Capitulo #14 El grito de la
desesperación.
Habían pasado ya dos
semanas desde que los principales líderes de la resistencia se dividieron para
volver al basto y cruel mundo exterior donde los poblados eran pequeños y casi
escasos, mismos donde las familias se conformaban a estar vivos…si esa era la
única luz de esperanza que tenían y era tan oscura que a veces se preguntaban
si eso valía la pena. Muchos niños eran llevados y otros abandonados cuando sus
padres caían en la desesperación total…y pensar que algunas sólo procreaban con
la esperanza de vender a esos pequeños a TB, si venderlos a eso se había
reducido ese mundo a aceptar que nadie podría oponerse a TB, el mundo era cada
vez más escaso en personas de buen corazón que sufrían y lloraban, que deseaban
que parará…ya no había marcha atrás quizás…
En ese denso camino de
oscuridad las dos artistas dé la resistencia con el singular sonido de sus
ruedas girando Por el estrecho camino de rocas acercándose cada vez más a la
inmensa ciudad de Orizaba, era como la mayoría de los poblados pobres a su
alrededor y rico en el centro, ya que este estaba controlado por un par de magnates,
hermanos ambos con una comunicación directa con TB, tenían archivos importantes
entre los cuales se encontraban las transferencias dé los científicos y las
rutas de traslado de niños de las ciudades.
No era de las primeras
veces que iban a ese poblado siempre hubo una escusa para ir al orfanato de la
ciudad de aquellos niños que no tenían futuro de conejillos de Indias como los
dejados por las guerras y la devastación, por que parecía que los hermanos Grim,
eran de los gobernantes más buenos y considerados con el pueblo…aun que sinceramente
era sólo otro par de obesos hombres casi calvos con horribles hoyuelos en el rostro,
acostumbrados a tener todo lo que quisieran, dinero, mujeres y claro una suma
considerable de impuestos.
--Este pueblo no
cambia mucho…--la castaña miró desde las riendas de su carruaje los puestos de
comida casi escasos en mercancía las personas trabajando e sol al sol en las
calles construyendo por supuesto otro monumento en honor a esos dos hombres –Espero
que no tardemos más…--
--Ya verás que no—dijo
positiva su amiga a su lado acariciando su cabello—Será mejor llevar las
provisiones al orfanato –
La castaña asintió y
siguió por el camino al orfanato del lugar. No era ni mucho mejor que varias
casas la construcción era un desastre desde la pintura cayéndose hasta los
grosos del mismo concreto levantado y sin mencionar el numeroso de goteras en
to el edificio…pero eso lo único que esos niños podrían llamar hogar. Con su
fiel llegada estaba las disposiciones para arreglar lo más posible del edificio
pero era de esperar que lo primero que vieran no fueran los niños o la
encargada del lugar si no un hombre elegante de esmoquin algo típico para un
mayordomo, siempre había sido el pensamiento de las dos al verlo.
--Jeremi, siempre eres
tan oportuno—Janeth no es que le tratará mal pero ese tipo nunca dejaba de
aparecer y siempre sabía las fechas de su ida habitual era algo cansado en
realidad.
--mis señores me
enviaron a buscarlas. Espero que no exista inconveniente en que me acompañen al
Castillo—
--¡Tu sabes que si!—
--Janeth, tranquila
–Agatha se pegó a ella para que controlará un poco el tono, aun que era
comprensible que su amiga se pusiera tan a la defensiva ya que nunca las
dejaban el tiempo suficiente para ayudar en el orfanato—Jeremi dile a tus señores,
que iremos en cuanto terminemos nuestros pendiente.
-Agatha, no creo que
tenga que recordarles quienes mantienen este lugar en pie—el elegante mayordomo
de ojos claros las miraba como mera diversión de sus señores, un juguete y nada
más.
Janeth tuvo que
apretar los puños para no golpearlo, y es que a veces se le subía el humor de
un lobo protegiendo a su familia, pero no podía darse el lujo de poner en su
lugar al sujeto, no. tendría que aguantárselo.
--Iremos más tarde,
ellos saben que nos gusta más de noche—Los ojos castaños eran firmes en ese
hecho y el mayordomo solo se encogió de hombros.
--Ustedes sabrán—fueron
sus palabras antes de subir a su propio coche e ir de vuelta a la mansión.
