Capitulo 11: El regreso del sol la partida de las alas.
Las
palabras se las llevaría el viento, las verdades o mentiras quizás ya no
importarían.
Todo
llega a su final.
-Es
verdad yo te utilicé-dijo la voz tranquila de Hackett-Yo solo deseaba
desaparecer que mas importaba o que tuviera que hacer. Pero fui sincero estoy
dispuesto a dar mi alma por la de cualquier otra-
-Pero
no es justo…no lo es yo no quiero que desaparezcas, ¡No!-apretó fuertemente su
chaqueta.
-Lo
siento…-susurro con una sonrisa melancólica.
-¡No
me basta!-lo encaro con sus ojos cubiertos de lagrimas suplicantes-Tienes que
quedarte…tienes que dejar que te lo eche en cara, tienes que quedarte para
estar a mano-dijo pero al levantar la miraba noto como el cuello de Hackett
estaba atravesado con la mirada del ángel blanco detrás de él.
-Lo
siento no será posible-seguía sonriendo aun que esa vara salía de su cuello, el
seguía sonriendo-Me dio gusto conocerte y concederte a ti tu deseo-
-No
espera…no-rogo intentando retenerlo-No puedes irte, no debes dejar que me enoje
contigo que no te hable y después irte a buscar para perdonarte-
Miro
como poco a poco se desvanecía una pluma a la vez, todas eran plumas volando su
cuerpo casi no estaba solo sus manos y sus ojos rojos mirándola.
-Lo
siento-dijo mientras se desvanecía-Ah es cierto otra cosita-se acerco a su oído
beso su mejilla y seco una de sus lagrimas-Gracias por la vainilla-dijo antes
de que desapareciera por completo en esa lluvia de plumas negras que iban al
cielo.
-Que…no-alargo
la mano pero solo logro obtener una pluma solo eso-¡HACKETT!-
Grito intentando alcanzarlo pero ya no estaba solo estaba ese ángel
blanco que le había hecho aquello. Los puños se apretaron con furia iba a darle
una lección, iba a enseñarle lo que había hecho a su querido compañero.
No a Hackett, el chico que a ella le gustaba el que amaba y ni siquiera
pudo decírselo, dio un paso feroz hacia el pero de pronto todo pareció
retroceder a su costado.
-Deseo concedido-fue lo que alzando a escuchar de esos labios mientras
las alas blancas lo radiaban y desaparecía.
Todo se había acabado ni siquiera pudo defender la memoria de él no pudo
siquiera decirle adiós, no pudo reparar nada. Jamás lo volvería a ver.
El tiempo pasaba hacia atrás como caminar de espaldas, incluso el tiempo
del reloj todo pero que importaba mirar como todo descendía en picada hacia
atrás. Hasta que tuvo un inesperada detención de golpe que sentiría como
golpearse contra el suelo.
El
cabello rubio apareció ondeándose hacia atrás parecía sorprendida su rostro
estaba horrorizada al borde de las lagrimas cuando abrió sus labios.
-No…Shizu,
yo-dijo sintiéndose aturdida no sabía cómo reparar eso-…lo siento, deja decirle
a Alyer que lo lamento que no podemos salir el sábado-completo la frase la que
ella no quiso escuchar gritarle con rencor-Lo siento, perdón no me odies-rogo
echándose a llorar.
-Bianca…-fue
lo primero que susurro al verla, lo demás esa vieja discusión no le
importaba-Bianca-se apalanco de inmediato a ella, si había una latido estaba
cálida y respiraba, estaba respirando-Bianca lo siento, perdón discúlpale-rogo
haciendo que ambas se hincaron en el suelo.
