Capitulo #10 Una última
fiesta.
Después de la emotiva
boda, que no trajo lagrimas como cualquier otra boda o incluso esos grandes
aplausos o el típico beso inocente de un par de enamorados, y a cabio de una
fiesta de gala estaba solo un salón llenos de niños gritando y corriendo por
todos lados, los colegas tomando sus grandes tarros de cerveza, las amigas
riendo y compartiendo turnos para ver que todo estuviera en su lugar, y la
pareja bailando a petición del novio al centro.
Todo era tan animado, y
era casi imposible pensar que eso fuera un refugio, que el mundo tras esas
paredes era cruel y frió, que estaban peleando por su libertad contra un
enemigo que podría estar dispuesto a encontrarlos y exterminarlos como hacía
tiempo que lo deseaba, era casi incomprensible para Bianca, quizás antes lo
hubiera tomando bien, pero ella había estado afuera solo para correr y correr,
esconderse y sobrevivir, se preguntaba si todos las personas delante de ella en
ese momento lo habían olvidado…como se hacía eso? Se pregunto mientras miraba a
Alyer acercarse a ella puesto no se sentía con ánimo de interactuar con nadie
en la sala, apenas y los conocía por sus nombres tras la presentación formal.
--No quieres ir a jugar
con los niños—fueron las dulces palabras salidas de la garganta del moreno, un
tono que nadie le reconocería salvo hablara con los niños pero era evidente que
le tenía un cariño especial a ella, y todos lo sabían, pues sin que Bianca se
percatara realmente, todos miraban al moreno con cara de diversión.
--No tengo ganas ahora—fue
la contestación directa de ella, parecía totalmente fuera de lugar con ese
vestido, apenas entendía cómo es que había sido madrina, un término que
recordaba de un libro de un ser más cercano a los novios, como una mejo amiga por
ejemplo, y solo pensarlo suspiro mientras apretaba su vaso de limonada a su
costado estaba un plato de comida que Shizu dulcemente le había dado antes de
marcharse a darle la misma porción a los que no estaban presentes en la cena—En
realidad estaba pensando volver a la habitación—dijo sincera mientras tomaba de
su bebida.
Los ojos dorados de
Alyer se le quedaron fijamente observando un buen rato hasta que se sentó a su
lado y la atrajo con un brazo a su costado y le sonrió.
--No vas a conocer a
nadie si te alejas de ellos, recuerdo que tú eras la que mejor se relaciono con
las personas una vez salimos de la torre, lo has olvidado ¿hablar con las personas?—froto
su brazo en forma de ánimo –Que pasa Bianca, a que le tienes miedo—beso su
frente y escucho un silbido del fondo, pero se guardo el gruñido para el
bastardo que se la pagaría mas tarde.
Los ojos azules de ella
solo se quedaron largo rato mirando el pecho del chico que gentilmente la sostenía,
como si fuera a desaparecer, aun que ese no era el caso verdad, ahora estaban
juntos por que desaparecería.
--Olvide…--se quedo
callada cerrando los ojos—Olvide como hacer eso…--los brazos de Bianca se
pasaron por la espalda de Alyer y otro por el frente para abrazarse con fuerza
a él—Olvide que era no preocuparse…estas aquí ahora, y hemos peleado hemos
hecho cosas que antes no hubiéramos hecho…quizás ambos cambiamos demasiado—susurro
lentamente, aun que él podía escucharla y ella no parecía hacerlo para que el
no supiera era más bien, que quizás ella solo lo quería compartir con ella, y
eso le encantaba.
--No tiene nada de malo
el cambio…solo demuestra que estamos creciendo y que seguimos vivos…solo eso—la
atrajo mejor tan contento de que ella le atrajera que le contara sus miedos—No importa
cuánto cambies porque para mi seguirás siendo la única tu…la única Bianca—beso su
frente, quería probar esos labios rosados, y por un segundo estaba a punto de
tomar esa fina barbilla y hacer que sus rostros se mirases rozar su nariz quizás,
y después profundizar un gran beso, pero no, no iba a hacerle eso ahora que
ella estaba confusa—Olvídate de todo, olvida lo que ay afuera—fue susurrando
mientras se ponía de pie y la atraía lentamente con el—Olvida todo por hoy, por
unas horas—puso su brazo en su cintura y la pego a su cuerpo y luego tomo su
mano firmemente manteniéndola en el aire—Piensa en que esta puede ser la última
fiesta antes de que la guerra comienza, y piensa que vendrá la primera fiesta
cuando seamos libres—la empezó a guiar con habilidad a bailar.
