Torre Blanca
Capitulo# 22 En la Claridad del Azul.
Ya he vivido por unos largos 17 años de mi vida, quizás sea
una expresión dura para alguien de mi edad, que muchos presumirían “El tiene
toda una vida por delante”.
Quizás eso sea cierto, pero yo aun no sé si he encontrado aquello
que me motive, o tal vez me este engañando a mí mismo, por qué aun no me decido
a hacer lo que creo correcto, me he convertido a mi mismo en un cobarde. Ni
siquiera el miedo de no saber a dónde correr tenga pretexto.
Pero realmente por qué sigo aquí, por qué no he partido, por
qué no he hecho nada diferente en todos estos años, por qué estoy esperando una
señal.
Y entonces aparece ante mí, en mi distraído yo, que vive
dentro de este laboratorio el gran recipiente que debo ver cada día me golpea
como era de esperar en el momento que veo las burbujas salir desde la
mascarilla comienzo a revisar los números en la pantalla digital delante pero
eso apenas dura unos segundos pues mis ojos nunca pueden estar tanto tiempo en
eso, ya que las hebras azules de un cabello único largo y sedoso siempre me
invitan a ver a la chica que dentro se encuentra.
Chica numero 43915, a quien secretamente llame Amdis,
cabello azul cielo, un color que no debería existir, un color cielo que crea la
bella ilusión en la que te puedes perder, y cuando sus ojos se abren puedes ver
unos hermoso ojos de un tono azul tenue raspando al color del cristal o del
mismo hielo, pero al mismo tiempo una mirada cálida indescriptible manaba de
esos ojos.
Ella apenas tiene 15 años de edad, es uno de los experimentos
que aun están en proceso, fue creada artificialmente, de una donadora ovulo y
un donador de esperma, ambos voluntarios de los más antiguos niños productos de
la gran organización Torre Blanca. Bueno aun que si lo pienso bien no creo que
sean grandes voluntarios, ya que todas sus acciones son controladas desde aquel
aro de metal frio que quizás algún día esta chica dentro del agua tenga que
usar una vez se estabilice.
Aun recuerdo que cuando era niño mi padre me había posicionado
como un posible sujeto de pruebas, no le guardo real rencor a mi padre a pesar
de que me trataba como una basura, a sus ojos quizás jamás me vio como un hijo,
en estos momentos supongo que no tiene caso mencionarlo.
Pero la nostalgia del pasado siempre logra que lo tenga que
involucrar, pues a pesar de que no fue como él se esperaba, me hicieron formar
parte de esto, a pensar de que tenía apenas 7 años, creo que era capaz de
negarme a colaborar con estas personas, quizás era muy joven e impresionable
pero solo bastaba con una hora en la sala de pruebas como para aborrecer los
actos que cometen todos los días a quienes ahora debo llamar compañeros si
quiero permanecer al lado de Amdis.
Mientras tocaba el cristal, también me hizo pensar que a los
7 años llegue a una parte parecida de este nuevo laboratorio donde de nuevo
estas seductoras puntas me llamaron, 5 años de edad un cuerpo pequeño dentro de
una prisión de cristal y agua que parecía levitar mientras hacían sus pruebas
pero en ese momento ella había abierto los ojos para observarme lentamente,
casi pude escuchar los gritos de ayuda, pero quizás era mi propia desesperación
reflejada ante tan bellos ojos.
Un pitido agudo me hizo reaccionar cuando esos mismos ojos
ya me estaban observando como si ella supiera exactamente cuando yo estaba ahí con
ella, quizás es la reaccione que recibe del tacto de mi mano contra el cristal.
El agua empezó a drenarse lentamente dejándola delicadamente contra el suelo al
fondo de la capsula donde ella misma se quito la mascarilla justo cuando la
puerta se abrió para dejarla salir, su cuerpo empezaba a madurar. Para los 17
años el aro de metal deberá será colocado o este no podrá implantarse en un
cerebro más maduro, los experimentos que rebasaron esa edad no habían sido
neutralizados con el mecanismo, y por lo mismo muchos fueron eliminados algunos
desechados incluso antes de cumplir la edad límite.
-Ed…que pasa-escuche la voz femenina donde las gotas de agua
aun caían lentamente escurriéndose por todo su cuerpo invitando a ver como todo
su cuerpo pequeño se marcaba con las curvas menos torpes de su crecimiento.
