jueves, 6 de diciembre de 2012

El Deseo Detrás de un Adiós Cap. 2


Capitulo 2: Detrás de la mirada de oro.


Es increíble como el tiempo puede pasar y romper barreras, adelantar la edad de la gente, y hacer que el día de hoy sea solo un recuerdo el día mañana.


En la amistad el tiempo puede jugarte de distintas formas: Puede acabarse; discusiones y cambios de pensamiento y puede continuar; creciendo y fortaleciéndose. Así son las cosas y no son distintas para aquellas niñas que parecía que nada y nadie les separaría, a pesar de que entraban en la edad donde el amor podría trucarte, acerté tropezar hasta perder todo o por el contrario fortalecer todas tus relaciones.

La secundaria es una época buena, pasiva donde para encontrar el primer amor quizás es solo cuestión de dar una vuelta en una esquina o incluso charlar con alguien en el pasillo o quedar para almorzar, esas son las cosas que quizás puedan decirte cuando encontraste ese alguien que te hace revolotear el estomago y sientes que todo el tiempo tus mejillas se llenan de color con la sensación de tambaleo de tus piernas del nervio que levanta de verle o incluso de hablarle.

Quizás ya viene siendo hora de seguir con las pequeñas amigas desde el jardín de infancia, aquella alegre chica de cabello rubio como los rayos del sol y aquella solitaria chica de cabello oscuro como la noche.

El tiempo es algo que también les había alcanzado a pesar de ser que apenas había trascurrido 3 años y medio desde la muerte del padre de la morena, debían seguir caminando por la vida tanto como para ahora casi al cumplir sus 14 años y cursar el segundo año de secundaria les hiciera brillar con gracia con un físico que llamaba la atención de casi chico que las veía.

-¡Buenos días Shizu!-Bianca quien de pequeña ya mostraba ser una chica que seria muy hermosa, lo delataba a esa edad con sus curvas aun formándose con torpeza pero con cada día siendo mas llamativas para los chicos que la veían pasar, pero solo eran miradas pues la vista fría de quien siempre estaba a su lado les hacia retroceder y no intentar nada.

-Buenos ¡achu!…días-contesto repasándose la maltratada nariz por una gripa creciente, la morena no era que no denotara de buen cuerpo y de ser una chica guapa, sus cuervas se asemejaban incluso un poco mas rápido que las de su mejor amiga, pero ella era un tanto “alérgica” a los chicos sobre todo por sus primeros encuentros con ellos siendo tan joven.


Su cabello cortó negro y esa mirada del mismo tono relucía tras esa piel blanca, pero era solo figura pues su aspecto femenino era demasiado brillante, incluso parecía mas bien el novio de aquella chica rubia que su mejor amiga.

-Aun enferma, no deberías venir a la escuela de esa forma-la reprendió con esos ojos tan azules que podrías realegarte en el mismo cielo-Ayer cuando deje de ayudar en el restaurante pensé que te deje acostada en la cama-

-Es que no podía dormir, además teníamos un gran pedido para esta mañana, no podía dejar a Sakura y a mi madre hacerlo todo y mucho menos con Yuki y Miku por ahí-volvió a estornudar a lo que su amiga no le gusto.

-No, se supone que te ayudo para que no tengas que desfallecer-dijo resoplando yendo a tomarle la temperatura-No, es oficial te regresas a casa ahora-dijo sacando su móvil llamando a sus padres quienes fueron gustosos por la amiga de su hija.

-No Bianca, no puedo dejarte sola-se quejo con las mejillas coloradas en el auto del padre de la rubia.

-Estaré bien, ve a dormir-le beso la frente y se la encargo a su padre-Iré a tu casa después de la salida-le aseguro antes de que cerrara la puerta y se la llevaran.

La morena no estaba del todo segura y quizás era más bien que el corazón le decía que algo iba a cambiar pronto y quizás así fuera.

El día de Bianca parecía otro mas de tantos, pero ella no se daba cuenta que las incontables vistas se percataban que no había nadie a su lado ese día, tendrían que aprovechar ahora o perderse la oportunidad de hablar con una de las chicas mas bonitas de la secundaria.

Pero como si el destino les odiara a cada uno de esos chicos de malas intenciones la flor de rayos de sol se tropezado con alguien, alguien completamente nuevo en el campus y que ponía tan poca atención como ella.

-lo…siento-dijo la rubia quien cayó al suelo casi haciendo que se le viera un poco la ropa interior que mas de uno disfruto y a ella sus mejillas mientras se acomodaba la espalda.