-¿Qué? pero yo fui la que olvide nuestro aniversario-la apretó con
fuerzas-Lo lamento de verdad-
-No, yo no debí enojarme tanto-la miro seriamente-Yo entiendo tu quieres
a Alyer no olvidaste nuestra cita apropósito, tu eres incapaz de hacerlo menos apropósito-seco
sus lagrimas-Eres mi mejor amiga y te conozco nunca haces cosas para herir a
los demás-
-Pero que dices, mira lo que acabo de acerté a ti-dijo con las mejillas
casi a colorar-Yo no quiero que…
Fue callada con otro abrazo con fuerza y añoranza, cuanto la había
echado de menos; su voz, una sonrisa y abrazarla así de fuerte, sentirla a su
lado era maravillosa una sensación única.
-No me importa, con tu disculpa me basta-afirmo tan cubierta de lagrimas
como ella en la banqueta había cientos de gentes mirándoles hablando y
susurrando de ella, muestra clara de que no era la única que la miraba y estaba
tan feliz.
-Aun así, debería llamar a Alyer-dijo preocupada pero su cel. Fue
apagado y guardado.
-No es necesario, descuida-le revolvió el flequillo-Estas aquí después
de todo-musito sin entendimiento.
Bianca la miro algo preocupada hablaba como si no estuviera ahí desde
hace años y se habían visto toda la semana.
-Estas bien, te sientes bien-pregunto preocupada mas al ver que sonreía
pero su rostro volvía a entristecer.
-No va a volver-dijo dolorosamente cuando mas obvio era el hecho de que
Hackett no iba a volver-Se fue y me dejo-se recargo en ella.
-Pe-pero quien-trato de secar sus ojos pero estos no paraban de
humedecerse-Ya Shizu que pasa, de quien hablas-pregunto algo desesperada por no
saber qué hacer.
-De alguien que se fue sin que pudiera despedirle, ni me dejo hacer nada
por el, aun que fuera una cosa, solo quería hacer una cosa para demostrarle lo
que me importaba-dijo arrepentida.
Bianca no entendía de quien hablaba solo que parecía sufrir y que le
dolía mucho, alguien la dejo, y estaba tan destrozada como para llorar de esa
manera, jamás la había visto tan rota como cuando su padre murió.
-Está bien, estoy segura que él lo sabía, eres muy fácil de leer-dijo
suspirando limpiando su rostro-El debe saberlo, donde allá ido el sabia que le
querías-le aseguro ayudándola a levantar-Anda volvamos a casa-
Shizu estaba perdida y quizás lo estaría sin ella, después de todo ella
también le daba su empujoncito sus palmaditas y su ánimo de; Sigue avanzando,
pero tan pronto la vio dirigirse a la calle la retuvo sobre la banqueta con el
pulso acelerado.
-Vamos por aquí-dijo tirando de ella y caminando por la banqueta hasta
el puente peatonal solo quería alejarla de las calles, no quería arriesgarse
aun que habían cambiado la historia.
Bianca no dijo nada simplemente se dejo arrastras hasta el restaurante
pero sus ojos se abrieron al ver a alguien de mas.
-¡Bianca!-dijo parecía aliviado y la abrazaba con fuerza como si hacía
años no a viera-Dios santo porque as apagado el móvil-le reclamo parecía agitado
su corazón bombeaba como loco.
-Lo lamento es que pasaron muchas cosas y…dios que les pasa a los
dos-dijo algo angustiada era extraño.
-Yo pues…-Alyer pareció rezongar-Eres mi novia y me angustia. Además
todo el día me quede con un mal sabor de boca con tu despedida de hoy-dijo aun
sintiendo una aprensión en el pecho era extraño.
-Tranquila Bianca, es que es sobre protector-sonrió aun que aun sus ojos
estaban rojos al menos ella podía ser feliz-Seguro que dejo su trabajo solo
para venir a buscarte-
-Quien te da esas suposiciones…-dijo desviando la mirada algo sonrojada
por que acertara en su suposición.
Bianca no pudo evitar reír, pero callo de inmediato aun había algo que
hacer.
-Es cierto-dijo recordando-No habías dicho que trabajarías extra-sonrió
y después recordó-Lo siento no podemos tener nuestra sita este sábado-
-Bianca dije que no…-iba a reclamarle pero Bianca la miro muy
seriamente.
-Claro que es necesario-dijo avergonzada mirando a Alyer-El sábado es mi
aniversario con Shizu, me pusiste tan nerviosa que lo he olvidado de golpe y me
siento mal por que la hice, no debí emocionarme además parece que ahora me
necesita mas por que alguien la dejo. No la dejare llorando sola-sonrió a
Alyer-Lo siento.
Shizu estaba cada vez mas sorprendida pero no por como su amiga después
de a ver regresado, sin saberlo, de la muerte seguía siendo la dulce y amable
chica que conoció y ella había sido una tonta de primera; Así que…
-No importa-dijo abrazando a su amiga por la espalda-Son novios y se
quieren mucho, así que por que no ibas a querer pasar tiempo con el-sonrio aun
con los ojos rojos.
Alyer fue el mas sorprendido de los dos aun que Bianca parecía sonreír
pero, el no podía creer semejante cambio. Se estaba poniendo de su lado o algo así.
-Ay pues no ay remedio-suspiro derrotado aparente-No aremos que Bianca
se sienta bien si sale conmigo ese día-le dio un golpecito en la frente a
Shizu-Tu no me la soltabas no vallas aventándomela como si ya no la
quisieras-dijo abiertamente-Por que no vamos los tres, después de todo tengo un
boleto extra-
Bianca salto contenta.
-Eres increíble Alyer-dijo abrazándolo y después a Shizu-Tengamos una
cita de amigos-Murmuro muy contenta.
De nuevo la sorpresa e incluso Alyer parecía dócil, bueno la verdad ya
no tenia el sentimiento de odio o coraje hacia el, claro lo vigilaría solo por
si hacia llorar a su amiga, pero fuera de eso podía aceptarlo.
-De acuerdo ustedes ganan-intento animarse y sonrió-Espérenme un
segundito, no te vallas-dijo señalando a Alyer corriendo a toda prisa a su habitación.
Alyer resoplo extrañado de su comportamiento, algo no iba bien seguro.
-¿Le rompieron el corazón…?-pregunto Alyer mirando a Bianca y sonriendo
su pecho parecía mas contento de lo normal pero bueno era su novia claro que al
verla iba a ponerse contento.
-No se, creo-dijo preocupada al verla subir-Esta noche me quedare aquí-lo
miro-No tienes problemas verdad-
-Para nada, después de todo debo volver al trabajo seguro que me darán
carga extra por correr así-sonrió para ella-Tu cuídala si-la animo.
Bianca sonrió y ambos guardaron silencio cuando Shizu apareció se notaba
que había vuelto a llorar pero alargo su mano hacia el moreno.
-Esto es de parte de Bianca-dijo sonriendo a su amiga que se había puesto
roja como un tomate-La descuidada lo olvido en mi cuarto el otro día-
-Shizu, pero que-murmuro casi queriendo robar el colgante pero era tarde
Alyer lo tenia.
-Pero que cosita es-dijo divertido a ver a su novia tan apurada y al
abrirlo perdió el aire y rió contento-Valla así que ahí terminaron las fotos instantáneas
de la vez pasada-
-Yo…yo es que-perdió todo lo que le iba a decir al dárselo ¿Por que?
Shizu suspiro podría ayudarlos a ser menos vergonzosos quizás.
-Ella dijo que te lo daría como muestra de su noviazgo así que te advierto
si lo pierdes te las veras con migo-se señalo con orgullo.
-Ah con que eso era-dijo colocándose el guardapelo y atrayéndola de
inmediato para besar su frente-Entonces lo usare si no te molesta-sonrió como
un tonto enamorado.
-…Por favor-pidió aun cohibidamente-Gracias al cielo te gusto-fue
apartara de el de pronto.
-Nada de caramelos frente a los pobres-dijo Shizu-Sabes es una cabecita
despistada no me extrañaría que olvidara algo mas en el piso de otra persona-contó
Bianca frunció el ceño.
-¡Claro que no! Yo no…-se quedo callara recordando lo del piso de su
novio poniéndose roja por la pena y por recordar ese momento acalorado-Alyer
recuerdas lo que te mostré la vez pasada-intento parecer calmada y mantener el
secreto-Creo que callo bajo el sofá-
El moreno la miro avergonzada y recordaba ese día y el también se ponía
colorado pero recordó la orquídea de plata así que intento no delatarla.
-Ah si los pendientes que te compraste-sonrió-Los encontré el otro día
pero no he podido traértelos, pero los traeré mañana-aseguro con una gran sonrisa
cuando su teléfono sonó con una alarma-Debo correr mi jefe me cortara la
cabeza-
Se despidió de su novia con un beso en los labios y de su amiga con uno
en la mejilla antes de desaparecer corriendo.
-Si que corre-sonrió y volvió a abrazar a Bianca-Hey vez te digo pierdes
todo-dijo haciéndose la desentendida. Claro ella aun no conocía ese regalo
supuestamente-Te quedaras…
-Claro se que aun que estés sonriendo quieres llorar-le revolvió el
pelo-Para eso somos amigas no-
-Bianca…-volvió a abrazarla con fuerza antes de llevarla a su cuarto.
Llamaron a su casa y después se encerraron en el cuarto donde lo único
que izo fue llorar en el regazo de su amiga, quien le peinaba el cabello con
cariño intentando que se desahogara y así pudiera levantar cabeza.
-Así que lo conociste en la calle-dijo Bianca de pronto aun teniéndola
en su costado.
-Si…fue raro yo no hablo con desconocidos ya sabes-suspiro triste-Le
gustaba estar sentado y mirar la luna-desvió la mirada a la ventana las
cortinas ondeaban quedamente y la luna brillaba en el cielo-Ya nunca veré su
espalda y su cabello largo…nunca-se le volvieron a humedecer los ojos.
-Tranquila yo…quizás regrese-dijo apurada nunca la había visto mal y menos
por un chico ella los evitaba desde hacia mucho.
-Puede ser-soltó para intentar calmarse no podía decirle toda la verdad
a su amiga, no por que la tachara de loca si no que si le creía cargaría con un
peso que ella toma para si- Solo espero que consiga lo que quería…ser feliz-
-Tal vez-la volvió a atraer-No te rindas si, encontraras a esa persona
para ti, ay una para cada uno, solo debes esperar a conocerlo-sonrió con
cariño.
-No se, por el momento el es el único para mi-dijo simplemente encogiéndose
de hombros acurrucándose en ella para quedarse dormidas una abrazada a la otra.
Como contar que esas plumas que tocaron el cielo nunca iban a volver,
como contar lo que sintió alguna vez por una persona muerta, como contar el
dolor de su partida el de su vida destrozada.
El sol brillaba y amaba ese sol con todo su corazón, su sonrisa su
fuerza, sus muestras de cariño incluso sentirla a su lado era maravilloso,
calido de verdad, su rinconcito para ella. El de una amiga sincera.
Pero aun así pesaba que para que volviera el sol debían partir las alas.
Descendían al cielo para llevarse a la luna y apareciera el sol
Esas alas negras, siempre se verían así: como el ángel negro de ojos
rojos y cabello plateado jamás volvería, pero le había dado las gracias. El de
verdad le agradeció ser única en verdad.
Y si ella no iba a volver amar estaba bien.
No había chico ahí fuera que se le comparara, no había sonrisa como la
de el, ni ojos iguales.
Para ella Hackett seria el único
chico de su vida, así de sencillo.
Las alas negras serian su único amor uno de verdad y sincero.
Viviría por los dos.
Caminaría al futuro por los dos.
Sonreiría para los dos.
Y lo recordaría para ella misma.
Adiós a sus alas negras. Hola a su querido sol.
Dos cosas que quiere de todo corazón.


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