viernes, 27 de febrero de 2015

Zertrümmerung Cap. 6


Zertrümmerung

Capitulo# 6 El refugio

Atravesando un largo camino desértico los vehículos ahora se enfrentaban a la poca vegetación que podía verse en esos tiempos de desesperación, árboles talados o caídos, pasto creciente irregularmente hierbas malas en abundancia, loa bosques no podían llamarse a ellos mismos bosques.


Era una pena en lo que se convertían ciudades e incluso sitios donde los humanos podrían vivir, no siquiera eso existía la posibilidad de hacer un hogar, dentro de esa tiranía era un sueño demasiado bueno como para incluso tener esperanzas.

Aun así las grandes camionetas creadas por todos los sobrevivientes de esos crueles experimentos, ahora seguían sin rumbo hasta que en camino se volvió de roca y piedras pequeñas que hacían pequeños ruidos al pasar mientras la noche se volvía día, el día en tarde y en un parpadeo volvía a ser de noche. 

Realmente era un largo camino, y así tenía que ser, tener varios escondites en diámetros cercanos seria poner en riesgo las estrategias y ser fácilmente detectados por el enemigo, por qué eso era la guerra, tenias que mostrar tus mejores estrategias ante la adversidad, y para eso ellos se pintaban solos.

Después de más de un día y medio de andar manejando los vehículos se detuvieron ante una enorme muralla de piedra que se mantenía ahí, era natural solida y dura atravesarla tomaría horas aun con la mejor tecnología, pero eso no sería necesario ya q esa enorme pared de roca que parecía impenetrable sonó en un clic estridente que provocó un ligero hundimiento para proseguir de un deslizamiento lento a la izquierda cuando el sonido de las linternas de neón chasqueaban encendiéndose para iluminar un largo camino dentro de esa creída pared.

Como si fuera lo más natural del mundo, y en realidad lo era, para un grupo consiente  del alcance de su propio esfuerzo.

Mas delante de ese camino inmenso y largo encontrarían un enorme portón este era de metal y estaba envuelto de detectores visuales que eran vigilados por que aguardaban el regreso de los q estaban a cargo.


--General Alyer--dijo una voz resonante en las paredes.
--Johni no es el ejercito...deja de juntarte con Erin--se quejo el moreno a través de la radio entrelazada de todos los vehículos.

--Escuche eso--contesto a la provocación la chica antes mencionada.

--Esa eran la idea--contesto el moreno suspirando divertido, para Johni era estaño q su superior estuviera de tan buen humor-abre la puerta cabo--dijo antes de dejar la radio a un lado cuidando de cerca a quien aun dormía enseguida de él, claro esa chica era la causa de su buen humor.

Después de un segundo el último portón se abrió dejándoles espacio para aparcar y así sin menores preocupaciones todos empezaron a bajar para instalarse.

Y aun así, pasaron más horas en las que las personas inconscientes o dormidas aun no despertaban, aun que claro la preocupación no aparecía tras el diagnostico de que todo estaba bien con ellos. Así q mientras prepararían una nueva estrategia.

Mientras eso pasaba, todos descansaban, al mismo instante  cuando unos ojos azules se abrieron ante la tenue luz del atardecer, de nuevo ya estaba sobre una cama aun que esta era un poco más suave que las que hubiera conocido antes era agradable y apetecía a quedarse más tiempo pero la tenue luz y un sonido que juraba había escuchado alguna vez en un alta voz y tenia q averiguar que era.


Su cuerpo se sentía aun cansado pero era mucho menos del que eran anteriormente sus piernas no se sentían tan cansadas para dar unos cuantos pasos y abrir la ventana, lo que había tras de ella era...simplemente fascinante; había bajo ellos espuma blanca, abundante espuma provocada simplemente de manera natural de unas inmensas olas q golpeaba bajo sus pies, lo que era una expresión puesto que podía contemplar estar mucho más alto, para poder apreciar y ver el poder de las olas y los pequeños remolinos que ahí se formaban incluso ver las pendientes de rocas ... ¿Cómo era posible?

--Estamos debajo de un acantilado--dijo la voz masculina que recordaban mejor su cabeza--Pegados a la pared—

--Pegados a la pared?--Bianca frunció el ceño sin entender del todo.

--Si, quieres ver?--Ahora que todo parecía más tranquilo y más natural, podía tomar su mano y presionar un botón sin miedo para que pode debajo de la chica saliera una pequeña rampa y desde su ventana a los costados salieran dos tubos de metal curvo que chocaron para formar un medio aro que cubriera  el perímetro de la nueva extensión de más camino.

--Como has hecho eso...—

--Muy buenos ingenieros y personas muy inteligentes.--contexto con simpleza.

--Lo dices con algo de presunción...--sonrió un poco ella mientras la ventana se abría dejándola asomarse al balcón suspirando ante la brisa.

--La idea fue mía después de todo--contesto el alcanzan sola sin preocupaciones --Aun que Shizu mezcló un poco de la cultura antigua oriental y todo un poco más en lo moderno--toco su hombro para que se girara y contemplara.

Detrás de ellos, formando uno con la pared, un edificio platino y rojo brillaba bajo el tenue brillo naranja.

Columnas entre los ventanales con dragones serpiente enrollándolos tenían enormes ojos rojos, que no presumían a ser un adorno vanidoso, no eran rubís, eran vistas láser aun que no parecieran, con un peligroso y asombroso alcance, mientras que detrás de cada escama tallada había un pequeño compartimiento guardando algunas sorpresitas, esa asombroso parecía que en si esas columnas realmente habían estado ahí siempre, y ahora eran las que sostenía los ventanales nuevos, metálicos, ese color plateado parecía integrarse bastante bien a la madera vieja y fuerte de los pilares del dragón, ahí en ese camino resplandeciente, de los ventanales en la sima parecía haber un techo en que tenía un aspecto triangular, algo curvado hacia dentro con esa base rectangular que cubría el edificio, era de un llameante color azul opaco por el tiempo que seguramente tenia mas, que presumía por supuesto ser más tiempo que el resto de la edificación. El edificio era enorme cubría una larga extensión que efectivamente, como decía el chico parecía literalmente adherida a la pared de rocas que formaba la pendiente del acantilado, eso era una obra de arte, quizás era por lo mucho que Shizu y Alyer habían escogido ese lugar, pero aun así había muchas intrigas.

--No te parece un poco llamativo—dijo Bianca como su cuestionamiento final, ante el esplendoroso edificio a las orillas del mar, bien, muy lejos y escondido pero ese edificio aun era muy llamativo.

--Eso es lo divertido—dijo Alyer, como si fuera cosa de risa, ser perseguido por un gran ejército. Claro eso era porque había una ventaja seguramente—Los ventanales asen que este risco, se vea como un risco normal—explico a lo que Bianca tenía razón, debía haber algo para que él estuviera tan tranquilo. —Usamos la misma tecnología que ellos usaban en esa torre—trato de no provocarle han impacto o así lo esperaba.

--El que rodeaba esa torre—Los ojos de Bianca se pusieron algo tristes peor aun así sonrió— ¡Y como han conseguido esa tecnología, y que funcione hacia afuera?—

--Jen, el científico que siempre quiere ser asesinado por todos, pero él nos ha puesto a disposición bastante tecnología, no es malo, aun que a veces sea algo desesperante sus decisiones, ayuda a quien se lo pide—

--Um…si tú lo dices—

--Tranquila, jamás te expondría a nada malo, y lo sabes—acaricio su cabeza, al menos el era más alto, aun podía tener la sensación de ser mayor y protegerla como antes.

--Lo sé…jamás dudaría de eso.—Bianca tomo su mano y suspiro—Y los demás…que piensas hacer ahora—pregunto, estaba algo intranquila, fuera como fuera…no le gustaba mucho no saber donde estaba.

--Descansando, descuida nadie corre realmente peligro—beso su frente con cariño—Quieres ir a comer, mas tarde podrás ver a todos, quiero presentarte a alguien—dijo misterioso.

--Esta bien—ella le siguió sin preguntar y ambos se sostuvieron fuertemente de las manos.

Bien el edicio era enorme a los costados y parecía que solo era lo único grande pero detrás de la puerta de la habitación el pasillo era inmenso si, pero, ni era angosto o estrecho, al contrario era bastante amplico podias caminar y ver atravez de mas ventanas del otro lado había un especie de centro operativo, de bastantes pisos distintos, el cuarto de Alyer estaba cerca de la sala de cámaras donde se monitoreaba todo, incluso los lugares más cercanos de la entrada y de la base, había que estar preparados y atentos ante el acercamiento enemigo, siempre un paso delante, se decía en ese lugar, también a demás de las cámaras de vigilancia había otra mesa, y planos pegados en un pisaron, muchos con tachas o círculos rojos, bastantes tachuelas sobre puntos precisos en el mapa, un centro de operaciones casi completo.

--Ok...este lugar es más de lo que parece.

--Y aun no conoces todo el lugar—Alyer negó para arrastrarla por otro camino y empezar a bajar escaleras, había muchos chicos y chicas, que saludaban a su al parecer guía de turistas, mientras subían y ellos bajaban.

La sala más abajo estaba otra gran plaza otro pasillo que conduciría a otro pasillo de habitaciones, pero en ese momento el lugar mas imponente bajo de ellos en la explanada, había hileras de mesas y una barras de comidas, al parecer servidas por alegres chicas parecían de 15 años  y si, le serbia a un grupo insaciables de niños, desde los 6 años hasta los 15, parecía que solo había de esa edad, quizás por que se turnaban para comer o ellos tenían prioridad, la realidad de los hechos es que eso no importa, por que en el momento que los niños se dieron cuenta de quien llegaba algunos dejaban sus bandejas o sus platos a un lado o en la mesa y antes de que ella estuviera lista estaba totalmente rodeada.

--¡ALYER!—

Un grito enorme se escucho en un coro, era extraño era como si todos estuvieran coordinados para decir su nombre y eso agregándoles que estaban en un edificio y un cuarto casi cerrado el eco fue sonoro y bastante estridentes, parecía que la única sorprendida claro, era Bianca.

--Vas a jugar con nosotros—pregunto una niña de lindo cabello negro azulado y unos ojos de color café oscuros, sonriendo, parecía casi la líder y de hecho era una de las que servían la comida, aun tenía su delantal blanco para no ensuciarte—No puedes escapar por siempre.

--Susana tiene razón—replico un niño de pecas en las mejillas cabello rizado y corto, desordenado de color rojizo claro y unos ojos negros de unos 7 años—Le temes a nuestro poder—dijo alardeando de más fuerza que el protector y líder de la base.

--Oh, quien le va a temer a unos enclenques, solo les ahorro la vergüenza pública, no deberían retar al ogro—

--Nosotros podemos contra ti—grito una última y pequeña voz que corría a gran velocidad y a esa consecuencia y a pesar de todo el circulo de bienvenida esta rompió filas mientras resbalaba con sus propios pies y claro hubiera caído si no fuera por.

--Cuidado—Bianca actuó de prisa y atrapo a la chica en el aire haciéndola levitar hasta sus brazos para que no se hiciera daño—No deberías correr en un lugar así—suspiro aliviada a ver que no se había hecho nada.

--Telequinesis—la pequeña y no solo ella si no todo el grupo se olvido de Alyer y la rodearon solo a ella.

--Asombroso—otro estruendoso grito que hizo que esta vez las mejillas de Bianca se pusieran rojas.

--Gracias amiga…amm como te llamas—la pequeña debía tener 6 años, tenía coletas de su lindo cabello negro y sus ojos del tono castaño.

--Yo soy Bianca—se presento—Amiga de Alyer—

--Amiga de Alyer—todos fruncieron el ceño— ¿El tiene amigas tan bonitas?—

--Que insinúan—se escucho detrás de la escolta de Bianca lo que provoco que el circulo se partiera y fuera tras la rubia.

--Nada—silbaron unos y otros desviaron la mirada.

--Ah…pero verán que un día los pondré en una olla y me los comeré—se cruzo de brazos soltando un largo suspiro—Y esa no es forma de darle la bienvenida, ¿no les parece?—

--Oh es verdad, niños presenten la bienvenida—volvió a decir la pequeña del delantal aplaudiendo para ordenar a todos.

--Bienvenida al refugio de la resistencia—

--Gracias…--negó ella sonriendo—Vamos a comer sin Alyer—se animo a seguirle el juego a los niños.

--Bianca no me traiciones—dijo el siguiéndolos a todos a las mesas donde hicieron casi milagros para quedar cerca de ambos.

Era un cálido lugar, donde podían estar seguros, y esperaba que ese lugar estuviera ahí por poco tiempo, por que todos querían regresar a tener vidas en las no temer a separar sus caminos hacia su propia felicidad.


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