—se giró al anfitrión—Es una broma…algo así como una iniciación—trato de controlar el pavor que tenía en ese momento, tenía que pensar en que estaría bien, debía ser un malentendido.

--Si quieres verlo así—dijo el anfitrión bastante divertido—La verdad dudo que sobrevivas—Se froto la barbilla.

--Pero porque—sacudió el rostro cuando el ruido de lo que fuera que se estaba acercando ahora retumbaba tanto para hacer temblar el escenario.

--Tu sabes, ahora que tenemos a la resistencia controlada, sería una lástima darnos cuenta que eres un doble agente, y eso no estaría bien en nuestra compañía, o me equivoco mis señores—todos volvieron a reír.

--Pero yo les entregue a cada uno les dije como llegar cuando llegar…hice que mis compañeros miraran a otro lado para que no los detectaran…hice todo lo que me pidieron…--gimió de miedo sin acercarse a la cerca electrizada.

--Es a lo que tememos, un traidor siempre será un traidor—la cabeza del presentador se alargó y señalo al fondo del podio donde lo que parecía un elevador saliendo al final la luz la madera parecía agrietada lo que fuera que estuviera adentro parecía haberlo provocado y para darle la razón a los golpes algo se escuchó y de pronto uñas salieron de atreves de la madera parecía de mal humor—Se acaba de despertar de los tranquilizantes que se usaron para poder mentarla en esa caja, es algo impaciente—volvió a aplaudir—Toma tu recompensa, después de todo, has sido tu quien la solicito—

La puerta del angosto elevador de madera al fin cedió el polvo de las astillas que se levantó con el golpe dejo difuso por un momento lo que estaba oculto tras de esta, pero poco a poco a pesar de la visibilidad un par de ojos brillantes como los de un lobo amarrillos y salvajes se deslumbraban cuando algo azoto el suelo, era una enorme y plumosa cola castaña que hizo saltar aquella capa de tierra y madera cuando el suelo pareció rechillar a causa de unas enormes garras que empezaron a arrastrar aquello que poco a poco dejaba de ser solo una mirada, el cuerpo encorvado de una mujer que estaba a cuatro patas su pelo de color castaño claro estaba en los dorsos de su mano parte de su cuello y sus piernas parecía una media transformación donde la cola volvió a golpear el suelo cuando su nariz ligeramente más alargada con una bonita hilera saliendo se su boca, blanca y muy afilada.

--Ja…Janeth—la voz tartamudea fue de Nicolás quien cayó al suelo de la impresión, su cuerpo aun con los espasmos de la electricidad parecía conmocionado y no era el único que lo estaba.

En respuesta al nombre las palmas con esas enormes garras cayeron golpeando el suelo este fue levantado como si nada cuando un aullido de advertencia se escuchó, la chica no pareció reaccionar a quien se suponía que tenía al frente solo una cosa, instinto de supervivencia, le habían maltratado se notaba por unas cicatrices una en la mejilla que era una media luna, había hecho a base de fuego se notaba por la forma de la cicatriz y la espalda totalmente los cortes parecían recién abiertos pues algunas gotas de carmesí golearon el suelo. Con nada más en mente lo primero que hizo la nueva criatura fue balancearse a un lado invistiendo la celda la primera descarga la hizo gemir de dolor acompañado por un intenso rugido que volvió a duplicarse cuando intento ir contra la del lado opuesto.

--Disfruta tu regalo Nicolás—dijo el anfitrión cuando noto que la quimera de lobo se enfundaba las garras y los colmillos y empezaba a acercarse a Nicolás.

--No…espera Janeth—dijo de nuevo ese nombre haciéndose instintivamente hacia atrás provocando inevitablemente que se golpeara a los barrotes haciendo que la corriente lo empujara con un grito.

