Capitulo # 18 La niña y el gigante.
Si pudiera borrar tu pasado, aseguro que te salvaría y
te mostraría este hermoso mundo. Si pudiéramos regresar tomaría tu mano y nunca
estarías sola. Si regresamos juntos te aseguro que te cuidare, te protegeré y
nada te faltara.
Pero ya que eso es imposible, ya que no puedo
prometerte un pasado feliz quisiera jurarte un futuro donde no temas a reír o
llorar, para estrecharte entre mis brazos y juntos llevarte donde mereces
estar. Quiero estar a tu lado, pase lo que pase, quiero estar a tu lado. Eso es
lo que siento, es lo que Ancio decirte, solo ya no puedo esperar, quiero
decirte lo que grita mi corazón por ti.
Después de la charla con Shizu, parecía que sus
pensamientos no podían ir encaminados a nada más que no fuera ella, y por lo
tanto sus piernas se habían movido de inmediato en su encuentro subiendo un
piso más al medio donde sabía que estaría, ya que había ya tenido una rutina en
la base y a esa hora iba a la sala de juegos con los niños, era de admirar su
silueta alegre botando un balón de baloncesto, parecía muy concentrada mientras
saltaba y encestaba, los niños estaban enamorados de ella, y las niñas querían
ser un día como ella, era como una idol sin ego, siendo solo ella misma.
--Oh…buenos días Alyer—saludo con su gran sonrisa,
bueno en realidad para su vista ella era hermosa a todas horas—Como va el
trabajo—se acercó a él mientras ondulaba su cabello amarillo.
--Laborioso, supongo—llevo una mano a su cabeza para
revolverle el cabello—pensé que aun dormías—
--¡Oye!—se quejó alejándose para acomodarse el
cabello—Pues claro que no dormía, por quien me tomas—suspiro dándole un golpe
en el pecho— ¿Por qué no te metes con alguien de tu altura?—
--Asi no vale, tú ya no podrás ser de mi altura
jamás—le tomo el pelo pegándole en la nariz.
Se quedaron mirando por un momento en que ella
hinchaba las mejillas y él sonreía como tonto, el silencio no había sido
incomodo mientras sus miradas se cruzan, y solo algo gritaba en su cabeza. No
podía seguir ocultando sus sentimientos.
--Alyer—
--Bianca—
Hablaron al mismo tiempo haciendo que la risa de la
chica saliera a flote.
--Lo siento, si quieres dime tu primero—concedió con
una mano mientras calmaba su melodía para Alyer, sin que ella supiera que era
así.
--No, que va—dijo negando respirando profundamente
para calmarse—Dime tu primero, después de todo soy aquí el jefe, siempre tengo
que escuchar antes de hablar—Después de escucharla se lo diría y no habría
poder humano que le detuviera.
Los ojos azules de Bianca se iluminaron ante su
cortesía y asintió.
--Gracias, oh gran líder—alzo las manos, era agradable
de ver cómo había vuelto a ser la calmada Bianca—Te iba a decir que El hermano
de Shizu y la Hermana de Hackett salieron, fueron a ver los alrededores—se
encogió de hombros—Así, y hablando de ellos, pasaba algo, les vi corriendo a
toda prisa, tanto que no me vieron antes de que tomaran un vehículo a toda
velocidad—
Alyer estaba pensando en cómo era que habían salido
sin avisarle, pero suponía que no les había dado un puesto o una tarea en la
fortaleza, incluso ya estaba pensando en probarlos para asignarles algo para
que no se aburrieran, pero lo segundo si no era algo que pudiera tomar a la
ligera.
--Espera, ¿Qué? Salieron a toda prisa—su rostro se
contrajo—No, no me han informado de algo así, estas segura—pregunto empezando a
preocuparse.
--Claro que si—dijo con tono fuerte—Yo jamás
exageraría, corrieron a toda prisa desde los elevadores y luego solo subieron
al todo terreno que maneja Shizu, pensé que pasaba algo pero como llegaste me
tranquilice…y si dices que no te avisaron nada—pareció más tranquila pero el
rostro de Alyer no le decía nada bueno—Pero parece que no es así—
--No…este—negó—Lo siento, pero normalmente si pasara
algo me hubieran dicho, Shizu nunca saldría así tan a prisa menos con
Hackett—dijo tras la charla era más que obvio que ella le iba a volver a
evitar, pero si los dos habían corrido y Bianca les miro, algo no iba bien y no
saberlo era peor—Espera aquí averiguare que pasa—
Dijo se había alejado de Bianca pero eso no se logró
ejecutar por completo, ni siquiera se había acercado al elevador cuando un
destello blanco se vio por la ventana, y luego de eso solo se escuchó un fuerte
estruendo en llamas y fuego.
