Capitulo
# 28 El tiburón y el Fénix
“No
importa cuánto corriera él no podía alcanzar ese lejano lugar, subía esas
largas escaleras sin un motivo real…solo sabía que debía llegar para encontrar
la pieza que tanto ansiaba reactivar en su vida. Pero al llegar a la cima el
rojo era su destino”
El
sonido de su ropa rompiéndose había sido un eco oscuro y perturbador no quería
que eso terminara así…no con el sosteniendo su espalda mientras su padre se
cernía en ella buscando el fantasma de alguien que ya estaba muerto. La
sensación era fría y asquerosa las paredes de la vieja mansión de su infancia
se habían vuelto lo que menos quería que le rodeara el cuadro de sus hermanos
con ella sentada en un elegante sofá la atormentaba…no podía permitir y no
estaba dispuesta a pagar con su vida ni a entregar la de Jan. En un estado casi
desesperado busco en su propio interior el fuego había sido algo con lo que le
habían obligado a vivir…ella misma lo había decidido.
Si,
era cierto, ella había buscado ese poder tras la muerte de sus hermanos, la
traición hacia su mejor amiga…si, era cierto no podía olvidarlo, ella había ido
a ese lugar a buscar y rescatar a Jan, no a ser a la que rescataran, no iba a
pasar, consumiendo ese pensamiento hasta el cansancio algo ardió en su interior
y entonces una llamarada empezó a rodear su cuerpo como una flama incandescente
caliente y tortuosa que alejo a su padre de enzima y arrojo a Jan contra la
pared.
--¡MIS
MANOS! —se escuchó el chillido de su padre, pequeñas ampollas habían aparecido
en su piel quemada, pero estas se extendían rápidamente consumiendo la primera
capa casi dejándola carbonizada. Un grito atravesó la sala y la furia se desato
casi de inmediato—¡MATALA! —
La
orden fue dada y a pesar de que el golpe contra la pared había sido suficiente
para agrietarla el rubio se había levantado su mirada vacía encontró la
escarlata cubierta de llamas.
--Lo
siento Jan—movió su mano extendiendo y levantando una pared de llamas tratando
de concentrarse que no le hicieran daño, pero sí que le mantuvieran alejado—Esto
se terminó Padre, vas a pagar por lo que has hecho, herir a mi mejor amiga,
matar a toda su familia, condenar a mis hermanos a morir—las lágrimas empezaron
a correr por sus mejillas, ella no era una mujer de llorar mucho menos en
público, pero ahí estaba delante de su padre dispuesta a matarlo a pesar de que
eso la matara.
--No…no—el
dolor expresado en el rostro de quien fuera su padre era una clara demanda de
su poder desbordante las llamas que la cubrían a ella y lo que consumía las
manos de su padre—Tu serás la única muerta—la mueca de dolor seguía en ese
rostro, peor algo había cambiado de pronto esas facciones se volvieron en una
sonrisa sádica y sin sentimientos.
--Que…--su
instinto hizo que retrocediera un par de pasos atrás contemplando algo
inaudito.
Los
brazos de su padre se volvían cada vez más gruesos y fuertes, los músculos se
expandían sus manos quemadas se estaban curando a una velocidad de vértigo, el
pareció agrandarse tomando una musculatura obscena, donde las venas se notaban
en el contorno de sus músculos, como si estos estuvieran exigiéndose demasiado,
apunto de explotar, pero parecía que eso jamás sucedería.
--No
creerías, que a estas alturas no usaría mi inversión en este proyecto en mí
mismo…no puedes matarme hija mía, porque no eres buena y te rindes, prometo
solo romperte las piernas y hacerte ver lo que le hare a esa preciada amiga y a
ese títere humano que mantienes lejos…debes agradecer lo bondadoso que soy—
Una
risa escalofriante resonó desde su boca golpeando las paredes haciendo un eco
sonoro y desagradable, eso hizo que instintivamente su cuerpo empezara a
temblar, era evidente el impacto que él tenía en su mente, después de todo él
había sido el causante de sus mayores pérdidas y arrepentimientos y ahora solo
consolidaba su ser sin sentimientos al proyectarle un futuro de tragedia sobre
las personas que ella más amaba.
--Tonterías—a
pesar de que sus piernas parecían fallarle se obligó a dar un paso hacia
adelante las llamas giraban sobre su cuerpo cada vez más firmes y menos
temblorosas—Jamás, jamás te dejare tocarlos nunca más Padre…nunca
más—Extendiendo sus manos el arco de fuego se dibujó en el aire y al estirar la
cuerda una flecha se dibujó este silbo dando de lleno en su hombro las llamas
rodearon su hombro y un grito de dolor se escuchó.
--¡PERRA!
– El enorme cuerpo de su padre se abalanzo hacia adelanta como un ferrocarril
impacto contra Vicktory estrellándola contra la pared, un gemido de dolor
atravesado en sangre se escuchó—Muere, muere—gritaba enloquecido el padre
empujando más su cuerpo agrietando la pared a su espalda.
--¡Nunca!
