Zertrümmerung
Capitulo # 3 ¿Que es lo diferente? Parte 1
Toda la fortaleza parecía desierta por
fuera, era como si hubiera sido deshabitada a pesar de que apenas habían pasado
tres horas después del ataque. Aun que lo cierto era que entre los vientos con
arena y el sol radiante hacia que el movimiento interno fuera realmente veloz,
pues con la llegada de la noche el plan era marcharse, había que tranquilizar a
los niños y tomar decisiones, preparar los vehículos y limpiar sin dejar rastro
de que alguna vez ese lugar hubiera sido habitado.
Mientras que los heridos reposaban y los
encuentros aun no se daban como debieran, solo se podía contar con la espera de
tener esa oportunidad, de realmente encontrar lo que pudiera ser diferente.
Erin a pesar de siempre disfrutar de ver
todo marchando sobre ruedas respecto al traslado del siguiente escondite,
simplemente no podía separarse de Leo, su corazón latía normal, respiraba
normal, no parece sufrir algún dolor, pero en realidad ella aun lo recordaba,
recordaba esa sensación en su pecho oprimiéndose lentamente mientras se daba
cuenta que el corazón de su pareja dejaba de funcionar, como se ponía frio poco
a poco…si ahora estaba cálido, lo estaba ¿cierto?
Mientras que sus piernas se movían inquietas
esperando, mirando el tiempo pasar, deseando ver esos ojos azules pareció que
algo en ese deseo se removió pues Leo parecía estar despertando, primero con un
quejido cansado y después poco a poco aquello que quería ver parecieron
iluminarse con los escasos rayos de sol que entraban por la ventana y echándose
una mano a la frente para meter los dedos entre su cabello mientras se
incorporaba parpadeando un par de veces para
acostumbrarse a la luz cuando los destellantes cabellos plateados de Erin se
asomaron cerca de él. Apenas entendió algo cuando unos brazos rodearon su
cuello.
--¿Ah? ¿Cómo?—sus ojos miraban a un lado
y después a otro, confuso en verdad…pues juraría que su cuerpo se desvanecía a algún
lugar-¿Erin, que paso?
--¡Tu idiota!—fue lo primero que contesto
con un golpe en su brazo de un puñetazo.
--Oye…
--Eso es por asustarme—dijo casi sus ojos
se volvieron a llenar de lagrimas—Y esto—le tomo por la perchera y le atrajo
para besarle—Y eso, porque… te amo—dijo casi con un resoplido disgustado, casi
como si estuviera renegando y diciéndolo a la fuerza.
Pero para leo fue como escuchar las
palabras más sinceras de todas, mas viniendo de ella, tanto que empezó a reír
un poco desconcertando a la peliplateada.
--Es la primera vez—dijo sonriendo—Es la
primera vez que lo dices abiertamente—la atrajo un poco—Yo también te amo—aspiro
su aroma mientras sus fuertes brazos la rodeaban, como si temiera que ya no estuvieran
ahí comprendiendo un poco por lo que había pasado—Lo siento—
Erin se quedo quieta entre sus brazos y negó
chasqueando la lengua.
--No vuelvas a hacerlo, idiota—dijo para
corresponder el abrazo—Oye…leo—susurro su nombre como si quisiera que ese
nombre se quedara grabado en el aire para siempre, por que, no podía negarlo,
ella lo quería ahí más tiempo del que pudieran pensar en un principio más ahora
que quizás tenían una esperanza…pero—Casémonos…--apretó mas su agarre, ella no creía
en esas uniones, un papel o una ceremonia no le eran importantes.
--Que has dicho?—se quedo totalmente
confuso con esa declaración tan repentina—Tu no crees en el matrimonio…y a mí
no me importa lo sabes—dijo casi como se leyeran la mente.
--No me digas sobre mis creencias, hablas
como si no lo supiera—se sentó mejor en la cama mientras se acurcuchaba entre
sus brazos y el reaccionaba a sus movimientos perfectamente realmente parecían leerse
la mente pues sus cuerpos se movían de manera natural—Es tan solo—alargo sus
manos para tomar su rostro y hacer que le mirase—Te daré algo que solo yo puedo
darte, siempre haces cosas por mi yo hare algo por ti—
--Pero de verdad, no tiene que ser así—beso
su mejilla y su frente—Me basta con que aceptaras ser mi pareja, que mas podría
pedir—
--Quiero decir que eres solo mío—dijo de
pronto—Así que te prohíbo rechazarme, además jamás te esperabas que yo te lo
propusiera, es por eso que estas negándome cierto—
--Te digo realmente…--negó suspirando—Esta
bien, pero te lo abierto ya no puedes retractarte—
--Lo mismo digo para ti—le dio otro
puñetazo en el hombro.
--Terminaras dislocándome el brazo—se quejo
pero la atrajo para volver a besar sus labios.
En otra parte de la enorme fortaleza
Alyer miraba por la ventana aun maldiciendo y al mismo tiempo como si perdiera
la vida entre la respiración que salía de la chica que dormía en su cama en esa
fortaleza…no podía mentirse mientras la miraba dormir había pensando en llevársela
mientras se mantuviera inconsciente, tan lejos como le fuera posible, lejos de
ese tipo. Pero si lo hacia lo empeoraría…de por si la situación de hace unas
horas ya había sido un desastre, que mas podría cambiar o empeorar.
Había pasado ya mucho tiempo, cuando se había
agotado esos días como para que siguiera durmiendo, era como antes cuando la hacían
desfacheser en la torre blanca…
--No me digas que—se acerco a ella no lo había
hecho por que quizás tenía miedo que al tocarla algo mas se rompiera…por que en
ese momento es a lo que más le temía, pero al final alargo su mano y toco su
frente—Demonios…tanto te has esforzado que ahora tienes fiebre—se rasco la nuca
mirando el cuarto del baño, ahí no tendría agua a esas horas por cuestión de plomería.
La miro otro rato, realmente quería quedarse
pero así no la podría ayudar lo sabía, así que asegurándose de que estuviera bien
abrigada salió de la habitación para buscar como refrescarla, tendría ganas de quizás
volver a esos tiempos y ponerla sobre sus piernas y peinar su cabello…quisiera
poder hacerlo.
Bajo hasta las plantas de abajo para
conseguir el agua y un poco de hielos asi pensaba mantenerla fresca de verdad
pero cuando volvió a la habitación la encontró totalmente vacía todo lo que había
conseguido se precipito al suelo con una maldición de parte del que no dudo en
salir corriendo a buscarla.
--¡Bianca!—la llamo sin parar de correr
en su búsqueda—No de nuevo—
Cuando busco en el último sitio la encontró
en la azotea recargada en el concreto que delimitaba el paso para no
encontrarse con el abismo, el cabello dorado de Bianca se movía con el viento,
sus ojos parecían tristes y perdidos y es que al despertar encontró un melancólico
olor, un olor que a pesar del tiempo y que quizás olía más maduro, era el de…el
de una persona importante para ella…pero ahora todo parecía arruinado y lo único
que supo hacer a pesar de todo fue salir de la habitación encontrándose con la
puesta de sol sin percatarse de su alrededor.
El chico de mirada dorada miro aquello
por un segundo casi había echando a gritar pero, no salió nada de su garganta sus
ojos se perdieron en la culpa…quizás si analizaba todo él era quien la estaba
alejando esta vez, sin levantar sonido alguno se acerco por detrás a Bianca
pasando sus largos brazos por su cintura suavemente apoyando su rostro en la
espalda de ella suspirando con algo de tristeza.
--Lo siento—dijo mientras la abrazaba con
fuerza—Te he buscado por tantos años…y lo primero que hago es gritarte…pero
demonios Bianca, verte defenderlo hace que me hierba la sangre, no me controle,
pero…pero…--suspiro apoyándose otro poco en ella—Eres lo más importante para mí
y siempre lo serás…por favor perdóname—
--Alyer…--ella volvió a decir su nombre
suspirando primero sentía miedo, enojo…tantas cosas pero al final ahí estaba
ese sentimiento de añoranza—Yo también te he buscado por muchos años…y no sabía
qué hacer cuando amenazaste a Hackett…el ah estado conmigo y se ha culpado
tanto como tú lo culpas…yo, ya no quiero eso—miro mas allá de las nubes escasas
y lejanas en ese desierto—
A él le costaba no hacer eso, no
culparlo, no señalarlo…no matarlo.
--Dame tiempo…solo…solo no te vuelvas a
ir—pidio casi suplico cuando la giro y la vio con una sonrisa—No as crecido
casi nada—
--Que…que clase de comentario es ese—desvió
la mirada—Es solo que tu eres más alto es todo—era cierto, era tan alto y ella
apenas había alcanzado el 1.60 de largo, nada mas—Además es mas cómodo de esta
manera—
--Si, muy cómodo—por alguna razón el ya
no estaba pensando en solo abrazos y ni así aparto su pensamiento de ella ni de
lo que quería declararle aun que no era el momento—No creí disgustarte tanto
como para que te levantaras con fiebre…realmente lo siento—repitió acariciando
su cabeza peinando su cabello besando su frente—Ven –sin el mayor de los
esfuerzos la cargo en volares.
--Es…espera—dijo tan ida como le era
posible mientras sus ojos azules se desviaban como si aquello estuviera un poco
mal—yo puedo caminar…--se quejo algo apenada.
--Tranquila, así es mas cómodo para ti—dijo
para ir a su habitación nuevamente y esta vez no solo la dejo en la cama si no
que como había pensado la recostó en sus piernas asegurándose se abrigarla—Saldremos
en unas horas, sería mejor que te quedaras cómoda—empezó a peinar su cabello y
mirarla fijamente—Me gustaría tener tu poder y sanarte la fiebre, como hiciste
tu la primera vez—
--¿Aun recuerdas eso? Fue la primera vez
que llegaste a la torre—suspiro recordándolo también —También hacías esto
mientras me dabas un nombre—recordó esa sensación cálida de un lugar en el que podía
desfallecer de cansancio y ser mimada.
--Incluso tu recuerdas eso, vez…lo bellos
recuerdos son para atesorarse—
--Si…tienes razón, aun que ha cambiado un
poco—susurro dejando algo asustado a Alyer—Eres más grande y fuerte y…creo que
tienes más mal carácter del que recuerdo—
--Ah…era eso—dijo aliviado al ver que no
era algo que pudiera poner brechas entre ellos—Pues tu también estas mas
enojona…me as gritado…me sorprendió mucho viniendo de ti—
--Es que…me has hecho enojar…ahora no me
quedare quieta solo a escuchar—
--Esta bien, para mi…seria aburrido si no
pelaríamos de vez en cuando—
--Pero que no sea muy seguido…--
--Lo prometo--

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