Capitulo
9: Por verte sonreír.
A veces es
difícil ir contra tus propias políticas o reglas, difícilmente hablamos con la
gente que nos desprecia o que incluso nos cae mal mutuamente, los ideales son
distintos, las metas hasta los gustos.
¿Por esas pequeñas
cosas te detestan, no?
Si a ellos les
caes más a ti ellos igual.
Pero es igual
para ambas partes, solo es un juego de juzgarse mutuamente, nadie averigua el
pasado del otro, y para que hacerse no les importa, lo que importa es que es un
0 a la
izquierda que no quieres en tu vida. Solo eso. Nada más.
Pero ay veces
en que los únicos culpables somos nosotros mismo, por que a veces la envidia
los celos y otras cosas interfieren en como miramos a una persona.
Eso claro,
pasara solos si ay una verdadera razón.
Después de
preocuparse por lo que sabía y no sabía al mismo tiempo de su ángel su tarea
actual la torturaba y martirizaba mas por que era obvio que ambas partes se
detestaban.
-Creo que voy a
fallar-resoplo en la banca de un parque a medidos de semana-El no quiere verme
y yo tampoco la verdad-contó a su único confidente.
-Bueno los dos
son unos cabezotas, creo que de verdad que necesitas clases de escuchar-dijo
sin mimarla a ella ni consentirla siempre diciendo las cosas como eran-Pero si
te rindes ahora jamás veras esa sonrisa de nuevo.
-Lo se…lo se-Recordó
el por que en primer lugar quería hablar con esa persona mas cuando saco algo
que no le pertenecía del bolsillo.
-Que bonito, ¿Es
tullo?-pregunto.
-He, no seas
entrometido-especto ella escondiéndole-Vamos tengo que trabajar.
Mientras ellos
lidiaban con preguntas como el paso que debían hacer como debían acercarse a
alguien, otra persona igual de menos interesada en el asunto.
El cigarrillo
encendido los pasos firmes en las altas horas de la noche sin rumbo fijo solo
caminando como una mismísima alma en pena.
-Hey chico
listo-escucho a alguien y esa misma persona le detuvo, pero el fue capaz de
esquiva el golpe-Desgraciado.
-Te he dicho
que no me molestes mientras fumo, que tan idiota puedes ser-dijo unos apagados
y fieros ojos dorados dándole una patada para alejarlo, como si de una hoja de
tratase-Por que no dejas de fastidiarme.
-Maldición
contigo chico-dijo el otro-Te enseñare una lección-trono los dedos y un montón
de personas aparecieron, bates, puños de acero, cadenas y muchas mas cosas.
-Soy unas
nenitas-dijo pro las armas resoplo tirando el cigarrillo dejando su mochila con
cuidado en el suelo-Espérame-le susurro a la bolsa y se adentro a una pelea que
quizás era perdida.
Golpes, sangre,
huesos rotos puños dañados patadas perdidas.
El realmente
era bueno paliando o simplemente estaba de mal humor.
Pero aun así
quedo mal herido, casi había perdido un ojo por lo que tubo que cubrirlo estaba
manchado de sangre escuchando palabras de venganza o de odio pero ya poco le
importaba tomo su mochila la que defendiera con uñas y dientes y es que ahí
había algo importante.
Camino a casa a
su departamento todo era papeles regados basura por todos lados, entre ellas
las colillas de cigarro y papas fritas sin acabar.
-Llegamos a
casa-dijo para abrir su maleta sacando lo único que cargaba esa ultima semana
una foto de su novia Bianca a quien dejo el único rinconcito de la casa pulcro
y limpio.
Las velas
iluminando el cristal de la foto de ella sonriendo las flores a las que no les
faltaba agua. El pequeño altar en su casa lo mínimo que se merecía su princesa.
-Perdona he
vuelto a pelear, pero no te paso nada. Yo te protegería con mi propia vida-dijo
suspirando con tristeza acariciando una vez mas la foto-No te vallas a enojar,
ya no puedo mas-susurro para besar ese mismo cristal.
