--------------------------------
Capitulo 1: El por que somos amigas.
La
amistad mas sincera y larga quizás pueda conseguirse a todas horas en esta
vida, no importa que tan poco te esfuerces, abra alguien que te tienda la mano
para ayudarte a andar, sonreír a tu lado y secar esas perlas que se derramen
por tu mejilla.
Quizás
para algunos llegue cuando estén avanzados en años, otros desde antes que
puedan decir su primera oración sin trabarse y otros cuando te abrazan cuando
te ven solo.
La
primaria una bella época para crecer con las personas adecuadas, como dicen y
quizás sea cierto los niños pueden a llegar a ser realmente crueles y siempre
buscaran a quien lastimar y que mejor que a la que pretende estar sola con 7
años de edad, preferir los libros y estar tan apegada a su padre para poder
insultarle de bebé de pecho.
El
primer año de la escuela fue duro para aquella pequeña de 7 años tan apegada a
su padre como polluelo que aun no sabe volar solo, o como un cachorro que aun
necesita del pecho materno para seguir viviendo con comodidad.
Sus
ojos negros y cabello del mismo color era largo atado en una larga trenza con
la que a su padre le gustaba jugar y ponerle adornos de flores para hacerla
reír, no le importaba que no hubiera niño o niña con quien jugar, si después
del colegio los brazos protectores de su padre la cargaran y le sonrieran, su
mundo era perfecto.
Pero
como ya se había dicho incluso los niños pueden llegar a ser muy crueles,
cuando la pequeña de ojos negros llamada Shizu descansaba en lo mas hondo del
patio de juegos, sentada en la tierra con un pequeño libro de ilustraciones de
las estrellas que su padre le regalado de su casi resiente cumpleaños.
-¡Hey
bebé Shizu!-dijo un pequeño pelirrojo de castaña vista con los brazos cruzados
aparentando la misma edad de la pequeña que intentaba solo leer su libro-¡Te
estoy hablando!- demando con un par de refuerzos que era un pequeño de cabello castaño
casi opaco liso y corto y otro de cabello negro un poco mas apagado de ojos
ámbar.
-Que
raro, yo no escucho nada-dijo con simpleza la de ojos negros sonriendo solo al
ver la aurora boreal a través de esa bonita foto.
-¿A
no?-rió con verdadera malicia arrebatándole el libro dejando a la morena mas
que impactada-¿Qué? ¿Fotos? Pensé que tu padre te daría algo más que solo un
libro con fotos, ya que eres su bebita –rió y antes que ella pudiera levantarse
y recuperarlo un feo crac se escucho cuando vio la primera hoja de su libro
caer al suelo.
-¡No!-dijo
alarmada levantándose como el viento pero antes que su pequeña manita le diera
un golpe al malvado que destrozado su libro fue retenido por los otros dos
pequeños
-¡Oh!
Pensé que no escuchabas-rió arrancando otra hoja ante la vista un poco húmeda
de la pequeña
-¡No!
El libro no-casi rogó revolcándose en los brazos de los otros dos cuando veía
como una a una cada hoja del libro caía al suelo hasta dejar solo la
portada-Basta…-dijo casi sin fuerzas, no vendría nadie, nadie le ayudaba, era
cierto ahí su padre no estaba, no tenia amigos, no había nadie ahí que le
importara ni siquiera un poco que estuviera llorando.
-¡Te
dijo que basta Ricardo!-se escucho ante todo el barullo la morena levanto la
vista extrañada de que alguien alzara la voz hacia su compañero de clase,
cuando parecía tomar las hojas y estuvo apunto de arrojarlas al pequeño riachuelo
que se encontraba en ese patio.
-Bi…Bianca-dijo
el incrédulo Ricardo quien veía las largas coletas doradas y esos ojos azules
que tenia encantado a más de una en esa clase, no por su belleza infantil, pues
claro estaban en edad temprano, pero esa pequeña era amable con cualquiera sin
importar su condición-No, no es lo que parece-se excuso extrañamente nervioso.
-Como
no-le especto empujándole con sus pequeñas manos que jamás habían hecho aquello
pues se le notaba temblando-¡Por que rompiste el libro de Tañaba!-le especto
con sus ojitos temblorosos, pues aparentaba el miedo de haber usado la fuerza
contra un chico que era mas alto que ella.
-Acaso
tu…me empujases ¿Bianca?-dijo desconcertado al principio rabioso al final y sin
siquiera darle tiempo ya tenia sujeto su cabello para tirar de sus coletas
haciéndole daño y despeinándola casi al instante mientras las lagrimitas de las
pequeñas eran visibles para la morena quien no lo aguanto mas saco fuerzas de
donde no tenia y derivo sin aire a los dos niños.