Los ojos de Janeth o lo que quedaba de ella se abrieron como cualquier animal a sentirse amenazado tras el grito y un claro atacante, se inclinó la mandíbula se abrió todo lo posible y sus piernas se impulsaron apenas sin esfuerzo cuando Nicolás se giro fue solo para que esas enormes garras atravesaran su estómago el grito fue desgarrador, pero no hubo un grito de pánico viniendo de los espectadores muchos sonreír y otros reían en voz bajas mientras el rojo empezaba a extenderse a espaldas de ese chico, la segunda garra no fue nada clemente y corto la garganta antes de que los dientes fueran a hacer lo que suponía un trabajo de alimentación, el rojo se impregno en sus dientes en su cara en sus manos y no paraba.

--Fran para ahora—dijo de pronto Vicktory no le importo levantar la voz tomo la mano de su aturdida escolta haciendo que esa mirada castaña furiosa y sanguinaria volviera a levantar su concentrada mirada a la última barrera que ella no había envestido.

Todos giraron a la consejera pelirroja, todos y cada uno de ellos listo a abrir la boca y preguntar, hacer preguntas que no debían…en ese momento Francis quien sin pretenderlo se había perdido en el mismo instante en que pudo reconocer a la persona saliente del elevador, a la persona que estaba devorando prácticamente a hombre que él hacia menos de 5 minutos hubiera querido ser el segador de esa vida. Pero no, ahí estaba el sus manos extendidas cayendo sin vida, viendo las cicatrices las heridas, la bella artista que él había dejado irse hacia apenas días, estaba ahí siendo un espectáculo de la más baja clase, la culpa golpeo fuerte su centro pero, justo en el momento que iba a acercarse a hacer algo de lo que pudiera arrepentirse su jefa había tomado su mano y le había gritado vio y sintió las miradas girando hacia ellos y fue cuando todo se detuvo, todo menos ella la chica aun cubierta de sangre se golpeó a los barrotes él podía moverse y dejo que alguien se les uniera.

--Joder, nunca me acostumbrare a esto—dijo Vick quien sentía el rebote de haberse parado en el tiempo, pero lo que vio al volver no era más grato—Francis espera—fue tras él, ya que ya estaba a menos de un paso de llegar a la jaula y si…Janeth estaba consiente.

Los barrotes empezaron a temblar el cuerpo de la chica volvía a golpear y golpear y cuando el francés llego a la base del escenario el techo cedió y los barrotes se doblaron para caer al frente y si no hubiera sido por el doblez al centro estos hubieran aplastado al chico quien se había inclinado pero no por el peligro inmanente su no más bien por un hilo de sangre que salía de sus labios.

--Janeth—dijo firme cuando se levantó sus miradas pudieron cruzarse—Voy a ayudarte, yo…—un gruñido de advertencia le advirtió no acercarse más.

Los ojos brillaban desde lo alto a un solo saltó de libertad de no ser por el único obstáculo que permanecía de pie delante de ella. La respuesta a ese único inconveniente fue enfundar los colmillos y dar un salto directo a él, el salto fue preciso envistiéndolo de un solo golpe las garras clavadas en los brazos del moreno y una próxima mordida a su cuello.

--Lo siento lindura—se escuchó alguien detrás quien con demasiada precisión golpeo detrás  de la nuca como si supiera donde golpear para que el cuerpo femenino callera sobre el pecho de su compañero—Francis levanta y cárgala, ay que salir de aquí—

--Por qué lo hiciste Vicktory—Fran se levantó para sentarse y acomodar el cuerpo inconsciente de Janeth entre sus brazos—Ella…

--Sé quién es ella—corto de golpe, no había querido usar sus poderes con un amigo pero no era tiempo para sentirse mal—Si ella sigue rompiendo cosas tu serás el que acabe muerto, si no es que dejas que primero te degollé como hizo con el bastardo de Nicolás, pero no voy a llorar la muerte de ese desgraciado—se cruzó de brazos—Tenemos que irnos de aquí, y te necesitamos con vida para sacarla de aquí, luego me preocupare de que este o no consciente…encontraremos una solución—sentencio agitando el rostro.

