Torre Blanca
Capitulo#4: La realidad detrás la inocencia.
Soy Hackett Adolph Engels tengo 12 años y estoy
aquí por voluntad propia, probablemente el único que usa este lugar como un
escondite, un escape a la realidad de mi familia ¿Por qué? Bueno tengo muchas
respuestas para eso, la más importante y que nadie debe saber, es que mis
padres son los primeros accionistas para que la torre blanca sigua abierta,
para que pueda financiar ese sucio experimento. No tolero los ideales de mi
familia y no pienso convertirme en heredero de una familia tan sucia y ruin que
puede lastimar a las demás personas por razones egoístas y de poder.
Aun recuerdo cuando llegue a
este lugar, encontré una base donde podía esconderme y ver que aun había
personas que podían escapar de la crueldad de esos científicos. Me dio tanto gusto ver sonrisas y seguridad para esos pequeños que no
tenían el respaldo de mi familia. Todo parecía normal y tranquilo algo monótono
pero al menos estaban a salvo de la crueldad de experimentos, aun que nunca me
esperaría que nuestra linda monotonía fuera rota tan abruptamente.
Cuando llegaron esos dos niños, por primera vez experimenté
palabras de ayudas de aquella niña, de Tanabe Shizu; Alguien solitaria por
voluntad propia, testaruda y muy dolida por el estilo de vida que nos toco
vivir, alguien a quien siempre he querido ayudar, alguien a quien quisiera ver
sonreír, sin saber la razón, sin tener motivos de pesadez, no es mi familia, no
es mi hermana y ni siquiera podemos llamarnos amigos.
Nos encargamos de esos dos niños yo personalmente
fui a buscar un cuarto desocupado, claro no fue tan difícil si se les da su
mayor motivación, el dinero. Como detesto a ese tipo de personas, pero el mundo
parece estar lleno de ellas.
-Aquí están los
vendajes…Tanabe- volví a llamarle con ese formalismo habituado de los dos,
realmente fue la sorpresa y el miedo que me indujo a llamarla por su nombre de
pila, y como ahora ya todo estaba más tranquilo me parecería un atrevimiento
demasiado marcado.
-Gracias…-susurro mirándome
con ese mar oscuro que eran sus ojos-…Hackett-fue quedo lento y titubeante pero
lo escuche claro ella había vuelto a decir mi nombre sin pena o vergüenza.
-De nada-dije algo anonadado, mi corazón
volvía a latir tan acelerado que casi creí que las pareces arrían eco con su
sonido-yo me ocupo del chico-dije sin más para atreverme
-Yo de ella-me contesto para
atender las heridas de la pequeña de cabello rubio.
Fue un silencio casi mortal, no me
atrevía a mirarla y ella no se atrevía a preguntarme nada, ni siquiera como
conseguí ese cuarto, pero realmente ni siquiera yo sé si le contestaría tal
cosa. Después de un rato en el que estuvimos
encerados en esa habitación, habiendo curado cada herida de los dos pequeños comprobando las cicatrices de tortura que
me hicieron odiar más esa torre y a mis padres.
-¿Dónde?-escuche un quedo
sonido y era la pequeña de pelo rubio quien recién parecía levantarse del
dolor-¿Dónde estamos?-acabo por preguntar tomándose de la cabeza antes de que Shizu le pidiera que se recostara.
-Tranquila, estas a salvo-la
voz de chico era tan melodiosa, como nunca recordaría haberle escuchado incluso
parecía amable y tierna para esa pequeña.
-Ah, estoy tranquila-sonrió
con una capacidad casi increíble que parecía sobre natural, incluso ese tono de
voz parecía congelarte y darte una puñalada que creo que la morena también
logro sentir.
-Ah ¿Enserió?-gruño Shizu,
pareció atragantarse con algo que ni yo entendía-Estas herida y
lastimada...pensé que te daría miedo al no saber dónde te encontrabas-
-¡Ammm!-pareció que la pequeña
de ojos azules se quedo pensativa un rato y después rio mirando a su lados-Creo
que cualquier lugar fuera de esa torre es mejor ¿Por qué he de asustarme?-
-Este…yo-Shizu se vio
extrañamente afligida como si algo le remordiera en su conciencia, no lo tolere
más y me acerque con las pequeñas.
-Bueno porque podrías estar en
un peligro mayor, el mundo tampoco es seguro fuera de esa torre-conteste
mirando su reacción que fue solo un encogimiento de hombros.
-No tenía idea…pero ustedes no
parecen malas personas-sonrió y pareció que Shizu se tranquilizo aun que fuera
solo un poco-Por eso estaba más tranquila.
-Menos mal-susurro la morena
acercándose para ver ese rostro tan inocente, tenía nuestra edad y había
sufrido mucho y aun podía sonreír-Descuida aquí ellos no les encontraran
-Me alegro-suspiro aliviada
mirando al frente
encontrando al chico que yo mismo había atendido-¿Alyer aun no se despierta?
-¿Alyer?-mi voz se coordino
con la de la chica que izo que otra vez mi corazón se agitara y temblara,
incluso me pareció ver el sonrojo de Shizu, pero seguramente habría sido
producto de mi imaginación.
-Ah, así se llama el niño al
que tú-Shizu parecía titubear y ponerse nerviosa y si pensaba en la escena de
ese beso yo también me pondría de igual manera-bueno el que te
acompaña-carraspeo la garganta y pareció más tranquila-el está bien aun
duerme-susurro para tranquilizar a esa pequeña.
-Menos mal-sonrió otro poco
suspirando cansada.
-¿Tu cómo te llamas?-se
atrevió a preguntarle.
-A mi nombre-suspiro y lo
recordó-el me llama Bianca
-Bianca…que bonito nombre-no
quiso profundizar y yo creo que
tampoco lo aria.
-¿Cómo escapaste?-ahora fui yo
quien pregunto.
-¡¡Hackett!! ¿Cómo le
preguntas eso?-Ese era el tono que recordaba, el desdeñarte y rencoroso en mi
contra.
-¡Está bien!-dijo la pequeña
de ojos azules, quien pareció apagar esa discusión de golpe-Yo…no tengo
problema en contarles…si quieren saber-susurro con un cariño casi abrumador.
-Te escuchamos-susurramos otra
vez en unisonó pero esta vez aguante ese latido abrumador.

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