-Perdona, estaba distraído-sonreí para ella mientras traía
la toalla para secarle el cabello y cubrir su cuerpo por algunas vistas extras
en la sala-Vamos-la invite para salir de ahí, era el encargado de ella por
muchas más razones que ser un científico.
-De verdad esta de acuerdo con que te llame solo Ed-escuche un
interrogatorio de su parte mientras se sostenía la toalla y caminaba descalza
por los pasillos a mi lado.
-Am, un diminutivo no tiene nada de malo, somos amigos-le
pude tomar un mechón de cabello que se escapaba de su cobijo para así experimentar
la perfección de ese pequeño mechón de pelo.
-De acuerdo-escuche su aceptación mientras nos dirigíamos a
la sala que era su pequeño cuarto donde podíamos relajarnos un poco.
-Vamos empezando seguro que ya quieres comer-dije
acariciando su cabello mientras sacaba un pequeño frasco para preparar una inyección-Aquí
voy-la prepare con cariño tomando su brazo para así suministrar el
medicamento-Cierra los ojos y aspira fuertemente-susurre mientras descubría mi
brazo y lo acercaba a ella.
-Aquí vienen-dijo cuando abrió sus ojos ahora solo había un
color negro y sus dientes crecieron formando dos largos colmillos.
Amdis era el proyecto vampiro, su función si la maduración acaba
de completarse es morder al cuello implantando un tipo de zonda cerebral con su
víctima para obligarla a hacer lo que ella, pida y como se quiere, ella en un
futuro seguirá las ordenes de quien la controle. Pero en estos años ella ha
sido incapaz de hacer que sus colmillos salgan a voluntad por lo que debo
sumistrarle el suero, ella es dependiente de la sangre, antes de poder comer
comida orgánica, ella debe beber almenas 100 ml, pero claro no puede ser de
cualquier sangre, Yo Edwin soy el único que puede alimentarla, no soy como los demás
niños, pero aun así ay una cierta de mutación en mi, lograron una forma de que jamás
me quede anémico o débil por la pérdida de sangre, soy como una fuente
inagotable de sangre, pero que al mismo tiempo nunca tengo más de la necesaria.
Cuando ella me mordió la primera vez estaba tan tímida con lágrimas
en sus ojos, debía ser difícil para una niña estar ligada a la sangre de una
manera así, pero poco a poco se daba cuenta que a mí no me hacía daño, ya que
se que la habían obligado a casi extinguir la vida de otros con su necesidad
por la sangre.
La concentración de esos ojos negros estaban en los dos
diminutos orificios en mis brazos donde era capaz de sentir su aliento y su
pequeña desesperación hasta que ella misma se aparto secándose los labios con
su delicada lengua mientras lamia lo que goteara de mi brazo hasta que este
dejara de sangrar sus ojos volvieron a ser del cristal más bello de la tierra.
-Que ay de comer-fueron sus diminutas palabras mientras sus
mejillas se coloraban como siempre así desviaba su mirada de mi.
-Espagueti a la boloñesa-sonreír sacando la comida de
contrabando que era mi almuerzo para compartirlo con ella-Tómalo, comamos
juntos-dije dándole un tenedor.
-Gracias…-sonrió y bajo la mirada mientras comía. Yo siempre
la observaba.
-Voy a sacarte de aquí-solté de la nada al darme cuenta ya
no quería estar ahí, menos dejarla a ella atrás.
-No Ed…es peligroso-la escuche decir con miedo-No vale la
pena-
-Claro que vale la pena-apreté los labios-Tu vales la
pena-Me atreví a tomar su mejilla y atraerla hacia a mí para abrazarla.
-No…Ed-ella dijo pensé que me estaba rechazando pero empezó a
temblar-Te mataran…no quiero eso-
-No va a pasar eso-me atreví a prometerle.
Aun que es verdad, quien quiera traicionar a la Torre, será eliminado
erradicado, pero eso no me importaba mas, yo iba a sacar a Am de su prisión aun
que…aun no era estable no podía tomar ese paso.
Pero entonces algo paso una explosión sacudió todo el lugar
y un holograma se disparo desde las pantallas de seguridad del ese cuarto
especial, un encapuchado había entrado, un rebelde…un terrorista estaba
acabando con los laboratorios especiales.