Se hizo un silencio casi mortal entre los dos pero, aquel se rompió con el hombre levantándose cargando a la chica en su espalda quien tenía el sello de un fénix de fuego volando en su nuca que la hacía dormir.

--Está bien…--fue lo que se limitó a decir antes de empezar a correr fuera del edificio.

El tiempo estaba detenido los carros, las personas incluso los animales, y con lo primero ya tenían problemas salir a pie no era una opción.

--Podrás…

--Tratare de darnos el mejor tiempo—contesto subiendo a la camioneta negra dejando a la chica con cuidado en el asiento trasero para subirse de copiloto mientras la pelirrojas se ponía tras el volante.

--Cuento con ello—

El moreno tomo una bocanada de aire, detener el tiempo no era una tarea sencilla, ya que constaba de parar todo alrededor, consumía mucha energía, por lo que debía ser por cortos periodos de tiempo y la otra consecuencia era las personas que podría mantener en aquella pausa de tiempo, y lo que ellas hicieran. En resumidas cuentas no podía romperse nada dentro de ese espacio, puesto eso significaba una penalización, un dolor abrasivo que podría provocar heridas internas, por eso el inclina miento de hacía unos segundos y el hilo de sangre de su boca.

Con la concentración al límite permitió a la camioneta ser parte de aquello que podría moverse, no era tan facción con objetos inanimados pero ahí estaba logrando controlar aquella brecha de tiempo para que el rugir y las llantas empezarán a caminar.

Vicktory acelero a tope con lo mejor que pudo lograr para evitar las calles abarrotaras de los autos incluso metiéndose entre callejones sería difícil encontrar lugares donde no hubiera un auto pero el volante giraba con demasiada precisión en una calle solitario donde incluso tuvo que olvidarse un poco de las leyes de la física, con el tiempo detenido donde estaba en una calle casi con media camioneta al aire corriendo por las paredes hasta encontrar un camino exclusivo de los concejales, totalmente despejado directo a una única salida, el problema…no poder descongelar el tiempo para pedir permiso a los guardias.

--Aguantaras…

--No te atrevas a parar.

Con aquella afirmación la camioneta golpeo de lleno la barricada muchas cosas rompiéndose en astillas pero estaban fuera, pero aquello evidentemente paso su factura con la mano sobre su pecho y un sonoro escupitajo de sangre tras una ronca tos.

--Muy bien, ellos sabían de todos los escondites, menos uno—los cambios volvieron a agitarse tratando de mantenerse lo más alejado de la ciudad ya que Francis no aguantaría más y el otro sitio a donde podían ir estaba demasiado lejos para arriesgarse a seguir en aquella camioneta—Ay una ciudad donde me detendré buscaremos algún buen sótano donde nos instalaremos unos días, me iré a deshacer de esta camioneta y solo aguanta un poco más—

La idea ya puesta las llantas casi quemadas entraron en la ciudad decidiendo así cumplir con el plan, encontrando por suerte una casa en ruinas, bueno en realidad no había sido suerte si no una trágica realidad, el mundo se quebraba cada vez un poco más, y en ese punto ya ni siquiera quedaban un deslumbre de esperanza después de toda aquella información que habían tenido que afrontar en tan poco segundos. Desde la traición hasta el hecho de que a todos sus compañeros los tenían apresados, y si le habían hecho aquello a Janeth imaginar la condición de los demás era…un sentimiento que solo podría ser calmado de una sola manera.

--Lo siento—después de varias horas en aquel pequeño lugar el tiempo parecía volver a correr en su tiempo normal, habían pasado 5 horas desde llegar a arreglar el lugar lo mejor que se pudo incluso deshacerse de la evidencia—Yo…no puedo regresar el reloj—trato de explicar a la dormida Janeth su fallo, el no poder devolverle la sonrisa que había perdido en aquellos días, el no poder hacer más por ella que simplemente cambiar su ropa y limpiar sus heridas, las cicatrices seguirían aun y él no tenía el poder de revertirlo.

