jueves, 3 de enero de 2013

El Deseo Detrás De Un Adiós Cap. 3



Capitulo   3: Un día trágico.


Como uno puede llegar tan pronto al final de una época escolar aun creyendo que fue ayer cuando pisaban pro primera vez una nueva aula, se sentaban en un nuevo pupitre, hacían nuevas amistades, conocían nuevos maestros una muy diferente manera de enseñar, cosas que se pueden desconocer y aprender al mismo tiempo. Todo aquello solo se volvería en el ayer, ya que como pronto crees llegar a una nueva etapa de tu vida esta termina en apenas un suspiro.

A pensar de que el mundo pudiera moverse, girar y cambiar solo con las estaciones, para ahora aquel trío seria pronto sus ultimas semanas en secundaria de estar en la misma aula, poder estar sentados el único con el otro sin miedo que el día de mañana alguien distinto ocupara esa banca que sabían que era zulla de inicio a fin del curso.

Y si ya estaban llegando al fin del curso, con el futuro incierto después de a ver presentado sus exámenes para ingresar todos a la misma preparatoria, ahora solo tenían que concentrarse en pasar sus últimos exámenes y graduarse alfil de la secundaria.

Era un bello jueves 13 de mayo los exámenes para ese día eran matemáticas y después del descanso seria el de historia. No era mucha sorpresa que la primera en salir del salón fuera Bianca, ya que se le facilitaba la materia, pero lo mas seguro es que Shizu usaría las 2 horas de examen para acabarlo, sabiéndolo se dirigió a las escaleras para sentarse y ahí esperar.

-No se como le haces para ocupar solo 40 minutos para contestar logaritmos-rió su novio el que se sentó a su lado besando su mejilla.

-Bueno, si estudiaras mas seguro tu podrías hacerlo en 30-se burlo ella recargándose sin pena en su fuerte pecho.

-Oh calla, eres la única que así lo piensa-dijo recargando su barbilla en su coronilla-Bianca, quieres salir conmigo.

-Pensé que ya salíamos-dijo riendo antes de girar el rostro y ver los ojos del chico que tanto le gustaba-Ya no te enojes ¿Qué tienes pensado?

Resoplo vencido no podía enojarse con las ocurrencias de su novia.

-Este sábado, estrenaran una película y conseguí entradas en buenos asientos, Quiero que vengas conmigo-dijo tomando sus manos-Seria algo así como una verdadera y primera cita, te llevare al cine, a comer y tomar helado-dijo con las mejillas coloradas pero con una bella sonrisa.
-Pero pensé que ya habíamos tenido citas-dijo ruborizándose sin apenas esfuerzo.

-Que vallas a mi casa o que yo te visite en el restaurante de tu amiga, no se puede llamar una cita además-la miro muy serio-Ya casi llevamos mas de un mes saliendo y con los exámenes casi ni te veo…quiero que por un día seas solo mía-dijo pegando sus frente.

-¡Dios! Alyer-dijo poniéndose nerviosa-De acuerdo…pero no te pongas así…tengamos una cita-dijo cerrando los ojos contenta.

-Casi temí que me rechazaras-dijo mientras sacaba una flor que había escondido detrás de el-Toma es para ti-dijo besando los nudillos de sus manos antes de sus labios.

-Gracias-dijo cuando lo sintió apartar.

-De nada mi princesa-dijo levantándose-Bueno tengo que ir con el profesor de Historia a aplicar el examen, tengo que irme temprano hoy tengo algunos papeles que arreglar-le recordó.

-Ve con cuidado-dijo despidiéndose-Nos vemos mañana

El chico no supo muy bien que, pero cuando la chica le despidió sintió una horrenda punzada como si aquello fuera mentira, como si no la volvería a ver, ¡No! Debía de estar imaginándose cosas por el apuro…a Bianca no le pasaría nada, así lo pensó y se convenció antes de marcharse.

Las horas pasaron cuando se dio cuenta Shizu había salido toda amolada del examen, extrañamente frustrada y de mal humor y aun que intento relajarla parecía que el estrés había invadido a su mejor amiga sin remedio.

-Como odio los exámenes-se quejo cuando al fin pudieron salir del instituto, ya que con las pruebas podían irse en cuanto acabaran de presentar y claro si no tenían pendientes de otras asignaturas.

