Zertrümmerung
Capitulo #9 El día que nos conocimos.
Habían ya pasado 2 días la promesa impresa en las palabras de
Erin quizás se retumbaban en ese momento en su cabeza, sus ojos violetas que
miraban al espejo como si le digiera a ella misma que regresara dos días atrás
y quizás no decir aquello, y no la parte del motivo principal ese día sino más
bien de lo que había ordenado a cada una, sus brazos se mantenían cruzados y
sus botas de cintas militares golpeaban el suelo haciendo que Janeth resoplara
mientras trababa de darle sentido al peinando pero ver esos ojos violetas
atreves de un simple reflejo era suficiente para que la chica dudara cada dos
segundos de lo que iba a hacer en primer lugar.
—Basta Erin, eres una pesada con la pobre de Janeth—dijo Victory
quien observaba a su amiga o más bien quizás cuidaba la puerta para que no
fuera a escapar, quizás.
—Cada dirección que toma no me agrada, nada de rulos ¡…no soy
una princesita!—grito histérica, como si un simple peinado fuera a arruinar la
imagen de matona que tenía, eso no se lo podía permitir una líder como ella.
—Vas a casarte…--dijo Vick los puños de Erin alzados en el cielo
perdieron peso y fuerza y cayeron a plomo como si eso hubiera sido un golpe
bajo.
—No eres una chica común, Leo lo sabe y todo el mundo también,
pero—la pelirroja se hizo hacia atrás el cabello con una sonrisa casi de
victoria—Es por eso que sabes que él tampoco lo es, es dulce atento, duro como
el acero, cuando se enoja puede incluso asustar a los niños, es dedicado—empezó
a musitar pero no eran sus palabras, eran viejas palabras de ella—Siempre sabe
cómo animar incluso en la tempestad, el chico ideal el príncipe de una princesa
y no de un bochorno y escusa de chica y el aun así—
—Basta…—se quejó Erin cerrando los ojos—Ya entendí…
—Tu eres la que aún tiene miedo de que Leo se dé cuenta que no
eres tan perfecta, entonces sube a ese estrado aunque sea un papel, aunque sea
una mentira para ti…es en lo que cree Leo, y, la mitad de las chicas también lo
creen, así que ve átalo…que se mas tuyo de lo que es ahora.
—¿Por qué somos amigas preciosa?—sonrío amargamente Erin, pero
era como una sonrisa de agradecimiento, pero al mismo tiempo que la próxima la
ganaba ella.
—Eso es fácil, sin mí no podrías vivir—dijo alardeando dejando
sin duda a Janeth como la extra de la sala hasta que de pronto fue atraída por
la pelirroja y su cabello corto fue sacudido—Vamos, así tu magia preciosa.
—No sé porque, me meto en estas cosas—Suspiro pero acabo
soltando una pequeña risa mas decidida miro a Erin quien también parecía más
relajada—Descuida jefa, no te verás como una princesa, te veraz como una
reina—sonrío guiñando un ojo.
Quizás las charlas siempre ayudaban, era más como la familia,
saber sus miedos, sus preocupaciones, eran cosas de hermanas, de amigas de
compañeras que se tenían confianza tanta que darían su mano aunque fuera entre
una guillotina para ayudarse. Así era la resistencia de ese entonces.
Los ojos violetas volvían a ver al espejo esta vez aquella mueca
de inseguridad había desaparecido, Erin tenía ese gramo indescriptible de que
cuando no estaba segura de nada ni del mañana lo mostraba en su mirada, no
aquella seguridad despidiendo en ese momento, en tomar decisiones, en acatar y
dar órdenes, la seguridad de una líder quien admiraba la trenza que empezaba
desde el borde derecho e iba caminando por el contorno de su cabeza en
dirección izquierda la trenza era gruesa sostenía su cabello platino de un solo
lado perfectamente amoldado como un pétalo de rosa cubriendo su corazón.
—Leo se enamora de mi otra vez—dijo pareciendo aceptar el
peinado, en el fondo le gustaban las trenzas aun que lo hubiera negado antes.
—Oh Erin estas preciosa—dijo una cuarta chica con una enorme
bolsa con un gancho, o si el vestido llegaba en las manos de Agatha—Estas
lista.
--Ahí vamos de vuelta…--Vick suspiro yendo por una copa.
Del otro lado se encontraba Leonardo, el siempre había tenía una
calma con una sonrisa que todos conocían pero en ese momento estaba con un solo
pequeño vaso lleno de su bebida favorita, el tequila. Pero no era para
emborracharse o empezar a tomar solo tenía una, no botellas, solo y nada mas
una copa que aun no se había tomado.
