Capitulo 3: Un día trágico.
Como
uno puede llegar tan pronto al final de una época escolar aun creyendo que fue
ayer cuando pisaban pro primera vez una nueva aula, se sentaban en un nuevo
pupitre, hacían nuevas amistades, conocían nuevos maestros una muy diferente
manera de enseñar, cosas que se pueden desconocer y aprender al mismo tiempo.
Todo aquello solo se volvería en el ayer, ya que como pronto crees llegar a una
nueva etapa de tu vida esta termina en apenas un suspiro.
A
pensar de que el mundo pudiera moverse, girar y cambiar solo con las
estaciones, para ahora aquel trío seria pronto sus ultimas semanas en
secundaria de estar en la misma aula, poder estar sentados el único con el otro
sin miedo que el día de mañana alguien distinto ocupara esa banca que sabían
que era zulla de inicio a fin del curso.
Y si
ya estaban llegando al fin del curso, con el futuro incierto después de a ver
presentado sus exámenes para ingresar todos a la misma preparatoria, ahora solo
tenían que concentrarse en pasar sus últimos exámenes y graduarse alfil de la
secundaria.
Era
un bello jueves 13 de mayo los exámenes para ese día eran matemáticas y después
del descanso seria el de historia. No era mucha sorpresa que la primera en
salir del salón fuera Bianca, ya que se le facilitaba la materia, pero lo mas
seguro es que Shizu usaría las 2 horas de examen para acabarlo, sabiéndolo se
dirigió a las escaleras para sentarse y ahí esperar.
-No
se como le haces para ocupar solo 40 minutos para contestar logaritmos-rió su
novio el que se sentó a su lado besando su mejilla.
-Bueno,
si estudiaras mas seguro tu podrías hacerlo en 30-se burlo ella recargándose
sin pena en su fuerte pecho.
-Oh
calla, eres la única que así lo piensa-dijo recargando su barbilla en su
coronilla-Bianca, quieres salir conmigo.
-Pensé
que ya salíamos-dijo riendo antes de girar el rostro y ver los ojos del chico
que tanto le gustaba-Ya no te enojes ¿Qué tienes pensado?
Resoplo
vencido no podía enojarse con las ocurrencias de su novia.
-Este
sábado, estrenaran una película y conseguí entradas en buenos asientos, Quiero
que vengas conmigo-dijo tomando sus manos-Seria algo así como una verdadera y
primera cita, te llevare al cine, a comer y tomar helado-dijo con las mejillas
coloradas pero con una bella sonrisa.
-Pero
pensé que ya habíamos tenido citas-dijo ruborizándose sin apenas esfuerzo.
-Que
vallas a mi casa o que yo te visite en el restaurante de tu amiga, no se puede
llamar una cita además-la miro muy serio-Ya casi llevamos mas de un mes
saliendo y con los exámenes casi ni te veo…quiero que por un día seas solo
mía-dijo pegando sus frente.
-¡Dios!
Alyer-dijo poniéndose nerviosa-De acuerdo…pero no te pongas así…tengamos una
cita-dijo cerrando los ojos contenta.
-Casi
temí que me rechazaras-dijo mientras sacaba una flor que había escondido detrás
de el-Toma es para ti-dijo besando los nudillos de sus manos antes de sus
labios.
-Gracias-dijo
cuando lo sintió apartar.
-De
nada mi princesa-dijo levantándose-Bueno tengo que ir con el profesor de
Historia a aplicar el examen, tengo que irme temprano hoy tengo algunos papeles
que arreglar-le recordó.
-Ve
con cuidado-dijo despidiéndose-Nos vemos mañana
El
chico no supo muy bien que, pero cuando la chica le despidió sintió una
horrenda punzada como si aquello fuera mentira, como si no la volvería a ver,
¡No! Debía de estar imaginándose cosas por el apuro…a Bianca no le pasaría
nada, así lo pensó y se convenció antes de marcharse.
Las
horas pasaron cuando se dio cuenta Shizu había salido toda amolada del examen,
extrañamente frustrada y de mal humor y aun que intento relajarla parecía que
el estrés había invadido a su mejor amiga sin remedio.
-Como
odio los exámenes-se quejo cuando al fin pudieron salir del instituto, ya que
con las pruebas podían irse en cuanto acabaran de presentar y claro si no
tenían pendientes de otras asignaturas.