-Pero ya se acabaran, solo faltan los de mañana, y además ni siquiera tendrás que presentar ya que es Biología y esa ya la tienes pasada y respecto a español sin importar que lo repruebes logras pasar, así que anda relájate-le dijo mientras empezaban a recorrer el mismo camino que habían recorrido esos tres años de secundaria.

-Supongo que tienes razón, si no me da mucha ganas dejare el examen en blanco, no estoy para exprimir mi cerebro-Además este será un buen fin de semana-
-Si muy bueno-dijo sonriendo mientras bajaban por la colina casi llegando al paso peatonal que debían cruzar.

-Te noto mas sonriente de lo habitual-comento inocentemente quería que le digiera lo especial de ese fin de semana, sentir una victoria después de años y derrotar a Alyer.

-Es que mira-le enseño la flor que había prendido a su cabello. La morena le vio viendo que era muy bonita pero ¿Era para ella? ¿Ó?-me la ha dado Alyer.

Bien, había tenido un día muy estresante lo que menos quería saber era de ese chico.

-Y también.

¿Aun mas? Se pregunto mentalmente la morena a estando a leves pasos de llegar al cruce, mirando el semáforo e intentando ser paciente.

-Quiere que tengamos una cita este fin de semana-aquello izo que la morena se parara, no por el color rojo que había recién cambiado a verde si no por temor a algo-Quiere llevarme a una premier, a comer y después tomar helado…se a puesto tan feliz que no pude evitar decirle que si-

-¡NO!-grito poniéndose al frente de la chica-No…como pudiste…como…Bianca ¿Lo olvidaste…?-dijo empezando a crecer el coraje inevitable que hacia arder sus venas-…olvidaste que día es el sábado…de verdad olvidaste nuestro aniversario, que iríamos al parque de diversiones-

La chica de cabello rubio se izo casi para atrás sorprendida pero con la culpa recayendo en sus hombros.

-No…Shizu, yo-dijo sintiéndose aturdida no sabia como reparar eso-…lo siento, deja decirle a Alyer que…-

Antes de poder seguir hablando fue callada con la sola mirada de la morena.

-¡¿ALYER?! Alyer, siempre Alyer-grito sin importar que las personas les vieran discutir, le dolía el pecho tanto como si sangrara-Siempre Alyer, ya me canse de ti, de el…de todo…Como pudiste-apretó los puños-Como pudiste olvidarme por ese miserable de Alyer ¡Te odio Bianca! ¡TE ODIO! ¡QUEDATE CON ALYER! ¡YA NO SOMOS AMIGAS!

Bianca se quedo petrificada con aquellos gritos se los merecía era cierto, como había olvidado que día era el sábado, como pudo hacerle algo tan horrible.

Iba a salir tras ella tratar de disculparse, no podía perder a Shizu, pero el motor crujiente el color verde en las señales la gente gritando, gritando a la espalda de la chica que había salido al paso, la espalda conocida el cabello negro ondeándose frente a sus ojos, solo escucho como los neumáticos trataban de frenarse sabiendo que no lo lograría.

-¡Shizu…!-grito dejando caer la cartera corriendo sin pensar, sin importarle nada mas que empujar la espalda de la chica que se había quedado de pie solo viendo como el carro se aproximaba a ella con tanto asombro como para no poder reaccionar.

Sintió como el auto la golpeaba sintiendo ya la sangre subir por su boca y después aun conciente pudo notar el golpe con el vidrio e incluso la sensación de salir con tanta fuerza para sentir la brisa, pero cuando se estampo contra el suelo apenas y sentía algo.

Su cuerpo no reaccionaba, el latir de su pecho apenas y era un suspiro al igual que su respiración y aun a pesar de saber que ya no volvería abrir sus ojos busco algo, algo para poder irse tranquila y lo encontró, encontró la espalda de que por años había visto, el cabello negro levantándose a salvo, que alivio le daba aquello tanto como para poder cerrar los ojos con tranquilidad.

Le dolían las rodillas, había sido empujada, la habían puesto a salvo de una inminente muerte ¿Pero quién? Los gritos de horror, los pitidos de los teléfonos los autos detenidos viendo el humo salir de auto que estuvo a punto de arrollarle pero ero no importaba, cuanto más se aclaraba su mente y mas reconocía la voz y las manos que la empujaron el horror llegaba a sus pupilas.

