Capitulo 2: Detrás de la mirada de oro.
Es
increíble como el tiempo puede pasar y romper barreras, adelantar la edad de la
gente, y hacer que el día de hoy sea solo un recuerdo el día mañana.
En
la amistad el tiempo puede jugarte de distintas formas: Puede acabarse;
discusiones y cambios de pensamiento y puede continuar; creciendo y
fortaleciéndose. Así son las cosas y no son distintas para aquellas niñas que
parecía que nada y nadie les separaría, a pesar de que entraban en la edad
donde el amor podría trucarte, acerté tropezar hasta perder todo o por el
contrario fortalecer todas tus relaciones.
La
secundaria es una época buena, pasiva donde para encontrar el primer amor quizás
es solo cuestión de dar una vuelta en una esquina o incluso charlar con alguien
en el pasillo o quedar para almorzar, esas son las cosas que quizás puedan
decirte cuando encontraste ese alguien que te hace revolotear el estomago y
sientes que todo el tiempo tus mejillas se llenan de color con la sensación de tambaleo
de tus piernas del nervio que levanta de verle o incluso de hablarle.
Quizás
ya viene siendo hora de seguir con las pequeñas amigas desde el jardín de
infancia, aquella alegre chica de cabello rubio como los rayos del sol y
aquella solitaria chica de cabello oscuro como la noche.
El
tiempo es algo que también les había alcanzado a pesar de ser que apenas había
trascurrido 3 años y medio desde la muerte del padre de la morena, debían
seguir caminando por la vida tanto como para ahora casi al cumplir sus 14 años
y cursar el segundo año de secundaria les hiciera brillar con gracia con un
físico que llamaba la atención de casi chico que las veía.
-¡Buenos
días Shizu!-Bianca quien de pequeña ya mostraba ser una chica que seria muy
hermosa, lo delataba a esa edad con sus curvas aun formándose con torpeza pero
con cada día siendo mas llamativas para los chicos que la veían pasar, pero
solo eran miradas pues la vista fría de quien siempre estaba a su lado les
hacia retroceder y no intentar nada.
Su
cabello cortó negro y esa mirada del mismo tono relucía tras esa piel blanca,
pero era solo figura pues su aspecto femenino era demasiado brillante, incluso
parecía mas bien el novio de aquella chica rubia que su mejor amiga.
-Aun
enferma, no deberías venir a la escuela de esa forma-la reprendió con esos ojos
tan azules que podrías realegarte en el mismo cielo-Ayer cuando deje de ayudar
en el restaurante pensé que te deje acostada en la cama-
-Es
que no podía dormir, además teníamos un gran pedido para esta mañana, no podía
dejar a Sakura y a mi madre hacerlo todo y mucho menos con Yuki y Miku por
ahí-volvió a estornudar a lo que su amiga no le gusto.
-No,
se supone que te ayudo para que no tengas que desfallecer-dijo resoplando yendo
a tomarle la temperatura-No, es oficial te regresas a casa ahora-dijo sacando
su móvil llamando a sus padres quienes fueron gustosos por la amiga de su hija.
-No
Bianca, no puedo dejarte sola-se quejo con las mejillas coloradas en el auto
del padre de la rubia.
-Estaré
bien, ve a dormir-le beso la frente y se la encargo a su padre-Iré a tu casa
después de la salida-le aseguro antes de que cerrara la puerta y se la
llevaran.
La
morena no estaba del todo segura y quizás era más bien que el corazón le decía
que algo iba a cambiar pronto y quizás así fuera.
El
día de Bianca parecía otro mas de tantos, pero ella no se daba cuenta que las
incontables vistas se percataban que no había nadie a su lado ese día, tendrían
que aprovechar ahora o perderse la oportunidad de hablar con una de las chicas
mas bonitas de la secundaria.
Pero
como si el destino les odiara a cada uno de esos chicos de malas intenciones la
flor de rayos de sol se tropezado con alguien, alguien completamente nuevo en
el campus y que ponía tan poca atención como ella.
