jueves, 6 de diciembre de 2012

El Deseo Detrás de un Adiós Cap. 1



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Capitulo 1: El por que somos amigas.


La amistad mas sincera y larga quizás pueda conseguirse a todas horas en esta vida, no importa que tan poco te esfuerces, abra alguien que te tienda la mano para ayudarte a andar, sonreír a tu lado y secar esas perlas que se derramen por tu mejilla.


Quizás para algunos llegue cuando estén avanzados en años, otros desde antes que puedan decir su primera oración sin trabarse y otros cuando te abrazan cuando te ven solo.

La primaria una bella época para crecer con las personas adecuadas, como dicen y quizás sea cierto los niños pueden a llegar a ser realmente crueles y siempre buscaran a quien lastimar y que mejor que a la que pretende estar sola con 7 años de edad, preferir los libros y estar tan apegada a su padre para poder insultarle de bebé de pecho.

El primer año de la escuela fue duro para aquella pequeña de 7 años tan apegada a su padre como polluelo que aun no sabe volar solo, o como un cachorro que aun necesita del pecho materno para seguir viviendo con comodidad.

Sus ojos negros y cabello del mismo color era largo atado en una larga trenza con la que a su padre le gustaba jugar y ponerle adornos de flores para hacerla reír, no le importaba que no hubiera niño o niña con quien jugar, si después del colegio los brazos protectores de su padre la cargaran y le sonrieran, su mundo era perfecto.

Pero como ya se había dicho incluso los niños pueden llegar a ser muy crueles, cuando la pequeña de ojos negros llamada Shizu descansaba en lo mas hondo del patio de juegos, sentada en la tierra con un pequeño libro de ilustraciones de las estrellas que su padre le regalado de su casi resiente cumpleaños.

-¡Hey bebé Shizu!-dijo un pequeño pelirrojo de castaña vista con los brazos cruzados aparentando la misma edad de la pequeña que intentaba solo leer su libro-¡Te estoy hablando!- demando con un par de refuerzos que era un pequeño de cabello castaño casi opaco liso y corto y otro de cabello negro un poco mas apagado de ojos ámbar.

-Que raro, yo no escucho nada-dijo con simpleza la de ojos negros sonriendo solo al ver la aurora boreal a través de esa bonita foto.

-¿A no?-rió con verdadera malicia arrebatándole el libro dejando a la morena mas que impactada-¿Qué? ¿Fotos? Pensé que tu padre te daría algo más que solo un libro con fotos, ya que eres su bebita –rió y antes que ella pudiera levantarse y recuperarlo un feo crac se escucho cuando vio la primera hoja de su libro caer al suelo.

-¡No!-dijo alarmada levantándose como el viento pero antes que su pequeña manita le diera un golpe al malvado que destrozado su libro fue retenido por los otros dos pequeños

-¡Oh! Pensé que no escuchabas-rió arrancando otra hoja ante la vista un poco húmeda de la pequeña

-¡No! El libro no-casi rogó revolcándose en los brazos de los otros dos cuando veía como una a una cada hoja del libro caía al suelo hasta dejar solo la portada-Basta…-dijo casi sin fuerzas, no vendría nadie, nadie le ayudaba, era cierto ahí su padre no estaba, no tenia amigos, no había nadie ahí que le importara ni siquiera un poco que estuviera llorando.

-¡Te dijo que basta Ricardo!-se escucho ante todo el barullo la morena levanto la vista extrañada de que alguien alzara la voz hacia su compañero de clase, cuando parecía tomar las hojas y estuvo apunto de arrojarlas al pequeño riachuelo que se encontraba en ese patio.

-Bi…Bianca-dijo el incrédulo Ricardo quien veía las largas coletas doradas y esos ojos azules que tenia encantado a más de una en esa clase, no por su belleza infantil, pues claro estaban en edad temprano, pero esa pequeña era amable con cualquiera sin importar su condición-No, no es lo que parece-se excuso extrañamente nervioso.

-Como no-le especto empujándole con sus pequeñas manos que jamás habían hecho aquello pues se le notaba temblando-¡Por que rompiste el libro de Tañaba!-le especto con sus ojitos temblorosos, pues aparentaba el miedo de haber usado la fuerza contra un chico que era mas alto que ella.

-Acaso tu…me empujases ¿Bianca?-dijo desconcertado al principio rabioso al final y sin siquiera darle tiempo ya tenia sujeto su cabello para tirar de sus coletas haciéndole daño y despeinándola casi al instante mientras las lagrimitas de las pequeñas eran visibles para la morena quien no lo aguanto mas saco fuerzas de donde no tenia y derivo sin aire a los dos niños.

