Torre Blanca
Mis
ojos estuvieron posados en Francis hasta que este había desaparecido con Janeth
dentro de los cuarteles, realmente no es que tema que quiera traicionarnos, ahí
dentro cualquiera le cortaría la garganta si es que el diera un paso en falso,
y sinceramente tengo cosas más importantes que hacer que hacer de niñera, el ya
a pasado mi visto bueno, lo que haga en adelante puede ser su aceptación o perdición
en este grupo de rebeldes.
Sin más
que hacer en la explanada de desierto preferí adentrarme y buscar mi proveedora
de bebidas favoritas la cual encontré como siempre bebido en la barra casi
privada en la que la había encontrado más veces bebiendo con su segundo al
mando, amante, novio lo que sea.
-Que
te remueve la conciencia querida líder de la resistencia-Me acerque pasando un
brazo a por sus hombros atrayéndola para que nuestros rostros casi estuvieran cercas-Te
volviste a pasar con tu querido Leo-arrastre las palabras divertida.
-Él fue
el idiota que quería hacer una incursión-se justificó como era de esperar de
Erin, tampoco me aparto pero yo sabía que tenía demonios en la cabeza en ese
momento.
-Tan
grabe fue esta vez-fue mi pregunta mientras la liberaba de mi brazo fui para acercar
otro taburete donde sentarme y tomar una copa yo misma del vino, mientras la
observaba.
-Tuvieron
que intervenirle quirúrgicamente, en este momento el doctor ya está trabajando
en eso-se escuchó un gruñido y fui capaz de ver como se revolvía el cabello con
un claro descontento-Me a reñido que el puñetazo que le di abrió las primeras
secuelas de su malestar-la escuche mientras notaba como se mordía el labio
inferior casi se hacía sangre a ella misma.
-Ya
veo, entonces por que estas bebiendo sola, normalmente él siempre te está
acompañando y a veces hacen cosas muy divertidas-
-Consíguete
con quien hacerlas, no andes de mirona-la escuche contratacar dejando caer
ahora ella el brazo en mí, Erin podría decirse que era mi amiga.
-No he
mirado nada, pero si escuchado mucho-admití sin vergüenza-Deberías hacerse su
propio fuerte para esas cosas-me acerque más a ella.
Hubo
un largo silencio y eso no conducía a un contrataque sino a una declaración de vulnerabilidad
que casi nunca le pasaba a ella.
-Vick,
dime que ya tienes algo-la escuche más cansada, casi con voz anciana eso pocos tenían
privilegios de ver y escuchar, por supuesto yo era uno de ellos.
-Lo
siento pajarillo, aun nada-mecí mi copa haciendo que el líquido rojo del vino
bailara para mis ojos mientras buscaba la información en mi cabeza-El informe
de la ciudad donde vivían esta quemado, ni siquiera está en las bases de datos
de respaldo de los laboratorios, no ay nada de los químicos que ahí trataban,
salvo, claro los que ya le di al doctor para que analizara si alguno pudiera
ser la causa de la mutación en Leonardo. Pero nada de como curarlo antes de que
se vuelva fatal…si no, es que ya lo es-
La mire
fijamente sus facciones siempre eran duras pero debajo ella seguía siendo una
mujer con un buen corazón, una chica hermosa si me dejara vestirla y no gruñera
a las minifaldas.
-Después
de esta intervención sabremos esa respuesta-la vi tomar tequila de un solo sorbo,
normalmente bebía cerveza o incluso Vodka. El tequila era la bebida favorita de
su compañero de juegos.
-Sabes
que él no te culpa, eres tu quien te culpas…es como un dolor de cabeza deberías
perdonarte de una vez por el bien de tu alegre relación-
-Joder
desde cuando eres doña buena-se separó poniendo cara de pocos amigos, pero
acabo soltando el aire y negando-Hasta que el este fuera de peligro, ese día yo
misma me perdonare-
La escuche
firmemente en una respuesta que ya me esperaba recibir.
-Estoy
de buen humor aprovecha-bebí de mi copa y deje reposando después de dejarla vacía-Joder
no le digas a nadie, pero me preocupa en lo que te puedas convertir si lo
perdemos-admití estábamos solas, y normalmente me preocupo solo por mí,
peligrosa, seductora, fuerte y vanidosa son algunas de las palabras que usan
para describirme, pero al final fui criada por dos grandes hermanos que murieron
en los laboratorios, y puedo decir sin arrepentirme que yo los amaba
profundamente, y esa chica alborotada y rebelde. Algo masculina, bueno hacia
que me preocupara.
-Cuando
te pones en modo buena me dan ganas de gravarte y exhibirte ante todos-
-Entonces
yo contaría todos tus secretos, como el que te sientes culpable de poner más
mal a Leo, a pesar de que tú tenías la razón…los dos son tal para cual. Tercos
sin remedio-
-¡O cállate!-vi
como levantaba la botella y bebía, realmente no tenía remedio-Joder si nos
vieran seguro se mofarían de nosotras-
-Y terminarían
o bien golpeados o muertos, depende de mí humor-
-¡Así
se habla hermana!-levanto la botella y la vi fijar la mirada a la puerta, esa
iba directo por un pasadizo que conducía a cualquier parte de la gran
fortaleza, un lugar al que podía ir a perderte si no lo memorizabas-He tomado
una decisión, sea cual sea el resultado de la intervención de hoy-la escuche
mientras volvía a servir mi copa-Aprovechare a que todos van a venir-me lanzo
una mirada-El nuevo donde lo has dejado-
-Con
Janeth, parece que se han entendido demasiado bien-hice mi típica sugerencia de
entendimientos más allá de compañeros de metas-Y el señor ogro-
-Viene
a la anochecer, parece que cambiarían de lugar, últimamente la vigilancia es
una víbora-
-As
destrozado muchos laboratorios, aunque siempre tuerzo las rutas para que os
puedan desplazar-
-Sin
ti primor estaríamos ya rodeados de tanques atrapa “fenómenos” jodidos tipos
nos tratan peor de que mierda-
-Y ni
te imaginas-apoye las manos en la barra-Y cuál es la decisión que has tomado,
es algo de trabajo o es algo más “sentimental”-
-De
eso nada, se los diré a todos mañana por la mañana-se levantó de su asiento
para estirarse, eso solo significaba que a quien había estado esperando ya estaba
listo para recibirla.
-No vayas
a querer hacer ejercicio, acaba de salir de la plancha debe estar muy frio-
-Jodete-enarco
una ceja parecía que volvia a respirar-El doctor dijo que nos diría a todos
como es el pacto, todos sabemos lo que le ocurre al otro, mañana revisara al
nuevo, espero que no sea un señorito remilgado como tú-
-No me
ofendas, no ay nadie más hermosa y educada que yo-sonreí-Me iré a mi habitación,
escuche que el doctor también trajo a alguien-
-Bueno,
lo trae siempre; que sea la primera vez que os van a conocer, bueno eso corre
por tu cuenta. Debes escaparte más seguido no ay mejor oponente en un encuentro
cuerpo a cuerpo-
-Lo
intentare, es muy aburrido ahí dentro, no ay buenos amantes de cama-
-Deben
ser muy estirados-
-Ni
que lo digas-alce mi copa para ella-Anda te esperan.
-Nos
vemos mañana señorita doña buena-
-Ya cállate
pajarraco sin plumas-
-Tu,
trasero caliente-
-Jodete-
Se escucharon
nuestras risas mientras ella se dirigía a los pasillos yo opte por irme directo
a mi cuarto, una belleza despampanante como la mía se merecía un largo descanso
en el sueño profundo y sin perturbaciones.

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