-lo…siento-dijo
la rubia quien cayó al suelo casi haciendo que se le viera un poco la ropa interior
que mas de uno disfruto y a ella sus mejillas mientras se acomodaba la espalda.
-Deberías
tener cuidado-resonó y por primera vez al alzar la vista vio un mar de oro,
cubierto por la brisa oscura de las puntas del cabello de aquel joven con quien
tropezó, la inundaron haciendo que incluso sintiera aun mas coloridas sus
mejillas-Anda, todos te miran-se quejo haciéndola volver
-Perdón…-volvió
a repetir mientras se alzaba con su ayuda
-Solo
ten cuidado-dijo únicamente antes de marcharse, y como otros de su alrededor se
prendo de esos ojos azules casi al instante, pero al parecer el al menos le
daba su espacio no como otros.
Aun
sentía sus mejillas coloradas, era la primera vez que le pasaba eso en lo que
llevaba de su vida, su corazón no dejaba de latir y pensar en ese mar de oro de
la mirada de ese chico solo hacia que se alterara más.
Cuando
al fin se sintió tranquila y a salvo en el pupitre de su clase, su boca se
quedo muda y su corazón detenido cuando vio a aquel chico entrar tras su
maestra de la primera hora.
-Bueno
clase hoy les quiero presentar a un alumno de intercambio-dijo así dejando a
mas de uno atento al chico sobre todo las chicas que no perdieron la
oportunidad de mirar que no estaba para nada mal-les presento Knowed Alyer
El
chico no dijo nada solo se inclino y paso a sentarse a lado de quien mas
intentaba no mirar el río dorado de sus ojos, la chica de ojos de cielo con las
mejillas coloradas no ladeo el rostro para ver que ahí estaba el, el chico con
que se tropezó.
-Roze-dijo
de pronto la profesora haciendo saltar a la chica de inmediato
-Si,
profesora-dijo intentando disimular el sonrojo
-Quiero
que le muestres a Knowed las instalaciones y le ayudes con los temas para este
parcial ¿de acuerdo?
-Ah…si,
profesora-dijo sentándose cruzando torpemente sus dedos, tenia que calmarse.
Cuando
la campana sonó con el anuncio del receso, la chica se quedo en su pupitre un
poco mas esperando que todo anduvieran fuera y con el aire bien aferrado a sus
pulmones miro al chico de al lado.
-¿As
traído almuerzo?- pregunto al ser la única pregunta que creyó conveniente por
el momento.
-No
tienes que atender nada de lo que ah dicho la profesora-fue lo que él le
contesto dejándole algo dolida, por alguna razón-y esto es lo que traigo de
almuerzo-dijo sacando un bocata de jamón
y al parecer agua embotellada.
-Eso
no es saludable-contesto volviendo un poco al mundo y con todo el valor de los
dioses arrastro una silla hasta su pupitre dejando su almuerzo sobre el
escritorio del chico-No soy la gran cocinera, pero quisiera que almorzaras con
migo.
-No
es nece…
-Por
favor, no es por obligación, realmente quiero compartir el almuerzo contigo, y
después enseñarte el campus…de verdad-dijo descubriendo los bocados empanizados
en rectángulos con un relleno de queso suave y además unos pulpos de salchicha
con trozos de tocino y un poco de arroz que dividió entre dos mas un poco de
jugo que ella cargaba.
-Esta
delicioso, gracias Roze-dijo el chico tomando un bocado con naturalidad.
-Llámame
solo Bianca-dijo sonriéndole cálidamente.
-De
acuerdo, tu puedes llamarme solo Alyer-dijo haciendo una larga pausa en la que
parecía que la chica se había quedado muda ante la petición de no ser tan
formales-¿No tienes amigas?-pregunto de repente mientras recogía sus vasijas.