Se levanto como
era rutina dejando ese rincón de su casa de nuevo limpio no dejaba que la más
pizca de polvo tocara ese sitio fuera en cambio con el resto del inmueble que
podía estar con gritas si quería pero ese lugar seguiría limpio para ella.
Desde ir de ese
cuarto a la cocina donde comida echándose a perder, trastes sin lavar con moho
y moscas, a el no le importaba abría el refrigerador, sin encontrar mas que una
cerveza siempre tenia de esas.
La tomo y también
otra bolsa de frituras pero al mismo tiempo preparaba una pequeña lasaña con
algunas cosas frescas que había conseguido para ese día, fue de nuevo al cuarto
donde la mayoría de su día estaba.
-La cena-dijo
poniendo el platito, el único que lavaba a diario con la lasaña encima y un
baso cristalino de su jugo de uva favorito-Provecho mi cielo-
Le dijo sentándose
enfrente tomando sus patatas y la cerveza viendo esa sonrisa y apretando algo
que siempre iba en su bolsillo a pesar de que no era de el.
-Quizás sean
los últimos días que te lleve a pasear de noche, es mejor que solo me atrapen a
mi. No te enojes-volvió a pedir.
Obviamente no
recibía respuesta alguna pero el sonreía.
-Sabia que
entenderías, siempre lo haces-
Termino tres
latas de cerveza y otra bolsa de papas a medio comer que se iría al desperdicio
como las otras, tomo la foto con cuidado y la abrazo contra su pecho.
-De
verdad…perdóname-
Era mas que
evidente que no quería mas, no quería llegar a mañana, si lograba que alguien
lo acabara quizás tuvieran compasión y le darían la oportunidad de alcanzarla
en la otra vida, eso era su deseo. Por eso meterse en problemas ir a provocar
pandillas, pero debía ser justo peleaba con todo o que tenia.
Por que
demonios no encontraba un maldito que le ganara y le matase a todas la de la
ley, por que demonios que le ocurría al mundo que no querían que la viera, el
se moría por verla estrecharla entre sus brazos que no lo entendía.
Por que no lo entendía.
-Alyer…-alguien
le llamo por su nombre para su desgracia alguien a quien odiaba demasiado-Nece…
-Ya te dije que
me dejes, asesina-dijo simplemente yéndose sin más lejos de ella.
-Espera que
necesito que me escuches.
-Por que
supones que voy a escucharte. Piérdete antes de que olvide que eres una
chica-le gruño.
-Que oye me
tu-iba a decir mas pero pareció callarse por su propia voluntad y marcharse.
-Molesta…-gruño
el.
Como era de
esperar de nuevo caminando de noche. Otra pelea otra golpiza pero el aun
respiraba y se movía.
A veces llegaba
la policía pero el no dejaba que le tocaran se marchaba a casa y volvía a sacar
la foto y colocarla en su lugar y repetir su rutina, hablarle, cenar juntos y
después solo acurrucarse y dormirse.
Pero ese día ya
había juntado a muchos enemigos seguro no volvería y ella debía quedarse en
casa.
-Lo siento hoy
tienes que quedarte-le decía a la foto-Bianca quizás no vuelva a casa esta
noche, pero descuida yo te encontrare de todas formas-prometió apagando las
velas y colocando una flor frente a ella una rosa como aquella vez-Me voy.
Espérame si-
Sonrío salio de
la casa sin siquiera fijarse en que esa persona le llamaba toda la semana, ni
aun que le rogara hablaría con ella, el ya había logrado un fallo en las leyes,
lograría verla.
De nuevo
ignorar a esa chica y caminar por mucho tiempo en muchos lugares la caja de
cigarrillos terminada por completo y sin más solo había un lugar al que ir para
acabar todo como según él tenía planeado.
-Me rindo-grito
mientras tanto ella con unas compras de ultimo minutos para su caza en plena
noche.
-De verdad eso
quieres-Pregunto su siempre acompañante que nadie mas miraba o escuchaba.