Distraídamente peinaba su cabello acomodaba los mechones rebeldes, la transformación era un punto medio el cabello no cubría gran parte de su piel, pero si aquellos puntos donde la transformación era más notoria, como sus manos y sus pies y parte de su cuello, pero aun el rostro estaba casi intacto salvo el ligero levantamiento de su nariz para reacomodar sus colmillos que no podían permanecer todos dentro de sus labios, pero ella seguía siendo aquel amor a primera vista.

--Conseguí mas medicinas, comida y agua—interrumpió la conocida voz femenina—No podemos quedarnos aquí y no podemos salir ahora—sentaba en una silla más desecha que hecha pero que aguantaría su peso—No tenemos muchos lugares a los cuales ir, solo uno y está demasiado lejos—

--Un lugar…pensé que ya sabían de nuestros escondites—era evidente que Nicolás no había omitido todo, excepto a ellos dos seguramente con propósito de entregarles en la reunión, porque más de una vez le detuvieron de hacerlo, cosa que agradecer.

--De hecho ay un lugar que no conocían todos—se recargo en su propio puño—Ay un lugar lejos parece una cueva en un viejo bosque, la vegetación de hecho es casi nula-se volvió a erguir viéndose las uñas—Solo el circulo principal lo sabía, era un plan de emergencia por si alguna vez pasaba esto, si te soy sincera hubiera preferido que no se hubiera presentado la oportunidad—se acomodó la coleta—El problema es que si hacen lo que teníamos, sobre controlar a gran escala, llegar será casi imposible—

--Peor ay que intentarlo—se giró a verla directamente—No podemos ser los únicos que quedamos, tenemos que llevar a Janeth a un lugar seguro…sé que no puedes mantenerla dormida y…aunque duela admitirlo sé que por ahora es peligrosa—se cruzó de brazos—Nos turnaremos para mantenerla calmada y cuando estemos a salvo, quiero intentar ayudarla—

--Está bien, siendo la única salida que tenemos te llevare ahí, tratemos de sobrevivir—

Como era de esperar la guerra se había desatado poco tiempo después apenas tres semanas, el golpe fue fatal personas con poderes más allá de las armas azotando a cada ciudad o persona que  se resistiera apenas quedaba un rastro de sangre y lágrimas donde dos fugitivos aun siendo buscados tenían que correr a la siguiente ciudad tratando de mantener un paso a salvo casi imposible buscados por demasiadas personas que los orillaba de nuevo a congelar el tiempo, el cansancio se hacía cada vez peor con el pasar de los meses.

<<Una hora antes>>

--No podremos salir de esta—la voz agitada de tanto correr de escena a esquina metiéndose entre callejones apenas había funcionado para perder el rastro de su nuevo perseguidor.

--Tenemos que salir, solo lo suficiente para salir de la ciudad ahí poder volver a usar mi poder—

--Es más fácil decirlo, estas al límite igual que yo, el sello de fuego se romperá y tendremos otra cosa por la que preocuparnos—trato de recuperarse intentar mantener el control pero había usado su propio poder para poder para hacerse un camino de fuego usado de barricada, esta vez quienes los perseguían no tenían esos uniformes negros que tenía los “peones” estos eran profesionales estaban acorralados.

--No importa, pretendo soportar un poco más—reclamo pero antes de volver a salir a correr el fuego se hizo presente, las balas salieron por el final del callejón obligándoles a acelerar la carrera.

Siguieron corriendo esquivando pero era imposible fue cuando todo se detuvo de golpe nuevamente, dejando a Vicktory negando pero sin más que hacer que solo volver a correr había recibido balazos en el brazo apenas roces pero el ardor caliente dejaba teñido de rojo sus piernas  su brazo pero cuando se giró al no escuchar más a Francis se encontró con una pierna sangrante que ya no pudo adelantarse más.

--Maldición—gruño volviendo echándole una mano para llegar a ponerse a salvo o algo así—Va a doler—le advirtió antes de que sus uñas se alargaran y sacaran la bala y lo segundo fue menos placentero la piel quemada en un rastro de dejar cerrada la herida al menos como primeros auxilios—Ay que…--el mareo la callo de golpe se sostuvo apenas en la pared cuando un gruñido se levantó y el olor metálico de la sangre se hizo más intenso.