--Quien te viera pensaría seriamente, que estas esperando que tu
novia salga corriendo—dijo un animado Jen quien se ajustaba la corbata, traje
de color azul marino que Agatha había elegido para él, aun que ponerse el
saco…eso hasta que fuera un oficial en ese momento la camisa blanca le era
suficiente formalidad.
--No estoy preocupado, ni estoy pensando en eso—fue la respuesta
sensata del novio, quien se tomo al fin el trago dejando el vasito de lado y
empezó a reír en despiste de Jensi—Es solo que no has visto a Alyer—ante la
clara y solemne vista confusa del científico Leo siguió hablando— ¿Le has visto
ir tras de Bianca en ese vestido lila que Agatha le confecciono? Parece perro
faldero—
Más rápido que un rayo Alyer había aparecido arrojando lo que
parecía una cajita que el cogió al vuelo antes de que golpeara su rostro.
--El perro faldero tiene un oído de muerte—gruño el moreno con
la corbata sin ajustar aun con el nudo muy bajo a la altura de su 4 botón
desabotonado, que dejaban ver parte de su piel, quizás pereza—No me obligues a
sacar al ogro, Agatha me mordería si rompo el traje—amenazo con semejante diversión.
--Al menos ahora has dejado caminar a la pobre chica rubia sin
escolta individual—dijo leo girando la cajita con media risa—Si que te gusta—
Alyer afilo la sonrisa y miro a Jen quien era un mero espectador
que contenía la risa.
--Como regalo de bodas no te dejare un ojo morado—fue la clara
afirmación del moreno, y es que no podía dejar a Bianca sola, tenia una
paranoia de que al darse la vuelta todo hubiera sido un sueño y ella no estaba
realmente ahí, y bien era cierto que verla en ese vestido de un solo tirante y
figura de sirena merecía la pena la escolta aun que la había dejado hace rato
sola con los niños ya que parecían tener problemas para vestirse y los nuevos
integrantes aun parecían algo desconfiados, pero esa chica de gran sonrisa
siempre había tenido el don de calmar a la gente—Yo si quiero un trago
enserio—se acerco al mini bar y se preparo un coñac fuerte para relajarse.
--En otras palabras Leo, no se cree que Erin se casara con él y
Alyer esta locamente enamorado—Jensi se había recargado en la mesa del bar
bastante divertido.
--Si, como estar enamorado de Agatha—soltó leo haciendo que el
científico perdiera el peso puesto en su codo resbalándose y golpeándose la
quijada haciendo reír a los presentes.
--Maldición…eso dolió—se quejo moviendo la quijada para
minimizar el dolor, aun que eso no disminuía en nada el color rojo de las
mejillas de el—Ella es solo una amiga—dijo bajo sin créelo quizás ni el
mismo—Voy al salón principal—dijo totalmente abochornado y era mejor ponerse
algo en el golpe antes de dar la ceremonia.
Leo sonrió levantándose al fin se estiro tronando sus brazos.
--Creo que le debo un montón de gracias a esa chica rubia, no me
había sentido tan bien desde hace años—soltó el aire una última vez antes de
relajarse—Creo que ya va siendo hora.
--Mas que gracias amigo…ella es maravillosa—dijo Alyer con ese
aire de orgullo por ella—Entonces deja ir a organizar a los niños, Bianca debe
estar confusa de que hacer para la ceremonia, le a cado de sorpresa esto de ser
madrina de anillos—dijo con la alegría de un niño antes de dirigirse a buscar a
su sol.
Leo salió de último cerrando así la puerta del bar para ir rumbo
al altar.
Quizás en ningún momento de toda su relación pensé que eso sería
real…el respetaba la ideología de Erin de no necesitar nada escrito en un papel
para ser felices, y quizás los tiempos no eran para una formalidad, estaba
feliz con que ella le quisiera, era algo que no podía explicar con palabras.
Todo se concentro en el caminando a la pequeña base que hicieron
para el altar Janeth se había esmerado con Francis en hacer las preparaciones
los adornos eran moños y listones blancos y negros algo gótico y eso era algo
que le provocaba algo de risa en el interior sus amigos los conocían muy bien,
el color era apropiado y las cruces entre los moños un toque para él y para
Erin la enredadera estilo militar tras el estrado donde estaba Jensi
acomodándose el saco miro a Alyer sentando a los niños y siendo atrapado por
Bianca quien ajustaba la corbata y los botones desabrochados. Una pareja
encantadora.