-Por que
tu…-resoplo pero el tenia razón lo sabia era tan solo que las cosas se volvían
un tanto raras y además había otros problemas-Sabes que el me odia y yo a el,
me estoy esforzando solo por Bianca-le recordó.
-Lo se pero
tienes que avanzar, si quieres tu deseo. Vamos que yo de verdad que quiero
dártelo-sonrió como si nada, como solía hacer.
-Pero por
que…por que quieres concederlo, no importa cuanto yo lo piense en realidad no
encuentro la respuesta dímela tu-rezongo.
-Por que es mi
tarea, ya te lo dije tu solo, anda solo unos pasitos mas-sonrió de lado.
-Esta bien-dijo
ella pero últimamente eso le daba un escalofrió por que el interés además solo
quedaba menos de tres días no iba a logarlo tenia aun dos fotos negras y la
tercera seguía ahí con la entupida cara de el.
Pero quizás
también tenía un miedo, un miedo que no quería reconocer.
-Anda ve a
casa, la noche es oscura y peligrosa-la animo dándole unas palmaditas dejándola
apoyar en el.
Si el había
estado ahí, secado sus lagrimas correspondiendo a abrazos que no tenia
obligación a atender el siempre le animaba y echaba porras, ella podía, podía
traer aquella sonrisa de vuelta.
La noche seguía
trascurriendo, caminaba como una pareja pero nadie lo notaria bajo el brillo de
las estrellas era ella sola andando pero al reflejo de la luna eran ellos dos
en su pequeño mundo.
Iba a sacar
algo a platica ya que después de ese momento incomodo debía arreglarlo, pero de
pronto cuando pasaba por una calle vacía una plaza mas bien, abandonada por lo
que ella miro con horror y un poco de miedo.
Alyer el chico
de ojos de oro como su amiga le llamaba tenia una pelea dispareja había muchos
la mayoría ya rendidos en el suelo otros aun dándole la paliza de su vida
abriéndole la cabeza para cubrir sus ojos de carmesí y pañar su vista.
-Esto no es
bueno-dijo Hackett-El ya se rindió-susurro sin pensar.
Shizu abrió los
ojos ¿Rendirse? Ese entupido se había rendido, así nada mas, mientras que ella
estaba luchando por traerla el simplemente se rindió.
-¡Eres un entupido!-Salio
al paso realmente molesta incluso a sorpresa de Hackett quien ya no pudo
detenerla-¡Eres realmente patético!-le especto molesta golpeando a uno de los
que le sostenía y otro detrás de el, después de todo había estudiado artes
antes-¡ELLA ESTARIA DECEPCIONADA!
Alyer se llevo
una gran sorpresa ni la policía se involucro la calle se vació tras el primer
golpe. Pero sin duda en un momento le hervía la sangre a ver quien había
llegado a arruinar su plan. Pero aun mas doloroso a abrirle los ojos.
-¡Tu eres la
que menos pude hablar!-gruño golpeando a uno hasta partirle el labio-¡DE TI ES
DE QUIEN MENOS QUIERO ESCUCHAR SERMONES!-le grito igual o mas fuerte que ella.
Como es que la
palabras de ella le calo tan hondo, tanto como para levantar su estima, su
fuerza de volviera de la misma fosa e la que la arrojo para perder y morir.
La pelea era
sin duda algo peligroso pero los hombres iban cayendo uno por uno. Sin darse
cuenta en aquel coraje mutuo; uno por que el se rindió, otro por que la persona
menos pensada le dio un sermón. Fuera lo que fuera la pelea se había vuelto a
su favor.
Se ayudaban en
secreto se cuidaban la espalda y todo parecía estar bien, pero entre mas cercas
ellos intentaron alejarse pues aun que esa pelea se había vuelto contra los dos
aun odio entre ellos.
Shizu se alejo
y le dio la espalda al moreno igual que izo el derivando a mas de una persona a
la vez, solo concentrados de su lado hasta que por un descuido la morena fue
tomada por la espalda por dos hombres que le torcieron los brazos.
-Esto se acabo
preciosa-dijo uno.
-Te enseñaremos
a respetar-dijo el otro también entre risas.
-Deformare tu
cara para que no me olvides y quizás después otras cosas-sonrió uno tercero el
que parecía que le daría la paliza de su vida.
Su cuerpo no
podía zafarse y no iba a pedirle ayuda o a ese otro tonto que peleaba por su
cuenta. Pero en u momento tenia miedo de verdad, su orgullo se la estaba
tragando y permitiría algo tan malo por no llamar ayuda de el.
Aun que de un
momento a otro todo pareció acabar con ella intacta siendo vista con miedo,
como si el mismo diablo le estuviera cuidando ahuyentando a todos de una sola
vez.
Los ojos de la
morena miraban la espalda de su ángel sus alas negras como el mismo petróleo,
brillantes pero por primera vez la cara de gracia se puso seria de enfado con
unos ojos llenos de rencor.
Los chicos que
la sostenían, el los saco volando con tan solo tocar su vientre, el que iba a
golpearle termino con una patada y una barrida dolorosa al suelo. Todo eso, el
lo izo por ella.
-Hackett…-susurro
cuando lo miro flaquear hasta al grado de hincarse en el suelo tomándose os
brazos encogiendo su cuello era la primera vez que le escuchaba gritar-Por
que…dios-
Corrió a verlo
estaba sufriendo mucho, era por su culpa, si el le dijo que no podía intervenir
en el mundo de los vivos, peor lo izo por que ella estaba en problemas por que
su orgullo y odio no le permitió llama a nadie mas.
Sentía que era
la segunda vez que sufría por su culpa. Todo era por ella, el solo quería
cumplirle un deseo y ella no avanzaba por ella misma, que egoísta.
-Alyer-lo llamo
pero como era de esperar el no izo caso, gruño se levanto a todo correr dejando
a Hackett descansar-¡Que esperes con un demonio!-Le giro para que le mirara.
El solo zafo su
brazo con brusquedad.
-¡Suéltame!-dijo
mirándola con odio y rencor-Yo no tengo nada que hablar con una asesina-dijo
dándose la vuelta dispuesto a irse. Mientras se limpiaba la sangre del labio.
Los ojos de
Shizu chispearon molestos. Le volvió a girar pero esta vez giro su rostro con
una tremenda bofetada de puro coraje.
-Aun que no
quieras me vas a escuchar-Apretó los puños-Te crees el único que tiene derecho
a odiar, quien te da ese derecho. Yo te odio tanto o mas como me odio a mi
misma, te crees que no me culpo por lo de Bianca. Te crees que necesito de ti.
No métete en la cabeza no necesito a un entupido recordándomelo cada vez que le
venga en gano. Yo me basto sola-
-¡No es
suficiente!-Le volvió a gritar-Tu mas que nadie merece ahogarse, sufrir, llorar
que te digan la escoria que eres-le miro soltándose la mejilla se olvido del
dolor-¡Tu eres la que debió morir!-sentencio.
Shizu se quedo
helada, pero acabo riendo mientras sus ojos se pañaban de lagrimas.
-De verdad que
ere patético, de verdad eres idiota-dijo riendo y llorando encarándole-Te crees
muy listo, crees que no lo se. Que yo debí morir, el coche para empezar me iba
a arrollar a mi-se señalo-Piensas que no aria cualquier cosa, cualquiera para
que hubiera sido yo…si mírame incluso ahora estoy hablando contigo-dijo como un
hecho solo obvio para ella.
El la miro negó
y gruño.
-No es suficiente-Dijo
con dolor y desesperación-Eso no ara que regrese, eso o ara que la vuelva a
tener entre mis brazos-La volvió a mirar-Eso no borra lo que hiciste ese día,
no lo borra. Ni esas buenas intenciones-
-Por eso ya te
lo dije, eres un idiota-dijo aun llorando sacando algo de su bolsillo-Yo te
odiaba demasiado, apareciste de repente y en pocos días te ganaste su corazón,
me la quitaste-le acuso.
