viernes, 29 de noviembre de 2013

Torre Blanca Cap. 17


Torre Blanca

Capitulo #17 Operación en marcha.


Después de cortar la comunicación con nuestra líder gire en mi silla por un momento para poder estirar los brazos, me sentía algo entumido ese día y aun tenía muchos pendientes por realizar, entre ellos dar las ultimas ordenes antes del ataque de esa noche.

Nuestra fortaleza nunca es la misma, solemos movernos, para que así sea más difícil nuestra localización, este mes estamos ubicados de hecho en uno de nuestros primeros escondites, aun recuerdo esos días cuando solo éramos Erin y yo.

Un par de jóvenes sin hogar después de una gran explosión sucedida en nuestro pueblo natal, aun recuerdo que habíamos sido los únicos supervivientes, tuvimos que pasar caminando sobre escombros y cuerpos sin vida, incluso algunos deformados por las explosiones de químicos que estuvieron en el aire.

Aun no sé ni como yo mismo sobreviví ese día, aun que si recuerdo como esos ojos violetas me habían sacado de escombros más pesados que habían aprisionado mi cuerpo, y después de eso habíamos comenzado nuestro viaje buscando que aquel día no volviera a pasar a otras personas y claro un poco de rebeldía, Erin se caracteriza por eso, ser una rebelde de que se negara a ser sometida. Y yo por supuesto que la apoyare siempre.

Pero como iba diciendo, ahora mismo nos encuentro en una vieja ciudad perdida de la vista de Dios, un viejo palacio ya olvidado y una pequeña ciudad, ya desmoronada por el paso de tiempo, con paredes que por fuera pareciera que se las llevaría con el menor de los soplidos del viento, pero por dentro es una fortaleza de metal capaz de aguantar cualquier misil o bomba que se atrevieran a lanzar si algún nos llegasen a encontrar.

En la planta de abajo esta el arsenal de armas para aquellos que no posen dones especiales pero que perdieron sus hogares con la supresión del gobierno por las recientes cacerías de sujetos de experimentación, y la verdad que para formar parte de nuestros soldados, mi chica no suele ser muy blanda con ellos, expone sus actividades físicas y mentales hasta casi el colapso e incluso los somete a una prueba psicológica, lo malo de las guerras es que ay veces en las que se tiene que matar, así que ella prefiere plantárselos fríamente antes de siquiera dejarlos aplicar para estar en nuestras filas.

También tenemos nuestro laboratorio entre nuestros genios para hacer las contra-formulas de la TB, ay uno que viene cada cierto tiempo también esta infiltrado como uno de los mejores científicos en la cede aun que ni el mismo aun puede tener acceso a los aros de control de los niños de clase alta.

Ay otra sala de ordenadores, en esta nos dedicamos a ver ciudades y laboratorios en ellas, también tenemos los mapas y las rutas de evacuación como los escondites de todas las resistencias aliadas, es un modo de comunicación seguro, ya que estos ordenadores solo se pueden comunicar entre sí, sin ser interceptados gracias a nuestros bloqueadores de señal, son muy útil mas cuando uno le toca estar de infiltrado.

Aun que ese no es realmente mi caso, ya que debido a mi condición infíltrame podría ser un problema, con un considerable porcentaje de que me descubra.


-Leonardo-escuche mi nombre mientras me disponía ir a la sala de mandos, una sala con la mesa y las estrategias a discutir, aquello realmente era una milicia.

-Que pasa Alex-conteste a un joven de tés bronceada de ojos de color claro y cabello de color negro que se dirigía a mí.

-Todos lo están esperando, los jefes de tropa y los de operaciones especiales-

-A eso iba justamente, acabo de cortar la comunicación con la líder, ya sabes no le gusta que la ágamos esperar-

-Si señor-

A veces escuchar su posición de firmes me daba algo de risa, no podía evitarlo más por que había veces que de verdad olvidaban que no estábamos en el ejército.

Aun que eso se solucionaba bien con una noche de copas o de nuestras típicas celebraciones al completar otra operación satisfactoriamente.

Después de andar algunos pasos mas ya me encontraba con los jefes designados a cada escuadro o jefe de operación; los escuadrones eran los que se encargaban de limpiar el área algunos con armas y otros con sus dotes especiales, mientras los de operación se encargaban de que todas las comunicaciones del laboratorio con el mundo se cortaran y los responsables de que el sistema de seguridad y alarma no puedan volver a funcionar.

-Muy bien les diré la información de nuestra líder, actuaremos a media noche y los quiero a todos listos, en sus posiciones. Esta operación tiene que ser otra exitosa-

Les pase a los escuadrones la lista de los niños que escoltarían hasta la salida a los que tenían que neutralizar para después quitarles el aro de la cabeza, una lástima que sea como sea la condición del niño este siempre destruye el aro supongo que es un método de seguridad de los científicos.


Después de incluso darles los patrones de seguridad les di a los genios informáticos la tarjeta que había traído ojo de halcón y por ultimo les desee suerte a todos como siempre asía antes de salir del escondite.

Tomando los vehículos de asalto que se camuflaje aron en la noche y nuestras ropas que nos perderían a la misma nos adentramos a un perímetro seguro.

Primero nos colocamos alrededor del edificio miramos las torres de vigilancia para comprobar el punto ciego, claro cada uno desde su posición sabíamos que la puerta principal ya estaba abierta gracias a ella, entonces ya era solo cuestión de ir cada uno a su puesto.

