Capitulo 10: El precio del deseo.
Para coda cosa se debe pagar un precio, no importa si te das
cuenta de ello o lo haces, incluso el estar vivo puede perjudicar una persona,
eso es algo natural, no lo controla nadie.
Pero ay veces que cuando el precio de lo que queremos sale a la
luz que nos toma y cuesta mucho aceptarlo, mas si es decir adiós, mas si es
para perder algo y tener otra cosa.
Más cuando ambas cosas te importan demasiado. Pero como tienes
dos deseos cuando el uno obstruye u obstaculiza al otro.
Uno siempre quiere mantener todo lo que desea.
Después de perdonarse entre ambos las cosas deberían avanzar
pero en ese momento a Shizu le daba muy igual si había o no cumplido con Alyer,
por que tan solo tener la orquídea de plata de su amiga se giro buscando a su
acompañante.
Y al encontrarle estaba aun en el suelo parecía aun estar
sufriendo un poco, así que sin siquiera pensarlo corrió hasta el.
-¿Hackett, estas bien…?-Con la preocupación palpando sus ojos
mientras le ayudaba a levantar sin darle importancia de que la vieran o la
tacharan de loca ella lo sostendría.
-Estoy bien…al no tener un cuerpo realmente físico-suspiro y sonrió-El
dolor ya no es importante.
Los ojos de Shizu chispearon al instante.
-¡Debería!-le amonesto bajando la mirada un poco avergonzada
pero temerosa de esas palabras-No es bueno sufrir, nadie merece hacerlo-dijo, a
pesar que apenas unas semanas ella se cargaba todo el sufrimiento posible sobre
sus hombros.
Hackett resoplo aquello no iba por el camino que debía ir.
-Shizu, no te olvides de que estoy muerto-le recordó con un tono
frió y bastante seco que podría calarle a cualquiera-No deberías olvidarlo.
Los ojos de la morena se pusieron tristes de tan solo reconocer
aquello evidente.
-Lo se pero aun así, no me gusta verte sufrir, parecía que te dolía
demasiado-voltio el rostro tanto para encararle-No me gusta-susurro cada vez
mas cercas-No me gusto-dijo y si darse cuenta estuvo tan cerca como para que
sus labios se unieran pero en el ultimo momento Hackett se separo.
-Ya no importa…ya no importara-aseguro tomando un poco de
distancia-Ya paso…descuida-
Shizu sintió por primera vez un hueco de rechazo inmenso sobre
su pecho que le izo dar unos cuantos pasos mas para alejarse de el.
-Entonces no se para que me ayudaste, para que interviniste-Empezó
a decir algo molesta-No tenias que haber intervenido, no debáis y lo sabes-le recordó.
-Crees que necesito que me digas lo que podía o no hacer-suspiro
también parecía molesto-Simplemente no quería que te hicieran daño, menos de la
forma que ellos querían-Su pecho bombeaba de furia de tan solo recordar pero ni
el había entendido del todo por que intervenido.
-Es que no entiendes que a mi no me gusto-le especto aun
molesta-Que te castigaran por mi culpa, no me gusto-dijo y de pronto le
abrazo-Aun que estés muerto, ya no quiero que sufras…ya no-dijo sin alientos
sin fuerzas. Completamente triste.
El ángel solo suspiro algo derrotado por aquello.
-Lo se…-reconoció en eso-Pero ya pasara, todo va a acabar-dijo
algo extraño, mas por que quizás iba a ganarse algunos odios extras-Ya mañana conseguirás
tu deseo-beso su frente con cariño-Vuelve a casa-le animo de nuevo con sus
palmaditas para que caminara.
Shizu izo lo que el le dijo pero realmente caminaba casi como
otro espiritu casi como el.
Le rechazo, la estaba rechazando y quizás conocía la razón, pues
solo tenia que pensar en unos labios que no emitían calor, ni respiración alguna
ni siquiera una palpitación, como la inexistente en su pecho por la falta de su
corazón. Pero aun así con todos esos faltantes ella de verdad quería besarlo, era
la primera vez que quería besar a alguien, experimentar lo que era un primer
beso pero el no quería.
Aun que en el fondo quería convencerse de que había alguna razón
mas allá de que ella no le gustara, o que realmente le pareciera asquerosa.
Ella aun podía abogar a un hecho que era la primera vez que quería ver.
Si el se iba a marchar, no iba a verlo mas, no estaría como
ahora caminando a su lado, no la llamaría tonta, no le daría una palmadita para
que caminara, no le diría buen trabajo nunca mas. El era algo inalcanzable para
ella, algo que jamás podría rozar.
