martes, 7 de octubre de 2014

Zertrümmerung Cap. 3 Part. 1


Zertrümmerung

Capitulo # 3 ¿Que es lo diferente? Parte 1

Toda la fortaleza parecía desierta por fuera, era como si hubiera sido deshabitada a pesar de que apenas habían pasado tres horas después del ataque. Aun que lo cierto era que entre los vientos con arena y el sol radiante hacia que el movimiento interno fuera realmente veloz, pues con la llegada de la noche el plan era marcharse, había que tranquilizar a los niños y tomar decisiones, preparar los vehículos y limpiar sin dejar rastro de que alguna vez ese lugar hubiera sido habitado.


Mientras que los heridos reposaban y los encuentros aun no se daban como debieran, solo se podía contar con la espera de tener esa oportunidad, de realmente encontrar lo que pudiera ser diferente.

Erin a pesar de siempre disfrutar de ver todo marchando sobre ruedas respecto al traslado del siguiente escondite, simplemente no podía separarse de Leo, su corazón latía normal, respiraba normal, no parece sufrir algún dolor, pero en realidad ella aun lo recordaba, recordaba esa sensación en su pecho oprimiéndose lentamente mientras se daba cuenta que el corazón de su pareja dejaba de funcionar, como se ponía frio poco a poco…si ahora estaba cálido, lo estaba ¿cierto?

Mientras que sus piernas se movían inquietas esperando, mirando el tiempo pasar, deseando ver esos ojos azules pareció que algo en ese deseo se removió pues Leo parecía estar despertando, primero con un quejido cansado y después poco a poco aquello que quería ver parecieron iluminarse con los escasos rayos de sol que entraban por la ventana y echándose una mano a la frente para meter los dedos entre su cabello mientras se incorporaba  parpadeando un par de veces para acostumbrarse a la luz cuando los destellantes cabellos plateados de Erin se asomaron cerca de él. Apenas entendió algo cuando unos brazos rodearon su cuello.

--¿Ah? ¿Cómo?—sus ojos miraban a un lado y después a otro, confuso en verdad…pues juraría que su cuerpo se desvanecía a algún lugar-¿Erin, que paso?

--¡Tu idiota!—fue lo primero que contesto con un golpe en su brazo de un puñetazo.

--Oye…

--Eso es por asustarme—dijo casi sus ojos se volvieron a llenar de lagrimas—Y esto—le tomo por la perchera y le atrajo para besarle—Y eso, porque… te amo—dijo casi con un resoplido disgustado, casi como si estuviera renegando y diciéndolo a la fuerza.

Pero para leo fue como escuchar las palabras más sinceras de todas, mas viniendo de ella, tanto que empezó a reír un poco desconcertando a la peliplateada.

--Es la primera vez—dijo sonriendo—Es la primera vez que lo dices abiertamente—la atrajo un poco—Yo también te amo—aspiro su aroma mientras sus fuertes brazos la rodeaban, como si temiera que ya no estuvieran ahí comprendiendo un poco por lo que había pasado—Lo siento—

Erin se quedo quieta entre sus brazos y negó chasqueando la lengua.

--No vuelvas a hacerlo, idiota—dijo para corresponder el abrazo—Oye…leo—susurro su nombre como si quisiera que ese nombre se quedara grabado en el aire para siempre, por que, no podía negarlo, ella lo quería ahí más tiempo del que pudieran pensar en un principio más ahora que quizás tenían una esperanza…pero—Casémonos…--apretó mas su agarre, ella no creía en esas uniones, un papel o una ceremonia no le eran importantes.

--Que has dicho?—se quedo totalmente confuso con esa declaración tan repentina—Tu no crees en el matrimonio…y a mí no me importa lo sabes—dijo casi como se leyeran la mente.

--No me digas sobre mis creencias, hablas como si no lo supiera—se sentó mejor en la cama mientras se acurcuchaba entre sus brazos y el reaccionaba a sus movimientos perfectamente realmente parecían leerse la mente pues sus cuerpos se movían de manera natural—Es tan solo—alargo sus manos para tomar su rostro y hacer que le mirase—Te daré algo que solo yo puedo darte, siempre haces cosas por mi yo hare algo por ti—

--Pero de verdad, no tiene que ser así—beso su mejilla y su frente—Me basta con que aceptaras ser mi pareja, que mas podría pedir—

--Quiero decir que eres solo mío—dijo de pronto—Así que te prohíbo rechazarme, además jamás te esperabas que yo te lo propusiera, es por eso que estas negándome cierto—

--Te digo realmente…--negó suspirando—Esta bien, pero te lo abierto ya no puedes retractarte—

--Lo mismo digo para ti—le dio otro puñetazo en el hombro.

--Terminaras dislocándome el brazo—se quejo pero la atrajo para volver a besar sus labios.

En otra parte de la enorme fortaleza Alyer miraba por la ventana aun maldiciendo y al mismo tiempo como si perdiera la vida entre la respiración que salía de la chica que dormía en su cama en esa fortaleza…no podía mentirse mientras la miraba dormir había pensando en llevársela mientras se mantuviera inconsciente, tan lejos como le fuera posible, lejos de ese tipo. Pero si lo hacia lo empeoraría…de por si la situación de hace unas horas ya había sido un desastre, que mas podría cambiar o empeorar.

Había pasado ya mucho tiempo, cuando se había agotado esos días como para que siguiera durmiendo, era como antes cuando la hacían desfacheser en  la torre blanca…

--No me digas que—se acerco a ella no lo había hecho por que quizás tenía miedo que al tocarla algo mas se rompiera…por que en ese momento es a lo que más le temía, pero al final alargo su mano y toco su frente—Demonios…tanto te has esforzado que ahora tienes fiebre—se rasco la nuca mirando el cuarto del baño, ahí no tendría agua a esas horas por cuestión de plomería.

La miro otro rato, realmente quería quedarse pero así no la podría ayudar lo sabía, así que asegurándose de que estuviera bien abrigada salió de la habitación para buscar como refrescarla, tendría ganas de quizás volver a esos tiempos y ponerla sobre sus piernas y peinar su cabello…quisiera poder hacerlo.

Bajo hasta las plantas de abajo para conseguir el agua y un poco de hielos asi pensaba mantenerla fresca de verdad pero cuando volvió a la habitación la encontró totalmente vacía todo lo que había conseguido se precipito al suelo con una maldición de parte del que no dudo en salir corriendo  a buscarla.

--¡Bianca!—la llamo sin parar de correr en su búsqueda—No de nuevo—

Cuando busco en el último sitio la encontró en la azotea recargada en el concreto que delimitaba el paso para no encontrarse con el abismo, el cabello dorado de Bianca se movía con el viento, sus ojos parecían tristes y perdidos y es que al despertar encontró un melancólico olor, un olor que a pesar del tiempo y que quizás olía más maduro, era el de…el de una persona importante para ella…pero ahora todo parecía arruinado y lo único que supo hacer a pesar de todo fue salir de la habitación encontrándose con la puesta de sol sin percatarse de su alrededor.

El chico de mirada dorada miro aquello por un segundo casi había echando a gritar pero, no salió nada de su garganta sus ojos se perdieron en la culpa…quizás si analizaba todo él era quien la estaba alejando esta vez, sin levantar sonido alguno se acerco por detrás a Bianca pasando sus largos brazos por su cintura suavemente apoyando su rostro en la espalda de ella suspirando con algo de tristeza.

--Lo siento—dijo mientras la abrazaba con fuerza—Te he buscado por tantos años…y lo primero que hago es gritarte…pero demonios Bianca, verte defenderlo hace que me hierba la sangre, no me controle, pero…pero…--suspiro apoyándose otro poco en ella—Eres lo más importante para mí y siempre lo serás…por favor perdóname—

--Alyer…--ella volvió a decir su nombre suspirando primero sentía miedo, enojo…tantas cosas pero al final ahí estaba ese sentimiento de añoranza—Yo también te he buscado por muchos años…y no sabía qué hacer cuando amenazaste a Hackett…el ah estado conmigo y se ha culpado tanto como tú lo culpas…yo, ya no quiero eso—miro mas allá de las nubes escasas y lejanas en ese desierto—

A él le costaba no hacer eso, no culparlo, no señalarlo…no matarlo.

--Dame tiempo…solo…solo no te vuelvas a ir—pidio casi suplico cuando la giro y la vio con una sonrisa—No as crecido casi nada—

--Que…que clase de comentario es ese—desvió la mirada—Es solo que tu eres más alto es todo—era cierto, era tan alto y ella apenas había alcanzado el 1.60 de largo, nada mas—Además es mas cómodo de esta manera—

--Si, muy cómodo—por alguna razón el ya no estaba pensando en solo abrazos y ni así aparto su pensamiento de ella ni de lo que quería declararle aun que no era el momento—No creí disgustarte tanto como para que te levantaras con fiebre…realmente lo siento—repitió acariciando su cabeza peinando su cabello besando su frente—Ven –sin el mayor de los esfuerzos la cargo en volares.

--Es…espera—dijo tan ida como le era posible mientras sus ojos azules se desviaban como si aquello estuviera un poco mal—yo puedo caminar…--se quejo algo apenada.

--Tranquila, así es mas cómodo para ti—dijo para ir a su habitación nuevamente y esta vez no solo la dejo en la cama si no que como había pensado la recostó en sus piernas asegurándose se abrigarla—Saldremos en unas horas, sería mejor que te quedaras cómoda—empezó a peinar su cabello y mirarla fijamente—Me gustaría tener tu poder y sanarte la fiebre, como hiciste tu la primera vez—

--¿Aun recuerdas eso? Fue la primera vez que llegaste a la torre—suspiro recordándolo también —También hacías esto mientras me dabas un nombre—recordó esa sensación cálida de un lugar en el que podía desfallecer de cansancio y ser mimada.

--Incluso tu recuerdas eso, vez…lo bellos recuerdos son para atesorarse—

--Si…tienes razón, aun que ha cambiado un poco—susurro dejando algo asustado a Alyer—Eres más grande y fuerte y…creo que tienes más mal carácter del que recuerdo—

--Ah…era eso—dijo aliviado al ver que no era algo que pudiera poner brechas entre ellos—Pues tu también estas mas enojona…me as gritado…me sorprendió mucho viniendo de ti—

--Es que…me has hecho enojar…ahora no me quedare quieta solo a escuchar—

--Esta bien, para mi…seria aburrido si no pelaríamos de vez en cuando—

--Pero que no sea muy seguido…--


--Lo prometo--

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