Todo estaba pasando muy rápido o quizás no llegaba a entender
vio a Shizu en una esquina viendo a sus amigos miraba a la rubia como hacia el
moreno debes en cuando con miedo de que fuera a desaparecer aun que también la
noto viendo en dirección a las habitaciones, seguro estaba preocupada por su
hermano que no bajaría para cuidar a esa chica Nixie quien era la hermana del
otro chico llamado Hackett, había más integrantes nuevos a las filas, sin duda
debía de dejar de pensar militarmente pero como aun estaban en guerra habían
dejado algunas prevenciones vigilando los soldados se turnarían y más tarde
Alyer se haría cargo ya que principalmente él y Shizu eran los jefes de esa
división después de todo.
Mientras su mente se iba de un lugar a otro sin poder
concentrarse vio a Janeth aparecer ese chico Francis fue hacia ella como un
iman al acero viéndola en el vestido violeta que todas las chicas tenían, ella
parecía atontarse se miraba adorable aun que fue interrumpida por otra
pelirroja que no era Agatha, quien la empujaba para que fueran a sentarse y o
claro traía a la otra pelirroja tomada de la mano para ir a la zona detrás de
los niños vio colándose a Jan tan rápido como fuera posible para sentarse a lado
de Victori, se quedo tan distraído que apenas entendía lo que eso significaba.
Erin por otro lado se miraba una última vez, bien no pudo
quejarse mucho del vestido, no podía mentirle a la gatita y decirle que no le
había gustado nada por que, valla era algo su estilo peor no lo diría en voz
alta…aun no.
Aun que el mundo se le paro cuando escucho la música que
anunciaba que ella debía caminar había dejada sola por las chicas y apretaba el
ramo de las rosas blancas con las ramitas negras adornándole por esos listones
semitransparentes del mismo color, una agradable combinación para dar un paso
quería correr, o bien iba a dar largos pasos hasta Leo bueno era fue la primera
impresión que paso por su cabeza pero esa reacción se termino cuando los dos
tan distraídamente se miraron como si se llamaran sin siquiera hablar fue una
vista cercana miro esos ojos azules y esos ojos azules miraban sus ojos
violetas.
El vestido de Erin era un enorme saco negro elegante como si
fuera el porte militar el cuello levantado con ese respeto cuando levantaban
las solapas para enarcarle y curvándose ligeramente alrededor de su cuello para
mantenerse abiertos dejando ver su rostro y el corte que caía como una cascada
en cuada pita del extremo del cuello encontrándose en una V que dejaba ver la
curva del vestido blanco que se ocultaba abajo, el saco se abrió en su cintura
cayendo redondo como una enorme falda con una cola pequeña pero lo
suficientemente grande para arrastrase un poco el saco por delante se abría en
puntas que iban opuestas para dejar ver un triangulo de color blanco, se veía
soberbia hermosa y elegante.
Leo estaba totalmente mudo cuando le miro sus ojos se habían
iluminado con tan solo ver sus ojos, el vestido el collar o los aretes eran tan
intrascendentes ella se miraba hermosa siempre con o sin vestido con tan solo
su miraba sabia cuando la amaba, no era algo que podría explicarse siempre, era
un sentimiento tan profundo y significativo que quizás ninguna palabra llenaría
los estándares para poder describirla apropiadamente. Ella era hermosa era tan
simple para el que solo alargo una mano para llamarla.
Ella se olvido de eso del andar fuerte sus botas bajo el vestido
hicieron fuertes y constantes sonidos de la seguridad con la que caminaba, el
mundo se había redimido tan de golpe a solo el, a ese chico rubio delante de
ella que miraba mas allá de la ropa o del maquillaje, y era tan extraño de
explicar o de entender como ese chico se había enamorado de ella.
Alargo una mano tomando la de él y de un último paso estaba
delante frente a frente sus manos se habían unidos se habían sonreído y ella
jamás había mostrado una tan sincera sonrisa de no sé por el quizás nunca la
hubiera mostrado.
--Bueno…amigos estamos aquí en este día para unir en matrimonio
a Erin y Leonardo, no ay palabras para una ceremonia para nosotros, las
personas que ya no tenemos ninguna fe en el mundo, un decreto normal y simple
no sería suficiente para agradecer el que nosotros estemos aquí hoy,
compartiendo su alegría, porque aquí todos juntos y unidos somos una familia, y
lo único que queremos es vivir los unos con los otros , y es lo que más vamos a
agradecer—dijo Jen mirando debes en cuando a las sillas y ver a esa chica que
él quería…tenía que hacer algo para ella y quizás declararse después de eso—Leo
te escuchamos—
El rubio soltó el aire no se había creído nada y es que lo único
que le decía que aquello era real era la calidez de la mano de ella que aun
sostenía tomo su rostro con la otra y la vio hermosa tras su peinado y le
sonrió como siempre hacia.