El zumbido era insoportable, hacía que su sensible
audición quedara en ridículo, no podía distinguir otro sonido, no sabía que
había pasado o cuánto tiempo había pasado pero el viento y ese zumbido hacia
que sus ojos se abrieran con lentitud, el dolor era punzante en su cuerpo
sentía que el fuego en sus brazos su cuerpo pero el insistente viento no tenía
sentido y…
--¡BIANCA! ¡NIÑOS!—grito alzando el cuerpo pero este
resbalo su mano colapso en lo que parecía un hueco golpeándose contra el suelo
donde sus ojos pudieron volverse a enfocar tras la sangre que salía de su
frente, pudo ver el paisaje en el aire—Que…como—volvió a levantar encontrándose
con la silueta de la chica, el cabello dorado volando por el aire su cuerpo
tenia raspones y sangre, sobre todo en la espalda sus manos se tambaleaban,
miro a su alrededor y los niños inconscientes en el suelo apenas a
salvo—Bianca—se obligó a levantarse para correr junto a ella.
--Alyer…que bueno…estas bien—sonrió pero sus ojos se
cerraron mientras caía de plomo, si no fuera por la rapidez de Alyer, quizás
hubiera caído.
--Bianca…resiste—meció su cuerpo limpio la sangre de
su frente pero algo de pronto cambio todo su cuerpo colapso de pronto junto a
la tierra que los había estado sosteniendo, empezaron la caída libre, el poder
que los había estado manteniendo en el cielo había desaparecido, los niños
caían junto a ellos, no podría protegerlos a todos—¡Maldición!—tomo el rostro de
ella y golpeo suavemente su mejilla—Bianca, despierta estamos cayendo, necesito
de tu ayuda, no podre protegerlos, por favor—
El rostro de ella se contrajo entre el dolor y
recuperar la conciencia—Ca…yendo—Como si no tuviera nada se alzó de los brazos
del moreno detuvo el concreto luego los cuerpos de todos haciendo que
aterrizaran en la base—Lo siento…casi caemos—dijo muy agotada, su tono era tan
bajo—Y…lo siento—dijo ahora con lágrimas—No sé si puede protegerlos a
todos—negó—Pero ellos estaban afuera—
--Ellos—Alyer miro como temblaba se acercó por detrás
y la abrazo—Tranquila, ya…ellos son muy fuertes y sé que hiciste lo mejor—miro
lo pálida que estaba y como se esforzaba, no podía dejarla así, no podía seguir
haciendo eso—Creo que es suficiente, cuando hemos volado—pregunto tratando de
mantenerla alerta.
--No lo sé, me aleje todo lo que he podido, pero…y si
nos siguen, no sé si bajar—empezó a respirar con dificultad de nuevo y su
cuerpo se tambaleo un poco al frente retenido solamente por esos fuertes brazos
que la seguían rodeando.
--Está bien…bájanos—dijo no pidiendo soportar verla un
segundo más así—Vamos hazlo—
--Pero…si lo hago—dijo afligida.
--Estaremos bien, yo los protegeré si es necesario,
pero te necesito con fuerza para correr, así que por favor bájanos—volvió a
pedir besando su mejilla—Por favor—
Los ojos azules se tambalearon en duda, pero asintió
empezando a bajar todo el suelo lentamente era una pena tener que aplastar
algunos árboles pero tenía que aterrizar así que con un pequeño sonido de
aterrizaje Bianca al fin dejo que su cuerpo callera contra el pecho de Alyer.
--Esa es mi chica—beso de nuevo su mejilla—Espera un
segundo levantare a los niños—dijo poniéndola con cuidado en el suelo, tenían
que salir de ahí rápido y justo iba a levantarse cuando algo reboto en el suelo
casi dándole en la pierna…una bala.
--¡FUEGO!—Se escuchó justo cuando miles de misiles se
vieron de todas partes pero todos
parecieron detenidos en el aire y lego cayeron como casquillos vacíos contra el
suelo.
Las manos de Bianca se habían movido tan rápido
escucho la orden y vio los miles de misiles su cuerpo tendido en el suelo no
decía nada bueno pero era más que obvio que los estaba protegiendo.