Y
siendo menos casta que la rubia le soltó un tremendo puñetazo en la quijada a
ese niño que tiro de las coletas de la única niña que le defendió a pesar de
tener miedo.
-¡Lárgate
Ricardo antes de que te rompa los dientes de leche!-le especto tan enojada que
los tres salieron despedidos a acusarla con los profesores.
La
pequeña de cabello dorado estaba hincada en el suelo manchando su uniforme
mientras recogía las hojas del libro con pequeñas y muy tímidas lágrimas.
-Tana-Tanabe…-murmuro
muy bajito alzando las hojas mal acomodadas en la portada alzando su carita
llovida hacia la morena-…tú…tú libro-
-Gra-gracias…-murmuro
acercándose a arrodillarse a ella e intento peinar su cabello, también
temblaban sus manitas y cuando se volvieron a mirar ambas empezaron a llorar
sin consuelo alguno, pues aun que la morena se hubiera alzado era obvio que era
apenas una niña que se había enfrentado a un ogro para ella.
Sin
darse cuenta aquel encuentro por más doloroso y oscuro que pudiera verse, un
par de pequeñas pudieron formar una bella y linda amistad, tan pura como la
nieve y tan cálida como los primeros rayos de la primavera.
-¡Tanabe!
¡Buenos días!-corrió a su encuentro.
Después
del desagradable día anterior en el que quedo más que claro que los niños
habían lastimado a las niñas haciendo que por más que claro sus padres no se
quedaran cruzados de brazos e hicieran que los niños fueran trasladados y
separados en otros colegios para evitar atracados más adelante.
-Roze…buen
día-murmuro un poco más bajito ella aun no asimilaba que hubiera encontrado una
amiga.
-¿Roze?
No me llames por m apellido-se quejo hinchando sus mejillas haciéndolas
sonrosar un poco- llámame Bianca
-¿Qué?
Pero, este yo-se sonrojo apenas sin saber que decir.
-Acaso
es tan difícil-pregunto sentándose a su lado sin problemas dejando sus libros
bajo el pupitre doble.
-No…es
que yo-la miro muy nerviosa nadie se había sentado a su lado y menos hablado lo
que llevaba de esa vida escolar.
-No
quieres ser mi amiga… ¿es eso?-dijo con el tono más que evidente, triste.
-No,
Bianca-dijo sin darse cuenta haciendo que la pequeña a su lado sonriera de
oreja a oreja a oírla decir su nombre-…Si, amm…si somos amiga-apretó sus ojitos-…quiero
que me llames Shizu… ¿Sí?-terminar por soltar todo el aire que sus pulmones
habían podido retener de su nerviosismo.
-Está
bien, Shizu-sonrió con una magnitud que la morena no podía creer, era tan
cálida como la sonrisa de su padre, pero al mismo tempo era tan distinta, era
una sonrisa amistosa.
Estrecharon
sus manitas debajo del pupitre doble mientras la maestra tomaba asistencia y
por primera vez en ese mundo plagado de gente con la que nunca quiso convivir,
un ángel haba aparecido ante ella y le tendió la mano para estrecharla y le enseño
lo que era tener a un amigo, ahí para ti, que te tirara en el receso te enseñara
como era jugar mientras reían y lo más importante a no sentirse sola.
A
pesar de los años seguían juntas sin darse cuenta ese rayito de sol se convirtió
casi en su mundo después de su padre, las demás personas hacían daño y nunca
pudo adaptarse a ellas, nunca le agradaba nada que no fuera Bianca, y por mas
gente que se les rodeaban para ella la pequeña de cabello dorado era su tesoro,
un tesoro que no sería manchado por ninguna de esa personas.
-Bianca,
Bianca, nos prestas tus apuntes de matemáticas, es que ayer no hemos podido
hacer la tarea-dijeron un trió de chicas que Shizu miraba atentamente desde el
pupitre conjunto de su única amiga quien sacaba su material para la clase.
-Pero
eso no es correcto-dijo la rubia, por mas años que se cargaba seguía siendo
demasiado amable y demasiado brillante que la morena se transformo en su
especie de demonio que la defendería aun que ella fuera odiada, no dejaría que
nadie nunca se aprovechara de ella.
-Vamos
Bianca, solo será esta vez…-parecieron suplicar y la chica de ojos azules iba a
cesar cuando el puño de Shizu se estampo contra su pupitre.
-Eso
fue lo que dijeron la última vez Alicia-susurro sin el menor tacto o
consideración.
-¡Oh!