-Claro
que si, se llama Shizu-dijo levantándose para guardar antes de salir con la
escolta que era del mismo cabello negro pero la mirada era tan clara que la
malicia a los que miraban de más a la chica se notaba con mas intensidad-Es mi
mejor amiga, pero enfermo.
-Que
lastima, ha de ser duro pasar un día sola -
-No,
la verdad prefiero eso a que se enferme aun mas, me daría miedo que le pasara
algo-dijo mirándole a lo alto volviendo a sonreír- además no estoy sola, estoy
con Alyer hoy-dijo haciendo que al chico se le marcara las mejillas pero tan
pronto como lo sintió lo disimulo.
-Claro,
pero eso es porque soy nuevo.
-Pues
si quieres-dijo poniéndose nerviosa al instante-Pueden ser más, desde ahora…
-Me
encantaría…-
Cuando
ese día concluyo un lazo casi inexplicable se había formado entre aquellos
jóvenes, en una edad tan alocada como aquella que sus corazones latieran por el
otro era casi un milagro, o quizás una alegría que les guardaba el destino para
ellos.
Quizás
fue demasiado rápido o tal vez fue una locura pero sus ojos azules iban de
inmediato tras la mira de oro de aquel chico, era como ver más de cerca el sol,
si ella tenía los rayos aquel chico definitivamente tenia el sol, sentía que
estaban hechos el uno para el otro, ¿Así se sentía estar enamorada?
Pasaron
tres días en los que Shizu no había podido ir a clases por el resfriado, así
que estuvo en casa recibiendo la visita diaria de Bianca quien le llevaba las
tareas y clara le ayudaba con las mismas además atendía su trabajo de medio
tiempo en el restaurante Bonsái.
Aun que por primera vez, había un secreto o
mas bien una sorpresa que la chica de ojos azules le tenia a su amiga de ojos
negros, una sorpresa que ella creía para reír y ser feliz, no sabia lo
equivocada que estaba.
Se
había quedado dormida y ya era tarde, así que no le extraño que en el cruce de
cuatro calles no estuviera su amiga esperándole, quizás aun pensaba que los
residuos de la enfermedad le tenían mermada, y de alguna manera era cierto aun
sentía la nariz reseca con la sensación de que su cabeza le dolía y sus
músculos no reaccionaban como antes por aun sentir la cama sobre su espalda.
El
aire de la escuela se sentía quizás demasiado cercas tanto como para sentir que
no le extrañaba tanto y por lo único que lograba ir era por una sola persona
una sola persona que logro distinguir a la distancia, pero tan pronto la vio
noto a alguien sobre ella tan rápido como un animal salvaje atrapo a quien
osaba abalanzarse sobre lo único que le importaba, su mejor amiga.
-Shi-Shizu
¡No!-dijo de pronto la desconcertada Bianca separándolos
-¡Oye
bruta tu de que vas!-dijo sin rapar en el nombre que mencionaba quien ahora
parecía ser su novia.
-Como
te atreves a querer propasarte con Bianca- parecía que ambos estaban en una
dimensión muy distinta a la mencionada.
-¡Me
atrevo por que estamos saliendo!-dijo tan alto que incluso llamo la atención de
todos poniendo colorada a la chica pero a la morena casi tiro para atrás peor
que un puñetazo en el rostro.
-¿Qu-e?
se quedo desconcertada, parpadeando varias veces, pero si apenas se había
ausentado 3 días de escuela y un fin de semana ¿Alguien puede declararse en tan
poco tiempo? ¿Y salir de inmediato? ¿Realmente era posible?
-Shizu…-dijo
preocupada cuando noto como alguien la sostenía y se la llevaba de ahí bajo la
mirada de todos incluso el mar de oro quien parecía enojado.
-De
verdad sales con el-musito parando en un pasillo solitario.
-Bueno…si,
te lo iba a decir pero quería esperar a que vinieras al instituto-dijo con el
rostro lleno de culpa, nervio pero con una pequeña pizca de felicidad-Quería
presentártelo frente a frente, por que eres mi amiga y el bueno-las mejillas se
le coloraban como un bello atardecer, calido y bello, era suave y
reconfortante-El es mi novio.
-Pero
ni lo conoces ¿Acaso te izo algo? ¿No te estará amenazando? Bianca sabes que
puedes confiar en mí-dijo con tono entre lo preocupada pero realmente temerosa
de que alguien que pudiera quitarle a su mejor amiga.
Por
supuesto que Bianca no lo tomo por ese lado, solo podía ver a su amiga
angustiada por ella y por un chico nuevo que no conocía, ni ella misma llegaba
a entender como es que habían acabado sintiendo aquello en tan poco tiempo,
pero cuando estaba con Alyer sentía que su pecho ardía al ritmo acelerado de su
corazón, subiendo tanta emoción hasta sus mejillas, era algo que no creí poder
experimentar con nadie mas. Era así de simple.
-Por
supuesto que no. Alyer se podrá ver como un chico malo, pero realmente es
amable, atento y bueno me gusta-admitió volviendo a sonreír.
Shizu
no se sintió mejor después de esa respuesta pero si le decía algo podría perder
a su amiga o tal vez podrían acabar paliando, era la primera vez que sentía que
sus pensamientos no se compenetraban.
-Lo
entiendo…-fue lo primero y lo único que se le ocurrió decir, su mente no le
daba para mas, pero en ese momento no hacer sentir mal a su amiga era algo mas
importante que todo lo demás y si tenia suerte quizás pronto aquella relación
terminaría.
-¿Estas
enojada?- cuestiono preocupada
-¿Por
qué debería?- Dijo lo mas tranquila soltando el aire-Perdóname es que todo me
tomo demasiado por sorpresa-le revolvió el pelo para intentar mantenerse en
calma.
Estaba
dispuesta a tomarla de nuevo y andar a su salón cuando unos paso mas marcados y
pesados se escucharon la increíble melena oscura del chico de los ojos dorados
les abordo apenas cruzando la esquina del corredor.
-¡Bianca!
¿Estas Bien?-pregunto apurado aun que quizás si se escuchara atentamente y se
viera hacia donde estaba mirando con desden, se notaria un grado de enfado
contra la chica de ojos negros.
-Claro
que estoy bien-afirmo con aquella sonrisa que había enamorado al chico en
apenas días-Perdón si te preocupe, pero descuida ella es de la amiga que tanto
te he hablado estos días-dijo señalando a la morena que intento disimular el
coraje que en ese momento sentía por el chico-Ella es Shizu Tanabe, Shizu el es
Alyer Knowed-
-Mucho
gusto…-soltó con un disimulado gruñido, no podía decir que a el solo le
importaba su novia, y su amiga le había caído como un golpe en el hígado pero
si ella sonreía el debía sonreír con ella.
-Igualmente-contesto
igualmente gruñendo por lo bajo mientras al estrechar sus manos ambos se
dedicaron un callado “no me agradas” para no angustiar a su persona en común.
-Bueno
deberíamos ir a clase-dijo el rayo de sol entre aquellas dos temibles sombras de los seres que la protegerían
y celarían a sus espaldas.
La
chica llevo a ambos de las manos hasta el salón donde todos miraron muy
extrañados el trío, pues muchos se apostaban a que la morena les separaría solo
con un grito pero al parecer aquel chico le había ganado a la gran feria detrás
de la princesa.
Los
días trascurrieron todos normales, o lo que podría llamarse normal en una
relación de amigas y de noviazgo, pero claro no era para todos igual, al menos
para Shizu aquello podía ser muy molesto, cada día que miraba a ese chico cerca
de Bianca o a ella hablando de el, le hervía la sangre y si fuera posible
explotaría sin apenas dejar rastro alguno.