--Formidable—se escuchó desde lo más lejano junto un
fuerte aplauso que hacía eco a los alrededores—No espera menos de la serie H134B,
no puedo ni imaginar que la volvería a ver después de este tiempo—esa sonrisa
hizo que los puños se apretaran en Alyer, cuando ese rostro calmada de pelo de
plata y ojos rojos los miraba fijamente, era el…el director en jefe de TB, el
científico que los había convertido en lo que eran—Mira lo herida que estas, y
cansada as volado 3 horas, y la distancia si fue considerable, temía tanto que
no aterrizaras en nuestra ubicación, quería ser yo personalmente quien los
llevara de regreso, porque también te buscamos a ti…umm supongo que prefieres
que te llame Alyer—
--Prefiero que no—dijo en un gruñido.
--Que aburrido, pero bueno supongo que tendré que
hacerles ver que ya no pueden correr—trono los dedos provocando que un gran
tanque se acercara pero no fue solo uno sino tres.
--Bianca…sé que estas agotada, pero tranquila—se trono
los nudillos—Baja la barrera—le pidió
caminando—Y la vuelves a levantar, confía en mi—
Ella lo dudo por un momento pero asintió—Si…yo confió
en ti—bajo la barrera y lo dejo pasar.
El solo asintió en respuesta, parecía absurdo un solo
hombre contra tres tanques de guerra que no se frenaban pero luego simplemente
de la nada el cuerpo se deforme y creció su piel gris su rostro de orco
apareció y sus manos crecieron volviéndose enormes puños de fuerza que se
levantaron y golpearon la parte frente como si fuera una simple lata esta se
dobló luego lo levanto como si de aire se tratara y golpeo al segundo
lanzándole como una bola lejos del campo, al tercero le tomo por el cañón le
levanto como otro bat de béisbol y lo golpeo contra el suelo en un fuerte
estruendo y luego lo lanzo contra una brigada haciendo que esta no pudiera
escapar explotando junto con la gran máquina.
El científico pareció asombrado pero nada asustado a
pesar de que el gigante iba en su encuentro sus enormes pies se marcaban en el
suelo y seguía dispuesto a arrancar la cabeza de ser que odiaba más que nadie
pero sin previo aviso el suelo se levantó algo lo golpeó con fuerza y de no ser
que Bianca baja la barrera este hubiera chocado contra ella.
--Demonios…que fue eso—volvió a su forma humana
tomando su vientre donde la sangre brotaba, había sido no solo un golpe sino
que incluso sintió el filo e un arma que no estaba ahí—Ese poder se me hace
familiar—
--Me encana que siguieran entrenando su poder, el
nivel de reacción, como puedes aun protegerlos y el gigante, es más grande de
lo que esperaba y su fuerza, tendré que editar sus fichas—Dijo colocándose bien
los lentes—Entonces, que dicen vienen por las buenas o por las malas—
Alyer se levantó volviendo a gruñir miro la fatiga de
Bianca a los niños inconscientes y aun así ella no baja su poder, los seguía
protegiendo. Entones esa herida no era nada miro con desdén aun a los que
quedaban de pie apuntando esperando que la chica fallara, pero ellos no comían
la determinación de ella, quien sería capaz de morir solo por verlos a salvo, y
él se encargaría de rescatarla a ella.
--Espero que te guardes el comentario para tu
tumba—dijo levantándose volvió a salir de la barrera corrió en lateral
encontrándose con un grupo armado su cuerpo fluctuaba del enorme gigante al
simple humano que acabo con un batallón enorme, justo igual pensando que podía
esquivarlo algo golpeo su franco y luego que se ladeara golpeo su espalda
volviendo a la segura de la barrera—Yo voy a sacar a todos de aquí—se dijo
firmemente volviendo a levantarse.
--Muy aburrido—dijo el científico moviendo una mano en
señal de acción.
--Yo los voy a proteger—se acercó a Bianca se inclino
iba a levantarla para cargarla a la
espalda y no sabía como pero cargaría a todos los niños había bajado algo la
defensa, eso pensaba estaba completamente seguro pero lo que hizo después fue
una punzada en el corazón su pierna se había flexionado y luego simplemente
pateo el franco de la chica que grito y salió rodando por lo que quedaba del
piso de juego—Que…que—se quedó confundido.
--¡Fuego!—se volvió a escuchar y otra lluvia de balas
apareció.
Bianca tosió la sangre mancho sus labios pero volvió
alzar la barrera y una vez más las balas cayeron como casquillos vacíos.
