lunes, 3 de diciembre de 2012

Torre Blanca


Torre Blanca.


Capitulo 1: Dos mundos distintos



Cuando la libertad se pierde, es difícil de pensar que algo mas podría serte arrebatado, todas las mañanas oír los ruidos de las maquinas trabajando los gritos de dolor de los recién llegados llegar hasta los muros de tu habitación. No recordaba si tenía o tuve una vida fuera de estos muros blancos, solo recordaba las palabras de esos sujetos de batas blancas que se llaman a sí mismos dioses de la ciencia “una de las pocas niñas de perfil perfecto; piel pálida, ojos azules y de rubio cabello. Nuestra posesión mas valiosa”.  Escuchar esas palabras me hace pensar en tantas cosas como que abra mas allá de las montañas que logro ver camino al laboratorio, por ese largo y pesado pasillo blanco que recorro siendo escoltada, quisiera saber si yo no soy un humano de probeta, creo que sí,  no recuerdo la cara de mis padres ni haber visto flores reales y no las que ay en la proyección de un jardín en la zona de descanso.


Ya las ondas eléctricas que hacen pasar por mi cuerpo no significan nada, sus exploraciones por mi cuerpo ya no las siente, creo que hasta el miedo cuando tocaban partes que no me gustaban desaparecieron. 

Siempre conectan los cables a mi cuerpo me ponen un aro en la cabeza si no logro movilizar objetos  con la mente esta me da una fuerte descarga que si logra lastimarme hasta sentir que el olor de mi piel quemada inunda la sala, siempre quedo inconsciente después de recibir más de una descarga. 

Hoy había logrado movilizar 3 objetos y al menos no hubo tantos castigos, fui llevada a la sala de descanso ahora no había niños que mantenían el frió aro de acero en su frente los llamados “Rango superior” ellos habías sobre pasado sus poderes y esas personas que nos hacían pruebas parecían temerles así que les aturdían parte del día y anulaban sus poderes con ese aro de metal; Pero cuando creía estar sola lo escuche, como golpeaban las paredes de metal de donde se proyectaba el jardín falso ante mis ojos un chico de mi edad al parecer de pelo negro y de un misterioso color dorado en su mirada golpeaba con coraje la pared una y otra vez…como sabía que era nuevo no solo guiada por el coraje floreciente eran por sus características, en este lugar solo ay un chico de color de pelo y ojos distinto de los otros, si el tenia el cabello negro y había otro del mismo tono, no podían tener el mismo color de iris así que por eso sabía que era un chico completamente nuevo.


-Si sigues así, lo único que conseguirás  es que te enserien en la celda…esa celda es horrible, oscura y muy fría-me senté tranquilamente en ese frió y acolchonado suelo pretendiendo tomar las flores que fácilmente traspasaban mis manos.



-¡Que me importa...! Quiero irme a casa, esto no es ni real-se quejo gritando girando su vista hasta que topara con la mía, estaba llena de furia y tristeza-Es un campo falso, no tiene aroma ni textura…como puedes estar tan tranquila solo sentarte y pretender tocarlas-

-¿Las flores tienen aroma?-No pude evitar mirarle extrañada curiosa fuera de su enojo pero pareció que entre la sorpresa y la ira, tenia mas ira en ese momento.


-¿Qué? ¿Acaso juegas con migo? ¡Estamos encerados en una maldita torre!-


Estaba desesperado en ese momento, ese día había sido llevado a la fuerza a esa torre de blancas paredes tan alta que parecía raspar el cielo y abrir una brecha en cualquier momento con ese enorme para-rayos colocado en lo más alto de la misma. 

Era huérfano desde que nací y una familia me había acogido, parecían buenas personas, no lo puedo decir con seguridad pues solo había vivido en su casa un largo de dos semanas; Dos semanas que cuando terminaron un par de tipos de mascaras extrañas y largas batas blancas, solo recuerdo que dijeron “su hijo es perfecto para nosotros” Mi nuevo padre había tratado de detenerlos y mi nueva madre me abrazaba con fuerza gritando y suplicando “A él no se lo lleven, no me lo quiten”…Fue tan tortuoso oírla gritar ver como ese señor caía al suelo de un puñetazo en su rostro brindado por esos hombros, todo solo por defenderme pero al final me arrebataron de las manos de esa cálida mujer y me arrastraron trate de resistirme pero no logre hacer mucho me metieron a la parte de atrás de una camioneta sin ventanas y poca ventilación estaba algo adormilado por una poderosa droga que me inyectaron solo pude ver la torre al llegar a ella solo por eso conocía como era por fuera pero claro, no sé el camino de regreso, no sé qué tan lejos estoy de lo que era mi nuevo hogar. 