-Deberías tener cuidado-resonó y por primera vez al alzar la vista vio un mar de oro, cubierto por la brisa oscura de las puntas del cabello de aquel joven con quien tropezó, la inundaron haciendo que incluso sintiera aun mas coloridas sus mejillas-Anda, todos te miran-se quejo haciéndola volver

-Perdón…-volvió a repetir mientras se alzaba con su ayuda

-Solo ten cuidado-dijo únicamente antes de marcharse, y como otros de su alrededor se prendo de esos ojos azules casi al instante, pero al parecer el al menos le daba su espacio no como otros.

Aun sentía sus mejillas coloradas, era la primera vez que le pasaba eso en lo que llevaba de su vida, su corazón no dejaba de latir y pensar en ese mar de oro de la mirada de ese chico solo hacia que se alterara más.

Cuando al fin se sintió tranquila y a salvo en el pupitre de su clase, su boca se quedo muda y su corazón detenido cuando vio a aquel chico entrar tras su maestra de la primera hora.

-Bueno clase hoy les quiero presentar a un alumno de intercambio-dijo así dejando a mas de uno atento al chico sobre todo las chicas que no perdieron la oportunidad de mirar que no estaba para nada mal-les presento Knowed Alyer

El chico no dijo nada solo se inclino y paso a sentarse a lado de quien mas intentaba no mirar el río dorado de sus ojos, la chica de ojos de cielo con las mejillas coloradas no ladeo el rostro para ver que ahí estaba el, el chico con que se tropezó.

-Roze-dijo de pronto la profesora haciendo saltar a la chica de inmediato

-Si, profesora-dijo intentando disimular el sonrojo

-Quiero que le muestres a Knowed las instalaciones y le ayudes con los temas para este parcial ¿de acuerdo?

-Ah…si, profesora-dijo sentándose cruzando torpemente sus dedos, tenia que calmarse.

Cuando la campana sonó con el anuncio del receso, la chica se quedo en su pupitre un poco mas esperando que todo anduvieran fuera y con el aire bien aferrado a sus pulmones miro al chico de al lado.

-¿As traído almuerzo?- pregunto al ser la única pregunta que creyó conveniente por el momento.

-No tienes que atender nada de lo que ah dicho la profesora-fue lo que él le contesto dejándole algo dolida, por alguna razón-y esto es lo que traigo de almuerzo-dijo sacando un bocata de jamón  y al parecer agua embotellada.

-Eso no es saludable-contesto volviendo un poco al mundo y con todo el valor de los dioses arrastro una silla hasta su pupitre dejando su almuerzo sobre el escritorio del chico-No soy la gran cocinera, pero quisiera que almorzaras con migo.

-No es nece…

-Por favor, no es por obligación, realmente quiero compartir el almuerzo contigo, y después enseñarte el campus…de verdad-dijo descubriendo los bocados empanizados en rectángulos con un relleno de queso suave y además unos pulpos de salchicha con trozos de tocino y un poco de arroz que dividió entre dos mas un poco de jugo que ella cargaba.

-Esta delicioso, gracias Roze-dijo el chico tomando un bocado con naturalidad.

-Llámame solo Bianca-dijo sonriéndole cálidamente.

-De acuerdo, tu puedes llamarme solo Alyer-dijo haciendo una larga pausa en la que parecía que la chica se había quedado muda ante la petición de no ser tan formales-¿No tienes amigas?-pregunto de repente mientras recogía sus vasijas.

-Claro que si, se llama Shizu-dijo levantándose para guardar antes de salir con la escolta que era del mismo cabello negro pero la mirada era tan clara que la malicia a los que miraban de más a la chica se notaba con mas intensidad-Es mi mejor amiga, pero enfermo.

-Que lastima, ha de ser duro pasar un día sola -

-No, la verdad prefiero eso a que se enferme aun mas, me daría miedo que le pasara algo-dijo mirándole a lo alto volviendo a sonreír- además no estoy sola, estoy con Alyer hoy-dijo haciendo que al chico se le marcara las mejillas pero tan pronto como lo sintió lo disimulo.

-Claro, pero eso es porque soy nuevo.

-Pues si quieres-dijo poniéndose nerviosa al instante-Pueden ser más, desde ahora…

-Me encantaría…-

Cuando ese día concluyo un lazo casi inexplicable se había formado entre aquellos jóvenes, en una edad tan alocada como aquella que sus corazones latieran por el otro era casi un milagro, o quizás una alegría que les guardaba el destino para ellos.

