Torre Blanca
Capitulo#20 Por un poco de tiempo.
Ese día no era diferente a ninguno otro, el reloj seguía su rumbo
marcando las 10:00 a.m. hora normal para la acostumbrada reunión de los martes,
como era habitual mi presencia era necesaria, aunque no es precisamente que lo
disfrute.
-Tenemos que acabar con las resistencias, el proyecto TB nos está
dando muchos beneficios como para dejar que un par de rebeldes nos derrumben
todo, el presidente no está feliz-Como siempre el señor Kuznetsov, un hombre de
58 años y vicepresidente del consejo que protege los intereses de lo científicos.
Si un consejo completo para dar capital y recibir grandes ganancias
a base de cada experimento, en esta sociedad formar parte de este grupo no es
solo poder, si no privilegios y dinero.
Para poder formar parte uno debió nacer en una gran familia o claro
ser uno de los allegados poderosos del fundador del proyecto de súper armas
humanas, como el caso del vicepresidente, aquel hombre es conocido por lamer
las botas del presidente y conservar así sus privilegios.
Después esta la señorita Liddesdale, una mujer de 30 años madura,
hermosa de cabellera negra azulada y unos iris de color caramelo que podrían asesinarte
de verlos demasiado, recientemente es acompañada por su hijo Norval, quizás sea el próximo en tomar esa
silla pero él no sabe lo que eso significa a la larga.
-Creo que por lo que estas más preocupado, es por qué han terminado
ya con dos de los pertenecientes de esta mesa-la persona a mi lado hablaba con
esa afilada lengua, sin siquiera pensarlo dos veces, si así era Vicktory
Frederick-Sabes que el problema no es que eliminen laboratorios, tenemos el
suficiente dinero como para construir otros, pero aun no encontramos la manera
de volver de la muerte-
-Señorita Frederick-iba a arremeter el vicepresidente, pero una
mirada de fuego basto para que él se tragara lo que fuera que iba a decir.
-Al menos en eso debo apoyar a la señorita, ay que velar por nuestra
seguridad-hablo otro concejal, un hombre de cabello cobrizo y grandes ojos de
color gris, su nombre Bernardo-Podemos solventar otro laboratorio-
-Pero ellos aran que este colisione como muchos otros, las
resistencias se empeñan en destruir equipo y robarnos sujetos de experimentación
y no debemos que más, ay que hacer algo radical. Qué opina usted Horloge-
Mis ojos dejaron de ver el reloj y se giraron a quien me llamaba era
poco usual que pidieran mi opinión, siempre un voto pero mi opinión era más
valorada si la decía la pelirroja a mi lado pero aun así era muy consciente de
lo que debía contestar.
-Con los hechos resientes, nadie tiene pistas o ideas acerca de la ubicación
exacta, no sabemos nada de los grupos involucrados ni cómo operan, y según nuestro
propio conocimiento los científicos han enviado una fuerza de su arsenal para
desmontar las organizaciones después del fracaso con el primer sujeto-conteste
simple y sin prisa-Sera mejor que nos preocupemos por sus intereses que serán la
construcción de un nuevo laboratorio. Esa es mi humilde opinión-
Todo se hizo silencio como si hubiera dado en el blanco que ya más
de uno tenía en la cabeza, pero esa era mi labor.
-Entonces que opina vicepresidente-oí a Vicktory volver a alzar la
voz haciendo que todos los hombres la miraran, ese era su encanto natural
cualquier hombre honraría su belleza aunque para mi es solo una compañera.
-No veo apelación a miembros como Horloge, después de todo incluso
usted señorita pertenecen a los elegidos-ese señor de avanzada edad nos miró
como si nos temiera y después aplaudió dos veces-De acuerdo prepararemos ideas
para esconder los laboratorios y las fechas para la nueva construcciones, nos
veremos en un mes-
Sin más todos salimos como era costumbre yo detrás de la pelirroja
que hacía que todos la vieran solo con el mover de sus tacones, pero entre la admiración
también estaba la precaución, sabían que ella podía hacerles algo si les daba
la espalda, ella como yo somos del consejo por razones totalmente diferentes al
dinero de nuestros padres.
El proyecto “Elegido” consistía en que miembros selectos dieran a su
primogénito como sujeto de pruebas, a este se le daría una mutación única con
el único propósito de gobernar con dichas habilidades a diferencia de los niños
que tomaban por la fuerza a nosotros nos entregaron con el único propósito de
volvernos las armas del consejo, peligrosos pero inteligentes. Claro eso daría a
nuestros padres una posición cómoda, una vida asegurada a cambio de que
nosotros ocupáramos esas sillas.
Otra de las diferencias es que somos totalmente libres, comodidades
y poder, claro ninguno más allá del presidente, peor lo suficientemente fuerte
dependiendo de que tanto potencial tuviéramos en mi caso no desarrolle mucho
pero si lo suficiente para una habilidad en especial, pero a quien escudaba.
Ella era totalmente diferente desarrollo una habilidad peligrosa por lo que
muchos siempre intentan simpatizarle, siempre con el mero propósito incluso de
que ella haga trabajos para ellos.
Al principio pensé que era una mujer como cualquier otra que
perteneciera a esa sociedad privilegiada, pero después me entere de secretos de
ella secretos por las que debí entregarla pero en cambio me ofrecí a ayudarla, aunque
al principio fue duro convencerle que lo hacía sin el menor interés de
traicionarlos. Pero como era de esperar ella no soltó su confianza a alguien
del consejo como yo, alguien que podía traicionarla, yo en su lugar hubiera
hecho lo mismo.
Pero entonces le demostré que no tenía nada por lo que ser fiel a
esa sociedad que me había quitado mucho para hacer de mi lo que era ahora. Tuve
de además de darle pruebas de mi lealtad, de la historia detrás de mí, realice
varios trabajos peligrosos mostrando así mi valida pero lo más difícil fue
enfrentarme en una situación desconocida.
Lo recuerdo bien, ella me pidió ir por un informe a un laboratorio
una carpeta importante según lo que me había comentado algo que necesitaba para
cierta persona de la que no me dijo nada ni siquiera un nombre.
Entre a la 1:00 de la mañana, mis piernas se movieron torpes no tenía
mucho entrenamiento como soldado y mucho menos alguna táctica que me permitiera
estar ahí sin levantar ruido pero entonces ahí fue cuando todo se volvió difícil
pues ante mi había un muchacho de más o menos de mi misma edad, el aro de metal
en su cabeza y la total determinación de destruirme lo notaba en esos ojos
perdidos, alguien programado para destruirme.
La mente se me nublo por varios segundos, realmente no sabía que
hacer una parte de mi tiro a lo coherente a lo que me dejaría con vida, vender
a Vicktory Frederick como traidora. Y entonces me di cuenta de lo poco que
estaba pensando…recuerdo que me reí de mi internamente…por qué ese pensamiento
no era mío, yo no vendería a alguien que intentaba parar todo eso, yo no era de
esa forma, la sociedad en la que vivo quería que lo fuera pero yo solo quería dejar
de pertenecer para poder ser el verdadero yo.
Después de darme cuenta de que solo jugaban con mi cabeza Salí de
ese falso laboratorio con un lugar en la resistencia y ese día partíamos a
conocer al resto de ellos.
-Fran-la voz de mi compañera me saco de aquellos recuerdos de hace tiempo
atrás-Recuerda que algunos no confiaran en ti-
-Ya me lo había aclarado señorita Vicktory-conteste con simpleza, la
confianza era algo que estaba dispuesto a ganarme.
-Ten cuidado con lo que haces o dices o prepárate para recibir algún
golpe…y aun estas a tiempo de retirarte, aun que tendía que matarte-
-Me gusta su sinceridad, pero le aseguro que no daré marcha atrás,
como todos he demostrado que tengo mis razones para querer que todo esto se
venga abajo-
-Sí, eso es lo que esperaba escuchar de lo contrario tendría que patearte
el trasero-me dijo antes de tenderme una venda-Al menos en el primer viaje no
puedo dejarte ver el camino-Tome la banda sin vacilar y la coloque en mis ojos.
-Estoy dispuesto a realizar las pruebas que quiera-Mi determinación era
inquebrantable y así seguiría siendo.
-A mi yo no me debes probar nada-dijo con una voz peligrosa como si
me digiera que vendarme los ojos con ella delante fuera el peor de los errores,
pero para mí era mi propia confianza en las palabras de ella.
Pasaron muchas horas no podía calcular la hora exacta con los ojos
vendados pero debimos viajar toda la noche, no tenía idea más de sonidos del carruaje
que manejaba un infiltrado por lo poco que sabía, igual que nuestro derecho a
ir a donde quisiéramos, claro que además de consejera era una mujer muy
inteligente y siempre se encargaba de dejar un rastro falso de otra ubicación. Había
personas realmente fieles a ellas que estaban dispuestos a mentir por ella sin
saber mucho al respecto de donde iba en realidad.
Cuando al fin pude descubrir mis ojos me encontraba frente un enorme
castillo viejo derruido, mi ceño se frunció pues ahí parecía que hacia demasiadas
décadas que no habitaba vida humana pero el caminar de la señorita Frederick
hacia el me confirmaba que era solo una tapadera.
Camine junto a ella pero en nuestro camino mis ojos se desviaron a
otro carruaje aun que a diferencia del nuestro este tenía listones de colores y
carteles, un coche de gitanos o algo relacionado iba a continuar mi marcha pero
mis pies se detuvieron vi como una cola afelpada salía del cortinal que protegía
la puerta ya abierta parecía un can, y por las voces tenues una chica estaba
siendo atacada quizás por más de uno y entonces paso lo que menos me esperaba
vi que de esa cortina salía una espalda tras esa hermosa cola.
No sé cómo reaccione tan pronto no suelo ser así normalmente pero
mis piernas se movieron y entonces use aquel don que me habían dado y detuve el
tiempo en la pequeña área que rodeaba el carro para así llegar justo a tiempo y
atrapar la espalda de la joven que vi caer hacia atrás.
-Está bien-dije cuando el tiempo siguió su curso normal, aunque para
mi seguía detenido pues vi unos hermosos ojos castaños que hacían juego con un
cabello corto del mismo tono y unas hermosa orejas adornando su cabeza-No te lastimases-
Vi como esos hermosos ojos me observaban quizás sin dar crédito a lo
que había pasado pues para ella todo debió verse congelado, pero para mí era un
alivio que no se lastimara.
-Es…estoy bien-escuche una voz tartamuda y me dio una ternura lo
suficiente para hacerme sonreír. Era la criatura más hermosa que yo hubiera
visto-Gracias-
-No es nada-la coloque suavemente en el suelo y empecé a recoger las
cosas que se habían caído de la caja.
-Espere, no es necesario-ella pareció alarmada hincándose a recoger todo
con suma rapidez-Yo puedo hacerlo sola-note como un hermoso color carmesí se
posaba en sus mejillas cosa que me hizo adorarla y admirarla aún más.
-No, permítame ayudarle-dije tomando la caja entre mis brazos-Además
seremos compañeros desde hoy-dije confiado en que eso me ayudaría.
-Alguien nuevo-escuche venir de sus labios y entonces vi que cubría
sus orejas quizás con vergüenza-…Me…me tengo que ir-estaba dispuesta a escabullirse
pero yo la tome del brazo lo más delicadamente posible.
-No tienes por qué avergonzarte…-sonreír y la atraje para
destaparlas e intuitivamente bese sus orejas de lobo y después tome su
rostro-Realmente eres hermosa-
Ella pareció colorarse aún más…estaba hablando con el corazón yo al
menos podía decirlo sin vacilar decía lo que esa bella chica me inspiraba.
-Jamás me habían dicho eso-fue su respuesta inmediata pareció tomar
aire y después me miro-Pero siendo nuevo aun podrías ser juzgado…ten
cuidado-dijo cuándo perros grandes bajaron del coche mirándome y al instante gruñeron-Ah
no les hagas caso-Yo lo no hacia no me daban miedo menos si debía acercarme a
ella-Me llamo Janeth-
Janeth, bello nombre pensé mirándola mientras realizaba una pequeña
reverencia.
-Francis-dije, solo sería Francis ahí no usaría mi apellido ahí dentro,
solo necesitaba ser el-Ahora dime dónde poner esto-
-Ah, sí Francis-ella me sonrió y fue como si el tiempo se hubiera
congelado para mí, era simplemente hermosa. Janeth era simplemente la chica más
bella que yo hubiera tenido el placer de conocer.
Estaba tan tentado a usar mi poder y congelar el tiempo solo para
nosotros dos, tener aunque fuera un poco más de tiempo con ella, un poco más…solo
un poco más de tiempo.
Pero el reloj avanzo mientras yo iba tras de ella y un escuadrón de
guardaespaldas peludos, yo tras la persona que hizo caminar el reloj de mi corazón.

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