Torre Blanca.
Capitulo 1: Dos mundos distintos
Cuando la libertad se pierde, es difícil de pensar que algo mas
podría serte arrebatado, todas las mañanas oír los ruidos de las maquinas
trabajando los gritos de dolor de los recién llegados llegar hasta los muros de
tu habitación. No recordaba si tenía o tuve una vida fuera de estos muros
blancos, solo recordaba las palabras de esos sujetos de batas blancas que se
llaman a sí mismos dioses de la ciencia “una de las pocas niñas de perfil
perfecto; piel pálida, ojos azules y de rubio cabello. Nuestra posesión mas
valiosa”. Escuchar esas palabras me hace
pensar en tantas cosas como que abra mas allá de las montañas que logro ver
camino al laboratorio, por ese largo y pesado pasillo blanco que recorro siendo
escoltada, quisiera saber si yo no soy un humano de probeta, creo que sí, no recuerdo la cara de mis padres ni haber
visto flores reales y no las que ay en la proyección de un jardín en la zona de
descanso.
Ya las ondas eléctricas que hacen pasar por mi cuerpo no significan nada, sus
exploraciones por mi cuerpo ya no las siente, creo que hasta el miedo cuando
tocaban partes que no me gustaban desaparecieron.
Siempre conectan los cables a
mi cuerpo me ponen un aro en la cabeza si no logro movilizar objetos con la mente esta me da una fuerte descarga
que si logra lastimarme hasta sentir que el olor de mi piel quemada inunda la
sala, siempre quedo inconsciente después de recibir más de una descarga.
Hoy
había logrado movilizar 3 objetos y al menos no hubo tantos castigos, fui
llevada a la sala de descanso ahora no había niños que mantenían el frió aro de
acero en su frente los llamados “Rango superior” ellos habías sobre pasado sus
poderes y esas personas que nos hacían pruebas parecían temerles así que les
aturdían parte del día y anulaban sus poderes con ese aro de metal; Pero cuando
creía estar sola lo escuche, como golpeaban las paredes de metal de donde se
proyectaba el jardín falso ante mis ojos un chico de mi edad al parecer de pelo
negro y de un misterioso color dorado en su mirada golpeaba con coraje la pared
una y otra vez…como sabía que era nuevo no solo guiada por el coraje
floreciente eran por sus características, en este lugar solo ay un chico de
color de pelo y ojos distinto de los otros, si el tenia el cabello negro y
había otro del mismo tono, no podían tener el mismo color de iris así que por
eso sabía que era un chico completamente nuevo.
-Si sigues así, lo único que conseguirás es que te enserien en la celda…esa celda es
horrible, oscura y muy fría-me senté tranquilamente en ese frió y acolchonado
suelo pretendiendo tomar las flores que fácilmente traspasaban mis manos.
-¡Que me importa...! Quiero irme a casa, esto no es ni real-se quejo gritando
girando su vista hasta que topara con la mía, estaba llena de furia y
tristeza-Es un campo falso, no tiene aroma ni textura…como puedes estar tan
tranquila solo sentarte y pretender tocarlas-
-¿Las flores tienen aroma?-No pude evitar mirarle extrañada curiosa fuera de su
enojo pero pareció que entre la sorpresa y la ira, tenia mas ira en ese
momento.
-¿Qué? ¿Acaso juegas con migo? ¡Estamos encerados en una maldita
torre!-
Estaba desesperado en ese momento, ese día había sido llevado a la fuerza a esa
torre de blancas paredes tan alta que parecía raspar el cielo y abrir una
brecha en cualquier momento con ese enorme para-rayos colocado en lo más alto
de la misma.
Era huérfano desde que nací y una familia me había acogido,
parecían buenas personas, no lo puedo decir con seguridad pues solo había
vivido en su casa un largo de dos semanas; Dos semanas que cuando terminaron un
par de tipos de mascaras extrañas y largas batas blancas, solo recuerdo que
dijeron “su hijo es perfecto para nosotros” Mi nuevo padre había tratado de
detenerlos y mi nueva madre me abrazaba con fuerza gritando y suplicando “A él
no se lo lleven, no me lo quiten”…Fue tan tortuoso oírla gritar ver como ese
señor caía al suelo de un puñetazo en su rostro brindado por esos hombros, todo
solo por defenderme pero al final me arrebataron de las manos de esa cálida
mujer y me arrastraron trate de resistirme pero no logre hacer mucho me
metieron a la parte de atrás de una camioneta sin ventanas y poca ventilación
estaba algo adormilado por una poderosa droga que me inyectaron solo pude ver
la torre al llegar a ella solo por eso conocía como era por fuera pero claro,
no sé el camino de regreso, no sé qué tan lejos estoy de lo que era mi nuevo
hogar.
Ahora lo único que sé es que me dejaron en esta cámara extraña que
proyecta un jardín y un falso cielo, y aparece esta niña de pelos dorados y
ojos azules y lo único que me dice es que me calme y después me pregunta si las
flores tienen olor y textura ¿Quién demonios se ha creído?.
-No sabía que
estábamos en una torre-le conteste sabía que tenía que estar enojado, a quien
del exterior le gustaría ser encerado en esta al parecer torre por lo que acabo
de escuchar de el-Es que nunca he visto las flores reales, siento mucho de
verdad aturdirte con tan boba pregunta…pero es enserio deberías dejar de patear
la pared-solo pude encogerme de hombros y recostarme en ese falso jardín como
solía hacer, fingir que era real, fingir que podía tomar las flores con mis
manos y ahora que sabía de su aroma fingir que podía olerlas y disfrutar de una
aroma quizás dulce.
-Me dices que
t-tú has estado aquí desde siempre-Mire una vez más a aquella niña tan rara y
curiosa, ahí tirada en el suelo de metal fingiendo que las flores eran reales
quizás imaginando que cada vez que le atravesaban, realmente podía sentirlas.
Fue cuando me sentí como un verdadero patán al patear una vez más la pared de
metal queriendo romperla, queriendo escapar queriendo ver el verdadero mundo.
Cuando al ver sus azules ojos solo miraba soledad y tristeza. Termine
sentándome de mala gana mientras esperaba su respuesta.
-Según
recuerdo…si he estado aquí desde que tengo memoria…los pasillos blancos las
paredes altas y frías, las cosas falsas-ahora yo miraba al techa cuando mi
mirada se había tomado con la dorada de él me sentí un poco incomoda y rara-¿El
cielo? ¿Es realmente así?-señale a esa pared negra llena de puntos blancos.
-No, es aun
más hermoso-solo conteste aun con la rabia contenida, creo que ella era con la
que menos tenía que desquitar mi ira-De hecho también ay una cosa redonda
brillante que se llama luna…es tan hermosa y grande que podrías morir con su
belleza-
-Que hermoso suena todo eso-conteste con una enorme ilusión mientras me
acostaba de frente recargando los codos en el suelo, y la barbilla entre las
manos-Quisiera un día poder verlo-Cuando pareció que ese amable chicos de ojos
dorados, ya más calmado me iba a contestar las enormes manos metálicas lo
apresaron-No esperen-
-¿Pero qué es
esto?-Patalee con fuerza, cuando me apretaron tan fuerte que ya no pude ni
moverme-… ¿Qué van a hacerme?-
-Experimentos-
susurre con miedo, yo no podía ayudarle aun que hubiera querido, solo mire como
se lo llevaban para su primera sesión.
La pequeña
niña se quedo ahí sola, mientras me arrastraban sin yo poder hacer algo, como
en mi antiguo hogar, el pasillo era tan largo y cuando llegamos al destino el olor
a químicos eran tan fuerte, las chispas saliendo de todas partes eran visibles
cosas hirviendo y gritos secos. Solo sentí como unos fríos grilletes apretaban
mis muñequeras y tobilleras con tal fuerza mire que estaba en centro de lo que
parecía una aro de metal miraba a tantos científicos a mi lado, y como clavaban
agujas y cables en mi cuerpo cuando una fuerte descarga me atravesó robándome
el aliento de mis pulmones en un feroz grito de dolor, quise zafarme, quise
huir, quise que el dolor desapareciera; pero ninguna de esas cosas sucedieron.
Cuando desperté mi brazo parecía diferente, era de un color distinto con hongos
oh cosa extrañas abultadas y oscuras, me asuste tanto que comencé a gritar,
pero al cabo de unos segundos deseando que desaparecieran, mis brazos volvieron
a su forma habitual pero el dolor y los efectos de las drogas me embargaban.
Murmuros y mas murmuros de esas personas cuando había vuelto a la primer sala,
ella estaba ahí tomada de sus rodillas
meciéndose de un lado a otro como si algo le removiera la conciencia, quise acercarme pero casi mareado con los
labios húmedos del agua que había vomitado, solo mire como ella se acercaba a
cuatro patas me tomo del rostro y me recostó en sus piernas solo sentí sus
labios sobre los míos.
Era mi primer beso y me sentí genial se quitaron los
mareos de enzima.
-No te levantes, no te
muevas…solo duerme, me regañaran si se dan cuenta que puedo hacer esto-me
susurro tan cálidamente que fue sencillo olvidar el dolor y empezar a dormir
ahí entre sus piernas era tan cálido.

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