sábado, 15 de junio de 2013

Al otro lado del espejo (4/4)

Al otro lado del espejo

En el capítulo anterior de “Al otro lado del espejo”: Agatha Ivory murió, Bianca Roze murió y Hackett Engels quedó agonizando. Finalmente, Shizu Tanabe vio su cuello partido en dos.




Capítulo 4 – Rechazo tu realidad

Se despertó con un sobresalto.

-Y-yo...yo...- Mirando su mano derecha, Shizu Tanabe no pudo sino mover sus ojos de un lado al otro, sumamente confundida. A su mente llegaban las imágenes difuminadas y dobladas de mil y un cosas, con los sentimientos y sensaciones entremezcladas en un collage que la hacía querer vomitar. No sabía que pasaba y lo único de lo que estaba segura era de que había muerto.

¿O no?

-Yo... que... como...- Sujetándose la cabeza con ambas manos avanzó un poco, golpeándose la frente contra una superficie plana y fría, apenas dándose cuenta de que estaba atrapada y más que eso, ni siquiera estaba parada – su posición en ese momento era diagonal a la gravedad por lo que pudo determinar. -...- Llevando su mano al cuello, intentó calmarse. No había sido real, al menos no lo suficiente como para matarla pero sí como para hacer que resintiera todo lo pasado. -Pero no pasó.- Se dijo a si misma con la mandíbula temblando. -No pasó...- No terminaba de creérselo. -...no pasó...- Abrazándose a sí misma cerró los ojos, bajando el ritmo de su respiración lo que más que pudiera, evitando sobresaltarse.

-Suficiente.- Murmuró. -Tienes que salir de aquí.- Se dijo intentando olvidar lo demás, enfocándose en una meta concreta para soportar el peso. Tal como en la arquería, su concentración iría a la diana de tiro que en ese caso, era romper la barrera que la separaba del exterior. -...- Posando la mano sobre lo que había al frente, intentó delimitar en su mente los bordes, puesto que no era capaz de ver nada al estar en medio de una negrura absoluta que apenas notaba. -No te distraigas...- Se dijo, visualizando su meta con toda la fuerza de voluntad que pudiera reunir. Pero nada. Simplemente, no podía. -Argh.- Cargando la frustración en su puño derecho tan solo golpeó con todas sus fuerzas al frente en un ángulo estrecho, provocando un sonido de desencaje. -Eh...eh...- Se extrañó, pensando que su contenedor era más fuerte y hermético que eso, pero no. Al parecer lo que la separaba era un simple muelle que mover hacia delante. -Me.... sirve.- Dijo posando ambas manos sobre aquella “tapa”, empujando con todo lo que podía dar.

Poco después la tapa cayó tras unos segundos de interludio, chocando contra el suelo mientras que Shizu observaba que no estaba en el exterior. Abriendo los ojos de par en par un mero segundo los afiló, reconociendo el sitio: una antigua base usada por los científicos de la Orden para experimentos cuestionables, entre los cuales se contaban clonar humanos usuarios de Inocencia.

-Pero se suponía abandonada.- Dijo la japonesa dando un paso al frente mientras un viento agitaba sus prendas, que se resumían a una simple dormilona y botas altas que le llegaban hasta medio muslo. Resoplando midió la distancia desde su posición hacia el suelo, estimando unos diez metros. Con las diferentes cornisas y plataformas que había entre ella y su nuevo objetivo sería fácil. -Tu puedes Shizu.- Se dijo, lanzándose mientras apuntaba su pie.

...