Lo
único bueno y que aun podía compartir con su amiga sin que un tercero estuviera
respirándoles por la nuca, era su regreso a casa, ya que el chico trabajaba en
dirección contraria a la que ellas usaban para ir al restaurante de la familia
de la morena, si un bello retorno en donde ella podía disfrutar de su mundo, su
mejor amiga.
-Ya
se acercan los exámenes para la preparatoria-le oyó decir a aquella voz dulce y
amable, la única voz que podía curarle y la única que le daba calor a su frió corazón.
-Si,
no puedo creer que ya acabaremos la secundaria-comento ella mientras mecía la
cartera mientras se aproximaban a su casa.
-El
tiempo pasa casi volando-rió Bianca mientras entraban por la parte de atrás
dejando sus libros buscando sus ropas para la hora del trabajo-Ay que ir preparándonos
para las pruebas, o sabes Alyer al final escogió la misma preparatoria que
nosotros-dijo haciendo que la morena se crispara pero trato de disimularlo como
acostumbraba al escuchar ese nombre-Dice que solo entrara por mi-sus mejillas
se coloraban con solo eso, como es que su mejor amiga no terminaba de
desilusionarse de el.
-¿Así?
–dijo sin mucha relevancia, ¿Qué podía decirle? Que rezaba con todas sus
fuerzas que ese chico no entrara en la preparatorio, mejor aun que no entrara
en la que ellas habían escogido ir-Me sorprende al no ser precisamente mas
aplicado de la escuela-
-Aun
que no lo parezca es muy inteligente, solo que no se le da eso de las tareas o
disimular que no pone atención-dijo sin parecer realmente enojada con el
comentario de su amiga.
Mientras
la morena sentía demasiado pesado su pecho cuando la escuchaba defenderle, aun
que no lo hubiera hecho con fuerza ella lo resentía demasiado.
-Bueno,
anda que las mesas no se van a atender solas-dijo revolviéndole el cabello
mientras ella se adentraba en la cocina.
-Si
ay que esforzarse-dijo colocándose el vestido que la madre de la morena había
confeccionado para ella, desde que decidió ayudar en el negocio.
Shizu
cocinaba ayudando a Sakua quien fuera su hermana mayor, quien ayudaba toda la
mañana a su madre a atender mientras los demás estudiaban, pero claro ella se
iba a completar estudios por la tarde mientras sus otros tres hermanos se
quedaban al frente con su madre.
-Hey
Bianca tan sonriente como siempre-decía la madre de su mejor amiga haciéndola
sonrojar y sonreír casi haciendo que todos los clientes masculinos mirara van a
la chica como si fuera el verdadero amanecer.
-Hay
que echarle ganas a la vida-dijo empezando a atender las mesas, sin duda el
turno de la tarde era el mas abarrotado, tanto por la comida y por el servicio
que podían ofrecer Shizu y Bianca.
Aquel
día pareció uno como cualquier otro, la clientela hiendo y saliendo, limpiar
mesas, lavar los trastos y pasarla bien mientras se hacia el trabajo.
-Disculpa
Bianca, ¿Te molesto si vas a atender la mesa 10 antes de irte?-
-Claro
que no, lo hago enseguida-dijo saliendo de la cocina, le estaba con Shizu explicándole
algunas cosas de la tarea antes de que sus padres fueran a recogerla como
normalmente hacían pero nunca se negaría a algo que le pidiera esa familia.
Como
normalmente hacia se acomodaba el uniforme tomaba su libreta y pluma e iba
andando hasta la mesa que era una de las del fondo y sin pensarlo sonrió
inclinando levemente para ver a los clientes al inicio con sus ojos cerrados.
-Bienvenido
al restaurante Bonsái…en que…puedo-la voz se le fue atragantando entre mas se
daba cuenta de quien era su ultimo cliente, sus mejillas se coloraron e
intuitivamente se cubrió el pecho como si el escote fuera exagerado y se
alargaba la falda como si esta fuera tremendamente corta.