-¿Bianca…?-se levanto como mejor pudo vio como las personas empezaban a amontonarse pero más al ver una mano ensangrentada en el suelo le izo temblar pero correr como mejor pudo abriéndose paso lo mejor que pudo.

Ante ella estaba el charco de sangre el cabello dorado esparciéndose en el suelo donde el pequeño cuerpo de su amiga había quedado tendido plagado de cortes y raspaduras.

-¿Bi…Bianca…?-la llamo con la voz temblorosa mientras se aceraba a pesar de que más de uno quiso detenerla-¿Bianca…?-volvió a llamarla mientras apartaba los mechones escarlatas de su rostro mirando su rostro cubierto de sangre dañado por el corte con el cristal, pero no le importaba, lo que le estaba aterrando era no tener respuesta-¡Bianca!-se apresuro a arrodillarse para sostenerla, sin importarle llenarse de sangre.

Tomo su rostro empezó a llorar mientras notaba como no respiraba, cono su corazón no se escuchaba, como no abría los ojos a pesar de que le llamara. No…ella no podía irse…no.

-¡Bianca! ¡Bianca!-la llamo con desesperación agitándola levemente-Despierta por favor, no te puedes ir…por favor despierta, abre tus ojos…por favor ¡POR FAVOR, BIANCA!-suplico derramando todas sus lagrimas en el rostro apagado de su amiga-No, por favor tu no, lo siento…de verdad lo siento, No te vayas… ¡NO TE VAYAS!-pidió pegando sus frentes.

Pero no hubo respuesta o algún milagro lo que sostenía era simplemente un cuerpo vacío.

-Señorita…señorita-escucho de pronto detrás de ella tomaron sus hombros e intentaron apartarla.

-¡NO ME TOQUEN! ¡ALEJENSE!-grito apresando el cuerpo de Bianca contra el suyo temblando y llorando con desesperación-No me toquen…ella no puede irse…ella va a despertar…ella va a despertar, no puede dejarme-Aseguro con la voz temblándole con culpa y odio hacia ella misma, pidiendo a cualquier ente que se la llevara a ella, pero que Bianca despertara.

-Tenemos que ir al hospital-dijeron los paramédicos pero eso hizo que ella aprisionara mas el cuerpo, ni el sonido de las sirenas de las autoridades le importaban, nadie iba a apartarla de su amiga.

-Llevémonos a las dos juntas-dijo sin saber que mas pudiera ser efectivo.

Los paramédicos hicieron lo mejor que pudieron para subir a las dos chicas a la ambulancia intentaron persuadir a la morena que soltara a la chica, pero como era de esperarse, esta no les escucho.

Cuando llegaron al hospital, la camillas sostenía a las dos pero ya era suficiente para los médicos que querían atender a la morena y encargarse del cuerpo, pero no había respuesta hasta que los padres de Bianca llegaron con la madre de Shizu, y al verla cubierta de sangre sin soltar su pequeño cuerpo la desesperación llego a la madre de la rubia tirándose casi enzima también siendo la única que logro apartar a la morena que tan rápido se aparto los médicos aprovecharon para sedarla para que durmiera.

El aire estaba pesado sofocado, era difícil concentrarse y mucho más difícil mantener los pies atados a la tierra y a la realidad, algo le inquietaba desde aquella despedida en la escuela.

No era mas de media tarde seguro en estos momentos su novia abría ya salido de la secundaria con su amiga, así que no tenia que preocuparse no andaba sola y lo sabia. Pero eso no cambiaba aquel golpe en su pecho.

-¡Alyer! ¡Hey! pásame las cajas que siguen-le grito de pronto uno de sus compañeros.

Cierto la razón por la que se había tenido que ir antes era ayudar con el cargamento nuevo dos trailer completos de cajas que debían ser desempacadas y después acomodadas en el almacén.

Normalmente se negaría a las horas extras entre semana pero esa vez solo para poder comprarle algo bonito a Bianca en la cita del sábado así que no desperdiciaría el tiempo, para eso usaría el dinero extra.

-Oye que tan enamorado estas-volvieron a desconcentrarlo, apartarlo de aquel dolor en su pecho-Estas muy distraído hoy…ah de ser bonita tu novia.

