Torre Blanca
Capitulo#15 Olvidando el rumbo.
Hacia unos segundos recuerdo a ver abierto los ojos en el extenso
desierto, mis piernas se sentían pesadas como si hacía meses que andaba por las
pesadas arenas. Aun que realmente el problema es que estoy confusa de cómo es
que llegue aquí.
Siento que he dormido por muchos años y que recién me he
despertado por los intensos rayos del sol, es como si hubiera perdido mi rumbo,
y ahora no sabía que aria en cuando mis parpados dejaran de estar tan pesados.
Después de un largo rato de no sentir el cuerpo o el intenso sol
en mi rostro al fin logre abrir mis ojos poco a poco y me extraño un poco ver
una lona en vez del extenso cielo azul y los potentes rayos solares.
-Menos mal que despertaste-escuche una voz que me desconcentro
de mis pensamientos y teorías y me hizo saltar instintivamente hacia atrás casi
extrañamente me puse en guardia dispuesta a luchar…algo que entro en mi cabeza
tan natural que me dejo mas confusa de lo que ya me sentía-Descuida no te
asustes, no pretendo hacerte daño-escuche con voz tranquila y extrañamente cálida.
Intente tranquilizarme abrió mejor mis ojos y contemple al chico
delante de mí; cabello rojo tonalidad de hoja de otoño unos enormes ojos de
color tormenta, era con un apacible gris pero quizás también podría ser un suave
color ámbar, era difícil de definir aquel bello color que me tele trasportaba a
un día de tormenta.
-Eres quien me ayude-supuse de inmediato aun recordaba que
alguien había levantado mi cuerpo débil y dado comida y agua…si yo estaba en
deuda con el-…Perdón es que me asustaste-me disculpe, claro seguramente a de
pensar que soy una malagradecida y claro que no lo soy.
-No te angusties, en tu misma posición desconfiaría aun que me
hubieran salvado la vida-pareció entenderme tanto que admito que me da algo de
miedo pero al mismo tiempo sentí que se dibujaba en mi una sonrisa.
-Pero realmente te lo agradezco
no tenias por que salvarme, somos solo un par de desconocidos-acomode mi
capucha y me puse a jugar con mi coleta me sentía un poco entre lo nerviosa y
feliz, ese chico no era de mal ver.
-Ah, pues eso lo podemos solucionar fácilmente. Mi nombre es Yuki
Tanabe, mucho gusto-se presento repentinamente que me llegue a sobresaltar,
quien le dice su nombre así de la nada a una chica que acaba de conocer, que
locura.
-…Yo-dude por un momento pero no por no querer presentarme, pero
había olvidado importante de mi nombre-…Yo soy Nixie…Nixie-por qué, se había marchado
sentía que sabia mi apellido pero, por alguna razón era incapaz de decirlo era
realmente extraño.
-Estas bien-escuche la voz de, Yuki quien tomaba mis manos que
se habían apretado instintivamente a mi cabeza a sentir un vacio como si algo
se comiera mis recuerdos-No te presiones seguramente sufres alguna clase de amnesia-
-Amnesia…-como iba a subir eso si recordaba mi nombre, pero fue
cuando me di cuenta que había olvidado el por qué estaba ahí, como había terminado
en el desierto inconsciente y sin provisiones-…No se qué me pasa-termine contestándole.
-Quizas te as hecho daño el desierto puede ser peligroso y puede
tener incluso consecuencias extrañas-
Note un tono preocupado y al mismo tiempo notaba que estaba muy
cercas, realmente muy cercas por que podía sentir lo cálido de su aliento muy
cercas de mis labios mientras parecía examinarme como si supiera lo que hacía. Sentía
que mi cuerpo temblar internamente si el calor no estuviera insolándonos, quizás
incluso el calor de mis mejillas podría se provocado por esa cercanía.
-No tienes heridas salvo-dijo elevo mis brazos y pude ver mis
tatuajes negros en mi piel marcada, eso lo recordaba un poco.
-Son marcas de laboratorio-solté pero de nuevo había confusión ¿Cuál
laboratorio? –Estoy confundida.
Nada tenía sentido sabia algunas cosas pero al mismo tiempo no
las sabia, de verdad perdí mi rumbo desde que cerré los ojos, lo sé algo me lo
dice.
Pero olvidándome un poco de eso note un ceño fruncido y por un instante
juraría que vi afilados los ojos de Yuki, casi como si pudiera sacar colmillos
y garras por la palabra que acaba de susurrar.
-Dije algo malo- pregunte muy confusa.
-No…no es eso-dijo de la nada y pareció tranquilizarse.
Pero después sentí como de qué me atraía y me acariciaba la
cabeza como forma de protección, fui capaz de escuchar los latidos de su corazón
pues mi oreja estaba apoyada en su pecho mientras sentía que me peinaba, poco a
poco mi coleta atada parecía ser mimada mientras el susurraba.
-Ya no te harán daño-
Escuche sobre mi coronilla donde estaba apoyada su barbilla.
¿Daño? ¿Quién iba a hacerme daño?
Mi cabeza quería arreglarse pero mi corazón parecía estar
contento justo como estaba ahora, era como si realmente se alegrara de
despertar en ese nuevo día junto a Yuki.
Las tonadas de su corazón son algo que quiero guardar en mi corazón,
lo quiero guarda para siempre…que me permitan seguir perdida si eso me concedía
estar en el mismo camino del chico que me encontró en ese nuevo amanecer de mi
nuevo camino.


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