--Yo…no voy—trato de hablar ahora ella pero apenas y podía
respirar, por que Alyer había hecho eso…debía saberlo para protegerlo, que…que debía
hacer.
--Ay…no tiene caso, ay que romperla—dijo el científico
volviendo a dar la orden de ataque.
--Yo…porque—sin entender que pasaba su cuerpo volvio a
moverse contra su voluntad—Para basta—dijo pero fue inútil tiro del cabello de
Bianca quien se quejó mientras él la obligaba a levantarse—Basta…no—trato de
controlarse, trato de parar pero alzo su pequeño y ligero cuerpo golpeando su estómago
los gritos de ella resonaron mientras la sangre volvía a salir de su boca para
cuando volvio a caer al suelo—Basta—
--¡Fuego!—se volvió a escuchar.
Bianca se retorcía de dolor, había dolido su vientre
los proyectiles volvían pero ella volvió a alzar la barrera esta vez lo que caía
eran dardos.
--No…no voy a rendirme—dijo con lágrimas por el dolor
cuando desde su cuello fue obligada a caer al suelo—Al…alyer—las lágrimas
surcaban su mejilla tratando de tocar sus manos.
--Basta no—incluso los ojos dorados se inundaron de
dolor—Bianca, no me dejes hacer esto—dijo mientras la levantaba del suelo
alzando su cuerpo volvió a golpearle esta vez con el puño—Para…tienes que
detenerme Bianca…sácame expúlsame…arrójame—pidió suplico, él estaba…estaba lastimándola.
--Yo—los ojos se le desenfocaban mientras miraba el
dolor de él, por supuesto que él no haría nada esto, le estaban obligando….—No…no
puedo—dijo a pesar de apenas tener aire—No puedo—repitió alzando las manos
estirando insistentemente hasta que uno solo de sus dedos alcanzo su mejilla—No
puedo hacerte daño—dijo sonriendo—Gracias por querer protegerme…lo entiendo—sintió
como la mano se aferraba con más fuerza mientras su pies se quedaban levitando
por lo alto que la había levantado pero aun así no paro de sonreír—No es tu
culpa…no lo es, así que…no te sientas mal—dijo antes que simplemente esa mano
que había estado tratando de alcanzarle callo de plomo.
Los ojos tambaleantes de Alyer no podían creerlo, y no
podía hacer nada su cuerpo no le pertenecía.
--No Bianca…no—trato de volver, trato de moverse por
su voluntad pero simplemente sus manos se movían en dirección contraria de lo
que él quería tomo el cuerpo inconsciente de la chica cargándola en brazos y empezó
a caminar—No…basta—volvió a pedir se mordió el labios hasta hacerse sangrar
pero el dolor no funcionaba sus piernas seguían caminando donde delante había un
rostro que odiaba alzando los brazos esperando la entrega.
Cada paso le estaba matando, por que no podía controlarlo,
por que le desobedecía…él iba, el iba a dárselas, no iba a poder defenderla, no
iba a poder cumplir su promesa de protegerla, que desgraciado podía llegar a
ser, tenía que parar pero aun así sus pies no se detuvieron hasta estar ahí frente
a frente sus manos intento mantenerla con el pegarla a su pecho saltar y correr
aun que le odiaran quería rescatarla a ella, en ese momento era su único mundo,
y aun así pese a resistirse sus brazos se alzaron extendiendo el cuerpo inmóvil
de ella y luego solo la soltó para caer de rodillas.
--Buen chico, les dije que era mejor hacerlo por las
buenas—el científico fue con su grupo donde colocaron a Bianca, había un gran
casco que empezaron a apretar contra su cabeza.
--No….no…no—empezó a decir, grito y se levantó se ligero
de ese alo invisible aplasto a un primer soldado después a otro más, no iba a
dejarlos, corrió camino alzo su mano estando tan cerca algo lo golpeo y no fue
nada físico algo resonó en su cerebro y callo, su último momento de conciencia había
escuchado el grito de ella después de un destello de luz…la piel quemada se había
quedado en ese vago recuerdo de conciencia.
Pasaron varias horas, y esas horas se volvieron días,
cuando el al fin abrió los ojos estaba en una sala blanca, miro confuso aun
aturdido como si hubiera estado drogado miro hacia abajo, su ropa era
completamente negra de cuero parecían pantalones de un soldado su chaleco
apretado con la insignia de la organización de la Torre blanco pero lo más
escalofriante eran sus guantes aun negros manchados de sangre y parecía fresca.