--¿Recuerdas el día que nos conocimos? –empezó rememorando
aquellos lejanos tiempos—Yo siempre he pensando que fue un ángel el que me
rescato de esa explosión, cuando todo quedo destruido y desbastado yo debía
haber muerto entre todos esos escombros, pero apareciste tu con esas enormes
alas y todo mi mundo cambio, como el hecho de que siempre me has golpeado
cuando te comparo con un ángel, siempre has sido algo ruda, y siempre mantenías
de mi un paso firme y constante apenas me recupere y tu solo querías moverte,
formar una resistencia y acabar con la tiranía, quizás por venganza más que
para ayudar a otros eso siempre lo has dicho pero sé muy bien lo que adoras
ayudar a otras personas a no sufrir lo mismo que tu as sufrido, solo que eres
muy ruda para admitirlo, pero ahí donde nadie ha querido buscar yo probé, por
que creo que me enamore de ti en el segundo que te vi, y mientras más te
conocía mi amor crecía, aun que al principio nunca me hiciste caso cuando te lo
decía, y no importaba cuanto te lo gritaba mientras hacíamos nuestra primera
base siempre me mandabas al diablo, quizás estabas escapando pero eso no me iba
a detener—la atrajo de pronto y la beso a pesar de que la ceremonia no había
terminado ellos estaban haciendo su propia ceremonia a su estilo—Y tuve que
besarte justo como ahora para que me dieras una oportunidad—atrapo sus manos
entre las de el—Te amo Erin, te amare por el resto de mi vida, cada parte de mi
te amara siempre—
La peli plateada parpadeaba un par de veces entre la emoción y
la incertidumbre cuando él la beso tan de pronto según recordaba en esas bodas
normales el beso era hasta decir que se aceptaban mutuamente pero aquello le
saco una risa tan fuerte como contagiosa por que la mayor parte de los niños
rieron justo a los amigos más cercanos.
--Bobalicón—se quejo siendo ella ahora quien tomaba sus manos—Es
que eras un pesado, siempre pidiéndome una cita cuando estábamos en medio del
decirte, siempre que volvía de una infiltración tenias una cena romántica para
mi preparada que lo único que provocaba en mi era hambre, eso del romanticismo
no me pega para nada y aun así tu me lo has dado incluso antes de que yo te
diera una oportunidad siempre me has tratado como una chica a pesar que ni yo
misma me considero como tal, digo estas cosas solos sirven para que te
entretengas y odio que crecieran mas por
eso—no señalo ni hizo más comentarios subidos de tono pues había niños
presentes quienes no entendieron apenas nada de lo que ella quería
desierto—Quiero decir…no sé como un chico como tu puede enamorarse de alguien
como yo, eres como el príncipe que toda las princesas quieren, sueñan contigo
por que eres atento leal y amable y cocinas estupendo, pero más que nada eres
dedicado y persistente de lo contrario yo no estaría ahora aquí delante de ti,
quizás aun estaría encerada en el cuarto de control marcando las posibles
locaciones para los ataques o incluso estaría en una alta misión peligrosa
fingiendo ser alguien que no soy para llevar esto al final, aun que así se
agotara mi pasatiempo todos podrían volver a vivir—dijo negando—Y ahora no solo
tengo la posibilidad de parar esto si no que al final no me voy a quedar
sola…demonios te voy a tener dándome la lata por toda tu vida y mas te vale que
sea mucha que eres el único que me aguanta una partida de ajedrez…demonios lo
que quiero decir en realidad es que…te amo…demonios Leonardo Pristom te amo—y
ella también le beso negando.
--Entonces Leonardo aceptas a Erin como tu esposa—
Leonardo alargo un poco el beso para separarse por un
segundo—Acepto—suspiro ancioso de un poco mas.
--Erin aceptas a Leonardo como tu esposo—
--Que pregunta…claro que si—dijo antes de que ambos volvieran a
besarse tan profundamente como si quisieran devorarse justo ahí.
--Entonces los declaro marido y mujer…y bueno ya se están
besando—rio Jensi negando todos aplaudieron aun que era mejor llevarse a los
niños de una vez a la sala de banquetes antes que los novios decidieran que les
daba igual el publico.
A veces las bodas no tienen que ser todas iguales.

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