Torre Blanca
Capitulo # 6 Lo Único en mi mundo
La
sensación de dolor y cansancio recorría todo mi cuerpo, no me extrañaba
sentirlo pero en esa ocasión era como sentirme como un muñeco roto al que
tenían que ensamblar sus piezas para que el dolor parase e incluso poder volver
a mover cada extremo de mi.
Pero
lo que mas dolía era sin duda la cabeza, era como sentir un tambor rebotar de
pared en pared en mi cráneo haciendo ese insistente sonido de “¡Tum!” realmente
era molesto, quería o pretendía seguir durmiendo para reponerme pero tan pronto
sentí otra punzada esta jalo a un único recuerdo que tenia en esa ocasión, a
una sola calidez que estuvo conmigo ¿Cómo demonios la pude olvidar?
-¡Bianca!-grite
de pronto levantándome, pero claro eso solo izo que mi cuerpo gritara aun mas
de dolor, la verdad no me importaba mire a mi alrededor con preocupación y
angustia, esos ojos azules como el cielo y ese cabello que era la armonía del
sol no estaban ¿La habrían atrapado? ¿Estarían castigándole por mentir? ¿La
alejarían de el para siempre? ¿Habría muerto protegiéndolo?
No
podía concentrarme me pasaba media tragedia por la cabeza, ella era lo mas
cercano a una familia en ese momento, no podía perderle, no pudo dejarme solo.
Me
levante lo mas rápido que pude, pero no me costo mucho darme cuenta que no
estaba en mi celda en aquella torre, por que ahí avía cuatro camas
individuales, los colchones parecían abultados y el color en las paredes era
melón con tonos verdes y amarrillos en cada esquina, no aquella pared blanca
que te provocaría nacías, pero eso solo lograba que me volviera a cuestionar
¿Si yo estaba fuera? ¿Dónde estaba Bianca?
Tenia
que darme prisa, esa niña a la que le brinde un nombre era demasiado inocente,
aria cualquier cosa si se le digiera que es correcto o adecuado para la ocasión
y el aun a pesar de tener tan corta edad conocía que tan cruel podía ser el
mundo exterior para una flor que había crecido en la intemperie.
-¡Bianca!-volvió
a gritar al abrir la puerta de ese cuarto, pues pensé que de estar en una casa estaría
cerca, pero para mi sorpresa, no era ninguna casa o siquiera un corredor
normal, la luz era tenue las paredes de concreto y metal pero lo mas raro era
niños con ropa y no batas, con caras normales y no con ese aspecto de zombi y
por supuesto sin un aro de metal en la frente.
-Que
chico tan raro- -Parece una momia- -Se abra peleado con alguien- -Que ojos tan
raros-
Estaban
hablando de mi eso seguro, al escuchar esas palabras eran obvias que me las
dirigían, pero realmente no me importaba, ni siquiera preste atención a mi
estado, cuantas veces debo repetirle a mi cabeza que solo había una sola cosa
que necesitaba con desesperación, verla a ella.
Ignorando
a esas molestas personas pude afinar mis oídos, había una sola cosa que le
agradecía a aquellos científicos, pues tras tanto experimento mi oído se izo
tan fino como el de los animales, tanto fue mi sorpresa la primera vez, ya
que llegue a creer que oía los
pensamientos de las personas, pero poco a poco note el movimiento de sus labios
y así comprobé que no era mas que oírlos susurrar para no ser castigados o para
criticar a los colegas. Cuando pude concentrarme pude oírlo.
-¡No!
¡Kya!-Sin duda la voz de mi pequeña e inocente amiga.
-Malditos-murmure
echando lo mas rápido de donde provenido ese grito y en cuanto vi el cabello
dorado meciéndose al aire casi me eche sobre la cabellera oscura que estaba mas
próxima a ella- Aléjate de ella.
-¿Ah?-
escuche detrás mió y cuando menos me entere ya estaba contra el suelo con una
cabeza acurrucada debajo de mi barbilla y se sentía frió y húmedo contra mi
camisa.
-¡Alyer!
¡Alyer!-escuche con ese tono que yo tanto conocía, pero este estaba roto y
desconsoladle-Despertaste…que bueno, tenia miedo-
Menos
mal, estaba bien ahí en mis brazos, estaba viva.
-Bianca,
me alegro de verte-al fin pude decir y alfil estrecharla entre mis brazos
sonriendo como solo ella lograba que hiciera.
-Oye
creo que deberías disculparte-de pronto escuche era sin duda la voz de un chico
y seguro de nuestra edad o un año mayor
-No
tengo por que disculparme ¿Qué creen que le estaban haciendo a Bianca?-Gire el rostro sin dejar de abrazar a
mi única amiga y familia y así pude ver los iris verde claros de quien me
estaba dando una orden segura.
Parecía
que venia hacia mi, pero vamos, era claro que yo era mas fuerte y hábil, el
apenas me aguantaría unos segundos aun que antes de que alguna de esas cosas
ocurrieran la chica que había apartado de mi niña rubia se interpuso, estaba
sin duda molesta.
-Oye
yo puedo defenderme sola, gracias-dijo aquella chica morena de los ojos de
carbón a lo que yo preste mínima atención
-Alyer…ellos
no me estaban haciendo nada-
Me
quede algo confundido con esas palabras
-¿Cómo
dices? Pero gritaste y…-intente seguir pero los blancos dedos de Bianca me
detuvieron.
-Estábamos
jugando, estos días que as estado inconciente, ellos me han traído a jugar, que
es amm-pareció que seguía igual de inexperta con algunas palabras o acciones,
pero por ella yo tendría un boto de paciencia con honores-cosa que hacen los
amigos para divertirse…si eso, pero aun me asustan algunas cosas y Shizu me
intentaba ayudar cuando llegaste…me dio un abrazo-dijo y note como se le
sonrojaban las mejillas a lo que yo no pude mas que sonreírle.
-¿Te
estas divirtiendo mucho?-
-Mucho…pero
me tenias asustada, pensé que por poco no había absorbido las drogas y eso que
repetí el proceso durante los tres días-se quedo pensativa mientras que yo sin
duda me sonroje, aun no podía explicarle muy bien lo que era un beso y para que
se utilizaba.
-No
te angusties, estoy bien-dije carraspeando la garganta pero escuche un murmullo
que no pensaba repetir por que Bianca era como una niña de 5 absorbía todo demasiado
rápido-Perdón por el malentendido y gracias por ayudarnos-dije suponiendo que
aparte de cuidar a Bianca esos dos nos estaban cuidando las espaldas.
Aun
que tampoco es que lo hiciera por que lo sintiera, pero no pensaba ser el mal
ejemplo y menos frente a mi pequeña compañera, ella tenia un corazón puro y lo
protegería así tuviera que agachar la cabeza y cortarlas al mismo tiempo,
cuando así fuera necesario solo por su seguridad.
-Alyer-como
me gustaba oír mi nombre pronunciado por esos labios rosados que había tenido
el placer de juntar con los míos-Aquí ay flores y un árbol y colu…opios ¿Así se
llaman? ¿Verdad Shizu?
-Se
dice columpios no coluopios-esa morena osaba reírse, sabia que era con cariño,
pero no me agradaba.
-Colum…pios,
columpios-De verdad quien podría hacerle daño a esta pequeña, así esos
desgraciados de la torre, pero no más ya habían escapado ahora podría darle una
vida normal a su único mundo-Quieres ir a verlo, dicen que son arti…ficiales,
pero a mi me gustaron se que pronto veré un campo enorme
-Si,
pronto-la premie cuando la morena se acerco y le tendió la mano a mi pequeña
rubia.
-Os
guió-
-Si…gra-gracias-la
escuche y vi como abrazo a la chica, pero no me sentí mal al contrario sonreí.
Yo
lograre que Bianca sea feliz a costa de lo que sea.

No hay comentarios:
Publicar un comentario