Ahora lo único que sé es que me dejaron en esta cámara extraña que proyecta un jardín y un falso cielo, y aparece esta niña de pelos dorados y ojos azules y lo único que me dice es que me calme y después me pregunta si las flores tienen olor y textura ¿Quién demonios se ha creído?.


-No sabía que estábamos en una torre-le conteste sabía que tenía que estar enojado, a quien del exterior le gustaría ser encerado en esta al parecer torre por lo que acabo de escuchar de el-Es que nunca he visto las flores reales, siento mucho de verdad aturdirte con tan boba pregunta…pero es enserio deberías dejar de patear la pared-solo pude encogerme de hombros y recostarme en ese falso jardín como solía hacer, fingir que era real, fingir que podía tomar las flores con mis manos y ahora que sabía de su aroma fingir que podía olerlas y disfrutar de una aroma quizás dulce.


-Me dices que t-tú has estado aquí desde siempre-Mire una vez más a aquella niña tan rara y curiosa, ahí tirada en el suelo de metal fingiendo que las flores eran reales quizás imaginando que cada vez que le atravesaban, realmente podía sentirlas. Fue cuando me sentí como un verdadero patán al patear una vez más la pared de metal queriendo romperla, queriendo escapar queriendo ver el verdadero mundo. Cuando al ver sus azules ojos solo miraba soledad y tristeza. Termine sentándome de mala gana mientras esperaba su respuesta.

-Según recuerdo…si he estado aquí desde que tengo memoria…los pasillos blancos las paredes altas y frías, las cosas falsas-ahora yo miraba al techa cuando mi mirada se había tomado con la dorada de él me sentí un poco incomoda y rara-¿El cielo? ¿Es realmente así?-señale a esa pared negra llena de puntos blancos.


-No, es aun más hermoso-solo conteste aun con la rabia contenida, creo que ella era con la que menos tenía que desquitar mi ira-De hecho también ay una cosa redonda brillante que se llama luna…es tan hermosa y grande que podrías morir con su belleza-


-Que hermoso suena todo eso-conteste con una enorme ilusión mientras me acostaba de frente recargando los codos en el suelo, y la barbilla entre las manos-Quisiera un día poder verlo-Cuando pareció que ese amable chicos de ojos dorados, ya más calmado me iba a contestar las enormes manos metálicas lo apresaron-No esperen-

-¿Pero qué es esto?-Patalee con fuerza, cuando me apretaron tan fuerte que ya no pude ni moverme-… ¿Qué van a hacerme?-

-Experimentos- susurre con miedo, yo no podía ayudarle aun que hubiera querido, solo mire como se lo llevaban para su primera sesión.

La pequeña niña se quedo ahí sola, mientras me arrastraban sin yo poder hacer algo, como en mi antiguo hogar, el pasillo era tan largo y cuando llegamos al destino el olor a químicos eran tan fuerte, las chispas saliendo de todas partes eran visibles cosas hirviendo y gritos secos. Solo sentí como unos fríos grilletes apretaban mis muñequeras y tobilleras con tal fuerza mire que estaba en centro de lo que parecía una aro de metal miraba a tantos científicos a mi lado, y como clavaban agujas y cables en mi cuerpo cuando una fuerte descarga me atravesó robándome el aliento de mis pulmones en un feroz grito de dolor, quise zafarme, quise huir, quise que el dolor desapareciera; pero ninguna de esas cosas sucedieron.

Cuando desperté mi brazo parecía diferente, era de un color distinto con hongos oh cosa extrañas abultadas y oscuras, me asuste tanto que comencé a gritar, pero al cabo de unos segundos deseando que desaparecieran, mis brazos volvieron a su forma habitual pero el dolor y los efectos de las drogas me embargaban. 

Murmuros y mas murmuros de esas personas cuando había vuelto a la primer sala, ella  estaba ahí tomada de sus rodillas meciéndose de un lado a otro como si algo le removiera la conciencia,  quise acercarme pero casi mareado con los labios húmedos del agua que había vomitado, solo mire como ella se acercaba a cuatro patas me tomo del rostro y me recostó en sus piernas solo sentí sus labios sobre los míos. 

Era mi primer beso y me sentí genial se quitaron los mareos de enzima.

-No te levantes, no te muevas…solo duerme, me regañaran si se dan cuenta que puedo hacer esto-me susurro tan cálidamente que fue sencillo olvidar el dolor y empezar a dormir ahí entre sus piernas era tan cálido.

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