lunes, 3 de diciembre de 2012

Torre Blanca Cap. 7


Torre Blanca

Capitulo #7 Una amiga.

 Después de escuchar la historia de aquella pequeña de cabellos dorados, aun me quedaron menos ganas de quejarme de la vida que fui obligada a tener, ella sin saberlo me había enseñado más que cualquier anciano con sus vivencias de joven, aquella pequeña que parecía un retoño, con miedo, pero aun sonriendo, si ella era mucho más fuerte que yo.

-Deberías descansar, estas agotada-pude decir sin que en mi tono se notara la angustia o quizás culpa.

-esta…bi-bien-dijo ya había notado que algunas palabras se le dificultaban cuando escuchamos su historia, para su edad se notaba que hablara no era una de las prioridades de los científicos.

-Ire por algo para cenar-escuche de pronto, casi me izo saltar de mi sitio, el tono de la voz de Engels siempre me desconcertaba, pero en para ser sincera ahora me alteraba.

-De acuerdo-logre musitar mientras arropaba a esa pequeña de iris azul.

-¿Alyer no despierte?-

-Se dice despierta…ammm perdón no era mi intención corregirte…que grosera he sido-me apresure a decir, por alguna razón me recordaba a mis hermanos, era extraño apenas tenía horas de conocerla.

-…descuida, mi hable no es tan buena, Alyer me ayude mucho-dijo volviendo a sonreír, esa niña sonreía mejor que yo a pesar de la vida que le toco vivir.

-Yo también, si me dejas te ayudare-tome su mano sin pensarlo, la verdad es que había nacido un deseo desde mi pecho de enseñarle lo que parecía que quería ver ahora que estaba afuera-Bueno intentare ser más sutil, si no entiendes algo de lo que te digo solo dame una señal

-Está bien, umm…Shize…Shizi…Shizu…si Shizu ¿Verdad…?

Tenía intención de corregirla desde que había dicho “Shize” pero parecía que quería esforzarse por recordar cómo se pronunciaba mi nombre, ella realmente era una luchadora. Quizás de ser otra persona ya le abría dejado moretón en la mejilla.

-Si es Shizu, pocos usan mi nombre ¿sabes?
-por…por qué-dijo con esas pausas que parecían involuntarias, me daba más ternura.

-Por qué no tengo amigos-dije mirándola a los ojos y ella pareció sorprendida pero extrañamente triste.

-Pero los amigos son importantes…se cuidan y amm se escuchan, te abrazan y te dicen te quiero-pareció muy orgullosa de saber lo que era un amigo-todos necilitan…no, necesitan aun que sea un amigo. Eso dijo Alyer.

Reí aun que con ternura, por qué esas palabras hicieron que mi corazón palpitara con alivio.

-Quizás sea cierto…solo que no he encontrado a ese alguien además-suspire mientras peinaba su cabello-Me asusta crear vínculos, me da miedo perderlos.

-Pero uno no pude vivir con miedos-dijo de pronto atreviéndose a tomar mi mano-y ni solas, uno necesita caliño para crecer y hacerse fueltes, incluso muy granles-era torpe en lo que decía, tantos errores de pronunciación pero aun así sus palabras llegaban muy hondo en mi pecho-yo…quisiera que fueses mi amiga.

Esa ultima frase me volvió a tirar hacia atrás, me sorprendió demasiado, era la primera persona que se atrevía a hablarme así, bueno era cierto ella no me conocía, y eso debería ser suficiente como para que no me hablara así y mucho menos me ofreciera una mano con la palabra “amistad”.

-Está bien…intentémoslo- cruce mi mano con la de ella, estaba realmente torpe.

-si Shizu- rio, sonrió tan ampliamente que creía realmente que estaba enfrente de los reales rayos del sol.

-Mañana te enseñare todo aquí…como que deseas ver, no te prometo que sea real, no estamos realmente afuera, más bien bajo tierra.

-Bajo tierra-me repitió a la perfección, podría enseñarle fácilmente-¿Tierra?

-Si, bueno-ok, quizás no sería sencillo-es un túnel bajo de donde están los edificios en la superficie.

-ah, creo que lo entiendo-dijo me alivie un poco-sabes, el campo de flores artificiales, siempre me ha hecho soñar con…amm como decía Alyer a olerlas y sentirlas… ¿Se puede?

-Bueno no tienen real olor, pero si puedo enseñarte el campo de aquí abajo, te gustara mucho-le volvía a dedicar palabras suaves, solo para que me escuchara y por aquella extraña sensación calida que me provocaba el solo hecho de hablar con ella.

-¿Podemos verlo ahora?-Escuche la pregunta y mis ojos se sorprendieron al mismo tiempo que me angustie, tenia heridas que habíamos vendado y realmente agradecí mucho que no tuviera algún proyectil atravesado y mas cuando escuche su historia.

-No-conteste rotunda sin querer elevé mi voz, temí asustarla pero ella parecía tranquila incluso pareció quedarse quieta como si sintiera que tan solo moverse estuviera mal-…perdóname-susurro a lo que vi una cara de no comprender-Es que no quería gritarte

-No me gritastes-dijo con tal seguridad que realmente sabia que ella habría recibido reales gritos-Los científicos si gritaban, gritaban y te hacían llorar-dijo confirmando mis pensamientos.

-Aun así, perdón, no es que no quiera llevarte, pero estas muy lastimada…al menos para nosotros esas heridas harían que te internaran-trate de explicarle.

-¿Internar?-la escuche preguntar.

-Si, internar-pensé en como poder explicárselo, ni yo misma sabia como hacerlo, me sentí acorralado algo torpe, si seguía así seguramente no podría ayudarle, a enseñarle… ¿Soy realmente tan inútil?

-Internar lo usamos de referencia de tener que llevar a alguien a un centro medico, o bien a un lugar para que atiendan heridas mayores como las que tienes…es como curarte pero en un lugar que no es casa, con maquinas y…

-No…no quiero ser internada-

Había escuchado la voz de Hack…quiero decir Engels, entrar en la habitación traía la bandeja con comida, y lo oía explicando un poco con el termino que yo intentaba enseñar a Bianca, pero ella cuando el llego a la parte de maquinas le interrumpió con la voz temblorosa, casi creí verla palidecer solo ante la idea de maquinas.

-No, no. Bianca, no serás internada-me apresure a decirle tomando las manos que habían apresado la manta, con tanta fuerza casi creí que las rasgaría con los dedos-Solo es una explicación-intente apaciguarla.

-¿De verdad? A mí… A mi no gustarme las maquinas-murmuro de nuevo ella casi ocultándose debajo de las sabanas

No sabia que hacer, yo poca veces pude apaciguar a mis hermanos menores, mi padre lo asía no sabia bien, ni como hablarle ni que palabras usar, mi garganta estaba seca, mi cerebro botaba, rogaba tanto por que Hackett me quitara y el lo hiciera, el apaciguara a la chica pero…pero, que demonios estoy pensando.

-Bianca-me atreví a llamarla mientras destapaba su rostro con cariño, no lo pensaba solo me movía según creí lo que yo quería escuchar-Mírame, estas a salvo, nadie usara maquinas para lastimarte y tampoco a tu compañera-Esa pequeña que sostenían mis manos, tenia muchas emociones, tan rápido parecía muy fuerte y de pronto como si me diera una bofetada de la nada diciéndome que también era débil, era una cajita de sorpresas pero quería que sonriera aun que pudiera tener miedo, que sonriera.

-De verdad Shizu…de verdad-murmuro con los ojos llenos de lagrimas que fácil era que llorara, no debía hacerlo.

-No Bianca, no llores tu te vez mejor sonriendo-dijo abrazándola fuertemente, hasta que yo misma pude suspirar mas aliviada.

Pasaron varios segundos donde solo lloro pero cando me di cuenta ya se había quedado dormida entre mis brazos, fue extraño pero me dio ternura.

-No pensé que alguien pudiera hacerse tu amigo, ni menos en un par de minutos-escuche una voz interrumpiendo mi rostro plagado de alegría por la pequeña tendida en mis brazos.

-Cállate Engels o te corto la mano-dijo altanera como era mi costumbre-Nadie puede compararse con Bianca, ella se merece ser mi primera amiga…me a ganado-dije sin importarme lo que pensara de mi.

-Me alegro-escuche de nuevo pero al girar el rostro solo vi la espalda del chico que siempre me estaba acosando, ese impertinente me había dado la espalda para acomodar la comida que nos trajo, pero eso no calmo algo, algo había diferente.

Por primera vez, no quise que me diera la espalda…

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