--Hola sujeto—el científico rio—Perdón es más
divertido llamarte Alyer, así como que conservan su humanidad—se encogió de
hombros—Eso rompe su alma, la tuya quizás lo que tengo que enseñarte, por eso
he pedido que te despertaran—
Alyer aún estaba aturdido pero lo recordaba, los
recuerdos fueron como un flash de cámara la rabia y odio acabo con la preocupación
de la sangre iba a levantarse pero su cuerpo simplemente se quedó hincado en
una sola rodilla y su pecho erguido como si le guardara respeto.
--Lo siento esta vez no podrás volver a moverte al
menos que yo lo ordene—dijo con una sombría sonrisa—Solo quería hablar contigo
y felicitarte por esta semana, as subyugado todo un pueblo con los demás soldados,
todos los que no quieran obedecer han muerto en tus manos—pareció muy
satisfecho contándole eso.
--Eres un bastardo…no creas que harás que me quiebre
por que me tengo que asegurar de partirte por la mitad—dijo ignorando aquello
que quizás hizo, pero ahora la rabia era mayor que sus pecados.
--Chico rudo—se volvió a encogió de hombros—A ver si
con esto sigues igual de rudo—
Una compuerta se abrió, no era más bien una gran
puerta donde se empezaron a escuchar muchos sonidos de máquinas pero eso no había
sido lo que le alerto, si no lo que delante aparecía el cuerpo de Bianca
atrapado; en su cabeza estaba un gran casco que cubría todo su cráneo y un
visor descendía de cristal por su mirada sus piernas estaban atrapadas en lo
que parecía un cran pedestal de metal que contenía una gran maquina con mandos
y controles sus brazos estaban atrapados en guantes de metal y en los mismos salían
miles de tubos que la conectaban igual que el casco a una gran maquina en el
techo su cuerpo era sostenido por un aro de metal que apretaba su cintura, su
piel era muy pálida sus mejillas no tenían color y apenas parecía viva.
--¡BIANCA!—Intento volver a levantarse pero no lo consiguió—Contéstame
Bianca—volvió a intentarlo sin éxito—Que le han hecho desgraciados—
--pensé que no podía romperte—dijo el científico muy
complacido por esa expresión de odio peor impotencia—Lo que tenemos que
hacerle, ella es la parte final del rompecabezas, esta belleza estuvo esperándole
por años, este era su destino hasta que tu llenaste su mente de sueños y esperanzas—negó
suspirando como si eso hubiera sido un capricho—Ella nació gracias a nosotros,
ella es solo un humano de probeta…es casi un milagro que de tantos bebes ella
fuera la única que sobreviviera, aun que a decir verdad…también debería agradecerte,
de no ser por ti y tus amigos ella no hubiera desarrollado tanto poder, quien diría
que dejarla afuera por un tiempo nos beneficiaria tanto—
--Humano…de probeta—apretó los dientes—Que cosas tan
tontas dices---volvió a luchar y no pararía de hacerlo—Ella no nació para
complacerles, ella no ha vivido todo este tiempo para acabar así…yo…yo no lo
voy a permitir—
--Vamos paras, sabes lo fuerte que es ella de primera
mano—dijo asquiado por esa creencia de que podría salvarla—Ella los está
controlando a todos, mejor dicho nosotros la controlamos a ella para que los
controle, este era el fin destinado para ella, no necesitamos más los aros
de metal, todas esas personas que
liberaron de nuestro control, ya no pudieron ocultarse, ella tiene un alcance
casi global, todos salieron y ahora nos sirven como tu…tus amigos fueron derrotados—en
las pantallas salieron las imágenes, incontables videos de todos sus amigos y
compañeros sufriendo y siendo atrapados, los ojos dorados de el solo se
quedaron estáticos—Ahora, un consejo para el futuro jamás confíes demasiado en
alguien…tenías una pequeña rata que los vendió—volvió a reír—Alyer dile adiós a
Bianca…por que jamás volverás a verla…al menos de una manera que tú seas consiente.
Alyer miro y solo pudo hacer eso, a sus amigos pero más
miro a Bianca…no solo la había lastimado, la había entregado al enemigo y ahora…ahora
jamás la podría salvar, el…él no había cumplido su promesa, el…había fallado. Había
perdido, se había acabado.
--Perdóname….
Fue la última frase que recordó antes de que todo se
volviera negro y todo quedara en el olvido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario