domingo, 9 de junio de 2013

Al otro lado del espejo (2/4)

Al otro lado del espejo

Capítulo 2 – Esclavo

Tras cinco horas de viaje, que peculiarmente no habían sido interrumpidas por un segundo ataque de Akumas, el cuarteto de Exorcistas finalmente posaba pie sobre la estación del pueblo de Dagny, cuyos campos de girasoles habían sido reportados como mutados por causas desconocidas.
Avanzando en medio del río de personas que bajaban y subían del tren Shizu Tanabe, Bianca Roze y Agatha Ivory quedaron atascadas entre dos columnas, empujadas de cuando en cuando mientras esperaban una oportunidad de escapar de la muchedumbre.

-Esto no baja. ¿Cuántas personas podrían pasar por un pueblo como este?- Preguntó una agobiada Agatha.
-Ni siquiera se puede ver la salida.- Dijo Bianca intentando mirar más allá con una mano haciendo de mirilla.
-Eh...- Distraida por el calor vivido en la estación, Shizu pasaba la mirada de un lado al otro, enfocando de pronto en una figura encapuchada que las encaraba a unos diez metros de allí. -Agatha.- Murmuró ella jalando la manga de la aludida sin perder de vista aquella cosa que le daba mala espina.
-¿Qué pasa?- Inquirió la pelirroja mirando a su compañera.
-Nos están observando.- Fue lo único que dijo sin dejar de ver, indicándole a la canadiense la dirección general en que la figura se encontraba.
-¿Eh?- Volteando nuevamente Agatha intentó discernir, sin éxito alguno. -No veo nada Shizu.-
-¡Ahí!- Espetó con voz ligeramente exasperada, viendo a su compañera un único segundo tras el cual devolvió la mirada, notando que lo que fuera que la estaba espiando ya no se encontraba frente suyo. -Tsk.- Se quejó torciendo la expresión.
-¿Shizu?-
-Nada Agatha.- Concluyó tomando su maleta, empezando la marcha adelante ya sin pensar más, empujando a quien tuviera por delante. -Mejor vámonos, así no llegaremos al Buscador.-
-Eh...- Tanto Bianca como Agatha miraron algo anonanadas, levantando sus cejas.

-Se tomaron su tiempo.- Dijo Hackett ya en la salida de la estación de trenes, apostado frente a la entrada de un enorme carruaje que parecía hecho para la realeza misma.
-La gente no nos dejaba pasar, discúlpennos.- Se excusó Agatha por las tres. -¿Y el Buscador?-
-Está adentro. Dijo que nos dará la información ahí.-
-Perfecto.-
-Sí, perfecto.- Murmuró Shizu con tono quejoso.
-...- Desestimando aquella última frase, el alemán tan solo esperó a que las chicas ascendieran por la escalerilla para corresponder, cerrando la puertecilla una vez todos estuvieron dentro.
-Buenas tardes señoritas Exorcistas.- Saludó el Buscador con su típica capucha amarilla, presentando la única peculiaridad de que su nariz y boca estaban tapadas por una mascarilla sanitaria. -Soy Thierry, su Buscador en esta misión. Supongo están al tanto de los girasoles mutados, ¿cierto?-
-Correcto.- Dijeron Agatha y Shizu.
-Sí.- Respondió Bianca a su vez.
-Pues la situación no ha cambiado y por ahora, hemos contenido la expansión del campo en un claro gracias a los talismanes de protección. La barrera no durará mucho y esperábamos a que llegaran para que se encargaran de todos los enemigos.- Explicó Thierry con un dedo levantado con gesto factual.
-¿Enemigos?-
-Sí.- Dijo el hombre. -Analizamos muestras de los girasoles y dentro de su composición hay células de Akuma, no muy fuertes pero si lo suficiente como para considerar la infección como algo serio. Hicimos algunas pruebas y llegamos a la conclusión de que lo único que las mantiene a raya es, claro, la Inocencia.-
-Eso no resolvería el problema.- Interrumpió Shizu. -De algún lado habrán tenido que salir y crecer o al menos, de algún rincón llegaron esas células a los girasoles.-
-Exacto. Otra cosa que notamos es que las raíces de los girasoles llegan hasta una gruta subterránea, pero no hemos ido a investigar.-
-¿Por qué?- Preguntó Agatha.
-No podemos pasar.- Respondió él, sacando un diagrama de su bolsillo interno. -Parece ser algún tipo de barrera que impide a la gente normal acceder. Solo gente con Inocencia sincronizada por encima del ochenta por cien pasa el límite impuesto en la grieta de entrada.-
-¿Y eso lo sabe por...?- Empezó Shizu.
-Eso nos acaban de decir en el Cuartel General, según los análisis de firma energética hechos por la Cabeza del Departamento, el señor Komui.-
-Tsk. Entonces, resumiendo: hay que podar los girasoles y mientras vuelven a crecer, ir a investigar la cueva ¿no?- Inquirió la japonesa.
-Correcto señorita.-
-Yo digo que ataquemos a los girasoles ahora.- Intercedió Agatha golpeando su palma abierta con su puño. -Mientras más pronto mejor.-
-Estoy de acuerdo.- Agregó Hackett. -Si los girasoles de verdad están mutando eventualmente se volverán lo suficientemente fuertes como para pasar la barrera e incluso evolucionar hasta el punto en que nosotros solos no podremos contenerlos, aún siendo cuatro Exorcistas.-
-¡Exacto! ¿Qué dicen chicas? Después podemos tener una cena todos juntos. Digo, cuando terminemos quedará tan poco de esos girasoles que tendríamos todo un día de plazo antes de tener que ir a investigar la gruta.-
-Curioso que lo mencione señorita Ivory.- La interrumpió Thierry. -Pero eso es exactamente lo que hay en el cronograma, si siguen el plan que armamos para acabar con las flores.- Dijo, sacando una hoja con señas y cruces desperdigadas a todo lo largo, con anotaciones que Shizu no era capaz de leer.
-Por mi bien.- Accedió Shizu.
-...- Asintiendo, Engels daba su aprobación.
-¿Bianca?-
-Hatsu y Hetsu dicen que sí, así que también voy.- Dijo la rubia con una sonrisa.
-Entonces señores Exorcistas, podemos poner el plan en marcha. Confío en que trajeron sus respectivos golem, los van a necesitar.-

Tras media hora de exposición y viaje en dirección al campo desolado de girasoles, Bianca, Agatha, Shizu y Hackett se habían bajado frente a una enorme barrera de color verde con Buscadores en cada arista que la mantenían en pie gracias a unos dispositivos semejantes a sendas lámparas cúbicas con un foco brillante al frente. Siguiendo las indicaciones de Thierry cada uno fue a uno de los cuatro puntos con sus armas ya activadas: Bianca uniendo a Hatsu y Hetsu en una sola katana, Hackett con su jabalina lista, Agatha con su modo de armadura a un nivel mayor y Shizu con su arco reducido en tamaño pero capaz de lanzar flechas de manera automática. La separación era de al menos cien metros entre borde y borde, con las flores acechando al otro lado con dientes y garras que sin duda, no deberían de existir en primer lugar.

-Confirmación de niveles hecha, cada Exorcista está en el segundo escalafón de su Inocencia. Preparando la operación.- Decía Thierry, con su voz transmitida entre cuatro golems que volaban por sobre las cabezas de los cuatro soldados de la Iglesia. -Confirmación de inicio, esperando.-
-Exorcista Agatha Ivory, preparada.-
-Exorcista Hackett Engels, preparado.-
-Exorcista Bianca Roze, lista.-
-Exorcista Shizu Tanabe, en posición.-
-Iniciando la operación; Buscadores, bajen el nivel de energía de las barreras.-
-Nivel al cien por ciento, ochenta por ciento, cuarenta por ciento, veinte por ciento, cero por ciento, barrera apagada.-
-Exorcistas, ataquen en tres.-
-Uno.- Dijo Shizu, apuntando a los tres enormes girasoles que se agitaron frente a ella, preparándose para volarlos en pedazos.
-Dos.- Murmuró Bianca con Heatsu en ristre.
-¡Tres!- Exclamó Agatha saltando con impaciencia, dando una patada en la primera de las flores que la encaró, tirándola al suelo como si nada.
-Hmp.- Fue lo único proferido por Hackett quien empaló tres de los enemigos con una sola estocada, disparando su energía eléctrica para calcinarlas y reducirlas a una masa negra que humeo hacia las alturas.
-Sigan así. Traspasen la primera horda de flores, esas son las más débiles del montón. Mientras más se acerquen al centro, más grandes y fuertes se volverán.- Dijo Thierry.
-¿Sí es así no deberíamos activar el nivel tres?- Preguntó Agatha con su golem al lado, cortando en dos otro girasol.
-Posiblemente, pero no estamos seguros.-
-Activen los permisos entonces.- Exigió Shizu disparando una y otra vez, acabando con los mutantes sin apenas moverse.
-Nos pondremos a eso, Exorcista Tanabe. Mientras liberamos los seguros, intenten llegar hasta lo más profundo.-
-En eso estamos.- Dijo Shizu con tono severo.
-He arrivado.- Interrumpió Hackett un escaso minuto después, detenido en medio de un campo chamuscado de materia orgánica, cortando a los girasoles que se acercaban a su persona sin mucho esfuerzo. -Pero no hay más girasoles, al menos al centro del cráter. En su lugar encontré un tipo de... cascarón cerrado. La superficie parece de piedra, con placas semejantes a escamas. ¿Qué hago ahora?-
-¿Puede hacer que el golem se acerque para un análisis?-
-Procediendo.- Dijo el aludido, clavando su jabalina en el suelo para así lograr que un rayo cayera sobre ella, incinerando más flores y permitiéndole a su intercomunicador alado que viera y escaneara de primera mano aquella cosa.
-Las lecturas detectan Materia Oscura en su interior. Parece que está cambiando.-
-Debe ser algún tipo de huevo o cámara de incubación.- Interrumpió Shizu, cargando su arco minimizado para liberar varias flechas al tiempo que rebotaron unas con otras, empalando varias veces y en diferentes direcciones a sus objetivos. -Mi última misión consitió en recuperar uno de esos. Según pudo analizar Komui, es un prototipo para lograr otro huevo como el que había en el Arca de Noah del Conde.-
-Análisis completado. Tal como dice la señorita Tanabe, el archivo de la Orden se corresponde. Exorcista Engels, proceda con máxima fuerza.-
-Entendido.- Dijo el castaño tomando nuevamente su jabalina, apuntando al frente.
“Adelante señorito perfecto, intenta penetrar esa capa de piedra que ni yo pude romper.” Pensó Shizu con frustración, eliminando dos objetivos más. “Aunque...” Deteniéndose, intentó recordar lo que había pasado en su última misión. No estaba completamente segura puesto que su memoria estaba difusa por otras cosas cosas, pero sabía que un procedimiento directo no sería efectivo. “Debería de-” Antes de poder continuar con su ensimismaiento una raíz la tomó de la pierna, tirándola en medio de un horda de flores que la embargaron, cubriéndola de pies a cabeza.
-Llegué al mismo punto que Hackett-san.- Dijo Bianca de pronto.
-Cúbrame señorita Roze.- Pidió el de pelo largo, interrumpiendo su trance por un ataque lateral de los girasoles. -Necesito apoyo aquí.-
-Enterada.- Saltando, la rubia cortó en dos otro tallo de planta, quedando a espaldas de Engels.
En ese mismo instante Hackett hacía girar su jabalina una y otra vez, acumulando electricidad en su punta.
-Señorita Roze, a la izquierda.- Respondiendo a tiempo la chica rebanaba más enemigos, dejando el camino libre al otro Exorcista quien finalmente dio una zancada hacia delante, golpeando el huevo con toda la fuerza y energía acumuladas en un solo punto... sin resultado. -¿Qué?- Murmuró abriendo de par en par los ojos, justo antes de que todo ese poder fuera devuelto, electrocutándolo y quemándole las manos. -¿Qué fue eso?- Inquirió tras golpear el suelo, sin poder moverse por el extremo hormigueo que lo recorría de pies a cabeza.
-¿Qué pasó?- Pregunto Agatha quien por su parte había sido atrapada por varias lianas y raices, amenazada con ser enterrada viva.
-¡Hackett-san! ¿¡Se encuentra bien!?- Exclamó Bianca distrayéndose momentáneamente, justo el lapso suficiente como para que un tallo la atrapara por el cuello y la tirara con fuerza, asfixiándola casi por completo.
-Demonios.- Dijo Shizu, pulverizando todos los girasoles a su alrededor con un ataque de efecto. -No intenten atacarlo directamente, esa cosa devuelve todo el doble de fuerte.- Indicó la japonesa resintiendo un fuerte escozor en su hombro izquierda. -Ya lo recordé: para penetrar el cascarón tienen que centrar suficiente energía en un solo punto de máximo un milímetro de ancho, justo bajo las escamas que están inmediatamente pegadas al suelo, de donde salen unos tentáculos o algo parecido.-
-Yo me encargo.- Intercedió Agatha de pronto, cortando las plantas que mantenían presa a Bianca para así dejarla a un lado de Engels quien apenas se reponía del choque anterior. -Thierry, ¿están listos los permisos?-
-Sí, pueden proceder a activar el nivel tres.-
-Perfecto.- Dijo la pelirroja suspirando mientras avanzaba con zancadas, evadiendo latigazos de aquellas lianas mutantes. -Kisa nivel tres, activado.- Susurró. Brillando, la armadura gatuna que lucía se agrandó, terminando de convertirse en un traje de cuerpo completo color rojo con detalles en negro; sus garras eran prominentes, la cola tan larga como un látigo y a su espalda un par de alas demoníacas se extendieron, no más largas que un simple metro. -Modo demoníaco: quimera escarlata.- Murmuró adquiriendo una velocidad imbatible, destrozando todas las plantas que rodeaban al huevo para así detenerse frente a este último dejando una gran brecha entre ambos, levantando la diestra. -Velocidad al máximo; fuerza en punto d.i.01.- Declaró levantando el índice, mostrando una uña sumamente afilada. -¡Ahí voy!- Exclamó corriendo al frente, dejando imágenes ilusorias por donde pasaba y así clavar la punta de su garra en la parte del cascarón que se correspondía con lo dicho por Shizu.
-¿Funcionó?- Preguntó Bianca de espaldas, deteniendo las fauces de un girasol con el canto de su espada, protegiendo a Hackett quien ya volvía a enarbolar su lanza.
-...¡SÍ!- Exclamó la canadiense viendo una grieta ínfima en la superficie como roca. La brecha, que se agrandó menos de un segundo después terminó resquebrajándose, destrozando las escamas sin dificultad alguna. -¡Exit--- Antes de terminar sin embargo una membrana alargada y enrrollada firmemente sobre si misma la atravesó por hombro, multiplicándose y golpeándola fuertemente en la cara, enviándola lejos por la mera fuerza aplicada.
-¡Agatha-chan!-
-Tsk.- Girando su jabalina Engels envió un relámpago contra la fuente de las membranas, creando una nube de polvo que los cubrió enteramente.
-¿Qué pasó?- Preguntó Shizu, aún atrapada en una horda de girasoles.
-Algo salió de ese huevo y atacó a Ivory.- Informó Hackett con cuidado, tomando distancia junto a Bianca. -No tenemos confirmación visual de su posición o forma, pero usa algún tipo de látigos prenciles.-

-Demonios.- Evitando otro golpe más, Shizu dio una zancada al frente mientras levantaba su arma, provocando que brillara con fuerza. -Nivel tres, activado.- Dijo mientras su mini-arco se convertía en un simple guante con garras y una boquilla al nivel de los nudillos. -Maniobra tres: lluvia de flechas.- Sin cambiar la posición liberó un aluvión de proyectiles que volando por el aire se multiplicaron en cientos, cayendo sobre los girasoles para borrarlos enteramente sin más preámbulo. Girándose en el punto se disparó en la dirección en la que se encontraban sus compañeros, decidida a asistirlos contra tan inesperado evento.

-Iiiiah.- Cortando en dos un tallo salido de la nada, la última de las flores caía a manos de Roze quien finalmente se posicionó al lado de Hackett. Engels, por su lado, observaba la informe sombra de lo salido del interior del huevo con su jabalina en ristre.
-Thierry, ¿llegan las imágenes a través del golem?- Preguntó el castaño, afilando sus ojos.
-Hay interferencia en la señal, no recibimos bien.- Contestó el otro con cortes, culminando en un silencio y estática total.
-Perfecto.- Murmuró Hackett. Justamente allí docenas de finísimas líneas platinadas cortaron el aire, impactando contra la sombra, quien los repelió a todos con más y más tentáculos.
-Tsk. ¿Ahora el nivel tres no funciona o qué?- Preguntó Shizu desde la distancia, llegando al lado de los otros dos.
-Necesitamos un plan ahora mismo.- Fue la respuesta del castaño, suspirando con pesadez.
-Tengo una idea.- Interrumpió Agatha, apareciendo con un brazo colgando libremente.
-¿Estás bien, Agatha-chan?- Inquirió Bianca, sin perder de vista a la figura al otro lado del campo de batalla, que se retorcia y cambiaba una y otra vez.
-Sí, no te preocupes. Volviendo a lo del plan ¿quién puede retener a esa cosa?-
-No estoy seguro del todo, pero puedo crear un margen.- Respondió Engels, mirando de refilón a la pelirroja. -Mi duda recae...-
-En la fuerza de esa cosa.- Completó Shizu.
-Suficiente como para mandar volando un Exorcista en nivel tres como si fuera una bola de papel, sin ofenderla señorita Ivory.-
-Me sirve. Bianca ¿puedes repetir lo del tres? Eso de la bola de energía, pero al máximo de potencia que puedas reunir en un tiempo corto.-
-Sí, claro que puedo.- Respondió la aludida mirando a Agatha, cuyos ojos brillaban.
-Perfecto. Yo haré el resto; Shizu, asiste a Hackett en lo que puedas.-
-Bien por mi.- Dijo la japonesa, disparando más flechas al frente, destrozando las membranas que se acercaron a todos ellos en medio de la discusión. -Adelante chico bonito, no creo que nos quede mucho tiempo para actuar.-
-Estoy en eso.- Contestó el castaño tomando su jabalina con ambas manos de forma solemne. -Nivel tres activado.- Murmuró dando una palmada, transformando el arma alargada en una cadena con una hoja filosa en el extremo. Tomándola y continuando con los giros, lanzó la cuchilla contra la criatura. -Encarcelamiento de metal.- Brillando, la cadena extendió más y más, yendo de lado a lado mientras que la hoz se multiplicaba y se enterraba en el suelo, aprisionando al monstruo.
-Así es, mantenlo lo más que puedas.- Dijo Agatha, saltando con una fuerza desmedida. -Bianca, prepara la bola de energía y mantenla justo encima de esa cosa.-
-Entendido.- Dijo la chica. -Nivel tres activado.- Extendiéndose del extremo romo del mango de la katana de color doble, unos listones en blanco y negro se dispararon contra la criatura: los azabache simplemente rodearon a la cadena de Hackett, haciéndola mucho más pesada que antes, reafirmando el agarre mientras que los blancos atraparon las membranas aún libres. -También ayudaré en esto, es lo menos que puedo hacer.- Murmuró con rostro cansado. Apuntando al Akuma, se dispuso a cargar energía sobre su “cabeza”, dejando que chispazos saltaran una y otra vez en todas direcciones.

-Agh, esto empieza a ser más difícil de lo que pensé.- Murmuró Agatha parada en pleno aire, a cien metros exactos del sitio de la pelea. -No importa, luego iremos a comer así que... modo demoníaco: quimera negra, actívate.- Tiñéndose de nuevo, la armadura de gato cambiaba por tercera vez, mostrando ángulos pulidos y curvos, sumamente ágiles y estilizados. La cola había desaparecido y las alas de murciélago se habían magnificado, convertidas en sendas velas negras a su espalda.

-Esa cosa...es muy fuerte.- Dijo Hackett halando con toda la fuerza de la que era capaz, viéndose empujado por la sombra que ahora había desarrollado un par de ojos rojos.
-Siento como si mis brazos fueran a ser arrancados.- Se quejó Bianca con ambos ojos cerrados y cara contorsionada por el dolor.
-Tsk.- Elevando nuevamente su muñequera apuntó a la nada. -Maniobra tres: lluvia de flechas.- Susurró con mesura desesperada, enviando una barrida más de flechas que haciendo un arco se clavaron justo entre cada eslabón de la cadena de Hackett y el lazo negro de Bianca, dejándolo inmobil del todo. -¡Agatha, ahora!-
-¡SÍ!- Gritó Bianca separando las piernas, cambiando la posición de su katana y dejar libre la bola de energía, que simplemente se expandió con un chirrido ensordecedor.

-Velocidad al ciento veinte por ciento. Fuerza al máximo en piernas.- Susurró Agatha, fijando sus ojos en el destello que se extendía metros más abajo. -Ataque final activado...- Dejando su pierna al frente, apuntó su talón. -Destrucción... ¡METEÓRICA!- Entonces sus alas batieron una sola vez, lanzándola como un misil dirección al suelo, chocando casi instantáneamente con la bola de energía acumulada por Bianca y menos de una mil-milésima de segundo después impactar contra el Akuma, causando un estallido monstruoso que mandó a volar a sus compañeros por todas partes.
-¡Demonios!- Exclamó Shizu cubriéndose los ojos sin saber que era abajo y que era arriba, deteniéndose suavemente de improviso: los lazos blancos de Bianca la habían atrapado a ella y a Hackett, depositándolos tras un escudo semejante.
-¿S-se encuentran bien?- Preguntó la rubia con rostro sumamente cansado.
-...sí.- Contestó Shizu.
-Sí.- Respondió a su vez Hackett.
-Que bien... ... ... ahora, Agatha-chan...-
-No no, yo voy. Quédense aquí.- Dijo Shizu saliendo del escudo agitando una mano, dispersando en lo posible todo el polvo que flotaba en el aire. -¡Agatha!- No obtuvo respuesta. -¡Agatha!- Nada. -¡¡¡Agatha responde ahora!!!- Gritó con todas sus fuerzas, oyendo un quejido en la bruma.
-No... grites...- Contestó finalmente la aludida, tirada sobre un montón de escombros destrozados y sin vista alguna del monstruo. -Creo que... terminamos...- En medio de tosidas, a Inocencia desapareció de su cuerpo, desactivada enteramente. -...tengo hambre. ¿Ya podemos ir a comer?-

...

-Oh sí, de esto estaba hablando.- Dijo Agatha con gusto, mordiendo un camarón bañado en salsa. -Siento que estoy muerta de hambre.-
-No deberías decir eso después de tres platos de mariscos.- La reprendió Shizu.
-Jaja.- Rió Bianca.
Resuelto el problema de los girasoles, al menos por el momento, los Exorcistas reposaban en el hotel principal de Dagny. Tal como lo hubieran hablado al llegar, su siguiente objetivo sería el de investigar la gruta subterránea al día siguiente, intentando reponerse lo suficiente.
-Pero... al menos logramos derrotar a esa cosa.- Murmuró de repente la pelirroja denotando su cansancio. -Por un momento creí que no lo lograríamos.-
-Lo hicimos y eso es lo que importa.- La interrumpió Shizu, comiendo arroz. -Olvídate de eso por ahora, mejor descansemos. Quien sabe que más cosas encontraremos en la cueva y la verdad, no quiero pensar en eso.-
-¡Pastel!- Exclamando aquello Bianca se interpuso entre la morena y la canadiense, tomando una bandeja con pastel de chocolate que un mesero pasó justo por allí.
-Eh.- Perplejas las Exorcistas se apartaron. -Ja...jaja...- Intentando en vano contener su risa, Agatha posó su mano sobre su boca, resoplando con cansancio. -Sí, tienes razón. Mejor me olvido de eso por ahora, no le hará bien a mi rostro que empiece a parecerme a ti, Shizu.-
-Gracias por el cumplido.-
-A mi no me importaría parecerme a Shizu-san.- Dijo Bianca de repente, con un tenedor entre dientes. -Encuentro que es genial.-
-Tal vez.- Respondió la aludida apartando la cara, sonrojándose por lo bajo. -Aunque me parece apresurado que lo digas, Roze.-
-Llámame Bianca, Roze suena muy formal para mi...- Pidió la rubia con un puchero, juntando sus índices una y otra vez.
-Está bien... Bianca.- Concedió Shizu cerrando los ojos. -Igual no digas eso, me apena.-
-¿Por qué? ¡Sí es cierto! ¡Shizu-san es genial!-
-Me apenas...- Reafirmó Tanabe, sonrojándose aún más.
-Jaja...siempre con esa cara, Shizu. Ahh... bien, ya regreso, tengo que ir al tocador.- Dijo Agatha levantándose de su asiento.
-Nos vemos en la habitación, estamos por terminar.- Le informó la japonesa con un gesto de mano desinteresado.
-Entendido.- Respondió la pelirroja, desapareciendo del salón comedor con paso seguro.

Unos minutos después Bianca y Shizu se habían levantado, caminando por los iluminados pasillos del hotel tras subir un piso. Su habitación compartida estaba al fondo del primer nivel, justo en la esquina norte.

-Oh... se me olvidó el pastel.- Se quejó Bianca, deteniéndose de pronto. -Sigue hasta el cuarto Shizu-san, volveré por el para comer las tres juntas.-
-Ok.- Respondió la japonesa, observando a la rubia dar la vuelta y bajar por los lujosos escalones, encogiéndose ella misma de hombros para así seguir su camino.

-Ugh.- Posando su mano en la puerta de madera pulida sintió nuevamente aquel tirón de estómago, justo cuando prefería que desapareciera. -Como sea.- Se dijo abriendo el acceso, entrando con lentitud puesto que estaba oscuro. -¿Qu-qué es... eso?- Preguntó tapándose la nariz, oliendo la esencia misma del hierro, aquella que no podía ser más que sangre. -Ugh... ¿qué pasa aquí?- Susurró dando un paso en la negrura, pisando algo pastoso. -...- Tocando la pared buscó algo, activando el pestillo para encender la luz, que la encandiló con un destello blanco sumamente fuerte.

Y apenas sus ojos se acostumbraron a la nueva tonalidad, su mirada se distorsionó con horror: clavada a la pared con un tubo de metal sumamente grueso se encontraba Agatha, muerta y ensangrentada. Sus brazos extendidos en T estaban atravesados por estacas y sus piernas unidas por un clavo exagerado y oxidado, todo coronado por una cuchilla que le rebanaba la garganta.

-No.- Fue lo único que pudo decir dando un paso hacia atras, donde una figura encapuchada se encontraba acechándola.

Antes de poder reaccionar, sin embargo, la luz se apagó y un grito fue proferido, seguido de un golpe en seco. Tras ello reinó el silencio en el hotel, donde las luces anaranjadas permanecieron prendidas, todas a excepción de una habitación en particular...


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