Cayendo, aterrizando y siguiendo sin detenerse finalmente pisó el suelo tras rodar un instante, mirando la pared de roca en que se encontraran cientos de sarcófagos – uno de los cuales había sido su prisión momentos atrás.
-Eres demasiado insistente hermana.- Dijo una voz suave a su espalda.
-...- Moviéndose instintivamente Shizu dio una zancada al frente, volteándose para así levantar su mano e intentar apuntar con su Inocencia activada, sin embargo el arco no se materializó.
-Insistente y estúpida. Mira que olvidar como usar tu Inocencia.- Comentó Miku, sonriendo con malicia. -¿Acaso no podías aceptar lo que veías y dejarte morir? Fue un problema capturarte y traerte hasta acá como para que rechazaras mi propuesta.-
-Entonces fuiste tú.- Apuntó la pelinegra, frunciendo el entrecejo.
-¡Obviamente!- Contestó su hermana ladeando la cabeza. -¿Creíste que de verdad nuestro padre podría ser así de despiadado? Para nada. Era un viejo tonto, así que tuve que meter algo de chispa en su personalidad.- Dando un paso al frente Miku invocó sus cuervos, transformándolos en un estoque de color obsidiana. -Da igual. No aceptaste una muerte gloriosa así que... te eliminaré aquí y ahora. Nuestra pelea se ha extendido demasiado, Shizu. Estoy harta, HARTA de que siempre nos encontremos, nos golpeemos un poco y nos separemos para sufrir.- Abriendo los ojos lo más posible, la menor sonrió con un evidentemente deteriorado estado mentl. -Terminaré con esto. Este es el adiós.- Lanzándose al frente tiró un sablazo que fue evitado por la mayor de un salto, girando para volver a apuntar sin llegar a activar su Inocencia.
-Demon...- Antes de terminar sin embargo un estallido se dejó oir por todo el salón – incluso más grande que una catedral – continuado por un nubarrón del cual salieron dos personas enfrentadas: una era Bianca sobrevolando el terreno con un par de alas en blanco y negro mientras que sobre ella y apuntando con un báculo de punta afilada estaba Kyle, la Noah del Ego.
-¡Shizu! ¡Te encontré!- Exclamó Bianca con una sonrisa, dándole la oportunidad a su enemiga de colocarle la mano sobre el rostro.
-Tu eres mía nena.- Le dijo Kyle con una sonrisa sarcástica, picando a Bianca con la punta de su báculo para generar otra explosión, rompiendo la pared más lejana tras enviarla volando hacia allá. -Termina con esto Miku, tengo una cena con el Conde hoy.- Fue lo último dicho por la maga, desapareciendo por el boquete recién creado.
-Por supuesto hermana.- Contestó Miku recolocando su estoque para así lanzar un corte bidireccional que Shizu volvía a evitar de un salto.
-...soy una tonta.- Murmuró la japonesa resoplando. -Por supuesto, ya empiezo a recordar.- Dijo levantando por tercera vez su brazo, apuntando a su hermana menor. -Estaba confundida, pero ya lo recordé: me emboscaste en la última misión y me trajiste aquí. Por eso es que no recordaba la noche anterior al despertar en esa fantasía.- Con una muesca en su brazo extendiéndose la sangre de Shizu se disparó al frente, convirtiéndose en una ballesta chica que la pelinegra tomó con ambas manos.
-Veo que no eres tan estúpida como te hacía ser, hermana.- Murmuró Miku.
-No quiero pelear Miku.-
-Yo sí.- Respondió la aludida lanzándose al frente.
-Tsk.- Disparando una única flecha en dirección a su atacante, Shizu dio un paso hacia atrás, intentando tomar una posición adecuada. Seguía sin estar acostumbrada a usar una ballesta.
“Eso es porque eres una mujer. Las armas tan sofisticadas suelen ser problema para ustedes.” Dijo una voz en su mente, proveniente de un recuerdo no muy lejano. “Para eso es que le dan palitos y una olla, son simples.”
-Bah, idiota.- Murmuró la chica mientras Miku cortaba su flecha, obligándola a replegarse de nuevo.