Cuatro seleccionados del escuadros al momento del punto ciego avanzaron a la torres de vigilancia al mismo tiempo que los de operaciones ya estaban en bloque sur entrando al centro de control. Mientras que yo y mí grupo frontal teníamos que ir a nuestro encuentro con la líder.

Teníamos 25 minutos antes del ataque y todos teníamos que estar en posición para neutralizar el laboratorio, bloque por bloque.

Pero justo ese día tenía que pasar, antes de correr hacia el acceso de la puerta sentí que se me quemaba la garganta y empezó a toser eso no era buena señal, y tenía que pasar ese día, sentía que la sangre subía por mi garganta pero intente por todos los medios de no manchar y dejar evidencia tendría algunos minutos o horas antes de que el ataque empeoraba y pretendía ocultarlo de ella.

La cuenta regresiva empezó todo se movio deacuerdo al plan ya trazado con anterioridad. Yo y mi pequeña cuadrilla adentramos por el pasillo principal ellos analizando el perímetro yo yendo directo a buscarla hasta que la encontré y sonreí siempre que podía volver a verla.

-Disculpe bella dama, no abra visto una rebelde sin causa por aquí-comense con mi pequeño juego mientras ella se giraba y me sacaba la lengua en forma de negativa.

-No, lastimosamente no pero yo le puedo ofrecer mas que esa rebelde, soy inteligente y recatada y uso una falda-dijo seduciéndome según ella acercándose a robarme un beso que rechaze.

-Lo siento prefiero las chicas con pantalones- me permiti decirle.

-Y mas te vale que te sigan gustando asi por que odio las faldas-escuche ahora con su cotidiano timbre de voz mas grabe y burlon como solia ser.

-Claro no are horas extras de castigo-suspire dándole la maleta con su ropa.

Cuando nadie miraba el fleco negro que estaba colgando por su lado izquierdo fue aclarándose e invirtiéndose al otro lado hasta ser tan blancos y finos con un corte más corto salvo por aquel fleco ondeado que dejaba “para su lado femenino” las gafas hicieron un feo sonido mientras se rompían contra el suelo y esos ojos cafés se fueron aclarando hasta tomar violeta, y después de sus cambios físicos la bata salió volando dejándome con la misma expresión de incrédulo que ella decía que tenía.

-Me has visto desnuda muchas veces y siempre acabas con esa cara de castidad, enserio eres un ñoño-

-No me digas ñoño, no quiero que ningún otro desgraciado de laboratorio te mire, eres solo mía-dije posesivo y ella se rio.

-Me gusta esa parte oscura de ti-dijo ya poniéndose el top y su chaqueta de cuero que traje para ella igual que los pantalones militares que tan bien le quedaban con sus botines de cinta.

-Y a mí me gustan muchas partes de ti, pero ahora debemos prepararnos el tiempo sigue corriendo-iba a salir del pasillo para dirigirnos al cuarto de maquinas pero sentí como me retenían por el cuello de la camisa.

Cuando analice todo mis labios ya eran devorados pero en ese momento no quería sentir su lengua contra las paredes de mi boca pero mis instintos por ella me traicionaron lo que llevo a una clara y asesina mirada.

-Comenzaste a toser-la escuche decir iba a negarme pero uno de sus dedos estaba sobre mi camisa había rastros de ahí que no había notado que existían-Hace cuanto Leo-El tono juguetón desapareció y el serio asesino dio lugar.

-Solo hace 5 minutos-conteste, ya atrapado no podía seguir pretendiendo que nada paso-Si terminamos la opera…-iba a seguir hablando pero me había tomado de la perchara y obligado a mirarla.

-Sé lo que me vas a decir y eso solo me enoja mas-murmuro, lo sabia pero no quería abandonar la misión y sé que ella también lo sabia-En el momento que comenzaste a toser era para que le dieras la maleta a cualquiera de los que vienen detrás de ti, acaso eres un niño pequeño al que le tengo que decir lo perjudicador que podría ser si la crisis aumenta a mitad de la operación-

-La ropa te la traigo yo siempre, y comenzó hace nada, también podría ser una falsa alarma y estar bien dos o tres días más, no puedo pararme cada vez que pasa, peleamos juntos y eso será hasta que muera…es así como lo quiero-trate de convencerla o esperaba que así fuera.

-Eres un idiota, no estar cargando yo tu trasero de vuelto a la base el día de hoy-dijo parecía que la había convencido pero claro estaría enojada conmigo un par de días, pero si eso me dejaba estar a su lado estaba bien.

-No será necesario-dijo inclinándome para besar su frente e intentar tranquilizarla-Vamos ay que seguir-dije cuando escuche a uno de los hombres aproximándose para que nos dirigiéramos al siguiente punto de la operación pero.

Cuando me di la vuelta sentía una punzada en el corazón para cualquiera no sería notorio pues mi rostro no reacciono doloroso ante aquello que ya era normal en mí, pero mi corazón palpitaba fuerte y eso seguro llego a los oídos de Erin pues de un momento a otro sentí un golpe en la nuca y otro en la boca del estomago que me dejo totalmente desarmado y cayendo sobre los brazos de ella.

-Demonios eres terco-escuchaba mientras apenas y podía mantener la conciencia-Perdón por el golpe se que te dolerá mas, pero si entendiera por las buenas-seguí escuchando pero estaba mas distorsionado estaba perdiendo la realidad-Tu llévalo de vuelta y dale sus medicinas, volveré l terminar aquí-

Fue lo último que escuche antes de que la noche acabara y yo estuviera con los calambres dolorosos en mi habitación en la resistencia, tendría que esperar a que Erin me contara como había salido todo.


Es lo malo de las operaciones conmigo en malas condiciones.

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