Torre Blanca
Capitulo #7 Una amiga.
Después de escuchar la
historia de aquella pequeña de cabellos dorados, aun me quedaron menos ganas de
quejarme de la vida que fui obligada a tener, ella sin saberlo me había
enseñado más que cualquier anciano con sus vivencias de joven, aquella pequeña que
parecía un retoño, con miedo, pero aun sonriendo, si ella era mucho más fuerte
que yo.
-Deberías descansar, estas
agotada-pude decir sin que en mi tono se notara la angustia o quizás culpa.
-esta…bi-bien-dijo ya
había notado que algunas palabras se le dificultaban cuando escuchamos su
historia, para su edad se notaba que hablara no era una de las prioridades de
los científicos.
-Ire por algo para
cenar-escuche de pronto, casi me izo saltar de mi sitio, el tono de la voz de
Engels siempre me desconcertaba, pero en para ser sincera ahora me alteraba.
-De acuerdo-logre musitar
mientras arropaba a esa pequeña de iris azul.
-¿Alyer no despierte?-
-Se dice despierta…ammm
perdón no era mi intención corregirte…que grosera he sido-me apresure a decir,
por alguna razón me recordaba a mis hermanos, era extraño apenas tenía horas de
conocerla.
-…descuida, mi hable no es
tan buena, Alyer me ayude mucho-dijo volviendo a sonreír, esa niña sonreía
mejor que yo a pesar de la vida que le toco vivir.
-Yo también, si me dejas
te ayudare-tome su mano sin pensarlo, la verdad es que había nacido un deseo
desde mi pecho de enseñarle lo que parecía que quería ver ahora que estaba
afuera-Bueno intentare ser más sutil, si no entiendes algo de lo que te digo
solo dame una señal
-Está bien,
umm…Shize…Shizi…Shizu…si Shizu ¿Verdad…?
Tenía intención de
corregirla desde que había dicho “Shize” pero parecía que quería esforzarse por
recordar cómo se pronunciaba mi nombre, ella realmente era una luchadora.
Quizás de ser otra persona ya le abría dejado moretón en la mejilla.
-Si es Shizu, pocos usan
mi nombre ¿sabes?
-por…por qué-dijo con esas
pausas que parecían involuntarias, me daba más ternura.
-Por qué no tengo
amigos-dije mirándola a los ojos y ella pareció sorprendida pero extrañamente
triste.
-Pero los amigos son
importantes…se cuidan y amm se escuchan, te abrazan y te dicen te
quiero-pareció muy orgullosa de saber lo que era un amigo-todos necilitan…no,
necesitan aun que sea un amigo. Eso dijo Alyer.
Reí aun que con ternura,
por qué esas palabras hicieron que mi corazón palpitara con alivio.
-Quizás sea cierto…solo
que no he encontrado a ese alguien además-suspire mientras peinaba su
cabello-Me asusta crear vínculos, me da miedo perderlos.
-Pero uno no pude vivir
con miedos-dijo de pronto atreviéndose a tomar mi mano-y ni solas, uno necesita
caliño para crecer y hacerse fueltes, incluso muy granles-era torpe en lo que
decía, tantos errores de pronunciación pero aun así sus palabras llegaban muy
hondo en mi pecho-yo…quisiera que fueses mi amiga.
Esa ultima frase me volvió
a tirar hacia atrás, me sorprendió demasiado, era la primera persona que se
atrevía a hablarme así, bueno era cierto ella no me conocía, y eso debería ser
suficiente como para que no me hablara así y mucho menos me ofreciera una mano
con la palabra “amistad”.
-Está bien…intentémoslo-
cruce mi mano con la de ella, estaba realmente torpe.
-si Shizu- rio, sonrió tan
ampliamente que creía realmente que estaba enfrente de los reales rayos del
sol.
-Mañana te enseñare todo
aquí…como que deseas ver, no te prometo que sea real, no estamos realmente
afuera, más bien bajo tierra.
-Bajo tierra-me repitió a
la perfección, podría enseñarle fácilmente-¿Tierra?
-Si, bueno-ok, quizás no
sería sencillo-es un túnel bajo de donde están los edificios en la superficie.
-ah, creo que lo
entiendo-dijo me alivie un poco-sabes, el campo de flores artificiales, siempre
me ha hecho soñar con…amm como decía Alyer a olerlas y sentirlas… ¿Se puede?
-Bueno no tienen real
olor, pero si puedo enseñarte el campo de aquí abajo, te gustara mucho-le volvía
a dedicar palabras suaves, solo para que me escuchara y por aquella extraña sensación
calida que me provocaba el solo hecho de hablar con ella.
-¿Podemos verlo
ahora?-Escuche la pregunta y mis ojos se sorprendieron al mismo tiempo que me
angustie, tenia heridas que habíamos vendado y realmente agradecí mucho que no tuviera
algún proyectil atravesado y mas cuando escuche su historia.
-No-conteste rotunda sin
querer elevé mi voz, temí asustarla pero ella parecía tranquila incluso pareció
quedarse quieta como si sintiera que tan solo moverse estuviera mal-…perdóname-susurro
a lo que vi una cara de no comprender-Es que no quería gritarte
-No me gritastes-dijo con
tal seguridad que realmente sabia que ella habría recibido reales gritos-Los científicos
si gritaban, gritaban y te hacían llorar-dijo confirmando mis pensamientos.
-Aun así, perdón, no es
que no quiera llevarte, pero estas muy lastimada…al menos para nosotros esas
heridas harían que te internaran-trate de explicarle.
-¿Internar?-la escuche
preguntar.
-Si, internar-pensé en
como poder explicárselo, ni yo misma sabia como hacerlo, me sentí acorralado
algo torpe, si seguía así seguramente no podría ayudarle, a enseñarle… ¿Soy
realmente tan inútil?
-Internar lo usamos de referencia
de tener que llevar a alguien a un centro medico, o bien a un lugar para que
atiendan heridas mayores como las que tienes…es como curarte pero en un lugar
que no es casa, con maquinas y…
-No…no quiero ser
internada-
Había escuchado la voz de
Hack…quiero decir Engels, entrar en la habitación traía la bandeja con comida, y
lo oía explicando un poco con el termino que yo intentaba enseñar a Bianca,
pero ella cuando el llego a la parte de maquinas le interrumpió con la voz
temblorosa, casi creí verla palidecer solo ante la idea de maquinas.
-No, no. Bianca, no serás
internada-me apresure a decirle tomando las manos que habían apresado la manta,
con tanta fuerza casi creí que las rasgaría con los dedos-Solo es una explicación-intente
apaciguarla.
-¿De verdad? A mí… A mi no
gustarme las maquinas-murmuro de nuevo ella casi ocultándose debajo de las
sabanas
No sabia que hacer, yo
poca veces pude apaciguar a mis hermanos menores, mi padre lo asía no sabia
bien, ni como hablarle ni que palabras usar, mi garganta estaba seca, mi
cerebro botaba, rogaba tanto por que Hackett me quitara y el lo hiciera, el apaciguara
a la chica pero…pero, que demonios estoy pensando.
-Bianca-me atreví a
llamarla mientras destapaba su rostro con cariño, no lo pensaba solo me movía según
creí lo que yo quería escuchar-Mírame, estas a salvo, nadie usara maquinas para
lastimarte y tampoco a tu compañera-Esa pequeña que sostenían mis manos, tenia
muchas emociones, tan rápido parecía muy fuerte y de pronto como si me diera
una bofetada de la nada diciéndome que también era débil, era una cajita de
sorpresas pero quería que sonriera aun que pudiera tener miedo, que sonriera.
-De verdad Shizu…de
verdad-murmuro con los ojos llenos de lagrimas que fácil era que llorara, no debía
hacerlo.
-No Bianca, no llores tu
te vez mejor sonriendo-dijo abrazándola fuertemente, hasta que yo misma pude
suspirar mas aliviada.
Pasaron varios segundos
donde solo lloro pero cando me di cuenta ya se había quedado dormida entre mis
brazos, fue extraño pero me dio ternura.
-No pensé que alguien
pudiera hacerse tu amigo, ni menos en un par de minutos-escuche una voz
interrumpiendo mi rostro plagado de alegría por la pequeña tendida en mis
brazos.
-Cállate Engels o te corto
la mano-dijo altanera como era mi costumbre-Nadie puede compararse con Bianca,
ella se merece ser mi primera amiga…me a ganado-dije sin importarme lo que
pensara de mi.
-Me alegro-escuche de nuevo
pero al girar el rostro solo vi la espalda del chico que siempre me estaba
acosando, ese impertinente me había dado la espalda para acomodar la comida que
nos trajo, pero eso no calmo algo, algo había diferente.
Por primera vez, no quise
que me diera la espalda…

No hay comentarios:
Publicar un comentario