-No…-mire los frascos vacios, y tome una decisión-Vamos
Amdis-me quite mi bata y la cubrí y la hice anclarse a mi espalda-Tenemos que
tomar algunas cosas y aprovechar el caos-
-Ed…-ella tembló en mi espalda-Y si nos descubren-
-No, eso no va a pasar te lo prometo, aprovecharemos el
ataque y la confusión- Estaba casi seguro de que todas las líneas de defensa ya
estaban colapsadas.
Me apresure a correr antes de darme cuenta casi todo el
pasillo estaba lleno de llamas y la estructura se estaba cayendo, sabían dónde
estaban los niños, pues solo estaban atacando ciertas, áreas, era totalmente consiente
solo querían asesinar a los científicos. Eso me daba igual en ese momento solo
me apresure a correr hacia el laboratorio biológico donde se preparaban todas
las drogas, medicamentos y demás cosas.
Amdis seguía aferrada a mi espalda y yo tomaba todos los
frascos que pude casi suministros para tres años en una bolsa y la receta en
caso de que no fuera suficiente, pero rogaba a la suerte para que en ese tiempo
fuera Am terminara de madurar y que ella fuera totalmente capaz de
controlar sus poderes y necesidades.
Escuche otra explosión casi había colapsado la salida donde
varios cuerpos ya desfilaban sin vida, pero mi deber en ese momento era solo salvar
a quien se aferraba a mi espalda totalmente aterrada, había muchas quemaduras,
me ardía muchas partes del cuerpo y casi podía oler mi propia piel quemada con
el olor de la sangre impregnada en el aire cuando todo callo en llamas no sé cómo
logre salir y caminar, seguir caminando hasta encontrar un lugar seguro, ese día
seguramente nos dieron por muertos no lo sé.
<<Tres años después>>
-Am…Am-llame a mi preciosa azulona que descansaba en una mecedora,
últimamente estaba muy agotada y no podía culparle ya se me había acabado todo el
medicamento para estimular sus colmillos, por consecuencias no era capaz de
probar ninguna otra clase de alimento.
Pensé que vivir escapando y escondiendo su cabello del mundo
podría darnos una vida tranquila, pero no era así, ella no podría vivir mucho
tiempo mas así, vivíamos huyendo. Pero
estos años habían sido felices par ambos.
-Ed…ah me quede dormida-sonrió para mi, empezó a hacerlo tan
bellamente en los primeros meses después de que mis quemaduras sanaran dejando
solo cicatrices, ella tenía un cuerpo más resistente, gracias al cielo no se había
hecho nada mientras escapábamos del laboratorio.
-Te veías muy hermosa-sonreí para ella mientras me inclinaba
a besar sus labios que ella recibió con alegría-Te sientes mal-me atreví a
preguntar.
-Solo un poco mareada mi Ed-alargo una mano y toco mi
mejilla-Ya comiste algo-
-Como podría comer si tu no lo haces-intente no sentirme
furioso ella no lo hacía con la intención de enojarme, si no de una chica
cariñosa que me había entregado su amor para mi cual yo acepte y pretendo
quedarme con él.
-Por qué no quiero que te enfermes-escuche su voz, era
alegre, pero tan débil…tan apagada y lejana-No…quiero-
-Am…Amdis-note como sus ojos se cerraban y cundo la tome en
brazos la fiebre había aparecido-No Am…-sentí el miedo tocando mi pecho
mientras la sentía tan débil-Espera mi amor…solo espera no me dejes-le rogué
mientras la cargaba en volares.
-Ed…duele-la escuche decir pero parecía muy mal, débil casi
alucinando del dolor.
-Lo sé pero aguanta-casi sentí el miedo de perderla.
Salí lo más rápido que pude de nuestra cabaña alejada de
toda civilización, necesitaba encontrar ayuda o los ingredientes para la
fórmula para que Am se estabilizara, había tratado de buscarlos antes pero no
había tales cosas en un mercado o una farmacia normal, no…quizás necesitaba
ayuda de otro tipo…
Y mientras mi Bello Azul parecía apagarse de nuevo la
capucha de hace tres años aparecía ante mis ojos, pero no en un holograma o una
ilusión del desierto en donde mis pies se hundían, esa persona nos estaba
observando como si nos hubiera encontrado después de tanto buscar.
-¡Salva a Amdis!-Fue mi única petición.
En aquel mundo en el que jamás creí tener un camino,
descubrí que Amdis era la única cosa que realmente valía la pena llamar mi
futuro. La única cosa importante para mi.

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