lunes, 29 de abril de 2013

El Deseo Detrás De Un Adiós Cap. 11



Capitulo 11: El regreso del sol la partida de las alas.

Las palabras se las llevaría el viento, las verdades o mentiras quizás ya no importarían.


Todo llega a su final.

-Es verdad yo te utilicé-dijo la voz tranquila de Hackett-Yo solo deseaba desaparecer que mas importaba o que tuviera que hacer. Pero fui sincero estoy dispuesto a dar mi alma por la de cualquier otra-

-Pero no es justo…no lo es yo no quiero que desaparezcas, ¡No!-apretó fuertemente su chaqueta.

-Lo siento…-susurro con una sonrisa melancólica.

-¡No me basta!-lo encaro con sus ojos cubiertos de lagrimas suplicantes-Tienes que quedarte…tienes que dejar que te lo eche en cara, tienes que quedarte para estar a mano-dijo pero al levantar la miraba noto como el cuello de Hackett estaba atravesado con la mirada del ángel blanco detrás de él.

-Lo siento no será posible-seguía sonriendo aun que esa vara salía de su cuello, el seguía sonriendo-Me dio gusto conocerte y concederte a ti tu deseo-

-No espera…no-rogo intentando retenerlo-No puedes irte, no debes dejar que me enoje contigo que no te hable y después irte a buscar para perdonarte-

Miro como poco a poco se desvanecía una pluma a la vez, todas eran plumas volando su cuerpo casi no estaba solo sus manos y sus ojos rojos mirándola.

-Lo siento-dijo mientras se desvanecía-Ah es cierto otra cosita-se acerco a su oído beso su mejilla y seco una de sus lagrimas-Gracias por la vainilla-dijo antes de que desapareciera por completo en esa lluvia de plumas negras que iban al cielo.

-Que…no-alargo la mano pero solo logro obtener una pluma solo eso-¡HACKETT!-

Grito intentando alcanzarlo pero ya no estaba solo estaba ese ángel blanco que le había hecho aquello. Los puños se apretaron con furia iba a darle una lección, iba a enseñarle lo que había hecho a su querido compañero.
No a Hackett, el chico que a ella le gustaba el que amaba y ni siquiera pudo decírselo, dio un paso feroz hacia el pero de pronto todo pareció retroceder a su costado.

-Deseo concedido-fue lo que alzando a escuchar de esos labios mientras las alas blancas lo radiaban y desaparecía.

Todo se había acabado ni siquiera pudo defender la memoria de él no pudo siquiera decirle adiós, no pudo reparar nada. Jamás lo volvería a ver.

El tiempo pasaba hacia atrás como caminar de espaldas, incluso el tiempo del reloj todo pero que importaba mirar como todo descendía en picada hacia atrás. Hasta que tuvo un inesperada detención de golpe que sentiría como golpearse contra el suelo.

El cabello rubio apareció ondeándose hacia atrás parecía sorprendida su rostro estaba horrorizada al borde de las lagrimas cuando abrió sus labios.

-No…Shizu, yo-dijo sintiéndose aturdida no sabía cómo reparar eso-…lo siento, deja decirle a Alyer que lo lamento que no podemos salir el sábado-completo la frase la que ella no quiso escuchar gritarle con rencor-Lo siento, perdón no me odies-rogo echándose a llorar.

-Bianca…-fue lo primero que susurro al verla, lo demás esa vieja discusión no le importaba-Bianca-se apalanco de inmediato a ella, si había una latido estaba cálida y respiraba, estaba respirando-Bianca lo siento, perdón discúlpale-rogo haciendo que ambas se hincaron en el suelo.

