lunes, 21 de abril de 2014

Torre Blanca Cap. 24

Torre Blanca
Capitulo #24 Lo que trajo la luz roja.

Recuerdo las olas de mar, como se elevaban con el aire que soplaba y se enroscaba bellamente para volver de nuevo a su cauce. El viento salado, la rasposa arena de la playa, los colores vivientes que había siempre en la costa, incluso recuerdo como de pequeño adoraba de ir a pescar con mi padre en su viejo barco. Había muchos rostros y es verdad ya no puedo recordar la mayoría de ellos solo se habían vuelto sonrisas con rostros ensombrecidos, risas y cantos que cada día pierden más y más su esencia. Todo desaparece poco a poco como ese día.

Creo que apenas tenía unos 8 años de edad, recuerdo apenas a mi madre pues ella había muerto cuanto apenas tenía un año de nacido, por lo que mi padre me confió al cuidado de mis tías, pero debes en cuando el anclaba su bote y pasaba tiempo conmigo cuando tuve 6 años me llevo a pescar por primera vez. Había atrapado al pez más enorme de la historia, si tan enorme que no llenaba la palma de mi mano; una sardina de 25 cm. Recuerdo que mi padre rio pero no con malicia me revolvió el pelo y me felicito, recuerdo que incluso yo me sentía orgulloso de mi primera pesca, fuera como fuera yo había atrapado al pequeñín.

Esos eran tiempos fáciles, nada de qué preocuparse, excepto de la escuela, aunque realmente nunca fui su fan, rareas, reportes, leer. No esas cosas no eran para mí, prefería pasar mí mañana buceando o haciendo surf que por cierto me volví muy bueno aun teniendo apenas 7 años, como dirían era un genio, claro en las remotas islas en las que solía vivir.

Ahí todo era tranquilidad la gente no sabía de lo que pasaba en las ciudades grandes y no les preocupaba, mientras enviaran su pesca y productos con las empaquetadoras y ellos pudieran tener una vida decente por qué preocuparse.

La playa, el mar y el sol. Era mi perfecta vida, la pesca con mi padre, aunque claro siendo yo tan espectacular, logre muchas cosas aun siendo un mocoso y si eres bueno porque no presumirlo. Aún sigo pensando así.

Pero claro la vida no puede ser de color rosa toda la vida, aunque la mía la definiría de un color azul aguamarina, si como el color de mis ojos. Bien prosigo esa mañana hace 13 años creo, la verdad soy malo para contar.

No sé cómo paso, la verdad había sido demasiado rápido, pero si recuerdo el fuego reflejado en las olas de mar, la sensación de calor, los gritos, los llantos. Y estaba seguro de que estábamos alegres todos en la cubierta del barco, era de noche y había una bella luna llena, mi padre me miraba yo apenas rozaba la mirada con él, habíamos tenido una pequeña discusión, me encantaría recordar cual fue, pero mi cerebro ha sido dañado mucho en lo largo de estos años, la verdad no sé cómo recuerdo muchas cosas y otras no, pero soy consciente de que peleamos antes de zarpar al medio día, no estábamos tan lejos de la orilla teníamos una pequeña fiesta antes de adentrarnos al mar, a veces solíamos hacer eso, recuerdo algunas cosas vagamente. Se escuchó un silbido y no hubo nadie que no se fijara en la luz de véngala había iluminado el cielo de color rojo, todos se pusieron alerta, alguien pedía ayuda eso era lo primero que se pensó, pero en ese instante algo golpeo el casco del barco y exploto.

Cientos de lanchas aparecieron y fue cuando todo lo demás desapareció y volví al momento de fuego, gritos y llantos, fue algo demasiado repentino, mi padre me tomo de la mano, pero nos golpeó más de una granada o lo que fuera, no estoy seguro solo sé que estaba estallando, moviendo y destrozando el bote tanto que en la última explosión mi pequeño cuerpo había sido expulsado tan fuerte que ni el brazo fuerte de mi padre me había logrado sostener o quizás incluso él había sido disparado al rojizo mar, fue el último momento que sostuve a mi padre.

Mi cuerpo choco fuertemente contra la superficie del agua, nunca me había dolido tanto a verme lanzado al basto océano, peor en esa ocasión sentí con cada fibra de mi piel arder, era como sentir cuchillos filosos atravesarme la piel al punto de querer romper mis huesos, sentí como el agua incluso quería apoderarse de mis pulmones pero aun con todo el dolor logre salir a la superficie, pero los estallidos siguieron uno tras otro mientras mi cuerpo era sacudido sin piedad por las olas, no sé cuántas veces me hundí cuantas veces salí a la superficie, ni siquiera soy consciente de la razón de cómo había logrado llegar a la orilla mi cuerpo había sido dejado en la orilla de la playa como cualquier estrella de mar perdida, varada ahí en la orilla sin poder moverse.