Las garras se habían clavado en la espalda haciendo una profunda herida de garras en la espalda de Francis cosa que hizo que el callera al frente y el tiempo volviera a trascurrir.

--Francis—trato de socorrerle pero los ojos lobunos la detuvieron sus colmillos y luego otra lluvia de balas.

En apenas segundos los hombres les habían rodeado apuntando a sus cabezas pero había sido un error, la criatura que parecía ya no poseer nada de humanidad hizo de aquello una masacre las armas volaron las balas apenas atravesaron algo cuando aquel lobo y mujer se levantaron y caminaron hacia el moreno y la pelirroja dispuesta a acabar con todos ahí en ese angosto lugar.

--Yo…voy a salvarte—el gemido doloroso se levantó sus ojos rojos brillaron y el tiempo volvió a congelarse.

Ante la vista atónita de Vick quien los protegió con una cúpula de fuego que se había esfumado sin poder, estaba Francis al límite cubierto de sangre congelando el tiempo presente de ellos.

--Tienes que parar—
--No puedo hacerlo ahora. Tengo que poder un poco más--
--Vas a destruirte a ti mismo—
--Vale la pena hacerlo por ella--

Tras esa corta charla el presente se hizo ahí mismo dispuesto a tomar a Janeth algo mas insólito volvió a pasar y fue que ella despertó de esa pausa casi sin crédito cuando golpeo a Francis contra la pared y le dio una patada a Vick directo a los contenedores de basura, pero ella era la única el tiempo había regresado solo en ella, por alguna razón.

--No…puede ser—se quejó Fran su espalda atravesada su pierna herida de bala y la mujer que amaba sosteniéndole como su presa más preciada.

--Mi poder de anular el tuyo funciona muy bien—una voz sobre ellos resonó un chico de apenas 15 años de cabello rizado y dorado apareció con unos enormes ojos rojos expectante por el espectáculo—Me habían dicho que el tiempo fuera era interesante, y creo que eso se quedó corto de palabras—empezó a aplaudir—Dejare que mueras en manos de la chica lobo—pareció muy intrigado y divertido.

Fran no tenía la fuerza de contestarle, se estaba mareando y era un hecho que iba a morir ahí sin haber cumplido su propósito salvarla y regresarle algo de tiempo para su futuro, quería darle minutos de alegría para colmar de segundos de placer y eso llevara las horas de una vida plagada de su amor eterno por ella…suponía que había sido tan ingenuo pensando que aquello sería posible.

--Janeth…si pudiera regresar el tiempo, te habría dejado vivir aun que en esa vida no me hubiera conocido a mí—sonrió con los labios pintados de escarlata cuando el tiempo volvió a moverse—No debiste enamorarte de alguien tan inútil como yo—

Las garras se alzaron sin entender o siquiera sentir esas palabras solo se alzaron con fuerza dispuesta a terminar aquello de un solo golpe preciso y mortal hasta que un ladrido se escuchó haciendo esta vez una magia diferente la magia de haber detenido la garras de la castaña en contra del chico el cachorro de lobo salió de la nada pegándose a la pierna de Janeth chillando como si suplicara que parara, en un idioma que ahora era el único que ella entendía.

--Que…maldita bola de pelos—el chico quien pretendía solo ser un espectador de todo aquello se levantó como si estuviera listo para algo antes de que algo le golpeara de lleno en la frente una bola de béisbol que al contacto se volvió una enorme red de pesca luego un disparo se escuchó y algo lo obligo a dormirse.


En apenas segundos que nadie de los del otro escuadrón se explicó una furgoneta negra había aparecido y una chica pelirroja había llevado los cuerpos y personas que le importaban, antes de volver a hacerse nada y perder todo rastro de aquella casería, que por un momento marcaba el resurgir de la resistencia.

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