Bianca se había simplemente
dejado llevar por el, ni siquiera había pensado en que ella no sabía bailar,
una forma de danza en parejas o individual…lo había leído en un libro…que parte
del mundo exterior no conocía tras una hoja de papel, casi todas sus respuestas
estuvieron en textos, y experimentarlos no era nada parecido, pues cuando sus
pies empezaron a moverse torpemente su primera impresión no fue pararse, sino
mas bien ver hacia abajo pero su cuerpo estaba tan junto al de él, que apenas y
miraba, tenía una gran sensación de que lo pisaría en cualquier momento pero él
no se detenía y de ella no salían palabras para frenarle, simplemente se olvido
de la teoría, se olvido de todo aquello que él le pidió. Todo era una pizarra
blanca donde dejo que su instinto y la guía de esos fuertes brazos fueran lo único
que valiera la pena invertir su tiempo.
Enredados en la torpeza
en mas personas a su alrededor intentando seguir un baile de parejas, los novios
los amigos de estos, y ellos dos la pista se lleno de parejas de inmediato, eso
en realidad parecía un último baile antes de que todo comenzara, pero todos ahí
lo sabían, que se enfrentarían a una fuerza quizás más grande que quizás aun
que no quisieran pensar en eso, habría muertos y solo rogaban que no fueran sus
aliados, pero ninguno estaba dispuesto a tener miedo y esconderse, no querían vivir
otro segundo así y mucho menos querían que alguien más lo enfrentara, que nadie
volviera a tener miedo era uno de los objetivos de la resistencia.
“Un Baile y solo
simplemente eso, solo justos los dos compartiendo felicidad que quizás no podremos
tener por un tiempo, pero descuida estoy seguro que no nos rendiremos, y volveremos
a bailar y sonreír, solo espera…solo avanza por esa senda un poco más, solo un
poco mas y nos volveremos a encontrar. “
Ay tantos tipos de amor
en ese baile, el amor a primera vista, el amor de años de conocerse, el amor de
la infancia, el amor de la fantasía y determinación, el amor de la vergüenza…el
amor que aun no puede ser posible, y el amor de la amistad.
Mientras que esos
sentimientos enredados se desenvolvían en el mismo salón no se olvidaban de los
que estaban en las habitaciones, Shizu salía del cuarto de su hermano a quien
le había dado ya su parte de la comida y había traído algo para la hermana de
Hackett a quien se disponía a ir a ver enseguida pues también traía su parte, y
cuando entro lo encontró recostado en el suelo arrojando una pequeña pelota al
aire un par de veces hasta que la vio entrar por que de inmediato se levanto.
--Podrías hacer lo
mismo en la cama, ¿no te parece?—pregunto con media sonrisa dejando la bandeja
en la cómoda a un lado de la cama—Ahora ven a comer o quieres que te levante—levanto
una ceja autoritaria a lo que se escucho en respuesta la risa del castaño.
--A sus órdenes mi
comandante—Hackett dejo rodar la pelota por la habitación y fue a sentarse a la
cama –Así que vestido con escote y una pierna totalmente abierta…te pega muy
sexy—bromeo a pesar de la charla seria sobre su pasado y su hermana el chico parecía
muy dispuesto a sonreír así a costas de la morena.
Las mejillas de Shizu
se tornaron de color rojo y sintió el pinchazo vergonzoso en el pecho.
--¡Repite eso!—alzo la
voz con el puño en alta dio un paso hacia adelante para ir a encararle o morir
de vergüenza pero en su descuido piso la pelota y resbalo al frente Hackett la
intercepto muy apenas pero terminaron cayendo a la cama ella sobre él, su aire
se corto, sus pupilas se dilataron de la sorpresa sus rostros estaban uno
delante del otro y –Lo siento—se disponía a levantarse pero él no se lo permitió
y tomo su nuca y la atrajo hacia él.