Por un largo rato no era consiente de mí mismo, apenas que era una mancha en la arena, hasta que de un momento a otro mis pulmones decidieron reaccionar y el agua salió con dolor por mi garganta mis ojos iban y venían buscando el cielo o el suelo, todo estaba oscuro, borroso y confuso. Aunque eso fue en un corto tiempo, en pequeños instantes ya estaba todo enrojecido levante la mirada para intentar entender el color, ya que era apenas consiente pero sabía con seguridad que era más de media noche, no era el atardecer para que el color rojizo iluminara todo a mi alrededor y ahí fue cuando lo vi poco a poco entre los borrones de mi mirada distorsionada el color rojo tan fuerte que provenía de las llamas, estaba sobre el puerto, mas allá adentro donde estaba las cabañas, las casas…mis tías pensé rápidamente.

Intente levantarme a pesar de sentir como mi cuerpo era sacudido por el dolor que mis huesos tronaban buscando una dirección de poder estar unidos como debía de ser, y aun que eso pasaba intente con mis fuerzas hacerlo, peor me fue más que imposible mi cuerpo volvió a sacudirse contra el suelo con una mejor vista a como las llamas aumentaban toda la isla en la que solía vivir estaba siendo consumida por las llamas quería estirar mis brazos, quería que con eso fuera suficiente, que pudiera alcanzar lo que yo más quería ayudar, de verdad era lo que deseaba.

No lo logre, soy consciente de eso y de que unos hombre se me acercaron me levantaban del pelo desde mi coleta que siempre procuraba tener atada me inspeccionaron y no había manera de que yo pudiera oponer resistencia y después de apreciarme me llevaron con ellos a un pequeño grupo de niños llenos de sangre alguna pequeña quemadura no grabe todos llorando gritando por sus padres y fue cuando vi con horro un bulto de adultos muertos…y creí ver las pulseras favoritas de mis tías mis piernas tomaron fuerza de no sé dónde quería ir a ver, quería matar a los desgraciados pero de ponto con un simple golpe en la espalda sentí como todo los huesos ya rotos volvían a la realidad y volvió a caer al suelo.

Intente gritar, resistirme y hacia ellas quería ir pero solo podía ser consiente de cómo me llevaban en una camioneta junto a los otros como dejaban que el fuego consumiera la isla y después de dejarla atrás volvía al mar, pero no era en el barco de mi padre, era uno de metal grande de esos buques de guerra seguramente fueron los que hundieron todo a nuestro alrededor incluso las lanchas se alojaron en sus cabinas lo vi antes de que me pusieran en reclusión.

La conciencia de los días las perdí, no cuanto paso o adonde llegue solo sé que entre a un laboratorio de un espantoso blanco que mareaba de solo mirarlo, el olor a químicos golpeaba mi nariz pero desde que llegue ahí todo había cambiado los niños con os que crecí en la isla desaparecieron yo fui quedando en último, conocí a otras personas pero ellas también se marcharon, los experimentos eran dolorosos mi cuerpo cambio y ahora tengo que vivir con el…fue cuando la oscuridad llego.

El aro de metal la última cosa que miraría en mi conciencia, lo último que pasaba a un chico en ese laboratorio, bueno solo a los que ya eran perfectos, después de que estuviera en mi cabeza dejaría de ser yo, todo había acabado el negro de apodero de mí y perdí la capacidad de contar cuanto fue eso…porque al final volvió la luz.

Recuerdo ese día escuche una voz diciendo que me tranquilizaba todo estaba confuso mi cuerpo era más adulto…sabía que habían pasado años no sé cuántos pero mi cuerpo ya no era el de un niño y volvía a ser mío.

Como sensatamente pensé primero tirarse contra el tipo que estaba delante de mi despedazarlo y huir pero no estaba solo y las personas a su alrededor eran todos chicos de laboratorio, me contaron una historio de rebelión y en mi mente solo pasaba el irme por mi cuenta jugar al zombi no era glamuroso pero ay una tipa muy lista que supo presionar los gatillos necesarios para convencerme, no era un trabajo fácil.

Empecé con algo básico un golpe a un laboratorio y mis dientes palpitaban deseosos de explotarlos aun que tuve que jugar al señor de la capucha negra, no era nada glamuroso y no dejaba al aire mi hermoso rostro, pero mi interés despertó cuando percibí un aroma que yo conocía, alguien que conocí en los días de laboratorio antes de que la trasladaran, yo conocía a alguien que quiero poner fuera de esas rejas.

Pero alguien se la llevo pensé en mi fracaso han paso años y una reunión se lleva a cabo mañana, tengo algo de tiempo libre así que pensé adentrarme en mis recuerdos, en mis pensamientos cuando ese aroma que percibí tiempo atrás volvió a golpear mi nariz.

Los encontré a ambos, mis colmillos volvieron a palpitar y ahora que los encontré los llevo a los dos de nuevo a la fortaleza.


Mis pensamientos terminan aquí, pero aún estoy de casería.

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