Quizás fue demasiado rápido o tal vez fue una locura pero sus ojos azules iban de inmediato tras la mira de oro de aquel chico, era como ver más de cerca el sol, si ella tenía los rayos aquel chico definitivamente tenia el sol, sentía que estaban hechos el uno para el otro, ¿Así se sentía estar enamorada?

Pasaron tres días en los que Shizu no había podido ir a clases por el resfriado, así que estuvo en casa recibiendo la visita diaria de Bianca quien le llevaba las tareas y clara le ayudaba con las mismas además atendía su trabajo de medio tiempo en el restaurante Bonsái.

 Aun que por primera vez, había un secreto o mas bien una sorpresa que la chica de ojos azules le tenia a su amiga de ojos negros, una sorpresa que ella creía para reír y ser feliz, no sabia lo equivocada que estaba.

Se había quedado dormida y ya era tarde, así que no le extraño que en el cruce de cuatro calles no estuviera su amiga esperándole, quizás aun pensaba que los residuos de la enfermedad le tenían mermada, y de alguna manera era cierto aun sentía la nariz reseca con la sensación de que su cabeza le dolía y sus músculos no reaccionaban como antes por aun sentir la cama sobre su espalda.

El aire de la escuela se sentía quizás demasiado cercas tanto como para sentir que no le extrañaba tanto y por lo único que lograba ir era por una sola persona una sola persona que logro distinguir a la distancia, pero tan pronto la vio noto a alguien sobre ella tan rápido como un animal salvaje atrapo a quien osaba abalanzarse sobre lo único que le importaba, su mejor amiga.

-Shi-Shizu ¡No!-dijo de pronto la desconcertada Bianca separándolos

-¡Oye bruta tu de que vas!-dijo sin rapar en el nombre que mencionaba quien ahora parecía ser su novia.

-Como te atreves a querer propasarte con Bianca- parecía que ambos estaban en una dimensión muy distinta a la mencionada.
-¡Me atrevo por que estamos saliendo!-dijo tan alto que incluso llamo la atención de todos poniendo colorada a la chica pero a la morena casi tiro para atrás peor que un puñetazo en el rostro.

-¿Qu-e? se quedo desconcertada, parpadeando varias veces, pero si apenas se había ausentado 3 días de escuela y un fin de semana ¿Alguien puede declararse en tan poco tiempo? ¿Y salir de inmediato? ¿Realmente era posible?

-Shizu…-dijo preocupada cuando noto como alguien la sostenía y se la llevaba de ahí bajo la mirada de todos incluso el mar de oro quien parecía enojado.

-De verdad sales con el-musito parando en un pasillo solitario.

-Bueno…si, te lo iba a decir pero quería esperar a que vinieras al instituto-dijo con el rostro lleno de culpa, nervio pero con una pequeña pizca de felicidad-Quería presentártelo frente a frente, por que eres mi amiga y el bueno-las mejillas se le coloraban como un bello atardecer, calido y bello, era suave y reconfortante-El es mi novio.

-Pero ni lo conoces ¿Acaso te izo algo? ¿No te estará amenazando? Bianca sabes que puedes confiar en mí-dijo con tono entre lo preocupada pero realmente temerosa de que alguien que pudiera quitarle a su mejor amiga.

Por supuesto que Bianca no lo tomo por ese lado, solo podía ver a su amiga angustiada por ella y por un chico nuevo que no conocía, ni ella misma llegaba a entender como es que habían acabado sintiendo aquello en tan poco tiempo, pero cuando estaba con Alyer sentía que su pecho ardía al ritmo acelerado de su corazón, subiendo tanta emoción hasta sus mejillas, era algo que no creí poder experimentar con nadie mas. Era así de simple.

-Por supuesto que no. Alyer se podrá ver como un chico malo, pero realmente es amable, atento y bueno me gusta-admitió volviendo a sonreír.

Shizu no se sintió mejor después de esa respuesta pero si le decía algo podría perder a su amiga o tal vez podrían acabar paliando, era la primera vez que sentía que sus pensamientos no se compenetraban.

-Lo entiendo…-fue lo primero y lo único que se le ocurrió decir, su mente no le daba para mas, pero en ese momento no hacer sentir mal a su amiga era algo mas importante que todo lo demás y si tenia suerte quizás pronto aquella relación terminaría.