-Para
mesera mas chula que me ha tocado-rió el chico de ojos dorados haciendo que la
chica se estremeciera con solo oír su voz-Anda que no te voy a comer-dijo atrayéndola
para que se sentara a un lado y besar su mejilla para que dejara de estar
apurada.
-Alyer,
¿Qué haces aquí?-pregunto a media voz mientras intentaba no mirarle para no
sentir que se ahogaba.
-Viene
a ver a mi novia ¿Qué esta prohibido?-pregunto atrayéndola con cuidado hacia el
con sus fuertes brazos.
-Claro…pero
al menos me hubieras avisado-murmuro aprensando sus labios con un poco de
nerviosismo involuntario.
-No,
por que seguro no dejarías que te viera en tu uniforme y eso que casi tendremos
un mes de haber empezado a salir-dijo contra su cuello raspándolo con juego en
su cuello.
-No
hagas eso me da escalofríos-se quejo apartándole un poco mientras le miraba-Un
día también iré a tu trabajo de improviso y are que tu jefe te regañe por distraído-sentencio.
-Que
cruel eres-dijo divertido mientras le robaba un beso en los labios.
Bianca
correspondió sin siquiera pensarlo su cuerpo se movía solo.
Mientras
tanto unos ojos les miraban desde la cocina unos oscuros que se iban llenando
de un recelo incomprensible.
-Te
quiero-
-Y
yo a ti- le ayudo a levantarse-Bueno vamos, le he pedido permiso a tus padres y
podemos salir esta noche siempre que te regrese a casa antes de las nueve. Son
las 7 y tengo solo dos horas para disfrutarte-
-Que
bobo-asintiendo-Solo espérame iré por mis cosas y a cambiarme. Salio despedida
a la barra y después de preguntarle a la madre de la morena si podía marcharse
ya, se despidió de Shizu y prometió mañana acabar de explicarle los ejercicios
para los próximos exámenes.
-Lista
señorita-dijo aquel chico tomándole del brazo y guiándola fuera del restaurante
echándose la mochila de la chica junto con la de el.
Anduvieron
por las calles sonriendo y riendo, eran una pareja que contagiaría su dicha a
cualquiera y aria sonrojar a cualquiera.
-Espera
Bianca, ven-dijo de pronto el moreno tirando de ella dentro de una
cabina-Sonríe.
La
chica no entendió apenas nada, ya cuando se dio cuenta estaba sentada con la
mejilla del chico pegada a la de ella frente a un lente enorme que tomo una
foto.
-Listo
una foto oficial-dijo saliendo ya con mas calma del cubicuelo portátil.
-Pero
tu si que estas loco, al menos avísame de tus planes-rió ella sin parecer
realmente molesta pero cuando salio el rió de fotos apenas salían en un juego
de cuatro postales.
-Que,
eso no es nada divertido-afirmo el chico antes de darle dos copias a ella
mientras señalaba la primera-mira nada mas en nuestra primera foto pareces
estar perdida.
-Si,
perdida con un pervertido sonriente-dijo con las cejas en alto antes de sacarle
la lengua y echar a correr.
-¡Oye!
Quien es un pervertido-se quejo siguiéndole pescándole al vuelo pero no para
detenerse si no para arrastrarla con el hasta su departamento.
-Adelante
su majestad-dijo rotándola en sus brazos haciéndola pasar encendiendo la luz de
la pequeña sala que les recibió.
-Aun
me sorprende mucho que vivas tu solo-dijo sentándose en el acostumbrado sillón
donde mas de una vez se habían quedado abrazado al otro disfrutando de su
cercanía.
-Ya
sabes soy muy independiente-dijo mientras le pasaba un refresco y el tomaba
otro.
-Yo
diría que terco-dijo riendo mientras sorbía de su bebida pero se acordaba de
algo que le iba a preguntar hace días, necesitaba una opinión-Oye Alyer, puedes
decirme si te gusta este llavero-dijo sacando una orquídea de plata pero esta
parecía cambiar de color de una manera muy hermosa.
