lunes, 3 de diciembre de 2012

La Flor en el otoño.


La Flor En El Otoño.


Los árboles y plantas estaban teñidos de un color naranjado oscuro que le daba vida a esta estación tan particular. No es demasiado cálida como en el verano, no es tan fría como en el invierno y no es tan lluviosa como en primavera.

El tiempo era algo que seguía trascurriendo de estación en estación, algo en mi pecho iba creciendo, al principio lo creí incorrecto que no debía sentirlo o desearlo, pero poco a poco no podía escapar de la realidad, cada día mirar esos ojos azules me volvían loco y me hacían estremecer y sentía como mi corazón latía con desesperación al tomar su mano con inocencia y cuando charlábamos no hago otra cosa que no sea perderme en esos labios carmesí.

No puedo escapar más a este deseo que se desborda con cada día que pasa, con cada segundo que paso a su lado, aun que sienta que sea incorrecto aun que parezca que está mal, no lo está, no puedo seguir usando esa escusa para guardarme este amor que crece cada día mas y mas en mi interior.

-Hoy las hojas de otoño parecen más cálidas ¿No te parece Gabi-chan?-

Una chida de suave voz, cabello oscuro largo hasta por debajo de los hombros donde sus puntas se rizaban suavemente, de tez blanca y ojos azules como el cielo con apenas 16 años había dirigido su pregunta al apuesto chico de cabello ligeramente rizado de tonalidad castaña y unos ojos oscuros con ligeras matices verdes que le daban un toque hermoso a esa mirada tierna y seria que tenía el joven de 18 a su lado.

-Sí, realmente este año están más coloridas, Nati-chan-Le contesto Gabriel mientras la guiaba por el parque tomado de su mano con cariño.

-¿Y hoy a dónde iremos y Por qué no invitamos a mi hermano Yosef?, se que estaba ocupado pero secuestrarlo es la parte divertida.

-Es que no lo molestare, la ultima vez nos saco de su cuarto a empujones por no dejarlo estudiar para un examen-rio a recordarlo-tu hermano es muy listo pero bajo presión se estresa al contacto-

-Es que él dice que nunca está de más repasar; por mucho que te sepas un tema-rio la chica encogiéndose de hombros.

-Bueno, pero de todas formas, si te soy sincero, hoy me apetecía salir solo contigo-admitió con un pequeño sonrojo provocando otro a la chica de su lado.

-¡Ah!, ¿Sí?-dijo un poco por lo bajo, sintiéndose un poco extraña al respecto…pero extrañamente contenta.

-Sí, es que bueno-no supo como comenzar así que la sentó en una banca del parque para relajarse un rato-¿Recuerdas este parque?-le pregunto para relajar un poco el ambiente.

-¡Claro!, Aquí solíamos venir a jugar Yosef, tu y yo-sonrió, riendo al recordar esos momentos de su infancia-Fueron muy bellos.

-Si…sobre todos uno de ellos-dijo mirando al aria de juegos donde solían correr y balancearse sobre los columpios casi como si pudiera ver.

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Era una cálida tarde de otoño como hoy, éramos unos niños en ese momento, Yosef tenía apenas 9 años, Natalie tenía 6 años y yo 8.

Corríamos persiguiéndonos como en todos los días en el parque después de resbalarnos en las resbaladillas y columpiarnos con alegría, pero un día Natalie callo al tropezarse con una roca enfrente de Yosef y mío, corrimos a ayudarla notando su rostro cubierto de tierra al igual que toda su ropa, nuestros padres habían ido a buscarnos helado como solían hacer en esos días y cuando miramos las rodillas sangrantes de la pequeña Natalie ambos nos pusimos alertas desesperados sin saber que hacer.

-¡Duele!, ¡Duele mucho!-dijo con un llanto desconsolador.

-Tranquila Nati…iré por Papá y Mamá…Gabi cuídala-dijo el pequeño hermano mayor para ir a buscar a sus padres.