¿Amiga?, claro que pinta, recuerdo que a Bianca se le olvido su libro la semana
pasada y cuando fue a pedírtelo le has dicho que lo necesitabas cuando tú ni
siquiera creo que alguna vez lo hayas abierto
-¡Claro
que lo necesitaba!-dijo mirando a Bianca a los ojos-Por favor no le hagas caso
a Shizu, ella solo quiere mantenerte lejos de toda la clase, a este paso te
quedaras tan sola como ella-dijo de pronto haciendo que la morena recular y
casi callera cuando esa posibilidad se presento, pero todo desapareció cuando
resonó una fuerte cachetada.
-¡Como
te atreves a hablar así de mi mejor amiga!-dijo la rubia quien le miraba con
desden haciendo que el resto de la clase se girara al instante-Prefiero
quedarme sola que con gente como tú, que no entiende a los demás-le dijo
despectivamente y aun en sus cortos 9 años, se adelanto y tomo el brazo de
Shizu y tiro de ella fuera del salón tomando sus mochilas para salir.
-Bi…Bianca-dijo
la morena con el dolor en su pecho de estar condenando a su mejor amiga a la
soledad a la que ella se condenaba y solo se permitía la luz que la sonrisa de
su mejor amiga le brindaba
-No
digas nada…-dijo, la morena la creyó enojada pero todo lo contrario cuando se
giro solo supo sonreírle-Yo no estoy sola, tengo a Shizu, para mi es
suficiente.
Shizu
casi se quedo parada con los ojos humedecidos después de esa oración, tan
hermosa de la única persona en el mundo comparada con su padre.
-Te
quiero…-susurro abalanzándose a abrazarla y la otra pequeña no dudo en
corresponder.
-Y
yo también te quiero-dijo completando el abrazo con un beso en su mejilla para sonreírle
aun mas.
Después
de eso un año trascurrió en su quinto año de escuela con sus 10 años cumplidos
seguían siendo solo ellas dos y no se necesitaba nada mas pero un trágico día
llego la noticia fue casi impactante para la pequeña de ojos negros.
-Tanabe
Shizu, la solicitan en la dirección-decía la maestra a mitad de la clase de
historia, a lo que se escucho un sonido parecido de “¡huí!” de parte de toda la
clase, siendo amonestados de la sola mirada de la maestra, pero otra mirada que
vio con preocupación como la espalda de la pequeña desaparecía por la puerta.
-Me
mandaron llamar-pregunto con desgana, pero al ver a su madre sentada ahí, no
supo por que, pero algo parecido al miedo le atravesó su pecho de golpe.
-Shizu,
he venido por ti-dijo la madre se le notaba con los ojos húmedos a lo que la
pequeña dio un paso hacia atrás instintivamente.
-¿Por
qué? A caso uno de mis hermanos esta enfermo-quiso pensar que esa fuera la
razón, por menos lógica que tuviera pues si sus dos padres estaban ahí y sobre
todo su hermana mayor, a ella era a la que menos necesitaban.
-No…-pareció
hacer una larga pausa, una pausa que a la morena estaba matando poco a poco con
el pecho casi a la des par de su respiración agitada.
EL
silencio de aquel momento inundo la sala, todo lo que tenia a su alrededor se
desplomo por completo, nadie se atrevía a siquiera susurrar mientras el sonido
de las lagrimas era lo único que restallaba en aquel suelo.
Por
mas que le habían dicho que se tranquilizara, ella no izo otra cosa que correr
y correr tan rápido que nadie podía detenerla, tenia que verlo con sus propios
ojos, tenia que ver que su padre ahí ya no estaba y con el dolor en el alma, no
encontró mentira tras las palabras de su madre, su padre había fallecido
después de batallar contra la enfermedad.
Su
pequeño mundo se partía a la mitad, aquel ser que siempre le brindo protección
y felicidad durante todo lo que llevaba de vida ya no le sonreía, solo parecía
estar dormido, pero de ese sueño sabia que no despertaría, y aun recordando el
como se despidieron esa mañana solo la izo llorar mas. Pero en esa nube de
oscuridad y soledad un pequeño rallito de sol apareció frente a ella,
abrazándola con fuerza, limpiando sus lágrimas y llorando con ellas.
-Ya
no esta…-decía la voz rota de la morena mientras habían vuelto de darle el
último adiós a su padre.
-No…-susurro
con debilidad la pequeña de ojos azules a su lado.
-No
te vallas tú…nunca-pidió volviéndose a abrazar a la única ancla que tenia en
esa vida, a su pequeña amiga Bianca.
-No lo are…-susurro sin llegar a entender que a la pequeña que abrazaba
lo decía en un ámbito tan largo y propio que quizás en el futuro pudiera
pesarle-Somos amigas…y lo seremos siempre-susurro con cariño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario