Al otro lado del espejo
En el capítulo
anterior de “Al otro lado del espejo”: Agatha Ivory murió,
Bianca Roze murió y Hackett Engels quedó agonizando. Finalmente,
Shizu Tanabe vio su cuello partido en dos.
Capítulo
4 – Rechazo tu realidad
Se despertó con un sobresalto.
-Y-yo...yo...- Mirando su mano derecha, Shizu Tanabe no
pudo sino mover sus ojos de un lado al otro, sumamente confundida. A
su mente llegaban las imágenes difuminadas y dobladas de mil y un
cosas, con los sentimientos y sensaciones entremezcladas en un
collage que la hacía querer vomitar. No sabía que pasaba y lo único
de lo que estaba segura era de que había muerto.
¿O no?
-Yo... que... como...- Sujetándose la cabeza con ambas
manos avanzó un poco, golpeándose la frente contra una superficie
plana y fría, apenas dándose cuenta de que estaba atrapada y más
que eso, ni siquiera estaba parada – su posición en ese momento
era diagonal a la gravedad por lo que pudo determinar. -...- Llevando
su mano al cuello, intentó calmarse. No había sido real, al menos
no lo suficiente como para matarla pero sí como para hacer que
resintiera todo lo pasado. -Pero no pasó.- Se dijo a si misma con la
mandíbula temblando. -No pasó...- No terminaba de creérselo.
-...no pasó...- Abrazándose a sí misma cerró los ojos, bajando el
ritmo de su respiración lo que más que pudiera, evitando
sobresaltarse.
-Suficiente.- Murmuró. -Tienes que salir de aquí.- Se
dijo intentando olvidar lo demás, enfocándose en una meta concreta
para soportar el peso. Tal como en la arquería, su concentración
iría a la diana de tiro que en ese caso, era romper la barrera que
la separaba del exterior. -...- Posando la mano sobre lo que había
al frente, intentó delimitar en su mente los bordes, puesto que no
era capaz de ver nada al estar en medio de una negrura absoluta que
apenas notaba. -No te distraigas...- Se dijo, visualizando su meta
con toda la fuerza de voluntad que pudiera reunir. Pero nada.
Simplemente, no podía. -Argh.- Cargando la frustración en su puño
derecho tan solo golpeó con todas sus fuerzas al frente en un ángulo
estrecho, provocando un sonido de desencaje. -Eh...eh...- Se extrañó,
pensando que su contenedor era más fuerte y hermético que eso, pero
no. Al parecer lo que la separaba era un simple muelle que mover
hacia delante. -Me.... sirve.- Dijo posando ambas manos sobre aquella
“tapa”, empujando con todo lo que podía dar.
Poco después la tapa cayó tras unos segundos de
interludio, chocando contra el suelo mientras que Shizu observaba que
no estaba en el exterior. Abriendo los ojos de par en par un mero
segundo los afiló, reconociendo el sitio: una antigua base usada por
los científicos de la Orden para experimentos cuestionables, entre
los cuales se contaban clonar humanos usuarios de Inocencia.
-Pero se suponía abandonada.- Dijo la japonesa dando
un paso al frente mientras un viento agitaba sus prendas, que se
resumían a una simple dormilona y botas altas que le llegaban hasta
medio muslo. Resoplando midió la distancia desde su posición hacia
el suelo, estimando unos diez metros. Con las diferentes cornisas y
plataformas que había entre ella y su nuevo objetivo sería fácil.
-Tu puedes Shizu.- Se dijo, lanzándose mientras apuntaba su pie.
...
Cayendo, aterrizando y siguiendo sin detenerse
finalmente pisó el suelo tras rodar un instante, mirando la pared de
roca en que se encontraran cientos de sarcófagos – uno de los
cuales había sido su prisión momentos atrás.
-Eres demasiado insistente hermana.- Dijo una voz suave
a su espalda.
-...- Moviéndose instintivamente Shizu dio una zancada
al frente, volteándose para así levantar su mano e intentar apuntar
con su Inocencia activada, sin embargo el arco no se materializó.
-Insistente y estúpida. Mira que olvidar como usar tu
Inocencia.- Comentó Miku, sonriendo con malicia. -¿Acaso no podías
aceptar lo que veías y dejarte morir? Fue un problema capturarte y
traerte hasta acá como para que rechazaras mi propuesta.-
-Entonces fuiste tú.- Apuntó la pelinegra, frunciendo
el entrecejo.
-¡Obviamente!- Contestó su hermana ladeando la
cabeza. -¿Creíste que de verdad nuestro padre podría ser así de
despiadado? Para nada. Era un viejo tonto, así que tuve que meter
algo de chispa en su personalidad.- Dando un paso al frente Miku
invocó sus cuervos, transformándolos en un estoque de color
obsidiana. -Da igual. No aceptaste una muerte gloriosa así que... te
eliminaré aquí y ahora. Nuestra pelea se ha extendido demasiado,
Shizu. Estoy harta, HARTA de que siempre nos encontremos, nos
golpeemos un poco y nos separemos para sufrir.- Abriendo los ojos lo
más posible, la menor sonrió con un evidentemente deteriorado
estado mentl. -Terminaré con esto. Este es el adiós.- Lanzándose
al frente tiró un sablazo que fue evitado por la mayor de un salto,
girando para volver a apuntar sin llegar a activar su Inocencia.
-Demon...- Antes de terminar sin embargo un estallido
se dejó oir por todo el salón – incluso más grande que una
catedral – continuado por un nubarrón del cual salieron dos
personas enfrentadas: una era Bianca sobrevolando el terreno con un
par de alas en blanco y negro mientras que sobre ella y apuntando con
un báculo de punta afilada estaba Kyle, la Noah del Ego.
-¡Shizu! ¡Te encontré!- Exclamó Bianca con una
sonrisa, dándole la oportunidad a su enemiga de colocarle la mano
sobre el rostro.
-Tu eres mía nena.- Le dijo Kyle con una sonrisa
sarcástica, picando a Bianca con la punta de su báculo para generar
otra explosión, rompiendo la pared más lejana tras enviarla volando
hacia allá. -Termina con esto Miku, tengo una cena con el Conde
hoy.- Fue lo último dicho por la maga, desapareciendo por el boquete
recién creado.
-Por supuesto hermana.- Contestó Miku recolocando su
estoque para así lanzar un corte bidireccional que Shizu volvía a
evitar de un salto.
-...soy una tonta.- Murmuró la japonesa resoplando.
-Por supuesto, ya empiezo a recordar.- Dijo levantando por tercera
vez su brazo, apuntando a su hermana menor. -Estaba confundida, pero
ya lo recordé: me emboscaste en la última misión y me trajiste
aquí. Por eso es que no recordaba la noche anterior al despertar en
esa fantasía.- Con una muesca en su brazo extendiéndose la sangre
de Shizu se disparó al frente, convirtiéndose en una ballesta chica
que la pelinegra tomó con ambas manos.
-Veo que no eres tan estúpida como te hacía ser,
hermana.- Murmuró Miku.
-No quiero pelear Miku.-
-Yo sí.- Respondió la aludida lanzándose al frente.
-Tsk.- Disparando una única flecha en dirección a su
atacante, Shizu dio un paso hacia atrás, intentando tomar una
posición adecuada. Seguía sin estar acostumbrada a usar una
ballesta.
“Eso es porque eres una mujer. Las armas tan
sofisticadas suelen ser problema para ustedes.” Dijo una voz en su
mente, proveniente de un recuerdo no muy lejano. “Para eso es que
le dan palitos y una olla, son simples.”
-Bah, idiota.- Murmuró la chica mientras Miku cortaba
su flecha, obligándola a replegarse de nuevo.
-Dime Shizu ¿qué se sintió estar en un mundo más
feliz conmigo de Exorcista y el lindo hawaiano de novio?- Inquirió
su hermana lanzando más y más estocadas, golpes que la otra tan
solo evitaba sin contraatacar demasiado, puesto que se sentía
alienada de su arma.
-Fue horrible.- Contestó ella girando, lanzando otra
flecha.
-Mentira.- Espetó Miku. -Todo eso fue creado por tu
mente.- Lanzando una patada, la menor sonrió.
-Claro, lo dice la que manipuló la imágen de nuestro
padre tan solo para hacerme sentir mal.- Respondió Shizu atrapando
con un brazo la pierna de su hermana, doblándola para ejecutar un
agarre lateral y tirarla al suelo, apuntándole a la cara con su
ballesta.
-Sabes que digo la verdad. Fuera de ese caso que
necesitaba un ajuste, el resto fue creado por tu cerebro.- Dijo la
Noah sin cambiar su expresión rastrera. -Tú vida siempre ha sido
vacía. Tener que encargarte de tu familia, pelear... siempre te has
sentido insatisfecha con todo eso.- Murmuró levantando ambas cejas.
-Mentira.-
-Claro que no.-
-¡Mentira!- Exclamó la pelinegra disparando otra
flecha que justo a tiempo, su oponente esquivaba, quedando a solo
centímetros de su mejilla. Levantando su espada y obligándola a
retroceder o enfrentar un hombro punzado, nuevamente la distancia de
la batalla separaba a las hermanas.
-Sabes que digo la verdad.- Repitió, usando el mismo
tono que antes. -En esa fantasía tenías todo lo que quieres en
vida. Tu hermana contigo, peleando por tonterías y amistadas
totalmente.- Empezó, dando un paso adelante. -Tus amigos, o por lo
menos sus versiones idealizadas por tu mente: una Bianca menos
llorona, Inocencias más útiles, todos incluso mejores que tú
peleando. De hecho, tu cerebro hizo que todo fuera sumamente
complaciente. Incluso la lucha contra los Akumas estaba allí ¿sabes
por qué?-
-...-
-Porque lo necesitas.-
-...-
-En el mundo real no eres nadie sin esta lucha. En el
mundo real no tuviste la vida que siempre quisiste. Esta fantasía te
permitió unir ambas.- Explicó Miku. -Viviste una vida normal y a la
vez, una vida donde significas algo – tanto para lo importante como
para lo que no lo era.- Dando otro paso, levantó su arma. -Una
Exorcista que salva el mundo, importante para todos. Una chica con
novio que tuvo una fantasía con el chico malo de paso, cumpliendo su
sueño de poder decir que dos hombres estuvieron en su vida... de una
forma u otra. Te sentiste amada, amada y sin responsabilidades más
allá de lo que necesitabas.- Sonriendo de nuevo Miku lanzó un
espadazo en vertical directo a la cabeza de su hermana. -Eso me
muestra que tan patética y carente de amor eres, querida hermana
mayor.-
-...- Bloqueando el ataque de lleno con su ballesta, la
japonesa se mantuvo callada, usando ambas manos para soportar el
embate sin moverse.
-Otro salón-
-Vamos chiquita Bianca, te arrancaré la cabeza.- Dijo
Kyle con tono cantarín, chocando una y otra vez su báculo contra
una simple katana salida de las alas de la rubia.
-Tengo que ayudar a Shizu-oneechan.- Murmuró la
Exorcista, atacando de nuevo.
-Salón principal-
-...sabes, tienes razón.- Dijo de pronto Shizu,
levantando la cabeza para fulminar a Miku con la mirada. -Sí, lo
pensé y tienes razón... en todo. Este mundo, este mundo que he
vivido durante tanto tiempo... es horrible.- Brillando un instante
para estallar, la ballesta finalmente desaparecía, marcando más
espacio entre las dos combatientes. -Sin embargo, ya acepté vivir en
él. Lo que viste no fue más que un reflejo de mis pensamientos
pasados... y me doy cuenta, es por eso que pude salir viva de la
fantasía. No fue real y a la vez, si lo fue – fue una lección
para recordarme no vivir y añorar lo que ya sucedió o lo que podría
haber pasado. El mundo no se da la vuelta y regresa a ser como era,
sino que avanza. Y yo debo corresponder: también avanzaré.- Espetó
levantando el brazo mientras que de la muesca salía más sangre.
-Como mi verdadero yo, avanzaré hacia un futuro brillante. Incluso
si tengo que... incluso si tengo que acabar contigo.- Materializando
otra arma, esta vez un arco con doble peso y triple mira, así como
cuerdas de tensión para aumentar la fuerza, Shizu apuntó a su
hermana.
-Entonces, ¿este es el final?-
-Correcto. Solo una saldrá de aquí con vida y quien
lo haga, tendrá el futuro que siempre deseó.-
-Permaneciendo la derrotada en el corazón de la otra
¿verdad?-
-La ilusión de una hermana que no quiso matarte y que
murió hace ya años en España.-
-Me agrada.- Respondió Miku posando una mano sobre su
corazón. -Esta será la ocasión en que me quitaré ese peso de
encima. Tú, mi mayor problema, se irá y podré vivir tranquila con
mi verdadera familia.-
-...- Tensando la cuerda principal, una flecha de
tonalidades rojas y negras apareció. Ya Shizu tenía a Miku en su
mira.
-Acabemos con esto... ¡Shizu!- Gritó, lanzándose
hacia delante.
-Acabemos con esto, Miku.- Dijo la otra, disparando la
flecha.
-Otro salón-
-Ya Miku debió haber matado a la chica. ¿Qué dices
Bianca? ¿Terminamos con nuestra pelea?- Preguntó Kyle, apoyando el
filo de su arma sobre el cuello de la rubia.
-Shizu no perderá.-
-¿Qué?-
-Yo confío en ella.- Replicó Bianca con sus alas en
ristre.
-Ha, que estúpida.-
Sintiendo el piso temblar ambas vieron como del boquete
en la pared, ya lejano, salía un aluvión de guijarros.
-Salón principal-
“¿Qué demonios... es esto?” Se preguntó Miku
sintiendo una presión en el pecho como jamás hubiera imaginado: una
cadena salía del lugar donde la flecha había impactado antes y sus
movimientos eran sumamente torpes. Incluso, ni siquiera podía
moverse demasiado lejos del centro del salón porque allí era donde
el otro extremo se había clavado.
-...- Cargando otra flecha roja y negra, Shizu la
disparó sin comentar.
-¡El mismo truco no funcionará!- Dijo la Noah
haciendo brillar su arma de Materia Oscura, separándola en sus cinco
cuervos que volaron contra la flecha, abriendo sus picos tan afilados
como la mejor de las espadas.
-Es inútil.- Comentó Shizu.
-Ugh.- Saltando hacia atrás se vio halada por la
cadena. Por otro lado la flecha navegó entre los pájaros como una
serpiente escurridiza, soplando, cortando el aire hasta que un
parpadeo después se incrustó el pecho de la menor. -ARRRRGH.-
Gritó, escupiendo sangre.
“Quédate con tu arco de antes.” Oyó Shizu,
rememorando la ocasión en que le preguntara a Augustin Bogdan sobre
el mejor modo de usar una ballesta. “Eres una inútil con una de
estas.” Le dijo, moviendo la suya propia.
“Lo dice el que no sabe lo que es la arquería.” Le
contestó la pelinegra con el entrecejo fruncido.
“No lo necesito.” Dijo él con ambas cejas
levantadas y suma sinceridad. “Mira.” Murmuró apuntando a la
nada mientras apretaba el gatillo, logrando que la flecha se encajara
en el centro de la diana. “Solo lo hago y ya.”
“No me creo que puedas hacer eso tan simple.”
“Mira de nuevo.” Comentó él apretando de nuevo el
gatillo, disparando otra flecha que en esa ocasión partió a la
primera en dos.
“Haces trampa.”
“Nope. Si quieres intentalo tú.” Le dijo el
castaño a su interlocutora, lanzándole la ballesta.
“Ugh.” Apenas pudiendo levantar el arma por lo
incómoda, pesada y todas las protuberancias que poseía, Shizu
apuntó lo mejor que pudo para así disparar, encajando la flecha al
otro lado del salón.
“Repito: quédate con tu viejo arco. No dabas tanta
pena como ahora.” Murmuró, encogiéndose de hombros. “No
intentes cambiar, solo ve con el fluuuujo y mejórate.” Comentó
moviendo los dedos nudosos como serpientes.
“Estúpido” Dijo Shizu de vuelta al presente,
viendo como la flecha clavada en Miku se desenrrollaba,
transformándose en una segunda cadena que se ancló al lado
contrario del salón, dejando a la Noah en el centro. -Esto terminó
Miku.- Dijo la mayor, materializando una tercera flecha.
-No... me subestimes...- Espetó la chica, intentando
levantarse.
-No lo hago, pero no me ganarás con los mismos trucos
de todos estos años.- La cortó Shizu. -Te has quedado atrapada en
los recuerdos.- Concluyó disparando la nueva flecha.
-¡Acaba con ella, Scarecrow!- Ordenó la otra, viendo
como sus cuervos se dirigían a su enemiga con fiereza y velocidad,
la suficiente como para verse atravesados por la flecha en lugar de
solo ser circundados. -No...- Murmuró antes de que nuevamente, el
proyectil se le encajara en el pecho. -...no...- Brillando y
deshilándose, una tercera cadena se tensó, fijándose en la arista
faltante para crear un anillo de refulgente color rojo.
-Este es el final Miku.- Susurró Shizu. Tensando las
tres cuerdas especiales de su arma, la figura volvía a mutar,
extendiéndose para crear un objeto que igualaba la altura de su
portadora, poseyendo ángulos agudos y púes protuberantes. La nueva
saeta creada en su centro era totalmente negra y final, con apenas
una punta en V al final.
-¿Me matarás por una fantasía sin sentido? ...que
cruel hermana.-
-No.- Respondió la
otra, apuntando hacia el techo. -Te liberaré de tu destino como Noah
y haré justicia por todos aquellos que no tuvieron el mismo chance
que yo.-
-¿Ah? NO fue real,
Shizu. Fue una estúpida ilusión... ¡ha! Matarme ¡Por una
fantasía! ¡Hahahahahaha!- Imposibilitada de moverse y sintiendo
como si su tórax estuviera por explotar, Miku volvió a toser
sangre.
-Contaminar el
recuerdo de nuestro padre, matar a todos mis amigos – incluso en
una ilusión – tiene el mismo significado.- Dijo Shizu,
deteniéndose un momento. -Si haces eso con un sueño, la realidad
será peor... y ni siquiera, ni siquiera se todo lo que has hecho ya.
Miku... esto es justicia.- Concluyó, tensando el arma para apuntar
por segunda vez, liberando la flecha. -Yo... te amo.-
Atravesando el aire y
dispersándose en incontables proyectiles que descendieron a una
velocidad inconcebible el aluvión cayó finalmente sobre Miku sin
parar, atravesando su cuerpo una y otra y otra vez, repitiéndose
hasta el cansancio.
-Adios... hermana.-
Murmuró la japonesa quedándose quieta, viendo como las flechas
continuaban disparándose más y más, cancelando la regeneración
propia de los Noah al pasar el umbral de daño masivo. -Nos veremos
en la otra vida.- Concluyó una vez el ataque terminó, sin poder ver
el centro del círculo donde ahora se encontraba el cuerpo sin vida
de su hermana.
-Otro salón-
-Adios, Bianca
panquecito. Fue agradable jugar contigo pero mi cita de las seis está
por empezar.- Dijo Kyle tomando a Bianca por el cuello, chocándola
contra la pared del vasto salón.
-Ugh.- Sin poder
respirar la rubia intentó zafarse, sin éxito.