-¿Qué? pero yo fui la que olvide nuestro aniversario-la apretó con fuerzas-Lo lamento de verdad-

-No, yo no debí enojarme tanto-la miro seriamente-Yo entiendo tu quieres a Alyer no olvidaste nuestra cita apropósito, tu eres incapaz de hacerlo menos apropósito-seco sus lagrimas-Eres mi mejor amiga y te conozco nunca haces cosas para herir a los demás-

-Pero que dices, mira lo que acabo de acerté a ti-dijo con las mejillas casi a colorar-Yo no quiero que…

Fue callada con otro abrazo con fuerza y añoranza, cuanto la había echado de menos; su voz, una sonrisa y abrazarla así de fuerte, sentirla a su lado era maravillosa una sensación única.

-No me importa, con tu disculpa me basta-afirmo tan cubierta de lagrimas como ella en la banqueta había cientos de gentes mirándoles hablando y susurrando de ella, muestra clara de que no era la única que la miraba y estaba tan feliz.

-Aun así, debería llamar a Alyer-dijo preocupada pero su cel. Fue apagado y guardado.

-No es necesario, descuida-le revolvió el flequillo-Estas aquí después de todo-musito sin entendimiento.

Bianca la miro algo preocupada hablaba como si no estuviera ahí desde hace años y se habían visto toda la semana.

-Estas bien, te sientes bien-pregunto preocupada mas al ver que sonreía pero su rostro volvía a entristecer.

-No va a volver-dijo dolorosamente cuando mas obvio era el hecho de que Hackett no iba a volver-Se fue y me dejo-se recargo en ella.

-Pe-pero quien-trato de secar sus ojos pero estos no paraban de humedecerse-Ya Shizu que pasa, de quien hablas-pregunto algo desesperada por no saber qué hacer.

-De alguien que se fue sin que pudiera despedirle, ni me dejo hacer nada por el, aun que fuera una cosa, solo quería hacer una cosa para demostrarle lo que me importaba-dijo arrepentida.

Bianca no entendía de quien hablaba solo que parecía sufrir y que le dolía mucho, alguien la dejo, y estaba tan destrozada como para llorar de esa manera, jamás la había visto tan rota como cuando su padre murió.

-Está bien, estoy segura que él lo sabía, eres muy fácil de leer-dijo suspirando limpiando su rostro-El debe saberlo, donde allá ido el sabia que le querías-le aseguro ayudándola a levantar-Anda volvamos a casa-

Shizu estaba perdida y quizás lo estaría sin ella, después de todo ella también le daba su empujoncito sus palmaditas y su ánimo de; Sigue avanzando, pero tan pronto la vio dirigirse a la calle la retuvo sobre la banqueta con el pulso acelerado.

-Vamos por aquí-dijo tirando de ella y caminando por la banqueta hasta el puente peatonal solo quería alejarla de las calles, no quería arriesgarse aun que habían cambiado la historia.

Bianca no dijo nada simplemente se dejo arrastras hasta el restaurante pero sus ojos se abrieron al ver a alguien de mas.

-¡Bianca!-dijo parecía aliviado y la abrazaba con fuerza como si hacía años no a viera-Dios santo porque as apagado el móvil-le reclamo parecía agitado su corazón bombeaba como loco.

-Lo lamento es que pasaron muchas cosas y…dios que les pasa a los dos-dijo algo angustiada era extraño.

-Yo pues…-Alyer pareció rezongar-Eres mi novia y me angustia. Además todo el día me quede con un mal sabor de boca con tu despedida de hoy-dijo aun sintiendo una aprensión en el pecho era extraño.

-Tranquila Bianca, es que es sobre protector-sonrió aun que aun sus ojos estaban rojos al menos ella podía ser feliz-Seguro que dejo su trabajo solo para venir a buscarte-

-Quien te da esas suposiciones…-dijo desviando la mirada algo sonrojada por que acertara en su suposición.

Bianca no pudo evitar reír, pero callo de inmediato aun había algo que hacer.

-Es cierto-dijo recordando-No habías dicho que trabajarías extra-sonrió y después recordó-Lo siento no podemos tener nuestra sita este sábado-

-Bianca dije que no…-iba a reclamarle pero Bianca la miro muy seriamente.

-Claro que es necesario-dijo avergonzada mirando a Alyer-El sábado es mi aniversario con Shizu, me pusiste tan nerviosa que lo he olvidado de golpe y me siento mal por que la hice, no debí emocionarme además parece que ahora me necesita mas por que alguien la dejo. No la dejare llorando sola-sonrió a Alyer-Lo siento.

Shizu estaba cada vez mas sorprendida pero no por como su amiga después de a ver regresado, sin saberlo, de la muerte seguía siendo la dulce y amable chica que conoció y ella había sido una tonta de primera; Así que…

-No importa-dijo abrazando a su amiga por la espalda-Son novios y se quieren mucho, así que por que no ibas a querer pasar tiempo con el-sonrio aun con los ojos rojos.

Alyer fue el mas sorprendido de los dos aun que Bianca parecía sonreír pero, el no podía creer semejante cambio. Se estaba poniendo de su lado o algo así.

-Ay pues no ay remedio-suspiro derrotado aparente-No aremos que Bianca se sienta bien si sale conmigo ese día-le dio un golpecito en la frente a Shizu-Tu no me la soltabas no vallas aventándomela como si ya no la quisieras-dijo abiertamente-Por que no vamos los tres, después de todo tengo un boleto extra-

Bianca salto contenta.

-Eres increíble Alyer-dijo abrazándolo y después a Shizu-Tengamos una cita de amigos-Murmuro muy contenta.

De nuevo la sorpresa e incluso Alyer parecía dócil, bueno la verdad ya no tenia el sentimiento de odio o coraje hacia el, claro lo vigilaría solo por si hacia llorar a su amiga, pero fuera de eso podía aceptarlo.

-De acuerdo ustedes ganan-intento animarse y sonrió-Espérenme un segundito, no te vallas-dijo señalando a Alyer corriendo a toda prisa a su habitación.

Alyer resoplo extrañado de su comportamiento, algo no iba bien seguro.

-¿Le rompieron el corazón…?-pregunto Alyer mirando a Bianca y sonriendo su pecho parecía mas contento de lo normal pero bueno era su novia claro que al verla iba a ponerse contento.

-No se, creo-dijo preocupada al verla subir-Esta noche me quedare aquí-lo miro-No tienes problemas verdad-

-Para nada, después de todo debo volver al trabajo seguro que me darán carga extra por correr así-sonrió para ella-Tu cuídala si-la animo.

Bianca sonrió y ambos guardaron silencio cuando Shizu apareció se notaba que había vuelto a llorar pero alargo su mano hacia el moreno.

-Esto es de parte de Bianca-dijo sonriendo a su amiga que se había puesto roja como un tomate-La descuidada lo olvido en mi cuarto el otro día-

-Shizu, pero que-murmuro casi queriendo robar el colgante pero era tarde Alyer lo tenia.

-Pero que cosita es-dijo divertido a ver a su novia tan apurada y al abrirlo perdió el aire y rió contento-Valla así que ahí terminaron las fotos instantáneas de la vez pasada-

-Yo…yo es que-perdió todo lo que le iba a decir al dárselo ¿Por que?

Shizu suspiro podría ayudarlos a ser menos vergonzosos quizás.

-Ella dijo que te lo daría como muestra de su noviazgo así que te advierto si lo pierdes te las veras con migo-se señalo con orgullo.

-Ah con que eso era-dijo colocándose el guardapelo y atrayéndola de inmediato para besar su frente-Entonces lo usare si no te molesta-sonrió como un tonto enamorado.

-…Por favor-pidió aun cohibidamente-Gracias al cielo te gusto-fue apartara de el de pronto.

-Nada de caramelos frente a los pobres-dijo Shizu-Sabes es una cabecita despistada no me extrañaría que olvidara algo mas en el piso de otra persona-contó

Bianca frunció el ceño.

-¡Claro que no! Yo no…-se quedo callara recordando lo del piso de su novio poniéndose roja por la pena y por recordar ese momento acalorado-Alyer recuerdas lo que te mostré la vez pasada-intento parecer calmada y mantener el secreto-Creo que callo bajo el sofá-

El moreno la miro avergonzada y recordaba ese día y el también se ponía colorado pero recordó la orquídea de plata así que intento no delatarla.

-Ah si los pendientes que te compraste-sonrió-Los encontré el otro día pero no he podido traértelos, pero los traeré mañana-aseguro con una gran sonrisa cuando su teléfono sonó con una alarma-Debo correr mi jefe me cortara la cabeza-

Se despidió de su novia con un beso en los labios y de su amiga con uno en la mejilla antes de desaparecer corriendo.

-Si que corre-sonrió y volvió a abrazar a Bianca-Hey vez te digo pierdes todo-dijo haciéndose la desentendida. Claro ella aun no conocía ese regalo supuestamente-Te quedaras…

-Claro se que aun que estés sonriendo quieres llorar-le revolvió el pelo-Para eso somos amigas no-
-Bianca…-volvió a abrazarla con fuerza antes de llevarla a su cuarto.

Llamaron a su casa y después se encerraron en el cuarto donde lo único que izo fue llorar en el regazo de su amiga, quien le peinaba el cabello con cariño intentando que se desahogara y así pudiera levantar cabeza.

-Así que lo conociste en la calle-dijo Bianca de pronto aun teniéndola en su costado.

-Si…fue raro yo no hablo con desconocidos ya sabes-suspiro triste-Le gustaba estar sentado y mirar la luna-desvió la mirada a la ventana las cortinas ondeaban quedamente y la luna brillaba en el cielo-Ya nunca veré su espalda y su cabello largo…nunca-se le volvieron a humedecer los ojos.

-Tranquila yo…quizás regrese-dijo apurada nunca la había visto mal y menos por un chico ella los evitaba desde hacia mucho.

-Puede ser-soltó para intentar calmarse no podía decirle toda la verdad a su amiga, no por que la tachara de loca si no que si le creía cargaría con un peso que ella toma para si- Solo espero que consiga lo que quería…ser feliz-

-Tal vez-la volvió a atraer-No te rindas si, encontraras a esa persona para ti, ay una para cada uno, solo debes esperar a conocerlo-sonrió con cariño.

-No se, por el momento el es el único para mi-dijo simplemente encogiéndose de hombros acurrucándose en ella para quedarse dormidas una abrazada a la otra.

Como contar que esas plumas que tocaron el cielo nunca iban a volver, como contar lo que sintió alguna vez por una persona muerta, como contar el dolor de su partida el de su vida destrozada.

El sol brillaba y amaba ese sol con todo su corazón, su sonrisa su fuerza, sus muestras de cariño incluso sentirla a su lado era maravilloso, calido de verdad, su rinconcito para ella. El de una amiga sincera.

Pero aun así pesaba que para que volviera el sol debían partir las alas.

Descendían al cielo para llevarse a la luna y apareciera el sol

Esas alas negras, siempre se verían así: como el ángel negro de ojos rojos y cabello plateado jamás volvería, pero le había dado las gracias. El de verdad le agradeció ser única en verdad.

Y si ella no iba a volver amar estaba bien.

No había chico ahí fuera que se le comparara, no había sonrisa como la de el, ni ojos iguales.

 Para ella Hackett seria el único chico de su vida, así de sencillo.

Las alas negras serian su único amor uno de verdad y sincero.

Viviría por los dos.

Caminaría al futuro por los dos.

Sonreiría para los dos.

Y lo recordaría para ella misma.

Adiós a sus alas negras. Hola a su querido sol.

Dos cosas que quiere de todo corazón.



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