-Por supuesto que es bonita-contesto el moreno entre lo molesto casi grito pero lo izo sin pensar, pero resoplo calmándose un poco-Disculpa es que hoy estoy exaltado, no creas que no te agradezco lo de las entradas Javier.

-Na, descuida yo no debí molestarte, pero es que de verdad que tienes mala cara-dijo mientras veía la hora-Oye se te hace tarde para tu llamada-le marco el gran reloj que había dentro del almacén-Anda tonto enamorado te dejare 15 minutos para que te tranquilices con tu ángel.

-No me busques…al final te dejare cargar las mas pesadas…

-Que cruel eres…-se quejo pero al final se marcho dejándole espacio al moreno.

Alyer tomo su movil buscando un buen sitio para llamar, sin ruido o sin gente a su alrededor deseaba oír la voz de Bianca mas de lo que creyó posible pero.

<<Lo sentimos. El numero que usted marco esta apagado o se encuentra fuera del área de servicio favor de marcar mas tarde>>

-¿Apagado…?-

No lo creyó pues volvió a marcar enseguida pero el mismo mensaje seguía sonando y sonando una y otra vez…el pecho empezaba a latirle su vista miraba el reloj la hora, no se equivocaba a esa hora solían hablarse en ese ratillo libre que tenían en sus trabajos…no aquello no era posible, algo debía haberle pasado.

“¡NO!”

Se grito mentalmente, a ella no le había podido pasar nada…a Bianca no.

Agoto todas sus posibilidades marco al restaurante de los Tanabe a casa de la chica y después de nuevo a Bianca, después a la madre. Pero el resultado era el mismo nadie le contestaba.

Aquello debía ser un mal sueño. Tenía que salir de inmediato cuando recordó el último número que podía intentar el último número que podría decirle si algo había pasado, que alguien le digiera por dios que pasaba. El teléfono sonó pero esta vez si contestaron.

-Bueno…-contesto una voz apagada débil, se notaba lágrimas sufrimiento en esa garganta.

Alyer se quedo mudo su boca no se movía el tampoco lo hacia…el miedo aumento.

-Buenas…buenas tardes señor Roze, habla Alyer-contesto titubeante casi con ganas de tirar el móvil, mas cuando se escucho un gruñido doloroso del otro lado de la bocina y casi un silencio que le izo petrificarse hasta que…

-Alyer…Bianca…ella-decía cortante, las lagrimas caían del lado del hospital esperando los papeles, esperando a que pudieran entregarle a su hija-Ella, acaba de fallecer…-dijo rápido, pues hasta el se decido cuando volvió a pronunciarlo en voz alta.

El brazo del chico callo duro contra la pared, el móvil seguía encendido la llamada seguía corriendo. No supo por cuanto se había quedado ahí sin creer apenas nada cerrando fuertemente los ojos y abriéndolos para ver si estaba en un mal sueño, pero la bodega seguía al frente el reloj de la entrada daba la fecha y la hora. Estaba despierto.

El teléfono callo sobre las 6 de la tarde y tubo un timbre y un mensaje palpitaba en la pantalla fue lo único que en ese momento trajo a medias a la realidad la conciencia del moreno, se inclino para mirar una dirección en el y un ven a despedirte muy doloroso…

El aire se perdió de nuevo los ojos se llenaron de furia y tristeza al instante y sin darse cuenta salio a todo correr empujando a todo el que se le pusiera enfrente dejando mas de uno desconcertado.

Corría por las calles se saltaba las bardas, tenia que comprobarlo, esto debía ser una broma, como deseaba eso desde el fondo de su corazón, sus piernas le pedían parar dolían y temblaban, no podían seguir pero el no se detuvo por eso, no recordaba mucho de las caídas que sufrió o siquiera recordaba con que tantas personas se estrello las paredes que golpeo, solo recordaba la dirección y nada mas.

Cuando llego al hospital se estaba desmoronando por completo los pasillos, las camillas lo cuerpos cubiertos en bolsas negras, fue lo peor que había vivido nuca.

Sus piernas empezaron a moverse mas lento, cada paso a la recepción era mas y mas trabajoso incluso ver la espalda del señor que reconocía como el padre de su querida Bianca estaba ahí. De pronto ya no deseaba acercarse más.