-¿Estas enojada?- cuestiono preocupada

-¿Por qué debería?- Dijo lo mas tranquila soltando el aire-Perdóname es que todo me tomo demasiado por sorpresa-le revolvió el pelo para intentar mantenerse en calma.

Estaba dispuesta a tomarla de nuevo y andar a su salón cuando unos paso mas marcados y pesados se escucharon la increíble melena oscura del chico de los ojos dorados les abordo apenas cruzando la esquina del corredor.

-¡Bianca! ¿Estas Bien?-pregunto apurado aun que quizás si se escuchara atentamente y se viera hacia donde estaba mirando con desden, se notaria un grado de enfado contra la chica de ojos negros.

-Claro que estoy bien-afirmo con aquella sonrisa que había enamorado al chico en apenas días-Perdón si te preocupe, pero descuida ella es de la amiga que tanto te he hablado estos días-dijo señalando a la morena que intento disimular el coraje que en ese momento sentía por el chico-Ella es Shizu Tanabe, Shizu el es Alyer Knowed-

-Mucho gusto…-soltó con un disimulado gruñido, no podía decir que a el solo le importaba su novia, y su amiga le había caído como un golpe en el hígado pero si ella sonreía el debía sonreír con ella.

-Igualmente-contesto igualmente gruñendo por lo bajo mientras al estrechar sus manos ambos se dedicaron un callado “no me agradas” para no angustiar a su persona en común.

-Bueno deberíamos ir a clase-dijo el rayo de sol entre aquellas dos  temibles sombras de los seres que la protegerían y celarían a sus espaldas.

La chica llevo a ambos de las manos hasta el salón donde todos miraron muy extrañados el trío, pues muchos se apostaban a que la morena les separaría solo con un grito pero al parecer aquel chico le había ganado a la gran feria detrás de la princesa.

Los días trascurrieron todos normales, o lo que podría llamarse normal en una relación de amigas y de noviazgo, pero claro no era para todos igual, al menos para Shizu aquello podía ser muy molesto, cada día que miraba a ese chico cerca de Bianca o a ella hablando de el, le hervía la sangre y si fuera posible explotaría sin apenas dejar rastro alguno.

Lo único bueno y que aun podía compartir con su amiga sin que un tercero estuviera respirándoles por la nuca, era su regreso a casa, ya que el chico trabajaba en dirección contraria a la que ellas usaban para ir al restaurante de la familia de la morena, si un bello retorno en donde ella podía disfrutar de su mundo, su mejor amiga.

-Ya se acercan los exámenes para la preparatoria-le oyó decir a aquella voz dulce y amable, la única voz que podía curarle y la única que le daba calor a su frió corazón.

-Si, no puedo creer que ya acabaremos la secundaria-comento ella mientras mecía la cartera mientras se aproximaban a su casa.

-El tiempo pasa casi volando-rió Bianca mientras entraban por la parte de atrás dejando sus libros buscando sus ropas para la hora del trabajo-Ay que ir preparándonos para las pruebas, o sabes Alyer al final escogió la misma preparatoria que nosotros-dijo haciendo que la morena se crispara pero trato de disimularlo como acostumbraba al escuchar ese nombre-Dice que solo entrara por mi-sus mejillas se coloraban con solo eso, como es que su mejor amiga no terminaba de desilusionarse de el.

-¿Así? –dijo sin mucha relevancia, ¿Qué podía decirle? Que rezaba con todas sus fuerzas que ese chico no entrara en la preparatorio, mejor aun que no entrara en la que ellas habían escogido ir-Me sorprende al no ser precisamente mas aplicado de la escuela-

-Aun que no lo parezca es muy inteligente, solo que no se le da eso de las tareas o disimular que no pone atención-dijo sin parecer realmente enojada con el comentario de su amiga.

Mientras la morena sentía demasiado pesado su pecho cuando la escuchaba defenderle, aun que no lo hubiera hecho con fuerza ella lo resentía demasiado.

-Bueno, anda que las mesas no se van a atender solas-dijo revolviéndole el cabello mientras ella se adentraba en la cocina.

-Si ay que esforzarse-dijo colocándose el vestido que la madre de la morena había confeccionado para ella, desde que decidió ayudar en el negocio.

Shizu cocinaba ayudando a Sakua quien fuera su hermana mayor, quien ayudaba toda la mañana a su madre a atender mientras los demás estudiaban, pero claro ella se iba a completar estudios por la tarde mientras sus otros tres hermanos se quedaban al frente con su madre.