-Pero eso no…-
-Déjame
terminar-le corto-Me robaste su tiempo, su cariño, ella no paraba de hablar de
ti, de lo maravilloso que eras y de lo mucho que le gustabas-el estuvo a punto
de volverle a interrumpiré pero ella no lo permitió-Pero no era así, yo lo
sabia muy en el fondo pero no quería aceptar que ella seguían siendo mi amiga,
mi mejor amiga, borre sus momentos conmigo los que me ayudaba para estudiar,
sus sonrisas para mi, yo por mi odio puse una sonrisa que era para ti cuando en
realidad siempre fue para mi. Yo lo se ahora, que debía alegrarme que ella
fuera feliz-
-Espera
tu…-volvió a intentar hablar pero ella volvió a cortarlo.
-Toma esto-Le
dio el guardapelo de corazón con sus iniciales-Ella estaría muy triste de lo
que te convertiste mas cuando ella iba a regalarte eso con mucha ilusión-abrió
el guardapelo-La conocí muy bien ella debe estar llorando, estas manchado de
sangre, fumas te metes en líos, no eres el chico dulce atento y educado que
ella menciono. Su príncipe de ojos dorados-Abrió el corazón para que mirara
esas fotos instantáneas que se habían tomado juntos.
-¿Por que me lo
das ahora?-dijo afectado al grado de casi llorar-¿Por que?-
-No lo
captas-dijo rascándose la cabeza secadote las lagrimas-Yo te odiaba, no quería
darte lo ultimo que tenia de ella, lo ultimo que me mostró con ilusión a pesar
de que no era para mi-suspiro sonriendo un poco-Sabes ella no le hubiera
gustado verte así, ella amaba al maravilloso Alyer, y ten por seguro que quería
que siguieras siendo el mismo-se dio la vuelta pero giro la mirada-Disfruta la
vida seria lo único que ella te pediría.
Se dio la
vuelta dispuesta a marcharse creyendo a ver hecho todo lo que debía.
El se quedo
quieto no iba a decir nada mas pero un tintineo en su bolso le izo recapacitar
mas al sentir algo propio en su mano.
-Espera-dijo
alcanzándola a trote limpio poniendo algo en su mano-Tu para ella fuiste su
mejor amiga, hablaba mucho de ti como es de esperar que una amiga como Bianca
seria-dijo-Ella iba a dártelo en su aniversario pero la ultima vez que estuvo
en mi piso lo olvido-suspiro-Ella te quería no veo por que yo debería odiarte,
esta mal mancharía su memoria y su forma de ser-se aparto-Yo también me sentí
celoso y no iba a dártelo, pero ya no ay celos menos si yo tengo esto-se
marcho.
-Gracias…-dijo
ella mirando la orquídea de plata que era para ti-Definitivamente escogí a un
buen novio-sonrió por primera vez para él.
-Definitivamente
ella escogió una mejor amiga estupenda- Sonrió también.
Camino
tranquilamente por todo el camino a casa después de dejar a esa chica entro a
su departamento pero no fue directo a ese cuarto, no fue a darse una ducha.
Tiro la basura limpia
supuso, todo lo echado a perder incluso las cajetillas de cigarro y las latas
de cerveza hasta acabar fue a ese cuarto.
-Hola perdona
que llegue tarde-sonrió hincándose frente a ella-Sabes tu amiga parece que
olvido darme algo-enseño el guardapelo antes de ponérselo-Sabes yo lo único que
quería era verte sonreír. Pero realmente yo vivo para verte sonreír - sonrió como
hacía tiempo no lo hacía-Desde hoy caminare y vendré aquí para que me sonrías.
Espero que me aceptes-
Beso su foto y
se quedo sentado ahí toda la noche haciéndole nuevas promesas, el caminaría para
ella para algún día ganarse de verdad estar
con ella.
Porque después de
todo estaba hecha para verla sonreír todos los días.


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