El beso fue sorpresivo
e inesperado los ojos negros de ella se mantuvieron abiertos de par en par sus
manos estaban cerradas en puños sobre el pecho de él, si se impulsara lo
suficientemente fuerte se podría apartar, pero eso no ocurrió al contrario sus
manos se abrieron y se deslizaron por sus hombros prolongando el beso tanto que
sintió que sus pulmones se achicaban pero no le importo mantuvo el beso así de
cercano, el sabor de su boca sintió que él había llevado eso más lejos y había introducido
su lengua por un reflejo ella peleo pero después simplemente dejo que el explorara
dentro hasta que ambos se separaron, sus mejillas debían está ardiendo su
cuerpo estaba de la misma manera.
--Lo correspondiste…--dijo
el castaño con la voz afectada por la recuperación del aire, miro esos hermosos
hombros descubiertos esa piel su mano resbalo por su nuca delicadamente hasta
que sintió el inicio del ciper que tentaba por bajar—Yo…si no quieres que esto
pase…deberías apartarte—
Shizu se quedo quieta
aun sobre él, su respiración costosa sus ojos fijos en él y el escalofrió que
la recorrió cuando las yemas de los dedos de este pasaran por su piel expuesta
hasta que llego a la tela y sintió que jugaba con la cremallera de su vestido,
su pecho se acelero por completo, estaba soñando tan fuerte, se sentía viva por
alguna razón que ella…no sería mentira decir que no lo entendía…era solo que se
había prometido a ella misma jamás caer en el juego de parejas…se había prometido
nunca sentir lo que en ese momento sentía por ese hombre bajo su cuerpo.
--Me gustaría tener un
poco de mi arrogancia del pasado—fue lo que decía mientras alzaba sus manos
hasta el rostro de el encontró ese hermoso verde brillando, era como ver el
pasto bajo los hermosos rayos del sol, pero no había gramo de inocencia y eso
no le importo—Me gustaría poder mentirte y decirte que no me interesa…me gustaría
pero…es mentira—dijo fuerte mientras se acercaba a él—Es mentira…demonios
Hackett, es una mentira—se fue acercando de nuevo a sus labios—Tu me gustas de
acuerdo…--dijo mordiéndose los labios—Siempre fue así…y tuve que apartarme de
tu lado para olvidarme del orgullo de las palabras absurdas que me decía contra
el amor…que viviría sola cuando fuera mayor…el ver a mi familia perdida, cuando
pude disfrutarla…y con mi hermano de regreso contigo aquí delante…no pretendo
seguir siendo la misma chica insegura del pasado…me gustas…me gustas, así que jamás
vuelvas a dudar, si yo corro tómame fuerte y nunca…nunca me dejes huir—pidió antes
de impulsarse a besarle.
Hackett se quedo sin
palabras, simplemente se dejo llevar, simplemente asintió a esas palabras que
nunca creyó que escucharía, pero que eran reales y firmes…y como fuera cumpliría
la petición de ella, por que el también la quería, en la quería de verdad, y
siempre había sido así que dejo que esos sentimientos al fin correspondidos se
dejaran llevar.
El vestido fue lo
primero en caer de la cama donde había puesto a la morena al centro había disfrutado
de besar cada pedazo de piel expuesta llegando y solo rosando su parte más
sensible mientras le quitaba las medias y arrojaba los zapatos, después el se
quito la camiseta gran parte por que después fue ella la que la arrojo fuera de
la cama junto con sus pantalones, habían dejado de pensar en el futuro, en el
pasado…solo existía el presente, la ceda caliente de sus cuerpos desnudos el frió sudor cayendo sobre sus cuerpos perlando en un brillo que les parecía maravilloso, tocar el uno al otro probar cada intima parte, probarla sentirla, pelear un
puesto, probar hacerlo con dolor de la primera vez, las otras tres solo el esta-sis del placer, morderse y marcar la piel poder sentir el aroma del otro impregnándose
en sus pieles…besos dulces, acalorados una agitación y una fuerza…de una noche
tan larga como el amor retenido por tantos años, tanto tiempo juntos sin poder
amarse por miedos y tanto después por la separación de la guerra…esa noche fue
solo de ellos dos y hasta que quedaron rendidos sus cuerpos estaban uno contra
el otro solo con una sabana ligera cubriéndolos para protegerlos contra el frió durante lo que durmieron, sin soltar sus manos unidas entre sus cuerpos.
Había sido un día mas,
una pequeña felicidad…pero eso se iba a terminar, iba a acabar…nadie estaba
listo para lo que pasaría después. Pero donde queda el remordimiento, no existe…aun
no existe.

No hay comentarios:
Publicar un comentario