Cuando a volver a casa todo era un silencio pues a pesar de
querer borrar y no borrar sus palabras de su boca, el había dicho claro y
fuerte que mañana se concedería su deseo que ese era su ultimo día para estar
juntos y eso ardía, que solo pensar que seria la ultima noche.
-Duerme conmigo-volvió a pedirle, lo había hecho antes y lo
hacia ahora a pesar de que el dijo que solo aceptaría la pasada, quizás la volverían
a rechazar.
Hackett la observo tras esos ojos rojos, no hubo risas ni parlamentos
solo suspiro y la atrajo con el a la cama sin decir nada mas. La estrecho entre
sus brazos y la izo dormir.
A diferencia de la pasada noche donde ella apenas recordaba todo
lo que vio, todo lo que realmente sabia de el; ahora se enfrentaba a un lugar
calido, a pesar de no haber signos de vida esa noche todo fue mas calido.
Pero incluso cuando la noche y los sueños son agradables todo
puede culminar en un simple suspiro y al abrir los ojos nada será igual al
ayer.
Y así era cuando abrió los ojos ella era la única en la cama
pero ni siquiera a buscarlo por la habitación, en la ventana el ahí no estaba
sentado, no había nadie o nada en ese cuarto solo ella…nada mas ella como era
antes.
Aun que no lo vio se apresuro a la ventana y encontró un mensaje
oculto tilitiando a la vista.
<<Te espero a las 12 en el cruce peatonal de aquella vez.
El deseo puede ser cumplido ahora>>
Los ojos de alegría brillaron pero pronto también se apagaron,
aquello pasaría esa noche pero no podía estar totalmente feliz, ni mucho menos
totalmente triste.
Intento hacer su rutina, escuela, restaurante. Aun que no se mentiría
a ella misma de vuelta a casa tomo la ruta de ese cruce a pesar de que ya no
necesitaba tomarla, pero incluso ese desvió no le dio la tranquilidad ya que ahí
no estaba el. Tendría que esperar a la hora indicada tal vez.
La impaciencia era palpante era la primera vez que no estaba con
el, después de casi un mes de caminar junto de platicar en secreto, que lámpara
sus lagrimas o de que besara su frente. Todo aquello se volvería recuerdos y
solo eso.
La noche apareció la noche era hermosa, estrellada y una enorme
luna llena de un tenue naranja le acompañaba pero lo que mas le izo sonreír en
las campanas de las 12 de la noche fue ver los ojos rojos y el pelo plateada
esperarle.
-¡Hackett!-grito entusiasta casi echándose sobre el pero de
pronto alguien corto su paso y el tiempo se detuvo.
Otro ángel pero este era diferente sus alas no parecían estar
rotas como las de Hackett, y además eran pulcras y de un color tan blanco que
brillaba de tan solo verlas.
-Así que ella es tu elegida Tanabe Shizu-dijo con una voz
indiferente seca como si Hackett fuera muy poca cosa como para ser amable.
-Si ella es Shizu-contesto el ángel de alas negras sin parecer inmutado
o molesto con el, a pesar de que el estaba siendo despectivo sin razón
aparente-A cumplido su tarea así que se puede conceder su deseo-
-¡No!-grito de pronto sorprendiéndolos, y sorprendiéndose a ella
misma-Yo…este ¡Aun no acabo! Todavía me quedan dos fotos-dijo con una sonrisa-Así
que aun no se acaba ¿No es así?-
-Realmente eso crees-la sonrisa de Hackett se habia dibujado
como si hubiera hecho ella una broma-Es verdad aun restaban dos fotos, pero con
que se aclare una bastara, eso tengo entendido-dijo pasándole una de las fotos
para que la tocara.
-Pero no tengo tiempo-quería rogar por mas tiempo, aun que se moría
por ver a su amiga, ella tampoco quería decirle adiós a su ángel pero tan solo
voltear su rostro a la foto esta se aclaro como un espejo pues a quien fue a
encontrar fue a ella misma-Que…yo debía ser curada-pregunto sorprendida viendo
aparecer una ultima marca dorada en su muñeca.
-Eras la mas importante después de todo-volvió a sonreírle-Ahora
se puede conceder tu deseo-
Hackett retrocedió hasta donde los rayos de la luna le
alcanzaran por completo, pero eso no fue lo que le izo sentirse extraña fue ver
al ángel blanco acercarse a el.
-Estas listo Hackett-dijo colocando su mano sobre su cabeza con
una extraña aura peligrosa.
El cuerpo de la morena se movió por si solo se interpuso para
empujarle hacia atrás con miedo de pronto, demasiado que el le tocara.
-¿Listo para que?-no entendía a que se refería, que iba a
hacerle a Hackett.
-No le as contado-pareció amonestar el ángel blanco de cabello
rubio.