-Dime Shizu ¿qué se sintió estar en un mundo más feliz conmigo de Exorcista y el lindo hawaiano de novio?- Inquirió su hermana lanzando más y más estocadas, golpes que la otra tan solo evitaba sin contraatacar demasiado, puesto que se sentía alienada de su arma.
-Fue horrible.- Contestó ella girando, lanzando otra flecha.
-Mentira.- Espetó Miku. -Todo eso fue creado por tu mente.- Lanzando una patada, la menor sonrió.
-Claro, lo dice la que manipuló la imágen de nuestro padre tan solo para hacerme sentir mal.- Respondió Shizu atrapando con un brazo la pierna de su hermana, doblándola para ejecutar un agarre lateral y tirarla al suelo, apuntándole a la cara con su ballesta.
-Sabes que digo la verdad. Fuera de ese caso que necesitaba un ajuste, el resto fue creado por tu cerebro.- Dijo la Noah sin cambiar su expresión rastrera. -Tú vida siempre ha sido vacía. Tener que encargarte de tu familia, pelear... siempre te has sentido insatisfecha con todo eso.- Murmuró levantando ambas cejas.
-Mentira.-
-Claro que no.-
-¡Mentira!- Exclamó la pelinegra disparando otra flecha que justo a tiempo, su oponente esquivaba, quedando a solo centímetros de su mejilla. Levantando su espada y obligándola a retroceder o enfrentar un hombro punzado, nuevamente la distancia de la batalla separaba a las hermanas.
-Sabes que digo la verdad.- Repitió, usando el mismo tono que antes. -En esa fantasía tenías todo lo que quieres en vida. Tu hermana contigo, peleando por tonterías y amistadas totalmente.- Empezó, dando un paso adelante. -Tus amigos, o por lo menos sus versiones idealizadas por tu mente: una Bianca menos llorona, Inocencias más útiles, todos incluso mejores que tú peleando. De hecho, tu cerebro hizo que todo fuera sumamente complaciente. Incluso la lucha contra los Akumas estaba allí ¿sabes por qué?-
-...-
-Porque lo necesitas.-
-...-
-En el mundo real no eres nadie sin esta lucha. En el mundo real no tuviste la vida que siempre quisiste. Esta fantasía te permitió unir ambas.- Explicó Miku. -Viviste una vida normal y a la vez, una vida donde significas algo – tanto para lo importante como para lo que no lo era.- Dando otro paso, levantó su arma. -Una Exorcista que salva el mundo, importante para todos. Una chica con novio que tuvo una fantasía con el chico malo de paso, cumpliendo su sueño de poder decir que dos hombres estuvieron en su vida... de una forma u otra. Te sentiste amada, amada y sin responsabilidades más allá de lo que necesitabas.- Sonriendo de nuevo Miku lanzó un espadazo en vertical directo a la cabeza de su hermana. -Eso me muestra que tan patética y carente de amor eres, querida hermana mayor.-
-...- Bloqueando el ataque de lleno con su ballesta, la japonesa se mantuvo callada, usando ambas manos para soportar el embate sin moverse.

-Otro salón-

-Vamos chiquita Bianca, te arrancaré la cabeza.- Dijo Kyle con tono cantarín, chocando una y otra vez su báculo contra una simple katana salida de las alas de la rubia.
-Tengo que ayudar a Shizu-oneechan.- Murmuró la Exorcista, atacando de nuevo.

-Salón principal-

-...sabes, tienes razón.- Dijo de pronto Shizu, levantando la cabeza para fulminar a Miku con la mirada. -Sí, lo pensé y tienes razón... en todo. Este mundo, este mundo que he vivido durante tanto tiempo... es horrible.- Brillando un instante para estallar, la ballesta finalmente desaparecía, marcando más espacio entre las dos combatientes. -Sin embargo, ya acepté vivir en él. Lo que viste no fue más que un reflejo de mis pensamientos pasados... y me doy cuenta, es por eso que pude salir viva de la fantasía. No fue real y a la vez, si lo fue – fue una lección para recordarme no vivir y añorar lo que ya sucedió o lo que podría haber pasado. El mundo no se da la vuelta y regresa a ser como era, sino que avanza. Y yo debo corresponder: también avanzaré.- Espetó levantando el brazo mientras que de la muesca salía más sangre. -Como mi verdadero yo, avanzaré hacia un futuro brillante. Incluso si tengo que... incluso si tengo que acabar contigo.- Materializando otra arma, esta vez un arco con doble peso y triple mira, así como cuerdas de tensión para aumentar la fuerza, Shizu apuntó a su hermana.
-Entonces, ¿este es el final?-
-Correcto. Solo una saldrá de aquí con vida y quien lo haga, tendrá el futuro que siempre deseó.-
-Permaneciendo la derrotada en el corazón de la otra ¿verdad?-
-La ilusión de una hermana que no quiso matarte y que murió hace ya años en España.-
-Me agrada.- Respondió Miku posando una mano sobre su corazón. -Esta será la ocasión en que me quitaré ese peso de encima. Tú, mi mayor problema, se irá y podré vivir tranquila con mi verdadera familia.-
-...- Tensando la cuerda principal, una flecha de tonalidades rojas y negras apareció. Ya Shizu tenía a Miku en su mira.
-Acabemos con esto... ¡Shizu!- Gritó, lanzándose hacia delante.
-Acabemos con esto, Miku.- Dijo la otra, disparando la flecha.

-Otro salón-

-Ya Miku debió haber matado a la chica. ¿Qué dices Bianca? ¿Terminamos con nuestra pelea?- Preguntó Kyle, apoyando el filo de su arma sobre el cuello de la rubia.
-Shizu no perderá.-
-¿Qué?-
-Yo confío en ella.- Replicó Bianca con sus alas en ristre.
-Ha, que estúpida.-
Sintiendo el piso temblar ambas vieron como del boquete en la pared, ya lejano, salía un aluvión de guijarros.

-Salón principal-

“¿Qué demonios... es esto?” Se preguntó Miku sintiendo una presión en el pecho como jamás hubiera imaginado: una cadena salía del lugar donde la flecha había impactado antes y sus movimientos eran sumamente torpes. Incluso, ni siquiera podía moverse demasiado lejos del centro del salón porque allí era donde el otro extremo se había clavado.
-...- Cargando otra flecha roja y negra, Shizu la disparó sin comentar.
-¡El mismo truco no funcionará!- Dijo la Noah haciendo brillar su arma de Materia Oscura, separándola en sus cinco cuervos que volaron contra la flecha, abriendo sus picos tan afilados como la mejor de las espadas.
-Es inútil.- Comentó Shizu.
-Ugh.- Saltando hacia atrás se vio halada por la cadena. Por otro lado la flecha navegó entre los pájaros como una serpiente escurridiza, soplando, cortando el aire hasta que un parpadeo después se incrustó el pecho de la menor. -ARRRRGH.- Gritó, escupiendo sangre.

“Quédate con tu arco de antes.” Oyó Shizu, rememorando la ocasión en que le preguntara a Augustin Bogdan sobre el mejor modo de usar una ballesta. “Eres una inútil con una de estas.” Le dijo, moviendo la suya propia.
“Lo dice el que no sabe lo que es la arquería.” Le contestó la pelinegra con el entrecejo fruncido.
“No lo necesito.” Dijo él con ambas cejas levantadas y suma sinceridad. “Mira.” Murmuró apuntando a la nada mientras apretaba el gatillo, logrando que la flecha se encajara en el centro de la diana. “Solo lo hago y ya.”
“No me creo que puedas hacer eso tan simple.”
“Mira de nuevo.” Comentó él apretando de nuevo el gatillo, disparando otra flecha que en esa ocasión partió a la primera en dos.
“Haces trampa.”
“Nope. Si quieres intentalo tú.” Le dijo el castaño a su interlocutora, lanzándole la ballesta.
“Ugh.” Apenas pudiendo levantar el arma por lo incómoda, pesada y todas las protuberancias que poseía, Shizu apuntó lo mejor que pudo para así disparar, encajando la flecha al otro lado del salón.
“Repito: quédate con tu viejo arco. No dabas tanta pena como ahora.” Murmuró, encogiéndose de hombros. “No intentes cambiar, solo ve con el fluuuujo y mejórate.” Comentó moviendo los dedos nudosos como serpientes.