-Este es tu f...-
Justo allí, algo atacó el corazón de la maga: una punzada sin
igual, lo suficientemente fuerte como para hacerla llorar sin que lo
evitara. Uno de sus hermanos había perecido. -I-imposible. ¿Miku
no...-
-Shizu...- Murmuró de
alguna forma Bianca, sonriendo. Si Shizu había podido ganar, ella
también era capaz. -No...puedo...quedarme...¡aquí!- Exclamó la
chica batiendo sus alas, creando una ráfaga de viento que mandó a
volar a Kyle.
-Maldició...- Antes
de poder actuar y presa de la altura, el ala negra de la mexicana se
clavó en su pecho, atravesándole la espalda. -Ma-maldita... ¿¡cómo
te atreves a hacerle esto a.. a Kyle, la mejor maga del mu...-
Entonces Bianca se acercó a una velocidad sin par, sacando dos
plumas de sus alas que se conviertieron en dos katanas. -...n...-
-Embestida del...-
Ejecutando un embate en diagonal y uno en vertical, los filos
atravesaron la piel de Kyle a una velocidad aún mayor, sin siquiera
verse manchadas por la sangre de su enemiga. -...Gigante.- Completó
la chica, dando un último ataque en horizontal que rebanó el
estómago de su objetivo.
-Agh...e-ese
movimiento... lo vi antes. No es tuyo, ¿verdad chiquilla? Es de
ese...de ese militar rubio...- Susurró Kyle trastabillando hacia
atrás, mientras los tres cortes y el empalamiento mermaban las
fuerzas de su cuerpo, obligándola a permanecer a la defensiva
mientras se regeneraba. -Maldita copiona... deberías
ser...original.- Dijo escupiendo sangre. Levantando la vista observó
que su oponente ni siquiera estaba frente a ella. -Cobarde...-
Murmuró.
-Aquí arriba.- Oyó.
-...- Levantando su
cabeza mientras era presa del dolor, Kyle vio como Bianca la apuntaba
con una sola katana en una posición de iai. Sus alas por otro lado,
se habían vuelto dos simples aletas en sus hombros que sin embargo,
palpitaban con energía pura.
-Movimiento final.-
Dijo Bianca apareciendo tras Kyle ya con su espada desenvainada y
levantada, como si hubiera hecho su ataque. -Corte subliminal del
cielo.- Susurró guardando su espada, esperando un segundo para
suspirar. Tras ello salió corriendo en dirección al boquete de la
pared. -Shizu... Shizu... ¡Shizu-oneechan!- Gritó.
-¿...eso es... todo?-
Susurró Kyle moviéndose con dificultad, avanzando un paso sin poder
más. Ahí un cuarto corte se materializó en su cuerpo de cabeza a
la cintura. -...- Bajando la cabeza y cerrando los ojos, tan solo se
quedó ahí. Poco después, estalló en un relámpago de blanco y
negro.
-Salón principal-
-¡Shizu-oneechan.-
Exclamó Bianca, abrazando a la aludida.
-Bianca... tardaste
mucho.- Dijo ella en ligero tono de broma, cerrando los ojos mientras
correspondía al abrazo con uno propio, lo más fuerte que podía sin
sofocar a Bianca.
-Perdón... perdón...-
Se disculpó, sollozando por lo bajo. -Por mi culpa te trajeron
aquí...-
-No. Fue mi culpa por
descuidarme.- Murmuró la pelinegra, negando con la cabeza.
-Mentira.-
-Es la verdad Bianca,
créeme.-
-...-
-Salgamos de aquí.-
Murmuró la japonesa tras un minuto de silencio todavía abrazando a
la otra. Abriendo los ojos vio como a unos metros, el cuerpo de Miku
se coloraba de gris, empezando a devanarse a sí mismo, con los
fragmentos disolviéndose en el aire como cenizas. -Ya... ya no hay
nada que hacer.- Concluyó.
-Oneechan.-
-Además... me debes
un pastel.- Bromeó, apartando la vista. Quería salir de allí,
quería irse y no mirar atrás. Todavía tenía un futuro que la
esperaba impacientemente y ella no lo haría esperar. -Tenemos mucho
pendiente, oneechan.-
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