-Si se lo contaba no iba a aceptar-intento excusarse.
Los ojos negros de la morena se abrieron asustados.
-Yo no iba a aceptar que cosa…dime Hackett que se supone que debía
aceptar-demando enseguida.
-Puede que no fuera totalmente sincero contigo…-la atrajo para sonreírle
con menos fuerza-Tienes que saber una cosa importante-dijo para acercarse y
besar su frente cuando un pequeño brillo apareció con uno de sus recuerdos mas
protegidos.
<<En un lugar totalmente blanco, tan blanco como una
fuerte luz golpeándote el rostro pero no era para nada dolorosa, ni mucho menos
molestaba demasiado.
Era calida como los brazos de una persona muy cercando recibiéndote
pero realmente algo no iba bien en esa pinta de lugar ideal para descansar.
Alguien estaba sentado parecía cansado con la mirada perdida e
incluso en su mano había algo que no podía definirse hasta que se extinguió por
completo cuando algo resonó en las paredes.
-Hackett-Se escucho un llamado de una voz divina, pero sin
figura que hacia parecer a las paredes hablar-Como castigo a tu pecado, tu alma
no puede pertenecer a ningún lugar. Más sin embargo puede que aun tengas una
tarea que cumplir-
-Una tarea-los ojos perdidos que no miraban a ningún lado
simplemente estaba ahí-No basta con estar muerto-
-En tu caso no. Ya que as desafiado los designios de la muerte-pareció
sentenciar pero no era una voz molesta era benévola y comprensiva-Es un grabe
pecado-
-Y que importa, si aun sigo existiendo. Que importa-Dijo
desesperado mientras miraba enrojecer sus marcas de suicidio.
-He hecho una buena elección-pareció reír contento-Entonces
¿Quieres desaparecer? Por que puedo concederos si aceptas la tarea-
El entusiasmo del chico pareció brotar ante aquella oportunidad.
-Enserio, puedo desaparecer-pregunto algo consternado-¿Que tengo
que hacer? ¿No existiré de ninguna forma?-pregunto bastante contento al
parecer.
-Claro no existirás de ninguna forma, toda la existencia de
Hackett…-pareció una pausa de pronto-Se ira, no abra reencarnaciones tu alma no
existirá será como si nunca hubiera existido, no vagaras ni esperaras a ningún juicio-
-Pues entonces dime que hacer-
-Bueno me gusta ver ese animo-dijo riendo ante una actitud
infantil e inconciente-Bueno tendrás que elegir-dijo mientras un montón de
perlas o globos aparecían alrededor de Hackett-Escoge una de estas almas, todas
son de una persona que dio su vida por otro. Eso es justo dar una vida que no
fue valorada por otra que fue abandonada por cariño-
El chico pareció mirar cada una con determinación aun apretando
algo entre sus dedos.
-A cambio de revivir esa alma tomare la tulla como pago…es un
trato justo no-la voz parecía mas animada-Que me dices aceptas-
-Claro que acepto, si mi alma desaparece por otra como usted
dice que vale mas la pena, entonces esta bien-dijo hasta parar en un de los
globos-La escojo a ella-dijo simplemente.
-Entonces tenemos un trato-dijo y las alas negras medio rotas y
unas fotos fueron a parar a ese pelo plateado y ojos rojos-Tienes que hacer que
la persona cure a todos a su alrededor y al final a ella misma mientras avanza,
si lo logras obtendrás tu deseo de desaparecer-
-Entendido…además seguro que ella estará mas contenta con una
amiga-. >>
-Eso fue lo que no te conté-dijo al separarse y mirarla a la
cara y ver que había lagrimas saliendo de su rostro.
-Como…por que no me lo dijiste-Golpeo su pecho-¿Por que?
-Por que no ibas a aceptarlo-no izó amago de defenderse-Shizu no
hubiera aceptado, por que tiene un bello corazón lo se-dijo muy seguro.
-No es verdad…no lo es. ¡Cual bello corazón!-Le dijo furiosa
molesta aun golpeando su pecho-He odiado, le grite a mi amiga, hice a muchas
personas infelices por mi propia inseguridad…de que bello corazón me hablas.
Hackett eso no existe-
-Claro que si, si no estarías llorando por mí-dijo quieto.
-Lloro por que me usastes…por que…por que-se quedo sin aliento
sin palabras…que mas, que era lo demás.
Tan caro debía pagar su deseo, tanto debía pagar, debía dar el
alma de alguien por el de su amiga.
Quizás lo hubiera hecho antes de mil formas con mil personas,
pero no con Hackett, no quería entregar el alma de el, no.
No quería pagar ese precio.
El precio de su deseo.
Era perder a alguien que se volvió importante por alguien que ya
había sido importante.


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