-Hey Bianca tan sonriente como siempre-decía la madre de su mejor amiga haciéndola sonrojar y sonreír casi haciendo que todos los clientes masculinos mirara van a la chica como si fuera el verdadero amanecer.
-Hay que echarle ganas a la vida-dijo empezando a atender las mesas, sin duda el turno de la tarde era el mas abarrotado, tanto por la comida y por el servicio que podían ofrecer Shizu y Bianca.

Aquel día pareció uno como cualquier otro, la clientela hiendo y saliendo, limpiar mesas, lavar los trastos y pasarla bien mientras se hacia el trabajo.

-Disculpa Bianca, ¿Te molesto si vas a atender la mesa 10 antes de irte?-

-Claro que no, lo hago enseguida-dijo saliendo de la cocina, le estaba con Shizu explicándole algunas cosas de la tarea antes de que sus padres fueran a recogerla como normalmente hacían pero nunca se negaría a algo que le pidiera esa familia.

Como normalmente hacia se acomodaba el uniforme tomaba su libreta y pluma e iba andando hasta la mesa que era una de las del fondo y sin pensarlo sonrió inclinando levemente para ver a los clientes al inicio con sus ojos cerrados.

-Bienvenido al restaurante Bonsái…en que…puedo-la voz se le fue atragantando entre mas se daba cuenta de quien era su ultimo cliente, sus mejillas se coloraron e intuitivamente se cubrió el pecho como si el escote fuera exagerado y se alargaba la falda como si esta fuera tremendamente corta.

-Para mesera mas chula que me ha tocado-rió el chico de ojos dorados haciendo que la chica se estremeciera con solo oír su voz-Anda que no te voy a comer-dijo atrayéndola para que se sentara a un lado y besar su mejilla para que dejara de estar apurada.

-Alyer, ¿Qué haces aquí?-pregunto a media voz mientras intentaba no mirarle para no sentir que se ahogaba.

-Viene a ver a mi novia ¿Qué esta prohibido?-pregunto atrayéndola con cuidado hacia el con sus fuertes brazos.

-Claro…pero al menos me hubieras avisado-murmuro aprensando sus labios con un poco de nerviosismo involuntario.

-No, por que seguro no dejarías que te viera en tu uniforme y eso que casi tendremos un mes de haber empezado a salir-dijo contra su cuello raspándolo con juego en su cuello.

-No hagas eso me da escalofríos-se quejo apartándole un poco mientras le miraba-Un día también iré a tu trabajo de improviso y are que tu jefe te regañe por distraído-sentencio.
-Que cruel eres-dijo divertido mientras le robaba un beso en los labios.

Bianca correspondió sin siquiera pensarlo su cuerpo se movía solo.

Mientras tanto unos ojos les miraban desde la cocina unos oscuros que se iban llenando de un recelo incomprensible.

-Te quiero-

-Y yo a ti- le ayudo a levantarse-Bueno vamos, le he pedido permiso a tus padres y podemos salir esta noche siempre que te regrese a casa antes de las nueve. Son las 7 y tengo solo dos horas para disfrutarte-

-Que bobo-asintiendo-Solo espérame iré por mis cosas y a cambiarme. Salio despedida a la barra y después de preguntarle a la madre de la morena si podía marcharse ya, se despidió de Shizu y prometió mañana acabar de explicarle los ejercicios para los próximos exámenes.

-Lista señorita-dijo aquel chico tomándole del brazo y guiándola fuera del restaurante echándose la mochila de la chica junto con la de el.

Anduvieron por las calles sonriendo y riendo, eran una pareja que contagiaría su dicha a cualquiera y aria sonrojar a cualquiera.

-Espera Bianca, ven-dijo de pronto el moreno tirando de ella dentro de una cabina-Sonríe.

La chica no entendió apenas nada, ya cuando se dio cuenta estaba sentada con la mejilla del chico pegada a la de ella frente a un lente enorme que tomo una foto.

-Listo una foto oficial-dijo saliendo ya con mas calma del cubicuelo portátil.

-Pero tu si que estas loco, al menos avísame de tus planes-rió ella sin parecer realmente molesta pero cuando salio el rió de fotos apenas salían en un juego de cuatro postales.

-Que, eso no es nada divertido-afirmo el chico antes de darle dos copias a ella mientras señalaba la primera-mira nada mas en nuestra primera foto pareces estar perdida.

-Si, perdida con un pervertido sonriente-dijo con las cejas en alto antes de sacarle la lengua y echar a correr.