Y siendo menos casta que la rubia le soltó un tremendo puñetazo en la quijada a ese niño que tiro de las coletas de la única niña que le defendió a pesar de tener miedo.

-¡Lárgate Ricardo antes de que te rompa los dientes de leche!-le especto tan enojada que los tres salieron despedidos a acusarla con los profesores.
La pequeña de cabello dorado estaba hincada en el suelo manchando su uniforme mientras recogía las hojas del libro con pequeñas y muy tímidas lágrimas.

-Tana-Tanabe…-murmuro muy bajito alzando las hojas mal acomodadas en la portada alzando su carita llovida hacia la morena-…tú…tú libro-

-Gra-gracias…-murmuro acercándose a arrodillarse a ella e intento peinar su cabello, también temblaban sus manitas y cuando se volvieron a mirar ambas empezaron a llorar sin consuelo alguno, pues aun que la morena se hubiera alzado era obvio que era apenas una niña que se había enfrentado a un ogro para ella.

Sin darse cuenta aquel encuentro por más doloroso y oscuro que pudiera verse, un par de pequeñas pudieron formar una bella y linda amistad, tan pura como la nieve y tan cálida como los primeros rayos de la primavera.

-¡Tanabe! ¡Buenos días!-corrió a su encuentro.

Después del desagradable día anterior en el que quedo más que claro que los niños habían lastimado a las niñas haciendo que por más que claro sus padres no se quedaran cruzados de brazos e hicieran que los niños fueran trasladados y separados en otros colegios para evitar atracados más adelante.

-Roze…buen día-murmuro un poco más bajito ella aun no asimilaba que hubiera encontrado una amiga.

-¿Roze? No me llames por m apellido-se quejo hinchando sus mejillas haciéndolas sonrosar un poco- llámame Bianca

-¿Qué? Pero, este yo-se sonrojo apenas sin saber que decir.

-Acaso es tan difícil-pregunto sentándose a su lado sin problemas dejando sus libros bajo el pupitre doble.

-No…es que yo-la miro muy nerviosa nadie se había sentado a su lado y menos hablado lo que llevaba de esa vida escolar.

-No quieres ser mi amiga… ¿es eso?-dijo con el tono más que evidente, triste.

-No, Bianca-dijo sin darse cuenta haciendo que la pequeña a su lado sonriera de oreja a oreja a oírla decir su nombre-…Si, amm…si somos amiga-apretó sus ojitos-…quiero que me llames Shizu… ¿Sí?-terminar por soltar todo el aire que sus pulmones habían podido retener de su nerviosismo.


-Está bien, Shizu-sonrió con una magnitud que la morena no podía creer, era tan cálida como la sonrisa de su padre, pero al mismo tempo era tan distinta, era una sonrisa amistosa.

Estrecharon sus manitas debajo del pupitre doble mientras la maestra tomaba asistencia y por primera vez en ese mundo plagado de gente con la que nunca quiso convivir, un ángel haba aparecido ante ella y le tendió la mano para estrecharla y le enseño lo que era tener a un amigo, ahí para ti, que te tirara en el receso te enseñara como era jugar mientras reían y lo más importante a no sentirse sola.

A pesar de los años seguían juntas sin darse cuenta ese rayito de sol se convirtió casi en su mundo después de su padre, las demás personas hacían daño y nunca pudo adaptarse a ellas, nunca le agradaba nada que no fuera Bianca, y por mas gente que se les rodeaban para ella la pequeña de cabello dorado era su tesoro, un tesoro que no sería manchado por ninguna de esa personas.

-Bianca, Bianca, nos prestas tus apuntes de matemáticas, es que ayer no hemos podido hacer la tarea-dijeron un trió de chicas que Shizu miraba atentamente desde el pupitre conjunto de su única amiga quien sacaba su material para la clase.

-Pero eso no es correcto-dijo la rubia, por mas años que se cargaba seguía siendo demasiado amable y demasiado brillante que la morena se transformo en su especie de demonio que la defendería aun que ella fuera odiada, no dejaría que nadie nunca se aprovechara de ella.

-Vamos Bianca, solo será esta vez…-parecieron suplicar y la chica de ojos azules iba a cesar cuando el puño de Shizu se estampo contra su pupitre.

-Eso fue lo que dijeron la última vez Alicia-susurro sin el menor tacto o consideración.

-A ti nadie te está hablando, Tanabe, hablamos con nuestra amiga Bianca-dijo pareciendo no temerle pero casi se escudaba en la rubia quien parecía ser la menos exaltada de todas.


-¡Oh! ¿Amiga?, claro que pinta, recuerdo que a Bianca se le olvido su libro la semana pasada y cuando fue a pedírtelo le has dicho que lo necesitabas cuando tú ni siquiera creo que alguna vez lo hayas abierto

-¡Claro que lo necesitaba!-dijo mirando a Bianca a los ojos-Por favor no le hagas caso a Shizu, ella solo quiere mantenerte lejos de toda la clase, a este paso te quedaras tan sola como ella-dijo de pronto haciendo que la morena recular y casi callera cuando esa posibilidad se presento, pero todo desapareció cuando resonó una fuerte cachetada.

-¡Como te atreves a hablar así de mi mejor amiga!-dijo la rubia quien le miraba con desden haciendo que el resto de la clase se girara al instante-Prefiero quedarme sola que con gente como tú, que no entiende a los demás-le dijo despectivamente y aun en sus cortos 9 años, se adelanto y tomo el brazo de Shizu y tiro de ella fuera del salón tomando sus mochilas para salir.

-Bi…Bianca-dijo la morena con el dolor en su pecho de estar condenando a su mejor amiga a la soledad a la que ella se condenaba y solo se permitía la luz que la sonrisa de su mejor amiga le brindaba

-No digas nada…-dijo, la morena la creyó enojada pero todo lo contrario cuando se giro solo supo sonreírle-Yo no estoy sola, tengo a Shizu, para mi es suficiente.

Shizu casi se quedo parada con los ojos humedecidos después de esa oración, tan hermosa de la única persona en el mundo comparada con su padre.

-Te quiero…-susurro abalanzándose a abrazarla y la otra pequeña no dudo en corresponder.

-Y yo también te quiero-dijo completando el abrazo con un beso en su mejilla para sonreírle aun mas.

Después de eso un año trascurrió en su quinto año de escuela con sus 10 años cumplidos seguían siendo solo ellas dos y no se necesitaba nada mas pero un trágico día llego la noticia fue casi impactante para la pequeña de ojos negros.

-Tanabe Shizu, la solicitan en la dirección-decía la maestra a mitad de la clase de historia, a lo que se escucho un sonido parecido de “¡huí!” de parte de toda la clase, siendo amonestados de la sola mirada de la maestra, pero otra mirada que vio con preocupación como la espalda de la pequeña desaparecía por la puerta.

-Me mandaron llamar-pregunto con desgana, pero al ver a su madre sentada ahí, no supo por que, pero algo parecido al miedo le atravesó su pecho de golpe.

-Shizu, he venido por ti-dijo la madre se le notaba con los ojos húmedos a lo que la pequeña dio un paso hacia atrás instintivamente.

-¿Por qué? A caso uno de mis hermanos esta enfermo-quiso pensar que esa fuera la razón, por menos lógica que tuviera pues si sus dos padres estaban ahí y sobre todo su hermana mayor, a ella era a la que menos necesitaban.

-No…-pareció hacer una larga pausa, una pausa que a la morena estaba matando poco a poco con el pecho casi a la des par de su respiración agitada.

EL silencio de aquel momento inundo la sala, todo lo que tenia a su alrededor se desplomo por completo, nadie se atrevía a siquiera susurrar mientras el sonido de las lagrimas era lo único que restallaba en aquel suelo.

Por mas que le habían dicho que se tranquilizara, ella no izo otra cosa que correr y correr tan rápido que nadie podía detenerla, tenia que verlo con sus propios ojos, tenia que ver que su padre ahí ya no estaba y con el dolor en el alma, no encontró mentira tras las palabras de su madre, su padre había fallecido después de batallar contra la enfermedad.

Su pequeño mundo se partía a la mitad, aquel ser que siempre le brindo protección y felicidad durante todo lo que llevaba de vida ya no le sonreía, solo parecía estar dormido, pero de ese sueño sabia que no despertaría, y aun recordando el como se despidieron esa mañana solo la izo llorar mas. Pero en esa nube de oscuridad y soledad un pequeño rallito de sol apareció frente a ella, abrazándola con fuerza, limpiando sus lágrimas y llorando con ellas.

-Ya no esta…-decía la voz rota de la morena mientras habían vuelto de darle el último adiós a su padre.

-No…-susurro con debilidad la pequeña de ojos azules a su lado.

-No te vallas tú…nunca-pidió volviéndose a abrazar a la única ancla que tenia en esa vida, a su pequeña amiga Bianca.

-No lo are…-susurro sin llegar a entender que a la pequeña que abrazaba lo decía en un ámbito tan largo y propio que quizás en el futuro pudiera pesarle-Somos amigas…y lo seremos siempre-susurro con cariño.




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