lunes, 3 de diciembre de 2012

Torre Blanca Cap. 4


Torre Blanca

Capitulo#4: La realidad detrás la inocencia.


Soy Hackett Adolph Engels tengo 12 años y estoy aquí por voluntad propia, probablemente el único que usa este lugar como un escondite, un escape a la realidad de mi familia ¿Por qué? Bueno tengo muchas respuestas para eso, la más importante y que nadie debe saber, es que mis padres son los primeros accionistas para que la torre blanca sigua abierta, para que pueda financiar ese sucio experimento. No tolero los ideales de mi familia y no pienso convertirme en heredero de una familia tan sucia y ruin que puede lastimar a las demás personas por razones egoístas y de poder.

Aun recuerdo cuando llegue a este lugar, encontré una base donde podía esconderme y ver que aun había personas que podían escapar de la crueldad de esos científicos. Me dio tanto gusto ver sonrisas y seguridad para esos pequeños que no tenían el respaldo de mi familia. Todo parecía normal y tranquilo algo monótono pero al menos estaban a salvo de la crueldad de experimentos, aun que nunca me esperaría que nuestra linda monotonía fuera rota tan abruptamente.

Cuando llegaron esos dos niños, por primera vez experimenté palabras de ayudas de aquella niña, de Tanabe Shizu; Alguien solitaria por voluntad propia, testaruda y muy dolida por el estilo de vida que nos toco vivir, alguien a quien siempre he querido ayudar, alguien a quien quisiera ver sonreír, sin saber la razón, sin tener motivos de pesadez, no es mi familia, no es mi hermana y ni siquiera podemos llamarnos amigos.
Nos encargamos de esos dos niños yo personalmente fui a buscar un cuarto desocupado, claro no fue tan difícil si se les da su mayor motivación, el dinero. Como detesto a ese tipo de personas, pero el mundo parece estar lleno de ellas.

-Aquí están los vendajes…Tanabe- volví a llamarle con ese formalismo habituado de los dos, realmente fue la sorpresa y el miedo que me indujo a llamarla por su nombre de pila, y como ahora ya todo estaba más tranquilo me parecería un atrevimiento demasiado marcado.

-Gracias…-susurro mirándome con ese mar oscuro que eran sus ojos-…Hackett-fue quedo lento y titubeante pero lo escuche claro ella había vuelto a decir mi nombre sin pena o vergüenza.

-De nada-dije algo anonadado, mi corazón volvía a latir tan acelerado que casi creí que las pareces arrían eco con su sonido-yo me ocupo del chico-dije sin más para atreverme

-Yo de ella-me contesto para atender las heridas de la pequeña de cabello rubio.

Fue un silencio casi mortal, no me atrevía a mirarla y ella no se atrevía a preguntarme nada, ni siquiera como conseguí ese cuarto, pero realmente ni siquiera yo sé si le contestaría tal cosa. Después de un rato en el que estuvimos encerados en esa habitación, habiendo curado cada herida de los dos pequeños comprobando las cicatrices de tortura que me hicieron odiar más esa torre y a mis padres.

-¿Dónde?-escuche un quedo sonido y era la pequeña de pelo rubio quien recién parecía levantarse del dolor-¿Dónde estamos?-acabo por preguntar tomándose de la cabeza antes de que Shizu le pidiera que se recostara.

-Tranquila, estas a salvo-la voz de chico era tan melodiosa, como nunca recordaría haberle escuchado incluso parecía amable y tierna para esa pequeña.

-Ah, estoy tranquila-sonrió con una capacidad casi increíble que parecía sobre natural, incluso ese tono de voz parecía congelarte y darte una puñalada que creo que la morena también logro sentir.

-Ah ¿Enserió?-gruño Shizu, pareció atragantarse con algo que ni yo entendía-Estas herida y lastimada...pensé que te daría miedo al no saber dónde te encontrabas-

-¡Ammm!-pareció que la pequeña de ojos azules se quedo pensativa un rato y después rio mirando a su lados-Creo que cualquier lugar fuera de esa torre es mejor ¿Por qué he de asustarme?-

-Este…yo-Shizu se vio extrañamente afligida como si algo le remordiera en su conciencia, no lo tolere más y me acerque con las pequeñas.

-Bueno porque podrías estar en un peligro mayor, el mundo tampoco es seguro fuera de esa torre-conteste mirando su reacción que fue solo un encogimiento de hombros.

-No tenía idea…pero ustedes no parecen malas personas-sonrió y pareció que Shizu se tranquilizo aun que fuera solo un poco-Por eso estaba más tranquila.

-Menos mal-susurro la morena acercándose para ver ese rostro tan inocente, tenía nuestra edad y había sufrido mucho y aun podía sonreír-Descuida aquí ellos no les encontraran

-Me alegro-suspiro aliviada mirando al frente encontrando al chico que yo mismo había atendido-¿Alyer aun no se despierta?

-¿Alyer?-mi voz se coordino con la de la chica que izo que otra vez mi corazón se agitara y temblara, incluso me pareció ver el sonrojo de Shizu, pero seguramente habría sido producto de mi imaginación.

-Ah, así se llama el niño al que tú-Shizu parecía titubear y ponerse nerviosa y si pensaba en la escena de ese beso yo también me pondría de igual manera-bueno el que te acompaña-carraspeo la garganta y pareció más tranquila-el está bien aun duerme-susurro para tranquilizar a esa pequeña.

-Menos mal-sonrió otro poco suspirando cansada.

-¿Tu cómo te llamas?-se atrevió a preguntarle.

-A mi nombre-suspiro y lo recordó-el me llama Bianca

-Bianca…que bonito nombre-no quiso profundizar y yo creo que tampoco lo aria.

-¿Cómo escapaste?-ahora fui yo quien pregunto.
-¡¡Hackett!! ¿Cómo le preguntas eso?-Ese era el tono que recordaba, el desdeñarte y rencoroso en mi contra.

-¡Está bien!-dijo la pequeña de ojos azules, quien pareció apagar esa discusión de golpe-Yo…no tengo problema en contarles…si quieren saber-susurro con un cariño casi abrumador.

-Te escuchamos-susurramos otra vez en unisonó pero esta vez aguante ese latido abrumador.

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