Torre Blanca
Capitulo# 5 El escape
No se por que tenia el deseo de contarles lo
que había sido de nuestras vidas, la de Alyer y la mía, pero parecía muy
curiosos por saber el como terminamos así, como acabamos convertidos en lo que
somos ahora y mas que nada el como logramos lo que ninguno había podido lograr
en todos esos años, el escapar de la temible torre blanca.
Mire a ambos niños a mi alrededor parecían un
año mas grande que nosotros, o quizás era solo mi perspectiva, aun estaba
mareada y confundida, y claro también preocupada por ver que Alyer, el chico
que me había ayudado esos años a seguir adelante, seguía inconsciente. Pero aun
así mi deseo de contarle a los que nos habían ayudado seguía latente en mi
pecho.
Empecé a relatarle un poco de los experimentos
a los que estábamos sometidos, como ambos terminábamos en la sala de descanso
sin apenas poder movernos, una tras otra de las drogas que nos suministraban,
el dolor de los electrochoques con los que nos sometían cuando no queríamos
obedecer, el dolor y la ira que notaba en los ojos del moreno con cada día
pasado, con cada día encerados en esa temible torre y así llegue a lo ocurrido
ese día:
Me habían levantado muy temprano, no me
extrañaba en lo mas mínimo una sesión tan temprana, a veces incluso no podías
dormir por estar en una prueba que los científicos decían que debía ser
nocturna para mejores resultados; seguramente serian alrededor de las 5 de la
mañana o incluso mas temprano, no podía calcular el tiempo ya que aun sentía el
resquemar de una de las drogas pasadas, que habían usado en mi, camine como
cualquier otro día, por ese largo pasillo blanco hasta que llegamos al
laboratorio 12; prueba física, sabia a lo que me expondrían ese día, cables
conectados a mi cuerpo y presionar tanto mi cerebro poniéndome al limite de mi
capacidad mental, hasta que estuvieran satisfechos, pero ese día, el estaba
ahí, Alyer estaba justo a lado mío, me había tocado cientos de compañeros al
lado, uno por cada tipo de experimento, pero esta era la primera vez que el y
yo coincidíamos en el mismo laboratorio.
Aun recuerdo la sorpresa de ambos cuando
nuestros ojos se cruzaron, era la verdadera preocupación, el verdadero deseo de
sacarlo y salir de ahí juntos, que no lastimaran a ninguno, pero no podíamos
hacer nada, aun no podíamos hacer nada.
Recuerdo que me quede largo tiempo sin poder
moverme hasta que sentir el empujón de una patada cruel en mi espalda que casi
me tira al suelo, pero logre mantenerme de pie y caminar hasta el circulo de
pruebas, esta vez mi concentración no estaba en el dolor de las agujas
atravesando mi piel, era la preocupación de ver como las agujas atravesaban la
piel de quien era lo mas parecido a una familia, un amigo como se llama a esa
persona que siempre esta y no tiene el mismo código sanguíneo que el tulló.
Sentí la primera descarga atravesar mi cuerpo,
escuche como los científicos me hablaban, para que prestara atención e hiciera
lo que ellos deseaban ver, que nivel de telequinesis tenia su experimento de
años, yo el código H134B, la única chica que había desarrollado correctamente
ese poder de mover las cosas con la mente, pero el único experimento que
aparentemente no crecía, que no rebasaba el nivel 2, no llegaba a desarrollar
el poder necesario para satisfacer sus deseos, sus deseos de poder, la avaricia
de tener el poder del mundo con inocentes niños que no pudieron conocer lo que
era una vida, jugar, conocer el verde de las hojas, el azul del cielo, lo
blanco de las nubes o el olor de las flores, solo el dolor de levantarte cada
día para que pudieran jugar con toda tu anatomía como desearía poder conocer
esas cosas y comprobar las historias de Alyer, era lo que pensaba cada día.
Pero en ese momento pensaba ¿Qué pasaría si
supieran que Bianca, era un nivel más alto que sus expectativas? ¿Qué pasaría
si se enteraran que les he ocultado todo mi poder todos estos años? Seguramente
tendría que usar esa horrible diadema en la frente, esa diadema de metal que
aparte de suprimir tus poderes hace que pierdas completamente tu personalidad y
apenas te conviertas en una sombra de un ser humano. No definitivamente no
podía mostrarles todo lo que tenia, aun que quería con todas mis fuerzas sacar
a Alyer con esos poderes.
Pero pronto ya no pude pensar igual, en un
instante sentí los ojos dorados mirándome pero pronto ese dorado se había
tornado doloroso, tan doloroso con un grito aterrador que me izo estremecer,
sentí la corriente eléctrica pero sabia que no era por lo que mi cuerpo
temblaba, era por ver por primera vez como lastimaban a mi amigo, no podía
creerlo mientras se transformaba en esa especie de trol con esas erupciones
parecidas a los hongos de su piel platinada mesclada con un color verdoso
sucio, esas manos gigantescas que podrían aplastar la cabeza de una persona y
destrozarla sin apenas esfuerzo. Aun que la verdad era que las cabezas que
debían ser aplastadas lo tenían completamente inmóvil, solo anotaban en sus
tabletas los datos de fuerza y pulso cardiaco que las maquinas que se habían
conectado a Alyer, viendo si podía soportar tremendo cambio físico, tremenda carga
de adrenalina, tremenda carga de poder bestial y sádico, con miedo mientras mi
cuerpo de estremecía escuche un pitido horrible, lo había escuchado antes pero
ninguno me había alterado tanto el pulso, casi deje de respirar, me quede ahí
plantada mientras veía como intentaban reanimar al chico a mi lado, pero apenas
podía creer el como esa línea tan delgada de color verde seguía avanzando sin
dar una esperanza que volviera a zigzaguear.
Lo estaba perdiendo, estaba perdiendo lo único
que podía decir que valía la pena dentro de esa torre, no podía permitirlo, la
ira me segó por completo, el dolor de mi pecho las lagrimas que pañaban mi
rostro, todo era demasiado doloroso. Los científicos notaron el como sus
maquinas empezaban a salirse de línea, todas las que monitoreaban terminaron
explotando una tras otra cuando todo empezó a levitar a mi lado supieron que
debieron poner mas candados de seguridad, pero ya era tarde, muchos salieron
volando los que estaban cercas de Alyer habían sido los primeros, los estampe
contra la pared me deshice de todos esos cables y me acerque al chico con los
ojos completamente perdidos, recuerdo la sensación de caminar, la sensación de
acercarme, todo estaba ahí, pero no recuerdo el como ocurrió, o como pude
hacerlo, pero no me importo en ese momento lo único que quería hacer era
recuperarlo, recuperar a quien me importa mas que nada, mas que incluso mi
seguridad, cuando al fin lo alcance pose mis labios sobre los suyos extraje
aquello que sabia que lo estaba matando, los científicos se quedaron
anonadados.
Cuando
al fin me tranquilice, cuando al fin sentí el corazón latente del chico de ojos
dorados, no pude evitar sonreír y llorar al mismo tiempo, pero eso fue tan
efímero, en cuando baje la guardia dos dardos tranquilizadores habían tocado mi
cuello y brazo, haciéndome caer hacia atrás mientras veía como el moreno apenas
se recuperaba, pero yo ya era arrastrada lejos de el, no podía moverme, no
podía defenderme mi cerebro no se concentraba, y sentí como esa diadema fría y
cruel se ponía en frente, pronto me convertiría en un zombi, pero habría valido
la pena, por salvarlo habría valido mil veces la pena.
Pero no, ese día no iba a pasar a ser un
experimento alfa, no en cuando me levantaban ahí fue cuando ocurrió, ahora eran
esos ojos dorados los que se oscurecían, ahora era el quien tenia el coraje y
la ira sobre el, apenas se levanto, apenas los científicos se acercaron
salieron volando, los que me sostenían también cayeron y yo también estuve a
punto se caer, pero el me sostuvo con esos enormes brazos, que me protegieron y
me pusieron en su espalda.
Podía tener los ojos abiertos, pero no podía
moverme, nos dispararon muchos tranquilizantes, drogas que solo nos alteraban y
empeoraban, pero al chico ya nadie podía detenerlo ni el mismo ni yo.
Recuerdo poder ver como el laboratorio 12
quedaba poco a poco destrozado, todo era destruido por ese cuerpo tan inmenso
del chico en el que yo estaba anclada siendo solo una observadora, aun con la
poca visibilidad que tenia, avanzamos rápidamente hacia la salida, cuando el
sonido de otro tipo de armas se escucho, sentí que mi brazo ardía mientras un
liquido rojizo resbalaba por mi brazo, eso solo provoco que Alyer gruñera de
una manera tan extraña que me desconcertó, no entendía lo que pasaba pero esas
balas no atravesaban la piel del chico, pero la mía era fácilmente dañada, pero
eso solo ocurrió un par de veces, creo que por lo poco que entendía, el siempre
giraba o se interponía entre esos proyectiles y yo al igual que varias agujas
que salían de la nada, intentando adormilarlo, pero ninguna era eficaz.
Cuando al fin llegamos lo mas lejos posibles,
de las habitaciones, de los laboratorios y de los guardias una barricada nos
esperaba, eran nuestros compañeros, quienes sin saberlo usaron sus poderes en
nuestra contra, sentí las llamas tan cerca de mi piel, como me faltaba el aire
o incluso como presionaban nuestros cuerpos como si quisieran aplastarlos, pero
el no se detuvo, aun que la sangre ya empezaba a manar de nuestros cuerpos adornados
de heridas y de tranquilizantes, se deshizo de la barricada y destruyo la
puerta principal el campo era lo que esperaba ver, pero no nos encontramos con
una enorme cerca de concreto alta, con miles de linternas apuntándonos,
señalando nuestra ubicación, fue extraño todo ese tiempo pensándonos alejados
de la ciudad, de la sociedad y realmente nunca estuvimos lejos, siempre hubo a
donde huir, siempre hubo alguien que quizás pudo ayudarnos.
No era tiempo de pensar en eso, la briza toco
mis mejillas la agitación del moreno podía sentirla al estar en su espalda,
empezó a correr tan fuerte y veloz que ningún otro proyectil nos alcanzo, pero
ya estaba mas que convencida que el no aguantaría mas estando convertido, que
incluso eso era arriesgado, pero el solo quería salir de ahí, escapar de ahí,
querría rescatarme, si al fin el pudo rescatarme como me había prometido mas de
una vez.
Atravesamos un gran terreno desolado, aun no
salía por completo el sol, corrió hasta que pude ver la ciudad, los edificios,
teníamos que encontrar un lugar donde escondernos, ellos no nos dejarían en paz
mandarían a buscarnos, pero el ya estaba muy cansado y yo aun no podía usar mi
poder para reponerme, sentía que no lo lograríamos que volveríamos a la torre
blanca y ahí nos castigarían por escaparnos, por destrozar el lugar, sentía un
verdadero miedo a que eso ocurriera.
Llegamos a un callejón. Alyer, tubo que
recargarse, tenia que descansar, ya no podía ni respirar caería inconsciente y
yo no podía ayudarle, pero de pronto con una suerte que creí perdida el suelo
se abrió a nuestros pies caímos por una especie de resbaladero y fue donde al
estamparnos al suelo vi por primera vez a estos chicos que estaba ahora
escuchando mi historia, sin poder creerlo o asimilarlo pero esa era la verdad,
la verdad de nuestro milagroso escape.
Note el como la chica de ojos negros y el chico
de ojos verdes se miraban y me miraban y yo solo pude mostrarles una sonrisa,
por que después de todo estaba a salvo, solo faltaba esperar a que mi mejor
amigo, el chico aun tendido en la cama, despertara y me sonriera también.

No hay comentarios:
Publicar un comentario