-Nati, no llores, ya paso-dije para tranquilizarla.

-¡Pero duele!-decía mientras se tomaba de la rodilla meciéndose del dolor en el suelo.

-Yo…espera usare una magia especial, no tardo-corrí con desesperación a los arbusto en búsqueda de algo para tranquilizar a Natalie mientras venían nuestros padres.
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-Gabi…Gabriel-llamo la chica por tercera vez al chico en la banca-¿Qué tanto miras?

-¡Ah!...no, nada-dijo el chico volviendo a la realidad-Espera, necesito traer algo-dijo el chico besando la mejilla de la chica para ponerse de pie.

-Está bien-le despidió un poco desconcertada.

Al poco rato el chico regreso con algo en la espalda mirando a la chica, se le notaba un sonrojo en la mejilla.

-Gabi, ¿Qué escondes?-Pregunto tratando de adivinar lo que poseía a su espalda.

-Nati-se sentó a su lado tragando saliva-Esta flor es la magia que necesitas para sonreír-dijo sacando la flor que era una bella iris de hojas blancas con colores desbordando desde botón para adornar ese pálido color que tenia por fuera-esto y un beso del príncipe te curara-dijo besando su mejilla con cariño-¿Quieres ser mi novia?-

La chica miro su flor favorita entre sus manos pero después de sentir ese beso oír esas palabras y la última pregunta resonar desde la garganta del chico, se puso roja y le miro sin poder creerlo teniendo que tomar con fuerte la flor para no dejarla caer.

-Yo…yo-dijo casi con lagrimas en los ojos-Si, si quiero ser tu novia-dijo abrazándole desde el cuello para besarlo por primera vez, cosa que sorprendió al chico, pero este acabo por corresponderle con alegría abrazándole también con cariño.

-Me haces muy feliz…creía que me rechazarías-dijo realmente enserio, ese medio siempre le terminaba por embargar.

-Como rechazar a mi príncipe-dijo aun con el sonrojo en su mirada-Yo era la que había renunciado a la idea de que tú algún día me llegaras a querer de esta manera tan especial-

-Yo siempre te quise mas allá que como una prima-decía mientras la atraía a su costado para mirar el atardecer de esa tarde de otoño-Temía a equivocarme y alejarte-

-Quizás yo también pensaba igual-dijo con dulzura.

-Eres mi princesa-sonrió con una felicidad que creyó imposible sentir alguna vez.

-Y tú eres mi príncipe, que me hace sonreír-completo la frase mientras le miraba.

-Jeje…ahora que ya me has hecho feliz…espero que mi Tío Alyer no me cuelgue en la pared de tu sala-

-Jajaja…mi padre no es de esa manera, vamos yo no dejare que te haga nada…y no creo que mi Tío Hackett le deje hacerlo-le volvió a besar para tranquilizarlo-Estaremos juntos para darles la noticia.

-Espero que sea suficiente-dijo enserio pero mas tranquilo mientras empezaban a andar hacia casa para dar la noticia.

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-Mira Nati-dijo el pequeño cuando regreso de entre los arbustos- Esta flor es la magia que necesitas para sonreír-tomo sus manitas para poner la flor mientras la chica seguía llorando- y un beso del príncipe te curara-le beso con cariño-Esta es la magia especial de Gabriel, tu príncipe-

-¡Ya no duele!-dijo la pequeña sonriendo, sorprendida-Ya no duele nada, ¡Gracias Gabi!-le beso ella también tiernamente-Tu magia y esta flor me ayudaron-dijo al abrazarle entre risas pequeñas.

Lo demás de esa tarde había sido mágico aun que me regañaron también me felicitaron por saber cuidad a Natalie y ese día; y cada uno de mis días yo haré que con la magia de la flor de otoño, con la flor de Iris que encontré ese día sola entre los arbustos, mi querida Nati sea feliz y siempre sonría. Con la magia de nuestro cariño.

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