viernes, 4 de abril de 2014

Torre Blanca Cap. 23


Torre Blanca Cap. 23

El por qué sonreías.

El calor de las llamas de aquella vez aun creo sentirlas, era tan abrazador, quemaba y ardía con una intensidad con la que creí no soportarlo.

Aun lo recuerdo demasiado bien como me aferraba a la espalda de Edwin, o como el olor de su piel quemada se hundía en mi nariz, el terror de no lograrlo no era nada comparado con el de perderlo, a él al único en el que yo podía confiar.

Pero en mis sueños jamás pensé estar fuera del laboratorio, las sensaciones fueron diversas, desde el miedo hasta la alegría, miedo a lo que desconocía el mundo exterior el que jamás se me permitió conocer o del que no sabría apenas nada de no ser por los relatos de Edwin los que me contaba siempre antes de dormir o incluso antes de una prueba a mitad de la madrugada.

El siempre estuvo ahí a mi lado para hacerme superar todo, porque al final mi mundo era él.

Fue muy extraño al principio llegamos a una casa al parecer abandonada apenas había algo donde caer, sofás viejos, basura y algunos escombros pero mi querido científico ya estaba agotado y aun así con una sonrisa solo era para preguntarme si yo me encontraba bien, siendo que por ser lo que soy no sufriría daño.

Pero el aun así siguió sonriéndome antes de que callera inconsciente, recuerdo que sentí mucho miedo hasta que comprobé que él estaba bien, suspire aliviada me levante y me puse a organizar todo desde buscar algo con que vendar sus herida y agradecer a su mecanismo de regeneración de sangre por que estaba perdiendo tanta que de ser un humano normal quizás lo abría perdido ese día.

Pero si voy a rememorar el pasado, el recordar como detrás de que sus heridas se curaron seguimos moviéndonos encontrando mas y nuevos lugares donde vivir y pasar a tener una vida que se pudiera considerar más o menos normal, hasta en el último de sus aspectos.

Nuestra última casa donde pasaron tantas cosas maravillosas fue al límite del bosque, había una vieja y abandonada cabaña, recuerdo cómo íbamos al bosque a buscar maderas a cortar algún árbol que ya estuviera viejo, el lo cortaba y después entre que yo le pasaba los maderos para tapar las entradas de aire y de lluvia sonreíamos y reíamos los dos juntos.

Fueron momentos divertidos justo en el momento en que recibí su primer beso, aun lo recuerdo estábamos en el porche de la casa mirábamos a una pareja de pájaros que habían puesto su nido en la plena vista de un árbol justo en frente, se les miraba muy felices cuidando su huevo y cuando reaccione tenia los labios de Edwin sobre los míos, al principio fue una experiencia bastante extraña, me quede pasmaba por varios segundos pero al final sentí el suave sabor de él, un sabor que era mucho mejor que el de su sangre, el interior de su boca era cálido, casi podía sentir su respiración sobre la mía, comprobé que me había gustado mucho tomar de el peor el se alejo casi me pidió disculpas hincado pero yo lo detuve devolviéndole aquella sensación tan bella del sabor de su boca.

La verdad es que tengo muy bellos recuerdos mientras la medicina duro durante esos 3 años, habían sido los más felices de mi vida.

Incluso cuando por primera vez habíamos unido nuestros cuerpos, todo podía ser extraño  o nuevo para mí pero recibir cada cosa que Edwin me dio habían sido lo mas preciado y valioso que me había ocurrido en mi vida.

Pero siempre supe que si no podía madurar mis poderes, mi cuento de hadas se vendría acabando más temprano que tarde, fue muy notorio como poco a poco me empecé a debilitar, tenia mas sueño me cansaba más rápido y apenas y podía comer, la comida solida era una tortura para mi garganta y aun que mi querido científico quiso hacerla puré no soporte ningún contacto con esa comida.

El paso varios días buscando los ingredientes aun lo recuerdo pero al final no había nada y yo no cooperaba realmente.

Quizás ya era hora de decir adiós pero aun así yo le sonreía como el siempre hizo, y comprendí por que él lo hacía en esos momentos tristes para que yo me sintiera feliz, para no preocuparme para darme un poco de alegría aun que se estuviera ahogando.

Mi querido científico. Como te amo.

Aun que al final paso lo que tenía que paso sentí un dolor tan punsante cuando el apenas había vuelto a darme un beso, lo estaba esperando pero jamás pensé que mi cuerpo pudiera doler tanto.

Y tan solo quisiera decir un te amo, peor mis ojos no se abren mi boca no se mueve ¿Este será mi final?

Pero si no le puedo decir a Edwin que lo amo, quien lo hará…que alguien se lo diga que alguien evite que se ponga triste.


Que alguien lo ayude a seguir es lo único que pido. Es lo único que quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario