miércoles, 24 de abril de 2013

El Deseo Detrás De Un Adiós Cap. 8

Capitulo 8: El secreto tras las plumas negras.

Las cosas que no se pueden preguntar pero que siempre se quiere saber, los secretos que guarda cualquier marca incluso una cicatriz la historia detrás de ella siempre pueden ser misteriosa y dolorosamente es difícil preguntar la razón detrás de esta.

Pero uno que quiere a alguien siempre querrá preguntar, aun que quizás el dolor ya se hubiera extinguido o tal vez aun que este curada aun provoque dolor.

Como sanar un corazón roto cuando no sabes que lo rompió. Pero como preguntar la causa del dolor cuando temes lastimar o abrir viejas heridas.

Como se supone que se sepan los secretos del pasado sin herir al corazón.

Shizu pasaba casi por el mismo dilema antes de poder ir y seguir avanzando para lograr su deseo. Tenia que saber algo le decía en su pecho que debía saber que tenía que ser la que curara el corazón de su ángel de alas negras.

¿Pero con que derecho? Realmente por que era su curiosidad. Por que dolía tanto ver una mirada solitaria y abandonada en esos ojos rojos, por que a pesar de que mostraba una sonrisa, reía y se burlaba de ella a veces le preocupada que ese brillo oscuro guardara un secreto mayor.

-Bueno trabajo-le recibió en su cuarto como siempre sentado en el borde de la ventana la brisa entraba se notaba tras las cortinas pero su cabello se mantenía quieto el brillo de la luna resplandecía su cabello plateado y su sonrisa empezaba a significar mucho.

-Volví-dijo como cualquier noche después de ayudar en el restaurante y ponerse a hacer sus deberes después de haber logrado hacer que otra foto desaparecerá y otra marca se iluminara.

Pasaron unos cuantos minutos aun que en realidad fueron horas sus ojos oscuros se cerraban con facilidad hasta que una palmadita en su espalda la izo reanimarse.

-Será mejor que lo dejes por hoy, mañana es fin de semana después de todo-su voz siempre sonaba amable y calida a pesar de que su tono fuera burlón. Eso agitaba su corazón.

-Si, ya voy-tartamudeo ella mientras apagaba la lámpara dejando todos sus apuntes en el escritorio hasta que sin entender extendió su mano para alcanzar la mano de el-Espera…-dijo suspirando con algo de vergüenza-Puedes dormir conmigo hoy-pregunto.

-¿Qué?-la cara de incrédulo resplandecía demasiado atontado hasta que rió-¡Oye! no deberías insinuártele a un fantasma sabes…por que…-de pronto de callo a ver que realmente hablaba enserio.

-Por favor-dijo dispuesta a conseguir aquello aun que fuera, realmente era su manera de compensar el hecho de que fue sincero con ella.

-No pongas cara tan serio-suspiro rascándose la nuca-Esta bien, pero solo esta noche-rezongo obteniendo una sonrisa que pretendía ignorar pero no lo izo del todo en realidad.

Shizu no sentía vergüenza y quizás estaba mal, por que fuera lo que fuera el era un chico y ella los había odiado por mucho tiempo, pensó que los chicos siempre serian salvo su padre, fuera de eso todos eran idiotas o algo peor. Pero ahí estaba el un chico de plumas negras, un chico que le acompañaba.

La sensación fría de su cuerpo era notoria para alguien a quien le palpitaba un corazón era razonable pensar que todo su cuerpo se sentiría frió era como cuando tomo su mano estaba fría y no había ningún pulso en ella.

Pero por que no le importa siquiera el hecho tan notorio de que no eran del mismo plano, que el era una esencia pasada y ella una que aun vivía.

¿Por qué empezaba a doler en pensar en el mañana?

No podía dormir el pareció repelerla pero ella le obligo a abrazarle sin decir nada solo tomo sus brazos y le izo radiarle cerro los ojos incluso mas fuerte de lo necesario, el solo resoplo y cerro lo ojos solo eso.

Tras el transcurso de unas horas el frió era palpitante insistente quería apartarse del, calaba sentirlo tan helado como el mismo invierno pero cuando abrió los ojos noto que dormía.

Pero el habla se perdió al darse cuenta del gesto que tenia mientras lo así sus ojos fuertemente cerrada la boca torcida parecía estar sufriendo a pesar de que no había alientos o respiraciones que aclamara dolor ni siquiera gemidos quejosos de el, solo una expresión dolorosa.

-Hackett…despierta es solo un sueño-intento decirle pero que; ¿Los ángeles tienen pesadillas? Es más ella nunca había notado que durmiera. Siempre incluso en las madrugadas se mantenía despierto, mirando por la ventana a la luna-Hackett-volvió a llamarlo.

Pero no hubo respuesta, no había sudor, ni alteraciones ni mucho menos, pero se miraba que sufría mucho.

-Esto es mi culpa-susurro para ella mientras miraba a su alrededor sin saber que hacer o como hacerlo, quizás si no le hubiera pedido dormir juntos que se acostara y durmiera no estaría sufriendo, ya no quería mirar ese rostro sufriendo-Lo siento-derramo una lagrima hasta que callo sobre su muñeca que brillo tras la cicatriz que el escondía.

Todo se volvió oscuro de un momento a otro sus ojos perdieron brillo y su cuerpo cedió al frente hasta estar sobre el pecho de frió de su ángel.

Su conciencia se movía o eso era lo que sentía.

Era vértigo, era una pasmosa velocidad como caer de lo mas alto a un lugar sin fondo una oscuridad profunda y única hasta que pronto un brillo broto y su cuerpo se detuvo ante de estamparse como pensaba su conciencia.

Cuando logro ver a su alrededor era un salón muy lujoso, demasiado adinerado seguramente, un gran reloj de pared de marco de oro, una chimenea, una alfombra lustrosa y enorme un gran piano y una sala de un aspecto de época.

-¿Dónde…?-se pregunto pero algo mas llamo su atención.

-Padre, madre-se escucho una voz infantil a la distancia pero no importaba cuando parpadeara o se acercara a observar el rostro estaba oscurecido solo podía ver su boca solo eso.

-No tenemos tiempo, vamos al teatro-Corto una voz áspera gruesa y muy seria.

-Madre…-dijo la voz de ese pequeño.

-Lo siento papa tiene razón vamos tarde-dijo una voz femenina muy apurada también, parecía colocarse un reloj en la muñeca unos lujosos pendientes que hiciera juego con el collar de perlas.

-Pero…-el pequeño parecía desesperado, muy ansioso-Pude hacerlo-dijo con un tono algo triste y decepcionado-He acabado de armar el barco dentro de la botella-dijo su boca parecía sonreír, pero no podía mirar sus ojos o acabar de definir su expresión pero su voz parecía desesperada por cariño-Prometieron llevarme si lo terminaba.

-Cuando hemos prometido eso y tu “¿?”-definitivamente había un nombre por que no era capaz de escucharlo-Se nos hace tarde.

-Pero padre-volvió a decir la voz del pequeño pero en ese momento un empujón lo tiro y la botella con el barco dentro se destrozo.

-Te dije que no estorbaras-le gruño el padre quien toco una ventana-Encárguese de limpiar y que mi hijo se duerma de una condenada vez-

De nuevo no pudo ver sus ojos pero si vio las lágrimas por su mejilla y su sonrisa siendo tragada por un gesto de tristeza, mientras se iba corriendo en esa solitaria casa.

Ella intento correr a consolarle pero cuando corrió apareció en otro lugar.

Ahora estaba en el pasillo de la casa pero una de las puertas estaba a medio abrir ella se asomo por si era donde el pequeño se había perdido pero no de hecho era otra escena como una película quizás.

-Pero que hijo tan hermoso tienen señor y señora…-de nuevo no pudo escuchar sus nombres ni ver rostros-Es todo un caballerito.

-Gracias, cuando crezca después de todo tendrá todo esto-decía el padre al parecer.

Pero la sombra que no distingue ni la forma ni color de cabello ni podía ver su rostro solo su boca. Esa pequeña boca que parecía melancólica radiado de tantos halagos.

-Querido se hace algo tarde-dijo de nuevo la madre-Ve a la cama, pero antes despídete-pidió con una falsa sonrisa.

-Muy buenas noches, me retiro. Siéntanse como en casa-dijo con un dialogo fluido y pulcro que todos aplaudieron y halagaron.

El pequeño salio por el huequito donde ella estaba mirando pero aun que estuvo cercas de nuevo era como ver borroso no miraba su rostro.

-Si quieres acompañarlo a la cama, no creo que nadie se moleste-dijo una de tantas ambiguas

El pequeño se había quedando escuchando al parecer.

-No es necesario, el ya es todo un caballerito, ya no quiere que haga esas cosas ya se siente muy grande-dijo la madre.

-Si, además ya es una buena edad para que sea independiente no les parece-dijo el padre.

-Pues si que es muy maduro para su corta edad mi hija aun me pide que la arrope y le cuente un cuento. Sin duda su hijo será un gran hombre algún día-halago la amiga.

-Si eso esperamos-dijeron ambos padres.

El pequeño a quien ella mas miraba vivió a torcer su sonrisa cerro ese pequeño hueco en la puerta y camino de nuevo pero esta vez ella no dejaría y logro pasar de inmediato a una habitación demasiado grande.

Una cama con cortinas a su vista un escritorio con libros y muchos apuntes las ventanas cerradas y un lúgubre color marrón en toda la pared.

-Había una vez-escucho la voz del pequeño anduvo un poco hasta verlo en la cama con su pijama y un libro sostenido parecía que quería leer en voz alta.

-Un pequeño al que le costaba dormir, el día de juegos se terminaba y en realidad que después de correr y saltar con sus padres en el jardín dormir era lo último que esperaba. Pero su madre atenta y buena con una sonrisa le dijo <<Si no duermes, mañana no podrá ser otro día de juegos>> con una gran sonrisa, lo cargo entre sus brazos y lo coloco entre las frondosas sabanas beso su frente y fue a la estantería tomo su libro favorito sentándose en el sofá al lado de su cama y empezó a recitar ese cuento de aventuras en alta mar que el disfrutaba tanto como para no dormir pero de todas formas sus ojos se cerraron antes de poder llegar al final, su madre con una sonrisa volvió a decir <<Descansa pequeño mió, mañana vendré por ti a jugar>> Aun que el pequeño ya estaba dormido aun así beso su frente volvió a acomodar las sabanas y antes de salir volvió a sonreír y apagar las luces para dejarlo dormir-

Finalizo a ella le parecía una peculiar historia se acerco para ver que las lagrimas volvían a pañir sus mejillas y el libro que sostenía era realmente un diario en blanco sin palabras, ese parecía el deseo de su corazón, lo vio como dolorido y llorando abrazando el libro se quedo entre las sabanas. Como un pequeño no necesitaría que lo arroparan que le contaran una historia su padre lo hacia por que esas personas decían cosas tan crueles. Por que lo dejaban de lado intento consolarlo sin entender pero de nuevo al acercarse apareció en otro lugar.

-Esta mal-escucho un fuerte golpe con una regla-Repite de nuevo y no pienso tolerar más equivocaciones-dijo estrictamente al parecer un tutor privado.

-Pero no puedo, es difícil…yo-iba a disculparse pero un reglazo fue a su mejilla dejando su mejilla colorada a rojo vivo.

-No ay excusas…-grito despiadadamente.

-…-El pequeño volvió a llorar ella no lo toleraría mas pero siempre que intentaba tocarlo iba a otra escena diferente-Madre, madre El señor Lefot me a golpeado-lloro con la mejilla dolorida de verdad.

-Pero que-dijo mirando lo rojo de su mejilla.

-Señora …-de nuevo nombres que no entendía-Lo siento, no pude detenerlo como no sabia decir un parlamento en Francés, para escabullirse a tomado su regla y se a golpeado el mismo, y corrió hacia usted-dijo el profesor.

-No es verdad, duele mami-dijo pero de nuevo en su mejilla colorada había una bofetada de su propia madre.
-Como te atreves a acusar a tu tutor de semejante cosas, por no querer aprender tu lección-decía molesta mientras las lagrimas del pequeño parecían congelarse de la impresión-Tienes que aprender tus lecciones, y si vuelves a mentirme volveré a bofetearte-advirtió-Señor Lefot, pagare la clase extra pero enseñe a mi hijo la lección, y disculpe su mal comportamiento-dijo mirando a su hijo-Discúlpate-demando.

-Lo…lo siento-dijo el mientras el tutor reía triunfal.

-Descuide señora el aprenderá la lección-dio una reverencia-Nos encerraremos en el estudio, no mande merienda le recomiendo por que no saldrá a tomar nada hasta que aprenda la lección-dijo.

-De acuerdo, se lo encargo. Muchas gracias-decía la madre volviendo a sus tareas.

De nuevo estaba rabiosa como una madre no va a creer en su hijo con semejante golpe, como el podría a verse dado ese golpazo, negó iba tras el pequeño de nuevo pero no hubo necesidad volvió al estudio donde había aparecido.

-Esto es para que aprendas a no acusarme-escucho frenética se acerco para encontrar al pequeño tirado en el suelo con la espalda marcada por la regla de acero-Anda corre a acusarme, no es lo que quieres.

-No…-dijo y recibió un pisotón.

-Más fuerte-le grito.

-No señor Lefot-lloro bajito por que al parecer si lo hacia fuerte lo volvieron a golpear.

-Bien sigamos-rió para hacerlo levantar y que se colocara la ropa que le obligo a quitar para maltratarlo de una manera escondida.

Shizu estaba en su limite pero de nuevo no pudo hacer nada se sentía tan impotente cambiar de una escena a otra el pequeño llorando sufriendo abusos, indiferencia, maltrato físico y psicológico, como es que podía a ver niños así, ella de pequeña en casa siempre fue feliz por que el no pudo serlo. Se pregunto apretando los dientes.

Cuando menos dio su vuelta el niño había desaparecido ahora un chico de 15 años solitario no podía ver su rostro pero seria solitario, acabado y arto de su vida.

-Así que una media hermana…menor  que yo tres años he-pareció burlarse o quizás buscaba algo mas.

-Que idioteces…salte de mi despacho-decía quien identificaba como el padre.

-Temes que le diga a mi madre. No espera ya lo sabe solo se hace la tonta-se burlo-Ya se temes que le diga a la prensa, como el “” mas famoso puede tener una aventura teniendo la familia perfecta-

Iba a continuar pero un puñetazo le tiro y no era para más en comparación a el, era mas grande dormido claro que derivaría a un chico que apenas estaba en desarrollo, una pluma siendo aplastada por un árbol.

-Te dije que te callaras-pareció satisfecho pero se escucho una risa.

-Por que, es una gran noticia cuanto crees que paguen por que cuente de tu aventura, cuando crees que os avergonzaran-continuo hablando.

Pero de pronto no fue un puñetazo fueron cientos en el estomago en su rostro, patadas golpeándole hasta incluso sentir que rompía algo y después solo el rostro una y otra vez siendo abalizado.

-Que te calles-grito

Pero el chico de 15 no se defendía ni siquiera lo intento solo sentía y parecía sonreír pero alguien para al hombre y lo aparto antes de que lo matase.

Aun con esas heridas simplemente la orden era llevarle al sótano oscuro, la morena había visto unas cuantas veces atrás que lo enseraban ahí cuando sus padres estaban al borde de sus colapsos familiares, de pequeño se hacia a una esquina temeroso de la oscuridad oprimiéndose la cabeza, mas grande simplemente se sentaba en la escalera sin llorar a penas y ahora de mas grande estaba en el suelo golpeado con el rostro cubierto de sangre, su cuerpo tendría moretones y ni hablar de los huesos rotos, pero esta vez aun que lloraba no era por el dolor era por que quizás seguía vivo lo notaba en el ambiente que despedía mientras miraba a la luna en la pequeña ventaba que había para ese sótano.

Cuando cumplió sus 16 en la época que los chicos preparaban para salir de secundaria el estaba solo en la corina ella lo miraba ahí sentado y después se asombro que se levantara, pero mas cuando se acerco a un cuchillo.

Intento detenerle pero no lo alcanzaba solo miraba como sin siquiera remordimiento se abría la muñeca y después la otra y empezó a andar por la casa hasta que se desplomo, ella se altero intento decir su nombre ella sabia quien era aun que no lo escuchara debía ser el pero afortunadamente alguien llego al verlo sangrar llamo al hospital y fue llevad a uno no glamoroso donde se pago dinero para mantenerlos callados.

El chico recibió mas gritos y unos cuantos “Nos quieres arruinar” y el realmente si quería arruinarlos. Después de eso se izo más seguido sus intentos de morir, desde pastillas hasta de nuevo las venas pero siempre alguien lo salvaba. Hasta una vez lo encerraron en el sótano sin comida ni agua, podían decir anemia o quien sabe que cosas si quería morir al parecer a sus padres tampoco les importaba.

Lo vio internado varias veces pero era difícil saber que edad que época del año ella solo podía mirar ciertas cosas solo donde el estaba.

Pero drásticamente de un momento a otro, otro sermón, otra pelea, más golpes.

Nadie le importaba el, y su edad actual seria la que ella reconocía los ojos rojos aparecieron el pelo plateado era su ángel pero se dirigía al sótano con la llave cerrando.

¿Qué iba a hacer?

-Hackett no lo hagas-pidió al fin su voz salía pero el no la miraba, cuando intento tocarlo tampoco lo pudo sostenerlo o quitarle la soga ni la navaja para afeitar-Por favor no-rogó pero no el ni la miraba por mas cerca que se pusiera.

-Ya no mas…-dijo el después de preparar la soga un banquillo miro la luna era de noche al parecer-Solo extrañare verte-le dijo a la luna, como si ella hubiera sido su única amiga.

-No lo hagas-volvió a decir Shizu vencida en el suelo pero no importaba el seguía el rumbo de su vida, alfil lo había entendido, solo era el pasado y ella no podía cambiarlo.

El chico pareció tan dispuesto, no había duda en su mirada, ni miedo, solo soledad, la soledad que ella conocía tras ese brillo, tras esa sonrisa de tonto.

El corto sus dos brazos un corte largo recordaba la cicatriz se puso en el banquillo coloco la cuerda mientras parecía perder tanta sangre demasiado rápido pero no era suficiente.

-Al fin libre-dijo en su soledad perdiendo el equilibrio callo y la cuerda lo apretó pareció sufrir recordaba ese rostro, era el que miro antes de ver sus recuerdos, mucho sufrimiento asfixiante y doloroso mientras el suelo se manchaba de carmesí.

Duro un minutos pero fueron incluso dolorosos para ella cuando miro que alguien abría la puerta rogó pero era muy tarde incluso ella lo sabia al ver el rostro sin expresión de el.

Pero nada mas pudo ver se despertó bruscamente sin encontrarlo se asusto pero lo encontró estaba en la ventana como siempre pero no miraba a la luna miraba al sol.

-Hey dormilona-sonrió como siempre.

De pronto ella olvido algo al ver sus ojos, pero empezó a llorar con fuerza sin entender del todo muy bien.

-Hackett-dijo desesperada se levanto y le abrazo con fuerza como si debiera hacerlo-Hackett….lo siento-se disculpo sin razón aparente.

-De que hablas pequeña-rió el mientras le revolvía la cabeza-Tuviste un mal sueño a caso-pregunto mientras le hacia mirarle para secar las lagrimas.

-No lo se-admitió-Pero creo que si…uno muy doloroso-pareció divagar en ese sentimiento sin dejar de abrazarlo-Lo siento solo abrázame-pidió.

-Tranquila solo fue un sueño, aun que no sepas lo que fue, solo fue eso un mal sueño-susurro besando su frente y abrasándola-Ya paso-dijo sin entender el pues ni el sabia o que vio, quizás su muerte era lo único que el era capas de ver, nada mas no recordaba muchas cosas.

-Si…lo se-dijo ella sintiendo un vació, con temor y mucho miedo quería decirle que no, y también que no se marchara, pero su boca no la dejaba tenia miedo de soltarlo.

Sin saber lo que vio, lo que paso todo era solo miedo de su pecho de lo que experimento pero que alguien borro.

Quizás era necesario para avanzar.

Pero aun así quizás, el vació no desaparecía y el miedo de perderle se hacia latente demasiado latente en realidad.

Y sin saberlo del todo conocía la respuesta a su pregunta.

El secreto tras un ángel de alas negras.



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