—las llamas se arremolinaron a su alrededor como pequeños tornados que hicieron
retroceder a su padre ella pudo caer de rodillas al suelo sintiendo el dolor en
sus costillas y espaldas peor aun así se levantó y corrió a un lado antes de
recibir el cabezazo de su padre enloquecido cubierto de sus llamas—Maldición—
Entonces
lo sintió Jan volvía a intentar entrar, se había recuperado e intentaba
penetrar la pared de fuego.
--No,
aléjate Jan—lo volvió a empujar lejos, pero en eso recibió el manotazo de su
padre que la hizo rebotar por el suelo resbalando hasta impactarse contra otra
pared.
--Esto
quema, eres una terrible hija—la piel de su padre estaba casi consumida en
ampollas y piel casi carbonada—Así que esto es todo—a pesar de que eso debería
estar consumiéndolo en dolor el parecía acostumbrarse al calor—Te importa
demasiado este títere humano.
--Muérete
de una puta vez—gruño intentando levantarse.
--No
hija, tu morirás, pero antes veras como el muere—aunque sus manos estaban
carbonizadas y quemadas aun con llamas vivas en ellas las alzo y dio un gran
aplauso tan grande que la pared de fuego se extinguió inmediatamente.
--Como…--la
incredibilidad atravesó sus ojos a algo que debía ser prácticamente imposible
de lograr—No…Jan—
Vio
como el rubio caminaba hacia ellos sin ninguna expresión en su rostro se movía
hacia su padre sin siquiera vacilar.
--Para…Jan…no
vengas—intento pararse, pero se resbalo golpeándose contra el
suelo—No…no…no—las lágrimas de fuego empezaron a surcar sus mejillas—¡JAN! —
Mientras
tanto el golpeteo de las olas se escuchaba, una y otra vez repitiéndose, jamás
había estado cansado de estar sentado en la arena o ver el atardecer en el
horizonte más allá de las olas parecía que el mundo jamás se terminaría.
--Al
fin…al fin lo logré—algo rompió la monotonía de las olas una voz rompió su
trance de cansancio, al girarse vio a una mujer de cabello rubio, sus ojos
azules se encontraron con los aguamarinos de ellos—Al fin pude conectar
contigo.
--¿Bianca?
—El la conocía, no había pasado mucho tiempo con ella, pero le debía
agradecimiento de salvar a Leo y a Amdis su amiga de infancia—Espera como estas
aquí—
--Yo…no
fue fácil—se notaba en sus parpados parecía que había ojeras enormes—Pero Leo
tenía razón, puedo conectarme mediante los lazos que los unen—Soltó el aire
tratando de recuperarse.
--Lazos…no
lo entiendo—se oprimió el pecho—Lo último que recuerdo fue golpear a
Jen…yo—apretó el puño—No puede controlar mi cuerpo…y luego aparecí aquí—
--Lo
siento, a todos los que están manipulando desde la máquina que me tiene cautiva
son enviados a un limbo, atrapados en su propia mente, la verdad yo no debería
poder estar aquí, al principio estaba encerrada con Alyer, pero yo pensé que era
porque nuestro lazo era más fuerte—se peinó el cabello hacia atrás la brisa
soplaba fuerte—Pero luego me conecte con Leo, a quien había besado para salvar
su vida, él me dijo que podía conectarme con otros no solo con Alyer, yo no
entendí como hasta que intente conectarme con Erin, quien era la persona más
importante para Leo—
--Esos
dos son una pareja rara, ¿no crees? —sonrió intentando mantener ese humor que
lo caracterizaba.
--No
sé mucho sobre el amor, pero su boda transmitía algo único de ellos dos—
--Nunca
mejor dicho pequeña—volvió a sonreír—Pero espera eso no explica por qué estás
aquí, como llegaste a mi…no me digas que Vick...
--He…no,
ella nunca uso un aro lo recuerdas, la maquina solo puede controlar a aquellos
que alguna vez usaron el aro de metal, de hecho, por eso estoy aquí—extendió
los brazos—Vicktory salió del refugio donde todos se congregaron, bueno no todos,
pero los líderes de la resistencia están ahí, incluido Alyer, lo liberé del control
y lo envié a ese lugar lo estoy protegiendo como puedo—
--Espera,
como que ella salió del refugio—
--Ella
no podía soportar que te tuvieran cautivo, Jen invento un aro que contrarresta
el control mental, ella pensó en venir por ti y usarlo en ti para liberarte.
--Esa
idiota—apretó los dientes—Espera suena a que tienes un, pero.
--Ella
te encontró, pero Amdis estaba atrapada aquí, ella decidió usar el aro en ella—
--Ella
hizo eso…típico de Vick—bajo el rostro—Espera…le ha pasado algo a Vick.
--Ella
se quedó en la fortaleza, está peleando ahora mismo contra ti y contra uno de
los fundadores de TB.
-Que
dices…--el miedo atravesó su mirada—No, ella tuvo que irse sin mí.
--Ella
no lo haría, no puedo conectar con ella, pero siento su voluntad…Amdis también
la sintió—
--Hablaste
con Amdis…
--La
bese para curarla…estoy conectada con ella, es por eso que estoy aquí ahora,
ella te mordió cuando probaban su experimento antes de que se separaran.
--Eso…es
lo que nos conecta
--Sí,
es lo que los conecta—asintió—Jan tu y yo no tenemos un vínculo fuerte, podre
sacarte del trance por un par de horas, así que tienes que está listo.
--Listo?
Claro que lo estoy a que estamos esperando.
--No
es solo esa clase de listo, cuando despiertes todo lo que has hecho estos meses
pasara por tu mente como una película, debes ignorarlo y atacar, olvida todo, trágalo
y cuando estés a salvo pon a Vick y a ti en un coche y ponlo en piloto automático
yo me encargare, dile a todos en la fortaleza cuando despiertes que deberán
esperar 3 meses, deben recuperarse y prepararse, en tres meses poder ejecutar
el plan que Alyer y Erin ya saben—
Sintió
el peso de la sangre en sus manos a pesar de que no lo sabía ahora, pero con
esas palabras sabía muy bien con lo que cargaba, entre su mayor pecado era el
haber herido a Jen de semejante forma.
--Déjame
salvar a la mujer que amo…prometo que te sacaremos de tu prisión y acabaremos
con esto…es una promesa.
--Gracias…bien
nos veremos después…cuida a Alyer, por favor—
Con
esas palabras el mar se secó todo se puso oscuro y una brillante luz apareció.
--Que
te parece hija—la enorme mano de su padre se posaba en la cabeza de Jan—La
exprimiré como una uva tu solo tienes que verlo—sus dedos se cernían y
empezaban a cerrarse.
--¡JAN!
—Intento pararse formar su arco de fuego, pero su cuerpo no se movía mas.
--Arg…--las
manos de Jan se alzaron tomando la muñeca del padre de Vick alejándola de su
cabeza, las imágenes bombardearon con tanta fuerza que creyó que caería de
rodillas peor lo soporto mordió su labio inferior tragándolo como había
prometido—Como te atreves a hacer que ella llore, no te lo perdonare—
--Jan…Jan—los
ojos rojos vino estaban incrédulos a lo que miraba delante de ella, los ojos
aguamarinos se encontraron con ella brillaban, tenían vida…y sobre todo la
miraban a ella—Eres un idiota…por qué…por qué tardaste tanto—
La
sonrisa de él no se borró mientras le guiñaba el ojo.
--Lo
mejor siempre debe hacerse esperar—dicho eso sin ningún problema jalo el brazo
de su contrincante y lo estampo contra el suelo—Vas a morir por todo lo que me
has hecho hacer—
--No…no
puedes estar consiente—su brazo estaba totalmente inmovilizado y no podía
levantarse—ERES MI MARIONETA, DEBES OBEDECER—
--Ya
no más—sin ninguna piedad tomo su brazo y patio desde su codo hacia adentro con
un feo cruach, de su hueso rompiéndose.
-ARG!
—se levantó empujando a Jan gimiendo de dolor—Mi brazo…mi brazo—el brazo caía
laso, roto y no parecía curarse—MORIRAN, MORIRA…--Enloquecido por el dolor se
arrojó contra el rubio, pero este lo esquivo entonces sus dientes se formaron
en la quejada de tiburón y casi de tajo arranco su brazo bueno la sangre
brotaba a chorros—CARAJO—
--Hiciste
llorar a Vick, le arrebataste las personas que ella más amaba, hiciste que
viviera una vida de miseria y pretendías revivir a tu esposa en ella, tocaste
algo que es solo mío—su mano tomo el cabello canoso obligándolo a encorvarse
hacia atrás—No mereces ser llamado Padre—
Ambas
manos tomaron su cabeza y de un movimiento rotatorio simplemente lo rompió, el
cuerpo se desinflo volviendo a la normalidad, e limpio la sangre y camino hacia
Vicktory.
--Siempre
haciendo locuras—se quitó la chaqueta oscura que les obligaban a usar para
cubrir el pecho de Vicktory notando la mordida que él le había dado—Maldición…debías
correr—
--Que
esto—sus manos temblaron peor aún así se levantaron tomando el rostro de su
amado—El gran Jan, está llorando en público por un rasguño—
--Rasguño,
demonios casi te arranqué el brazo—de sobre salto la abrazo con demasiada
necesidad—Demonios eres lo más preciado de mi vida, si tú te fueras…Vick, no me
hagas esto—
--Lo
mismo podría decirte, gran idiota eres lo más preciado que tengo, no podría
perderte—
--Joder
que hacen las personas más geniales llorando en una situación tan precaria—rio
a pesar de que sus mejillas estaban cubiertas de lágrimas—He…hecho tanto daño—
--Eso
no es cierto, lo sabe—sintió el cansancio al final—Jan, me voy a quedar inconsciente…tenemos
que salir…yo tengo—
--No…descuida,
alguien nos dará una mano, pero tendrás que atarme…esto solo es temporal—
--Como…
--Cuando
estemos a salvo te lo contare todo…
--Más
te vale no serme infiel.
--Jamás
podría.

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