--Lo siento Agati—la
castaña agacho la cabeza en forma de disculpa a su amiga, ya que solo era
causarle problemas a su parecer.
--De que hablas…--sonrió
la otra abrazándola de golpe—Tu eres quien siempre te enfrentas a ellos,
siempre estas protegiéndome—beso la frente de su amiga—La próxima vez yo te voy
a proteger—le guiño un ojo haciendo que la risa de Janeth floreciera rápidamente.
--Oh quiero ver eso…--le
devolvió el abrazo con fuerza y después se separó—Vamos, vamos ay que trabajar—
--Sí, yo te sigo—la pelirroja
estaba contenta tarareando mientras iban a bajar las cosas del carruaje.
Normalmente traían comida,
agua y ropas para los niños, la mayor parte de esa ropa había sido hecha por
Agatha, y las provisiones venían de parte de Alyer y Erin, que habían dado de
sus recursos para los viajes de ellas, pues no podían llevarse a los niños sería
muy sospechoso que desaparecieran, por muy descuidados que estuvieran, cuando ellos
querían podían hacer un escándalo…esos niños prácticamente eran su gatillo como
había sugerido el mayordomo, todo para manipularlas eran ellos, era casi una
pena, y a veces un doble sentimiento se encontraba pero cuando se ponían a
pensar y valorar los riesgos, era más fuerte el ideal de liberarlos a todos de
ese miedo.
La alegría de los
niños era contagiosa, risas y cantos y un rato de bromas y una buena comida era
siempre tan…reconfortante casi una terapia completa para un par de chicas que
odiaban la guerra, pero habían aprendido que era mejor pelear que esconderse,
si esa era la gran motivación de ellas.
Conforme el tiempo
pasaba lo inevitable se acercaba el atardecer en el horizonte se había puesto
naranja y aun con pesar tuvieron que despedirse de los niños y de quien los
cuidaba, fueron al centro de la ciudad, su carreta simple y de aroma de campo
se vio opacada por los grandes coches de lujo y los portales brillantes, si,
esa ciudad tenia marcos con piedras preciosas que sacaban los de clase baja
como solían llamarlos, de las minas de la ciudad, era como entrar a una dimensión
alterna donde todo era abundante, el agua de la fuente central incluso se derramaba
por un mal diseño pero a nadie le importaba, daba tanta rabia ver cómo incluso
mucha comida se tiraba en el suelo o los restaurantes las aventaban en bolsas,
sin duda…la vida perfecta.
--Entonces…lo tienes
todo—antes de bajar la castaña reviso entre sus ropas si traía cada cosa que necesitarían
esa noche—Ya indique a mis chicos el plan—
--Los míos también, y
si llevo todo—sonrió animada—Ay que hacerlo—
--Ay que hacerlo—contesto
ella bajando de un salto del carruaje.
La mansión principal
era inmensa al menos 5000 hectáreas de terreno quizás más, un edificio rustico
pero de lo más normal para una casa enorme tantas ventanas para un sin número
de no hacer nada…si un adorno, las familias ricas siempre tenían más de lo que
realmente necesitaban, el mármol y las estatuas todos esos detalles, era casi
impensable que un par de chicas como ellas entraran, pero todos en esa ciudad
solo las miraban como un par de objetos…si esa definición no cambiaría en un
tiempo. El gran portón que les separaba de la entrada se abrió y ellas
inmediatamente entraron sin siquiera dudar un segundo en hacerlo iban solas por
supuesto, no podrían entrar con sus compañeros, no para lo que los amos las
solicitaban cada vez que iban.
--Oh nuestras queridas
artistas—se escuchó una irritante y chillona voz nada más atravesaron la gran
puerta principal, venia de lo más alto de las escaleras el hermano mayor apareció
con su rechoncha panza y sus hoyuelos marcados cómicamente sobre sus mejillas,
como era habitual.
--Nos hicieron esperar
mucho—la voz del hermano menor no sonaba muy diferente, pero era más ronca y
profunda—Por que sería…no habrían perdido el tiempo en el orfanato…o si—las afiladas
palabras del menor hizo que el bello de ambas se erizara lo que provoco que las
orejas y colas de ambas brotaran, el estrés o la culpa también las exponía como
también cuando era época o tiempo…pero ambas se mostraron firmes y sonrieron.