-¡Que
bonita! pero deberías dejarle a tu novio comprarte las cosas que quieres-dijo
mirándola de una forma acusadoramente.
-Oh
no, no es para mí-aseguro agitando una mano frente-Es para Shizu en algunas
semanas será el aniversario de nuestra amistad-dijo con alegría cosa que así
suspirar al chico pero el se alegraba de verla tan contenta.
-Pues
Shizu, estaría muy loca si no le agrada tu regalo-dijo acercándose a su rostro
acariciando su mejilla-Yo con solo tenerte me haces muy feliz, debería tu amiga
también aplicarlo.
Bianca
se sonrojo de sobre manera mientras se hacia para atrás y accidentalmente y sin
darse cuenta dejo el broche que resbalo debajo del sofá.
-No…digas-antes
de poder callarlo el chico ya estaba sobre sus labios abordándolos con cariño y
una pasmosa necesidad arrastrando el cuerpo de la chica hasta que esta tocara
el suelo.
La
chica se dejo hacer mientras el recorría su cuerpo desde el cuello por sus
costados hasta llegar a sus mismos donde sus dedos raspado su tersa piel hasta
dirigirla por debajo de la falda buscando algo que ni siquiera estaba pensando.
Sus
cuerpos parecían querer llevarlo a un camino nuevo y quizás hubiera ocurrido,
pero de pronto un timbrazo les izo separar de golpe.
-Mi
teléfono-dijo la sonrojada y atontada chica mientras miraba la llamada y la
hora-Dios son las 9:30-dijo contestando-Perdón, se nos fue la hora-empezó
sabiendo que del otro lado eran sus padres preocupados por ella-Si, Alyer me
llevara de inmediato a casa-izo una pausa escuchando atenta la bocina-Si, nos
iremos con cuidado. Bye-dijo cerrando el teléfono aun con el pecho acelerado.
-Lo…lo
siento, no quería-dijo apretándose el rostro sintiéndose un tonto o el peor de
los abusadores-Digo, no cresas que no querría…digo si quiero pero no
ahora…digo…perdón…-antes de que siguiera diciendo tonterías la chica tomo su
rostro y le beso para apaciguarlo.
-Yo
también quiero…cuando estemos listo, se que quiero estar contigo en todos los
aspectos-dijo tímida pero con una sonrisa.
-Bianca,
aras que me desmaye-dijo el chico arpándola para besar su frente con cariño y
cuidado-Cuando los dos estemos listos-dijo antes de tomar la cartera de la
chica y sus llaves antes de salir de su casa y llevarla a la propia.
Después
de pasar unos cuantos días una noche de viernes en una pijamaza con su mejor
amiga la chica saco un guardapelo.
-¿Qué
es eso? –pregunto la morena mientras resolvía ella sola un resiente ejercicio
que le acababa de explicar Bianca.
-Ah,
es un guardapelo que le compre a Alyer-dijo de pronto poniéndose colorada aun
no superaba lo que había pasado en el departamento del chico-Querría tu
opinión-dijo acercándose para al abrirlo notara una foto de ellos, era la que
se habían tomado aquella noche.
-Pues
es bonito…-dijo algo cortante pero intento arreglarlo-Quiero decir lo as hecho
para el, ese es un bello detalle-corrigió apartando la mirada un poco.
-¿Lo
crees? –dijo abrazándola de golpe-Gracias…te quiero Shizu.
-Yo
también te quiero, ahora deja eso ahí y ayúdame con esto-dijo señalando sus
cuadernos de estudio.
-De
acuerdo-se apresuro a dejar el colgante que no se dio cuenta que lo dejo
resbalar y accidentalmente lo patio bajo la cama de la chica-A ver mira esto se
resuelve así.
Dos
regalos para dos personas distintas, intercambiados por error.

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