-Pero
ya se acabaran, solo faltan los de mañana, y además ni siquiera tendrás que
presentar ya que es Biología y esa ya la tienes pasada y respecto a español sin
importar que lo repruebes logras pasar, así que anda relájate-le dijo mientras
empezaban a recorrer el mismo camino que habían recorrido esos tres años de
secundaria.
-Supongo
que tienes razón, si no me da mucha ganas dejare el examen en blanco, no estoy
para exprimir mi cerebro-Además este será un buen fin de semana-
-Si
muy bueno-dijo sonriendo mientras bajaban por la colina casi llegando al paso
peatonal que debían cruzar.
-Te
noto mas sonriente de lo habitual-comento inocentemente quería que le digiera
lo especial de ese fin de semana, sentir una victoria después de años y
derrotar a Alyer.
-Es
que mira-le enseño la flor que había prendido a su cabello. La morena le vio
viendo que era muy bonita pero ¿Era para ella? ¿Ó?-me la ha dado Alyer.
Bien,
había tenido un día muy estresante lo que menos quería saber era de ese chico.
-Y
también.
¿Aun
mas? Se pregunto mentalmente la morena a estando a leves pasos de llegar al
cruce, mirando el semáforo e intentando ser paciente.
-Quiere
que tengamos una cita este fin de semana-aquello izo que la morena se parara,
no por el color rojo que había recién cambiado a verde si no por temor a
algo-Quiere llevarme a una premier, a comer y después tomar helado…se a puesto
tan feliz que no pude evitar decirle que si-
-¡NO!-grito
poniéndose al frente de la chica-No…como pudiste…como…Bianca ¿Lo olvidaste…?-dijo
empezando a crecer el coraje inevitable que hacia arder sus venas-…olvidaste
que día es el sábado…de verdad olvidaste nuestro aniversario, que iríamos al
parque de diversiones-
La
chica de cabello rubio se izo casi para atrás sorprendida pero con la culpa
recayendo en sus hombros.
-No…Shizu,
yo-dijo sintiéndose aturdida no sabia como reparar eso-…lo siento, deja decirle
a Alyer que…-
Antes
de poder seguir hablando fue callada con la sola mirada de la morena.
-¡¿ALYER?!
Alyer, siempre Alyer-grito sin importar que las personas les vieran discutir,
le dolía el pecho tanto como si sangrara-Siempre Alyer, ya me canse de ti, de
el…de todo…Como pudiste-apretó los puños-Como pudiste olvidarme por ese
miserable de Alyer ¡Te odio Bianca! ¡TE ODIO! ¡QUEDATE CON ALYER! ¡YA NO SOMOS
AMIGAS!
Bianca
se quedo petrificada con aquellos gritos se los merecía era cierto, como había
olvidado que día era el sábado, como pudo hacerle algo tan horrible.
Iba
a salir tras ella tratar de disculparse, no podía perder a Shizu, pero el motor
crujiente el color verde en las señales la gente gritando, gritando a la
espalda de la chica que había salido al paso, la espalda conocida el cabello
negro ondeándose frente a sus ojos, solo escucho como los neumáticos trataban
de frenarse sabiendo que no lo lograría.
-¡Shizu…!-grito
dejando caer la cartera corriendo sin pensar, sin importarle nada mas que
empujar la espalda de la chica que se había quedado de pie solo viendo como el
carro se aproximaba a ella con tanto asombro como para no poder reaccionar.
Sintió
como el auto la golpeaba sintiendo ya la sangre subir por su boca y después aun
conciente pudo notar el golpe con el vidrio e incluso la sensación de salir con
tanta fuerza para sentir la brisa, pero cuando se estampo contra el suelo
apenas y sentía algo.
Su
cuerpo no reaccionaba, el latir de su pecho apenas y era un suspiro al igual
que su respiración y aun a pesar de saber que ya no volvería abrir sus ojos
busco algo, algo para poder irse tranquila y lo encontró, encontró la espalda
de que por años había visto, el cabello negro levantándose a salvo, que alivio
le daba aquello tanto como para poder cerrar los ojos con tranquilidad.
Le
dolían las rodillas, había sido empujada, la habían puesto a salvo de una
inminente muerte ¿Pero quién? Los gritos de horror, los pitidos de los
teléfonos los autos detenidos viendo el humo salir de auto que estuvo a punto
de arrollarle pero ero no importaba, cuanto más se aclaraba su mente y mas
reconocía la voz y las manos que la empujaron el horror llegaba a sus pupilas.
-¿Bianca…?-se
levanto como mejor pudo vio como las personas empezaban a amontonarse pero más
al ver una mano ensangrentada en el suelo le izo temblar pero correr como mejor
pudo abriéndose paso lo mejor que pudo.
Ante
ella estaba el charco de sangre el cabello dorado esparciéndose en el suelo
donde el pequeño cuerpo de su amiga había quedado tendido plagado de cortes y
raspaduras.
-¿Bi…Bianca…?-la
llamo con la voz temblorosa mientras se aceraba a pesar de que más de uno quiso
detenerla-¿Bianca…?-volvió a llamarla mientras apartaba los mechones escarlatas
de su rostro mirando su rostro cubierto de sangre dañado por el corte con el
cristal, pero no le importaba, lo que le estaba aterrando era no tener
respuesta-¡Bianca!-se apresuro a arrodillarse para sostenerla, sin importarle
llenarse de sangre.
Tomo
su rostro empezó a llorar mientras notaba como no respiraba, cono su corazón no
se escuchaba, como no abría los ojos a pesar de que le llamara. No…ella no
podía irse…no.
-¡Bianca!
¡Bianca!-la llamo con desesperación agitándola levemente-Despierta por favor, no
te puedes ir…por favor despierta, abre tus ojos…por favor ¡POR FAVOR,
BIANCA!-suplico derramando todas sus lagrimas en el rostro apagado de su
amiga-No, por favor tu no, lo siento…de verdad lo siento, No te vayas… ¡NO TE
VAYAS!-pidió pegando sus frentes.
Pero
no hubo respuesta o algún milagro lo que sostenía era simplemente un cuerpo
vacío.
-Señorita…señorita-escucho
de pronto detrás de ella tomaron sus hombros e intentaron apartarla.
-¡NO
ME TOQUEN! ¡ALEJENSE!-grito apresando el cuerpo de Bianca contra el suyo
temblando y llorando con desesperación-No me toquen…ella no puede irse…ella va
a despertar…ella va a despertar, no puede dejarme-Aseguro con la voz
temblándole con culpa y odio hacia ella misma, pidiendo a cualquier ente que se
la llevara a ella, pero que Bianca despertara.
-Tenemos
que ir al hospital-dijeron los paramédicos pero eso hizo que ella aprisionara
mas el cuerpo, ni el sonido de las sirenas de las autoridades le importaban,
nadie iba a apartarla de su amiga.
-Llevémonos
a las dos juntas-dijo sin saber que mas pudiera ser efectivo.
Los
paramédicos hicieron lo mejor que pudieron para subir a las dos chicas a la
ambulancia intentaron persuadir a la morena que soltara a la chica, pero como
era de esperarse, esta no les escucho.
Cuando
llegaron al hospital, la camillas sostenía a las dos pero ya era suficiente
para los médicos que querían atender a la morena y encargarse del cuerpo, pero
no había respuesta hasta que los padres de Bianca llegaron con la madre de
Shizu, y al verla cubierta de sangre sin soltar su pequeño cuerpo la
desesperación llego a la madre de la rubia tirándose casi enzima también siendo
la única que logro apartar a la morena que tan rápido se aparto los médicos
aprovecharon para sedarla para que durmiera.
El
aire estaba pesado sofocado, era difícil concentrarse y mucho más difícil
mantener los pies atados a la tierra y a la realidad, algo le inquietaba desde
aquella despedida en la escuela.
No
era mas de media tarde seguro en estos momentos su novia abría ya salido de la
secundaria con su amiga, así que no tenia que preocuparse no andaba sola y lo
sabia. Pero eso no cambiaba aquel golpe en su pecho.
-¡Alyer!
¡Hey! pásame las cajas que siguen-le grito de pronto uno de sus compañeros.
Cierto
la razón por la que se había tenido que ir antes era ayudar con el cargamento
nuevo dos trailer completos de cajas que debían ser desempacadas y después
acomodadas en el almacén.
Normalmente
se negaría a las horas extras entre semana pero esa vez solo para poder
comprarle algo bonito a Bianca en la cita del sábado así que no desperdiciaría
el tiempo, para eso usaría el dinero extra.
-Oye
que tan enamorado estas-volvieron a desconcentrarlo, apartarlo de aquel dolor
en su pecho-Estas muy distraído hoy…ah de ser bonita tu novia.
-Por
supuesto que es bonita-contesto el moreno entre lo molesto casi grito pero lo
izo sin pensar, pero resoplo calmándose un poco-Disculpa es que hoy estoy
exaltado, no creas que no te agradezco lo de las entradas Javier.
-Na,
descuida yo no debí molestarte, pero es que de verdad que tienes mala cara-dijo
mientras veía la hora-Oye se te hace tarde para tu llamada-le marco el gran
reloj que había dentro del almacén-Anda tonto enamorado te dejare 15 minutos
para que te tranquilices con tu ángel.
-No
me busques…al final te dejare cargar las mas pesadas…
-Que
cruel eres…-se quejo pero al final se marcho dejándole espacio al moreno.
Alyer
tomo su movil buscando un buen sitio para llamar, sin ruido o sin gente a su
alrededor deseaba oír la voz de Bianca mas de lo que creyó posible pero.
<<Lo
sentimos. El numero que usted marco esta apagado o se encuentra fuera del área
de servicio favor de marcar mas tarde>>
-¿Apagado…?-
No
lo creyó pues volvió a marcar enseguida pero el mismo mensaje seguía sonando y
sonando una y otra vez…el pecho empezaba a latirle su vista miraba el reloj la
hora, no se equivocaba a esa hora solían hablarse en ese ratillo libre que
tenían en sus trabajos…no aquello no era posible, algo debía haberle pasado.
“¡NO!”
Se
grito mentalmente, a ella no le había podido pasar nada…a Bianca no.
Agoto
todas sus posibilidades marco al restaurante de los Tanabe a casa de la chica y
después de nuevo a Bianca, después a la madre. Pero el resultado era el mismo
nadie le contestaba.
Aquello
debía ser un mal sueño. Tenía que salir de inmediato cuando recordó el último número
que podía intentar el último número que podría decirle si algo había pasado,
que alguien le digiera por dios que pasaba. El teléfono sonó pero esta vez si
contestaron.
-Bueno…-contesto
una voz apagada débil, se notaba lágrimas sufrimiento en esa garganta.
Alyer
se quedo mudo su boca no se movía el tampoco lo hacia…el miedo aumento.
-Buenas…buenas
tardes señor Roze, habla Alyer-contesto titubeante casi con ganas de tirar el móvil,
mas cuando se escucho un gruñido doloroso del otro lado de la bocina y casi un
silencio que le izo petrificarse hasta que…
-Alyer…Bianca…ella-decía
cortante, las lagrimas caían del lado del hospital esperando los papeles,
esperando a que pudieran entregarle a su hija-Ella, acaba de fallecer…-dijo rápido,
pues hasta el se decido cuando volvió a pronunciarlo en voz alta.
El
brazo del chico callo duro contra la pared, el móvil seguía encendido la
llamada seguía corriendo. No supo por cuanto se había quedado ahí sin creer
apenas nada cerrando fuertemente los ojos y abriéndolos para ver si estaba en
un mal sueño, pero la bodega seguía al frente el reloj de la entrada daba la
fecha y la hora. Estaba despierto.
El
teléfono callo sobre las 6 de la tarde y tubo un timbre y un mensaje palpitaba
en la pantalla fue lo único que en ese momento trajo a medias a la realidad la
conciencia del moreno, se inclino para mirar una dirección en el y un ven a
despedirte muy doloroso…
El
aire se perdió de nuevo los ojos se llenaron de furia y tristeza al instante y
sin darse cuenta salio a todo correr empujando a todo el que se le pusiera
enfrente dejando mas de uno desconcertado.
Corría
por las calles se saltaba las bardas, tenia que comprobarlo, esto debía ser una
broma, como deseaba eso desde el fondo de su corazón, sus piernas le pedían
parar dolían y temblaban, no podían seguir pero el no se detuvo por eso, no
recordaba mucho de las caídas que sufrió o siquiera recordaba con que tantas
personas se estrello las paredes que golpeo, solo recordaba la dirección y nada
mas.
Cuando
llego al hospital se estaba desmoronando por completo los pasillos, las
camillas lo cuerpos cubiertos en bolsas negras, fue lo peor que había vivido
nuca.
Sus
piernas empezaron a moverse mas lento, cada paso a la recepción era mas y mas
trabajoso incluso ver la espalda del señor que reconocía como el padre de su
querida Bianca estaba ahí. De pronto ya no deseaba acercarse más.
-Alyer…-escucho
el se había quedado inmóvil con la ropa sucia y aun con las fajas para la
caderas radiándole, jadiaba, sudaba y lloraba sin dar crédito a nada-…No es un
sueño…-
-…No
querría oírlo…-
Las
manos del chico fueron hacia su rostro lo rasparon hasta elevarse a lo mas alto
de su cabeza y descendió sus dedos tirando de su cabello hasta llegar a la nuca
y volver a desprender las manos de su rostro pero estas salieron volando y
golpeo el escritorio de la recepción con tanta fuerza que termino con la mano
enrojecida, iba dispuesto a volver a golpear detrás de una patada pero sintió
como alguien le retenía desde los hombros y lo hacia retroceder, cuando se giro
miro el rostro abatido y dolido del padre de quien era su novia.
-Eso
no…por favor-susurro aquel hombre soltándolo para después estrecharle como un
verdadero padre.
El
chico no se movió hasta que lo apretó con fuerza empezando a llorar sin dar
crédito a nada, pero desgraciadamente todo aquello era real y no había
posibilidad de cambiar esa realidad.
Poco
después de que se calmo pidió verla quería despedirla pero poder tocarla aun
que eso lo destrozara, lo aria, vería a su amada y le daría su ultimo beso.
Mientras
tanto…
Sin
saberlo habían pasado largas muy largas horas cuando recupero la conciencia
estaba en un cuarto de hospital, serian alrededor de las 7 o 8 de la noche en
el cuarto la única persona que había era su madre quien parecía vigilar a otra
persona pero era borroso.
-¿Dónde…?
Se
levanto y logro sentarse y alfil cruzar su mente mas cuerdamente, sus ojos
parpadearon la desesperación la inundo mas al darse cuenta que aun tenia alguno
que otro rastro de sangre seca, todo se le congelaba de nuevo mas al ver quien
cuidaba a su madre, su madre cuidaba a la de Bianca parecía dormida pero podía
notar las lagrimas secas en sus mejillas.
-No…No
¡NO!-grito casi echándose hacia atrás mirando y buscando pero no había
nada-¡BIANCA! NO ¡BIANCA!-la llamo como si con eso ella pudiera volver aparecer
y decirle que estaba todo bien. Quería encontrarla en la habitación.
-Shizu,
cálmate-dijo de pronto su madre que no la había notado que ya estaba conciente
hasta que la hoyo gritar.
-No…no
¿Dónde esta Bianca? ¿Por qué no esta aquí?-dijo completamente fuera de si, no podía
controlarse, ella solo quería a su mejor amiga.
-Shizu,
ella ya no esta…cálmate por dios-pidió casi al borde de enloquecer y bofetear a
su hija al verla tan mal.
-No…no
entiendes tiene que estar…ella tiene que estar-se aparto de mala gana levantándose
arrinconándose jadeante y desesperada como un rato asustado.
-Como
que no entiendo…-iba a decirle mil cosas pero esas se borraron con tan solo ver
el rostro de la morena.
-¡NO!
No lo puedes entender…nadie lo va a entender-dijo alterada empezando a llorar
casi al punto de ahogarse con sus propias lagrimas-no…yo…yo-tubo muchos
problemas para tomar el airé su madre estaba apunto de alcanzarla pero Shizu se
reponía abriendo su boca y casi grito-¡ES MI CULPA! ¡MI CULPA!-Dijo tomándose
la cabeza-Le dije que no herramos amigas…no puede irse sin que pueda decirle
que era mentira…la que debía ser arrollada era yo…yo fui la que le grite que la
odiaba-decía mas quedo, entendible a pesar del mutismo de su voz se le entendía
mientras sus ojos empezaban a arderle a doler-yo fui la que corrió, yo…solo yo…yo
debía ser la muerta-
-Si debiste
ser tú-se escucho de pronto una voz abatida de puro odio pero al parecer manteniéndose
un poco respetuoso a pesar de que quería entrar y golpearla. Alyer realmente quería
hacer eso.
-Basta
si-se escucho del padre de la fallecida arto y solo pidiéndole a Alyer ayudar
con su esposa aun tenían cosas que hacer.
Shizu
solo se quedo sola sin poder alzar la vista hincada con la frente golpeando sus
rodillas quedándose sola en el mundo que empezaría a rodar sin su mejor amiga…y
la culpa ella misma se la echaba.
Que sombrío
puede ser un día 13.
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