Terminar la primera tarea fue el designio mas sencillo que creyó
poder cumplir pero eso se había vuelto de su alegría por no ser odiada por los
padres de su amiga pero, el propio odio que ella guardaba para si respecto a la
segunda persona que debía ver y curar al parecer.
-Cuantos días crees que te quedan-Se escucho aquella misteriosa
y desorbitante voz de aquel chico de ojos rojos solitarios.
-Tengo exámenes y muchas cosas que hacer, no tengo tiempo para
eso ahora-refunfuño la morena.
-Sabes que no voy a darte mas tiempo, solo un mes, eso es todo
lo que te daré-se cruzo de brazos sentado en la ventana como de costumbre.
-Por que…por que el-dijo con la garganta llena de odio no podía
evitarlo después de todo el fue el que dio su muerte y era como su cómplice en
aquella muerte que tenia culpable y al mismo tiempo ella se consideraba la otra
culpable.
-Por que tengo una foto de el-dijo sacándole la lengua.
Shizu frunció el seño y le lanzo algo aun que obviamente eso le atravesó
y fue a dar a la calle.
-No hablaba de eso-le grito algo furiosa pero acabo
tranquilizarse al ver esa mirada que no era seria ni preocupada al respecto.
-Yo se que no, pero las respuestas no las tengo todas yo-dijo
soltando un resoplido-De acuerdo con el trato tu debes ser capas de curar a
todos los involucrados, para perdonarlos y seguir avanzando como se espera que
hagas-
-Hackett, ¿Tu lo habrías hecho de inmediato?-pregunto estando
algo perdida para ella misma pero es que quería saber mas de el.
La sonrisa de Hackett se torció se rasco la nunca y miro al
cielo como siempre, tal pareciera que no tendría respuesta para ella pero…
-Cuando uno desea algo de verdad, ara cualquier cosa para
obtenerla incluso si esta mal o nadie lo entienda. Si se quiere algo vas por el
eventualmente sea bueno o malo-dijo simplemente sin girar su mirada.
Shizu sintió que el alma se le partía era extraño mas que hablar
con un fantasma y eso ya era mucho su corazón, su pecho todo estaba confundido.
<< ¿Hackett, quien eres? >>
Resonó en su cabeza pero volvió a hacer sus cosas dejándole ahí sentado
mirando hacia fuera hacia el cielo.
Aun que después de esa conversación su deseo se izo mas fuerte
dejo pasar solo dos días mas pero antes de que acabara esa semana averiguo todo
lo que debía saber de el, claro no le fue fácil pero realmente el verdadero
culpable y responsable de que ella estuviera frente ese portón era su ángel de
alas negras.
-Cuanto vas a mirar este portón pregunto el mismo que
recientemente invadía su pensamiento, balanceándose hiendo de adelante a atrás entrando
y descentrando de esa casa por ese portón-No espié el expediente policiaco para
que pases cuatro horas mirando.
-Lo se, lo se por que no te callas-rezongo ella mirándole mal-Es
que no puedo-finalizo algo desinflada.
-No lo sabrás si no lo intentas-de pronto apareció frente a ella
con medio cuerpo desaparecido detrás del portón y su rostro realmente cercano a
el Della, sus mejillas se coloraron en secreto, solo las sentía calientes-Anda
anda-dijo ahora apareciendo a su espalda dándole un empujoncito.
-Yo…esta bien-dijo tragando saliva y carraspeando la garganta…estaba
segura que hacia un momento por leve que fuera había sentido muchas cosas por
el rostro, los labios y esos ojos de su ángel.
Pero tuvo que olvidarse de eso rápidamente mas cuando una
muchacha de servíoslo salio a recibirle.
-Buenas tardes ¿Necesitaba algo?-pregunto con la educación conveniente.
-Ah venia a ver al señor Saavedra-contesto de inmediato aun que
su voz ya empezaba a atrofiarse por el odio a pesar de que quería controlarlo,
enserio, pero quizás no lo lograría.
Entro aparentemente sola pero las alas negras le resguardaban
mientras ella miraba a su alrededor en aquella sala encontrando mil cosas pero
una que en verdad le izo hervir la sangre.
Solo su retrato, que tanto lo odiaba ya que al mirar aquel
cuadro donde los ojos de color naraja y el cabello negro formal se miraba pero
mas ver el coche le izo recordar la sangre el cristal roto y a su amiga arrojada
por el.
Sus ojos se volvieron e furia en un momento, no para nada iba a
gritarle, lo aria sin importarle mas nada. Tenia incluso el deseo de matarle si
desaparecía quizás su odio no desaparecería pero el estaría donde merecía
estar.
-Su haces eso ya no ay deseo-dijo de pronto una voz sobre su oído
cuando sintió que alguien le daba un golpe con sus nudillos y una mirada carmesí
se concentraba en ella-Tu deseas verle de nuevo. Verdad-le recordó con una sonrisa
apartándose de nuevo.
Shizu se quedo muy perdida, confundida el le había leído la
mente o era muy obvio ese deseo de sangre repentino que tubo. Era cierto ella
no podría traerla de vuelta si el se iba. Que abría hecho si en ese momento el
no le hubiera retenido.
-Perdón por hacerle esperar-se escucho una voz, Shizu por ese
momento en ese instante quizá girar y al menos golpearle un golpe solo eso, que
podría pasar-¿En que puedo ayudarle?
Shizu se giro con los ojos un poco molestos casi con la mano
alzada pero se retuvo.
-Usted…-murmuro tan incrédula, perdida incluso sus ojos se
humedecieron sin razón, bueno quizás si había una pero no lo admitiría.
-Usted-le imito mirando como bajaba el puño y se quedaba incrédula
a mirarle-Si usted es la chica del accidente, la amiga de ella-dijo con los
ojos llenos de culpa y desolación oscuros a pesar de ser un color tan claro
como ese.
-Si…-fue lo único que ella dijo.
-Ni siquiera tu puedes golpear a un invalido como yo, aun que
este en esta silla por tu amiga, no vas a hacer nada-dijo tan culpable quizás
incluso buscando un castigo mas grande que estar atado a una silla.
Las piernas de Shizu flaquearon hasta que tocaron el suelo con
la mirada perdida todo su odio se había apagado, quería quedarse ahí derrotada decepcionada
de muchas cosas que no llegaba a entender pero en ese rincón en el que seguro
no le importaba a nadie una mano le froto la espalda con animo y una sonrisa
picara pero comprensible salio a la luz.
-La verdad es que yo…yo no soy nadie para juzgarle-dijo
entendiendo muchas cosas que antes no podía hacer por segarse al mundo y a las
consecuencias que todos pagamos-Después de todo quien tubo la culpa fui yo al
atravesarme a cruzar sin mirar-sollozo golpeando el suelo pese al consuelo de
Hackett-Soy culpable.
-¡NO!-grito el con odio-Yo soy quien fue a toda prisa a pesar de
que vi que era naranja seguí acelerando quería pasar por la prisa, por la entupida
prisa-maldijo golpeando su silla-Esto es lo que menos me merezco eso y soñar su
podré rostro golpeando mi parabrisas saltando en el aire. Simplemente yo debí
morir también o cambio de ella, ella que era pequeña y que tenía una vida por
delante, yo soy solo una escoria-Se dijo a el mismo cuando las lágrimas de
culpa empezaban a rozar sus mejillas.
-Pero no, ese no era el destino-Se levanto gracias a su ángel al
que nadie miraba mas que ella-Usted no controla cuando muere, es la realidad
por que atormentarse-dijo secándose sus propias lagrimas-Sabe si soy sincera en
otro momento yo le habría dicho que todo lo que piensa se lo merece. Que tiene razón
su destino es morir y ser castigado pero ya lo fue, no ay necesidad de
seguir-Dijo dolorosamente pero comprendía mas cosas ahora.
-Pero tu amiga…-rezongo el.
-Ya deje de usarla de excusa, ella no era del tipo de guardar
rencor a nadie, siempre sonreía y perdonaba jamás la mire enojada. Estoy segura
que incluso le perdono el mismo día del accidente. Así era ella, así era mi
Bianca-Dijo con orgullo a pesar del dolor-Sabe se que no sirve de mucho pero le
perdono, como me perdono a mi misma-dijo palmeando su hombro.
La chica se levanto dejándolo solo con sus lagrimas sin darse
cuenta que libero el alma de quien creía odiar mas que a nadie en el mundo y le
quito la culpa que le había comido esos años.
Pero aun sentía que debía averiguar algo más importante que la sensación
de una marca mas iluminarse de una misión
mas cumplida mientras era acompañada a casa aun que nadie pudiera confirmarlo.
-Hackett ¿Puedo preguntarte algo?-
-Valla eso es nuevo-rió pero se encogió en hombros a su
lado-Claro pregúntame pequeña-
-¿Por qué me concederás un deseo?-
-Por que quieres-suspiro parecía divertido.
-No me refiero a eso-le corto de inmediato con la mirada seria
mientras el cambiaba su mirada de diversión por seriedad.
-Se a lo que te refieres-dijo pensativo-Bueno por que es algo
que me asignaron hacer, es algo simple de suponer-dijo andando con ella siguiéndole-Es
parte de mi penitencia-
-¿Penitencia?-Pregunto tan asombrada pero mas que por la palabra
tan fuerte por esa actitud despreocupada de el.
-Bueno pues si que esperabas que le dieran a alguien que se suicida-dijo
entendiendo que ella parecía sorprendida de su actitud-Es un castigo si así
quieres llamarlo-dijo por primera vez se bajo las muñequeras de los brazos y el
collar de cuero y metal de su cuello para que mirara la que había era mas roja
y mas marcada-Soy un alma que no ira ni al cielo ni al infierno-
-Pero que hiciste-dijo casi en un punto de horrorizada y
preocupada por el por esas marchas que parecían dolorosas. Pero estaba tan
triste por el.
-Pues seguramente por que ya no deseaba vivir ¿No es obvio?-dijo
sin dejar de circular por las calles-Me canse de mi vida, probablemente la
verdad que no me acuerdo mucho de mi vida, en este momento solo mi muerte es la
que me atormentara por siempre el recuerdo la tortura. Eso es lo que mas se
merece alguien que pretendió ser la muerte-Rió tocándose la garganta antes de
volver a cubrirla-No te recomendaría ahorcarte es muy tortuoso.
Shizu se quedo algo más triste pero también sentía algo en su
pecho dolor y pena pero ella quería decirle una confesión.
-Yo la verdad-dijo afectada-También quise hacerlo, quise
suicidarme-bajo la mirada empezando a juzgar con sus dedos-Un día me puse en
medio de un puente peatonal, mire carros pasar de un lado a otro sin detenerse,
me subí a la baranda y estuve a punto de hacerlo, pero me acobarde en el ultimo
momento-
-Y que esperabas-dijo el.
-¿Como?-
-Por el amor de los cielos, para hacer estupideces ay que ser un
valiente cobarde-le dijo resoplando-o mejor dicho un valiente tonto-dijo entre
una risa y una mirada algo cabizbaja.
-Por eso yo soy una tonta cobarde, que pensaba que estar viva
era mas castigo que asesinarme aun que nunca he soñado en poder ir al mismo
lugar que Bianca, aun que me suicidara o no jamás alcanzaría el cielo en donde
ella debe estar ahora-miro a Hackett con una risa triste.
-Bueno es probable, pero lamento decirte que eso no lo decides tu-dijo
invadiéndole con sus ojos escarlatas-Sabes aquí entre nos, puedo asegurarte que
al morir a tu tiempo podrás alcanzar al divino, tu aun estas viva-Dijo con algún
tomo triste después de todo el había marcado ya su destino.
-Por mucha vida que tenga yo no creo que jamás pueda alcanzarlo-rió
con un poco de torpeza pero acabo negando-Será mejor que nos concentremos-dijo
ya eso parecía incomodo y doloroso-No quise incomodarte o obligarte a contarme
algo.
Los ojos del ángel se entornaron y otra pequeña risa salio pero
esta parecía aliviada y contenta como pocas.
-No es molestia, yo ya acepte mi destino, además ya seria un
poquito muy tarde para arrepentirse no crees-dijo para revolverle el cabello y
volver a reír otro poco.
-Supongo-dijo desviando la mirada sus mejillas estaban realmente
coloradas y avergonzadas.
Sin más se pusieron rumbo a casa pero aun que no hablaban y no
aprecian avanzar a ningún lado.
Ahora sabía una parte de la historia no toda al menos pero algo
pero eso solo le izo pensar, lo que guardaba esos ojos perdidos y tristes.
Que era lo que ocultaba más allá
de su pecado.
Por que había hecho aquel
acto de cobardía.
¿Cuál
era el secreto tras las alas negras?

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