“Estúpido” Dijo Shizu de vuelta al presente, viendo como la flecha clavada en Miku se desenrrollaba, transformándose en una segunda cadena que se ancló al lado contrario del salón, dejando a la Noah en el centro. -Esto terminó Miku.- Dijo la mayor, materializando una tercera flecha.
-No... me subestimes...- Espetó la chica, intentando levantarse.
-No lo hago, pero no me ganarás con los mismos trucos de todos estos años.- La cortó Shizu. -Te has quedado atrapada en los recuerdos.- Concluyó disparando la nueva flecha.
-¡Acaba con ella, Scarecrow!- Ordenó la otra, viendo como sus cuervos se dirigían a su enemiga con fiereza y velocidad, la suficiente como para verse atravesados por la flecha en lugar de solo ser circundados. -No...- Murmuró antes de que nuevamente, el proyectil se le encajara en el pecho. -...no...- Brillando y deshilándose, una tercera cadena se tensó, fijándose en la arista faltante para crear un anillo de refulgente color rojo.
-Este es el final Miku.- Susurró Shizu. Tensando las tres cuerdas especiales de su arma, la figura volvía a mutar, extendiéndose para crear un objeto que igualaba la altura de su portadora, poseyendo ángulos agudos y púes protuberantes. La nueva saeta creada en su centro era totalmente negra y final, con apenas una punta en V al final.
-¿Me matarás por una fantasía sin sentido? ...que cruel hermana.-
-No.- Respondió la otra, apuntando hacia el techo. -Te liberaré de tu destino como Noah y haré justicia por todos aquellos que no tuvieron el mismo chance que yo.-
-¿Ah? NO fue real, Shizu. Fue una estúpida ilusión... ¡ha! Matarme ¡Por una fantasía! ¡Hahahahahaha!- Imposibilitada de moverse y sintiendo como si su tórax estuviera por explotar, Miku volvió a toser sangre.
-Contaminar el recuerdo de nuestro padre, matar a todos mis amigos – incluso en una ilusión – tiene el mismo significado.- Dijo Shizu, deteniéndose un momento. -Si haces eso con un sueño, la realidad será peor... y ni siquiera, ni siquiera se todo lo que has hecho ya. Miku... esto es justicia.- Concluyó, tensando el arma para apuntar por segunda vez, liberando la flecha. -Yo... te amo.-

Atravesando el aire y dispersándose en incontables proyectiles que descendieron a una velocidad inconcebible el aluvión cayó finalmente sobre Miku sin parar, atravesando su cuerpo una y otra y otra vez, repitiéndose hasta el cansancio.

-Adios... hermana.- Murmuró la japonesa quedándose quieta, viendo como las flechas continuaban disparándose más y más, cancelando la regeneración propia de los Noah al pasar el umbral de daño masivo. -Nos veremos en la otra vida.- Concluyó una vez el ataque terminó, sin poder ver el centro del círculo donde ahora se encontraba el cuerpo sin vida de su hermana.