-Alyer…-escucho el se había quedado inmóvil con la ropa sucia y aun con las fajas para la caderas radiándole, jadiaba, sudaba y lloraba sin dar crédito a nada-…No es un sueño…-

-…No querría oírlo…-

Las manos del chico fueron hacia su rostro lo rasparon hasta elevarse a lo mas alto de su cabeza y descendió sus dedos tirando de su cabello hasta llegar a la nuca y volver a desprender las manos de su rostro pero estas salieron volando y golpeo el escritorio de la recepción con tanta fuerza que termino con la mano enrojecida, iba dispuesto a volver a golpear detrás de una patada pero sintió como alguien le retenía desde los hombros y lo hacia retroceder, cuando se giro miro el rostro abatido y dolido del padre de quien era su novia.

-Eso no…por favor-susurro aquel hombre soltándolo para después estrecharle como un verdadero padre.

El chico no se movió hasta que lo apretó con fuerza empezando a llorar sin dar crédito a nada, pero desgraciadamente todo aquello era real y no había posibilidad de cambiar esa realidad.

Poco después de que se calmo pidió verla quería despedirla pero poder tocarla aun que eso lo destrozara, lo aria, vería a su amada y le daría su ultimo beso.

Mientras tanto…

Sin saberlo habían pasado largas muy largas horas cuando recupero la conciencia estaba en un cuarto de hospital, serian alrededor de las 7 o 8 de la noche en el cuarto la única persona que había era su madre quien parecía vigilar a otra persona pero era borroso.

-¿Dónde…?

Se levanto y logro sentarse y alfil cruzar su mente mas cuerdamente, sus ojos parpadearon la desesperación la inundo mas al darse cuenta que aun tenia alguno que otro rastro de sangre seca, todo se le congelaba de nuevo mas al ver quien cuidaba a su madre, su madre cuidaba a la de Bianca parecía dormida pero podía notar las lagrimas secas en sus mejillas.

-No…No ¡NO!-grito casi echándose hacia atrás mirando y buscando pero no había nada-¡BIANCA! NO ¡BIANCA!-la llamo como si con eso ella pudiera volver aparecer y decirle que estaba todo bien. Quería encontrarla en la habitación.

-Shizu, cálmate-dijo de pronto su madre que no la había notado que ya estaba conciente hasta que la hoyo gritar.

-No…no ¿Dónde esta Bianca? ¿Por qué no esta aquí?-dijo completamente fuera de si, no podía controlarse, ella solo quería a su mejor amiga.

-Shizu, ella ya no esta…cálmate por dios-pidió casi al borde de enloquecer y bofetear a su hija al verla tan mal.

-No…no entiendes tiene que estar…ella tiene que estar-se aparto de mala gana levantándose arrinconándose jadeante y desesperada como un rato asustado.

-Como que no entiendo…-iba a decirle mil cosas pero esas se borraron con tan solo ver el rostro de la morena.

-¡NO! No lo puedes entender…nadie lo va a entender-dijo alterada empezando a llorar casi al punto de ahogarse con sus propias lagrimas-no…yo…yo-tubo muchos problemas para tomar el airé su madre estaba apunto de alcanzarla pero Shizu se reponía abriendo su boca y casi grito-¡ES MI CULPA! ¡MI CULPA!-Dijo tomándose la cabeza-Le dije que no herramos amigas…no puede irse sin que pueda decirle que era mentira…la que debía ser arrollada era yo…yo fui la que le grite que la odiaba-decía mas quedo, entendible a pesar del mutismo de su voz se le entendía mientras sus ojos empezaban a arderle a doler-yo fui la que corrió, yo…solo yo…yo debía ser la muerta-

-Si debiste ser tú-se escucho de pronto una voz abatida de puro odio pero al parecer manteniéndose un poco respetuoso a pesar de que quería entrar y golpearla. Alyer realmente quería hacer eso.

-Basta si-se escucho del padre de la fallecida arto y solo pidiéndole a Alyer ayudar con su esposa aun tenían cosas que hacer.

Shizu solo se quedo sola sin poder alzar la vista hincada con la frente golpeando sus rodillas quedándose sola en el mundo que empezaría a rodar sin su mejor amiga…y la culpa ella misma se la echaba.

Que sombrío puede ser un día 13.

No hay comentarios:

Publicar un comentario