-¡Oye! Quien es un pervertido-se quejo siguiéndole pescándole al vuelo pero no para detenerse si no para arrastrarla con el hasta su departamento.

-Adelante su majestad-dijo rotándola en sus brazos haciéndola pasar encendiendo la luz de la pequeña sala que les recibió.

-Aun me sorprende mucho que vivas tu solo-dijo sentándose en el acostumbrado sillón donde mas de una vez se habían quedado abrazado al otro disfrutando de su cercanía.

-Ya sabes soy muy independiente-dijo mientras le pasaba un refresco y el tomaba otro.

-Yo diría que terco-dijo riendo mientras sorbía de su bebida pero se acordaba de algo que le iba a preguntar hace días, necesitaba una opinión-Oye Alyer, puedes decirme si te gusta este llavero-dijo sacando una orquídea de plata pero esta parecía cambiar de color de una manera muy hermosa.

-¡Que bonita! pero deberías dejarle a tu novio comprarte las cosas que quieres-dijo mirándola de una forma acusadoramente.

-Oh no, no es para mí-aseguro agitando una mano frente-Es para Shizu en algunas semanas será el aniversario de nuestra amistad-dijo con alegría cosa que así suspirar al chico pero el se alegraba de verla tan contenta.

-Pues Shizu, estaría muy loca si no le agrada tu regalo-dijo acercándose a su rostro acariciando su mejilla-Yo con solo tenerte me haces muy feliz, debería tu amiga también aplicarlo.

Bianca se sonrojo de sobre manera mientras se hacia para atrás y accidentalmente y sin darse cuenta dejo el broche que resbalo debajo del sofá.

-No…digas-antes de poder callarlo el chico ya estaba sobre sus labios abordándolos con cariño y una pasmosa necesidad arrastrando el cuerpo de la chica hasta que esta tocara el suelo.

La chica se dejo hacer mientras el recorría su cuerpo desde el cuello por sus costados hasta llegar a sus mismos donde sus dedos raspado su tersa piel hasta dirigirla por debajo de la falda buscando algo que ni siquiera estaba pensando.

Sus cuerpos parecían querer llevarlo a un camino nuevo y quizás hubiera ocurrido, pero de pronto un timbrazo les izo separar de golpe.
-Mi teléfono-dijo la sonrojada y atontada chica mientras miraba la llamada y la hora-Dios son las 9:30-dijo contestando-Perdón, se nos fue la hora-empezó sabiendo que del otro lado eran sus padres preocupados por ella-Si, Alyer me llevara de inmediato a casa-izo una pausa escuchando atenta la bocina-Si, nos iremos con cuidado. Bye-dijo cerrando el teléfono aun con el pecho acelerado.

-Lo…lo siento, no quería-dijo apretándose el rostro sintiéndose un tonto o el peor de los abusadores-Digo, no cresas que no querría…digo si quiero pero no ahora…digo…perdón…-antes de que siguiera diciendo tonterías la chica tomo su rostro y le beso para apaciguarlo.

-Yo también quiero…cuando estemos listo, se que quiero estar contigo en todos los aspectos-dijo tímida pero con una sonrisa.

-Bianca, aras que me desmaye-dijo el chico arpándola para besar su frente con cariño y cuidado-Cuando los dos estemos listos-dijo antes de tomar la cartera de la chica y sus llaves antes de salir de su casa y llevarla a la propia.

Después de pasar unos cuantos días una noche de viernes en una pijamaza con su mejor amiga la chica saco un guardapelo.

-¿Qué es eso? –pregunto la morena mientras resolvía ella sola un resiente ejercicio que le acababa de explicar Bianca.

-Ah, es un guardapelo que le compre a Alyer-dijo de pronto poniéndose colorada aun no superaba lo que había pasado en el departamento del chico-Querría tu opinión-dijo acercándose para al abrirlo notara una foto de ellos, era la que se habían tomado aquella noche.

-Pues es bonito…-dijo algo cortante pero intento arreglarlo-Quiero decir lo as hecho para el, ese es un bello detalle-corrigió apartando la mirada un poco.

-¿Lo crees? –dijo abrazándola de golpe-Gracias…te quiero Shizu.

-Yo también te quiero, ahora deja eso ahí y ayúdame con esto-dijo señalando sus cuadernos de estudio.

-De acuerdo-se apresuro a dejar el colgante que no se dio cuenta que lo dejo resbalar y accidentalmente lo patio bajo la cama de la chica-A ver mira esto se resuelve así.

Dos regalos para dos personas distintas, intercambiados por error.

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