-Otro salón-

-Adios, Bianca panquecito. Fue agradable jugar contigo pero mi cita de las seis está por empezar.- Dijo Kyle tomando a Bianca por el cuello, chocándola contra la pared del vasto salón.
-Ugh.- Sin poder respirar la rubia intentó zafarse, sin éxito.
-Este es tu f...- Justo allí, algo atacó el corazón de la maga: una punzada sin igual, lo suficientemente fuerte como para hacerla llorar sin que lo evitara. Uno de sus hermanos había perecido. -I-imposible. ¿Miku no...-
-Shizu...- Murmuró de alguna forma Bianca, sonriendo. Si Shizu había podido ganar, ella también era capaz. -No...puedo...quedarme...¡aquí!- Exclamó la chica batiendo sus alas, creando una ráfaga de viento que mandó a volar a Kyle.
-Maldició...- Antes de poder actuar y presa de la altura, el ala negra de la mexicana se clavó en su pecho, atravesándole la espalda. -Ma-maldita... ¿¡cómo te atreves a hacerle esto a.. a Kyle, la mejor maga del mu...- Entonces Bianca se acercó a una velocidad sin par, sacando dos plumas de sus alas que se conviertieron en dos katanas. -...n...-
-Embestida del...- Ejecutando un embate en diagonal y uno en vertical, los filos atravesaron la piel de Kyle a una velocidad aún mayor, sin siquiera verse manchadas por la sangre de su enemiga. -...Gigante.- Completó la chica, dando un último ataque en horizontal que rebanó el estómago de su objetivo.
-Agh...e-ese movimiento... lo vi antes. No es tuyo, ¿verdad chiquilla? Es de ese...de ese militar rubio...- Susurró Kyle trastabillando hacia atrás, mientras los tres cortes y el empalamiento mermaban las fuerzas de su cuerpo, obligándola a permanecer a la defensiva mientras se regeneraba. -Maldita copiona... deberías ser...original.- Dijo escupiendo sangre. Levantando la vista observó que su oponente ni siquiera estaba frente a ella. -Cobarde...- Murmuró.
-Aquí arriba.- Oyó.
-...- Levantando su cabeza mientras era presa del dolor, Kyle vio como Bianca la apuntaba con una sola katana en una posición de iai. Sus alas por otro lado, se habían vuelto dos simples aletas en sus hombros que sin embargo, palpitaban con energía pura.
-Movimiento final.- Dijo Bianca apareciendo tras Kyle ya con su espada desenvainada y levantada, como si hubiera hecho su ataque. -Corte subliminal del cielo.- Susurró guardando su espada, esperando un segundo para suspirar. Tras ello salió corriendo en dirección al boquete de la pared. -Shizu... Shizu... ¡Shizu-oneechan!- Gritó.
-¿...eso es... todo?- Susurró Kyle moviéndose con dificultad, avanzando un paso sin poder más. Ahí un cuarto corte se materializó en su cuerpo de cabeza a la cintura. -...- Bajando la cabeza y cerrando los ojos, tan solo se quedó ahí. Poco después, estalló en un relámpago de blanco y negro.

-Salón principal-

-¡Shizu-oneechan.- Exclamó Bianca, abrazando a la aludida.
-Bianca... tardaste mucho.- Dijo ella en ligero tono de broma, cerrando los ojos mientras correspondía al abrazo con uno propio, lo más fuerte que podía sin sofocar a Bianca.
-Perdón... perdón...- Se disculpó, sollozando por lo bajo. -Por mi culpa te trajeron aquí...-
-No. Fue mi culpa por descuidarme.- Murmuró la pelinegra, negando con la cabeza.
-Mentira.-
-Es la verdad Bianca, créeme.-
-...-
-Salgamos de aquí.- Murmuró la japonesa tras un minuto de silencio todavía abrazando a la otra. Abriendo los ojos vio como a unos metros, el cuerpo de Miku se coloraba de gris, empezando a devanarse a sí mismo, con los fragmentos disolviéndose en el aire como cenizas. -Ya... ya no hay nada que hacer.- Concluyó.
-Oneechan.-

-Además... me debes un pastel.- Bromeó, apartando la vista. Quería salir de allí, quería irse y no mirar atrás. Todavía tenía un futuro que la esperaba impacientemente y ella no lo haría esperar. -Tenemos mucho pendiente, oneechan.-

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