--Jamás perderíamos tiempo
con unos mocosos en lugar de servirles amos Grim—dijeron moviendo la cola, era
denigrante, pero necesario así que les habían hecho creer que las colas le salían
por gusto o placer…si, eso habían hecho.
--Ya decía yo que Jeremi,
exageraba…seguramente han estado haciéndose pasar por las chicas buenas para
que los aldeanos cooperen con ustedes—
--Oh mi amo Sebastián,
sabe muy bien nuestras tretas—Janeth se arrastró hacia el pegándose a su cuerpo,
como un cachorro pidiendo caricias—Sin dinero no podemos comer ni viajar, es
una pena que debamos servir a los otros amos en las otras ciudades.
--Es verdad, es verdad
yo ya extrañaba a mi amo Ivan—Dijo Agatha pegándose al hombre también.
Los dos hermanos
sonrieron oscamente casi entre risas picaras acariciando las cabezas y las
nalgas de ambas como si las recompensaban.
--Entonces, os molesta
si empezamos—dijeron ambos cómicamente, era tan grotesco que era difícil para
ambas seguir sonriendo.
--Oh claro que si amo,
venga por aquí—Janeth guio al mayor a su sala.
--Si, por aquí—Agatha la
imito con el menor a su sala.
Janeth entro al cuarto
con el hermano mayor, era un cuarto grande como era de esperar de un señor de “alta”
clase como en la cama era increíblemente grande
la castaña solo pensaba en cómo es que un cebo como el entraba en esa
cama.
--Por qué no le preparo
su bebida mi señor—
--sabes lo que me
gusta esa bebida…--sonrió oscuramente entrando con ella al cuarto.
En la habitación del
menor Agatha terminaba de preparar la bebida típica antes de un casual encuentro
carnal nada apetecible con él, se había sentado a su lado mientras cruzaban
copas.
--Y si intercambiamos
bebidas—propuso el hombre a lo que Agatha sonrió.
--Como desee mi amo—dijo
mientras que cada uno bebida del otro fue fácil tomar el alcohol.
--Oh Agatha he soñado
contigo este tiempo…pediré a la central que te dejen a mi cargo—el hombre
empujo a la pelirroja a la cama, más que excitado en ese momento, parecía acelerado
mucho mientras bajaba los hombros del vestido de la chica.
--Eso no es posible,
solo disfrute…toda la noche…tanto como quiera—la voz de Agatha era sensual
mientras parecía que iba a tocarlo cuando el empezó a reír y de un momento a
otro se desplomo sobre Agatha quien solo suspiro por el peso—Debería bajar de
peso—se quejó bajo antes de salir de su habitación.
Cuando abrió la puerta
se encontró un camino de humo blanco y muchos sirvientes cayendo dormidos por
la aparente creciente niebla cuando encontró a Janeth al final del pasillo se
sonrieron.
--Siempre es tan fácil
hacerlos beber…ellos siempre tan cuidadosos, pero…
--La droga siempre está
en ambas copas—completo Agatha chocando palmas con su amiga.
Jen les había
preparado un fuerte alucinógeno para los duques, eso los ponía calientes, pero
se dormían en apenas segundos cuando despertaban era fácil hacerlos creer que había
pasado de todo, había que ser dulces pero peligrosas.
Después dormían a los
empleados contaminando el aire de la ventilación gracias a Kisa y Lio, ellos volverían
al carruaje para esperarlas mientras ellas corrían a la computadora de archivo.
--Bien pásame la usb—dijo
mientras llegaban al sótano, había un numero enorme de computadoras de donde
ella filtraban información conectando una usb pasaban los archivos y con una
antena que Agatha conectaba a otra terminal las trasferían a la base y a Erin.
--Bien, todo está
cargando adecuadamente, podremos irnos después de ir a desvestir a las bolas de
grasa—la pelirroja se atrevió a catalogarlos, nunca lo hacía pero con ellos dos
siempre hacia una excepción.
--Ya se—Janeth trato
de no reírse fuerte mientras copiaba y pasaba los archivos a su amiga—Es lo más
desagradable, pero nos iremos intactas de nuevo—
--Si…vamos a casa—dijo
tras pasar los datos para la operación de Erin salieron del cuarto.
Pero sin esperarlo
algo golpeo a Agatha atravesando su pierna esta solo callo de golpe ni siquiera
había tenido tiempo de gritar solo el golpe de la bala había hecho que
flaqueara, ante los ojos incrédulos de Janeth, que pudo apreciar también como
el cabello rojo de su amiga era tomado fuertemente y atraído a un hombre.
Este hombre era todo
un complejo militar, musculatura porte fuerza…todo en un paquete con una sombría
sonrisa tras su mirada de color cobre.
--Cazadas…--fue las
palabras del hombre cuando cientos de más aparecían rodeando ambos pasillos.
--Janeth…corre—Agatha dijo
mientras su cuello era apretado por el ante-brazo del sujeto.
Pero la castaña negó y
se abalanzo más rápido de lo que ese hombre pensó y sin piedad mordió su brazo obligándolo
a soltar a la pelirroja, el grito de dolor fue audible pero antes de disparar
de nuevo Janeth lo pateo en el estómago y se cargó a su amiga en la espalda
antes de las balas empezaran a llover por todas direcciones esta salto por la
ventana cayendo de pie, casi cayendo pues había sido mucho para sus rodillas y
tobillos pero aun así con el dolor que eso significaba corrió, y siguió corriendo.
--No digas nada—se quejó
con la boca llena de sangre a su amiga y siguió corriendo, sin mirar atrás salto
la barda de ese espantoso lugar, no pensaba en nada pero eso era peligroso muy
lento, irse en su carreta, soltó a los caballos y abrió la puerta de atrás— ¡Corran!—grito
a sus perros y gatos que salieron disparados.
Ellas tras ellos
corriendo calle abajo tratando de no caer Agatha estaba sujeta a sus hombros
fuertemente y pensaban que lo lograrían, que si bajaban más lo lograrían pero
bajo de ellas muchas luces aparecieron, tanques y camiones hombres armados,
todos esperándolas.
--Maldición—se quejó
desviando su camino buscando entre calles cualquier lugar para escapar—como lo
supieron…como—se preguntó desesperada.
--Janeth, déjame si
corres tu sola podrás escapar—Las lágrimas de la pelirroja empezaron a frotar,
no dejaría que su amiga fuera atrapada e iba a soltarse cuando las manos que la
atrapaban como mejor podían por atrás se apretaron.
--No quiero—dijo con lágrimas
en los ojos—No voy a dejarte…vamos a escapar juntas…estamos juntas…y seguiremos
juntas—se quejó entre la rabia, las lágrimas y el dolor corriendo buscando una
salida.
La carrera continuaba
las estrellas estaban en el firmamento, la luna blanca y el estridente sonido
de helicópteros y armas camiones y sirenas…todo para atraparlas a ellas, porque
ahora…porque, era la pregunta cuando en un callejón un arma estaba delante de
Janeth esta estaba a la altura de sus costillas quizás esquivaría sus pulmones
pero le daría de lleno para inmovilizarla, al menos eso era lo que se pensaba
pues en el último instante alguien la empujo, el gran danés, aquel que adoraba
las siestas la empujo en el último momento recibiendo el impacto de la bala tirándolo
cruelmente al suelo ante la vista de las dos acróbatas.
--¡¡¡LUCIUS!!!—La castaña
se iba a acercar, para ayudarlo pero el gran danes le gruño.
<<Vete…no te acerques>>
fueron las últimas palabras del gran perro.
--No, no…no—Ella iba a
ir sin importar que pero luego los hombres volvieron a amotinarse y algo cayó
del cielo.
--Argus, Cole y Lycus—Agatha
dijo los nombres de los gatitos blancos que cayeron del cielo para arañar a los
hombres disparos se escucharon.
<<Corras,
corran>> se escucharon de los felinos.
Las chicas estaban
paralizadas cuando los dos perros de templo cayeron delante de ellas y las
empujaron.
-- Spurius y Mishenka—Janeth
iba a dar un paso ellos tiraron una mordida.
<<Fuera…nosotros
las salvaremos…corran>>
--Alek y Mikito, no ustedes
también—Agatha estiro las manos para tomar a sus gatos Abisinio.
<<Que no
entienden…corran>>
--Gautier y Henri—los dos
perros de doberman también, hicieron sacar las lágrimas de Janeth.
--Aysel…no—la pelirroja
llamo a su gato angora pero todos gruñeron de vuelta bufaron entre ellos.
Sus amigos todos…estaban
diciéndoles que corrieran, agonía…dolor sufrimiento y sangre todos caían uno a
uno, pero seguían diciendo eso un montón de veces, que corrieran y que fueran
libres.
--Lo…lo siento—Destrozada
pero orillada a eso empezó a correr de nuevo Janeth sus pies dolían pero cada
paso era un grito de perdida, cada uno una herida en su alma, justo iban a salir,
justo lo lograrían, iban a irse cuando un culetazo de un rifle golpeo a Janeth
tan fuerte hacia atrás que soltó a Agatha quedando algo distanciadas.
--O aquí estas zorra—Janeth
iba a levantarse cuando el peso de la arma golpeo su cabeza haciéndola caer en
el suelo pero el hombre no estaba conforme con eso si no que golpeo su vientre
y la hizo estrellarse contra una pared.
--No Janeth, no…déjala—Agatha
iba a levantarse iba a ayudar a su amiga…iba a salvarla como le había prometido
pero otro hombre golpeo su espalda y sintió como sus brazos eran tirados en su
contra haciéndola gritar de dolor y haciéndola ver como el hombre empezaba a
golpear el vientre de su amiga tantas veces que vio como la sangre empezaba a
salir de su boca de lo poco que recuperaba de aliento—¡Basta!...—
Escucho la risa del
hombre quien levanto a Janeth por el cabello haciéndola apenas quejarse por la contusión
que seguramente tendrían.
--Basta dices…basta—se
señaló el brazo sangrante—Esta infeliz se atrevió a morderme…esto no es nada
comparado con lo que le harán en el laboratorio—ante la vista verde de Agatha
el hombre le dio un cabezazo y luego azotando su rostro contra el pavimento el
dolor de la castaña se trasmitió en un grito.
--¡No!—Agatha se logró
zafar e iba a rescatar a Janeth pero el hombre que se vengaba de ella la espero
dándole con el arma de igual forma haciéndola caer, sintió un golpe en el estómago
y el arma golpeando y rompiendo sus costillas haciéndola contraerse pero no se
le fue permitido pues sus brazos y piernas fueron abiertos en su totalidad.
--Descuida ay algo
para ti—
La sangre en la boca
de Agatha salía pero aun con el dolor, con todo en mente lo único que quería era
salvar a su amiga pero no podía, no la alcanzaba, estiraba su brazo, pero no la
alcanzaba, no lo lograba cuando alguien se puso sobre su vientre esta intento
luchar pero alguien estiro su cabello y alargo su cuello, antes de ser
inyectada de golpe y sin cuidado.
--Arg…--el rostro de
Agatha se contrajo, el estómago de igual forma y más sangre salió de su
garganta, sintió dolor, mucho dolor mientras sus extremidades luchaban por
cerrarse, estirar los brazos y piernas al centro de su cuerpo sin lograrlo, quedándose
solo con el consuelo de sacar el pecho mientras que se revolvía agitando la
cabeza, por la confusión—Janeth…--gimió mirando a su amiga con los golpes más
brutales pero sus ojos…vio sus ojos abrirse y verla—No…no…no mires…--tartamudeo
sintiendo el dolor como una corriente eléctrica por su cuerpo.
Los ojos oscuros por
el cansancio y el dolor de Janeth estaban viendo el cuerpo de su amiga quejarse
estremecerse, pero ella no podía moverse sentía sus brazos rotos igual que su
pecho, dolía respirar.
--Aga…--no podía siquiera
hablar, todo el aire se iba cuando sintió otro golpe contra su cabeza haciendo
que esta extendiera su cuello.
--Es más doloroso con
huesos rotos, perra—dijo el soldado mientras con la misma sutileza inyecto lo
mismo que a su amiga.
Su cuerpo iba a
contraerse y reacomodarse haciéndola perder todo el aliento que había
conseguido, pero fue sostenida haciendo que todo el dolor pasara por su cuerpo
sintiendo cada cosa volver a soldarse.
--No es suficiente…inyecten
otra dosis—se escuchó de una cruel voz de fondo cuando una segunda dosis fue
inyectada.
--¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!—
Se escuchó un fuerte
grito por todas las paredes de la ciudad, un grito que trascendió el cielo, un
grito de desesperación, dolor y sufrimiento…un grito que marcaba el primer eslabón
derivado de la resistencia.
Esto es apenas el
primer golpe.

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