martes, 20 de agosto de 2013

El lobo que marco la diferencia.

El lobo que marco la diferencia

Durante la guerra hubieron muchas muertes de muchos lobos, sin importar lo importante o relevante que estos pudieran ser, incluso sin importar la huella tan grande que dejarían tras su perdida, el clan otoñal iba destrozando cualquier cosa que para ellos significara menos posibilidades para alimentarse.

Y en una ocasión sanguinaria el líder de dicho clan cual cabello eran tan oscuro que apenas se distinguía del castaño o el negro y solo era reconocible en las sombras por su pelo curiosamente curvado pocas veces se miraba las puntas de algún pelaje hacer olas sobre los lomos de los lobos.


Abhijat ese era el nombre del miedo, pero no solo en ese estado de guerra, lo había sido hacia bastantes estaciones atrás, tantas que no se podrían contar, sus colmillos llenos de sangre eran leyenda, no una agradable de contar pero al fin y al cabo era una leyenda. Y mientras él seguía asesinando el clan de las sombras seguía desaparecido, tal parecía que jamás se les volvería a hacer pero era un error de tantos como la guerra.

Aunque poco lo sabían en el clan sombra había un tono de pelaje que no era oscuro como la noche de hecho la loba alfa de la manada lucia en particular un pelaje de color rojo otoñal bastante hermoso y despampanante que enamoro al líder de la manada con una sola mirada, no había un amor entre lobos tan fuerte, pocas veces ocurría y cuando eso pasaba era una de las uniones más inquebrantables.

Yayati era como fue nombrada una loba que no era de ese bosque que llego de casualidad después de viajar por todo tipo de terrenos sin manada o familia encontró su lugar en el mundo como todos, y su destino fue pintado ese día.

La loba recientemente con la guerra en su máxima explosión, tuvo sus dos últimos cachorros aun que no era la única en haber dado a luz a ellos sabían que no por mucho tiempo se iban a poder esconder además necesitaban casar para poder darles de comer algo.

Un día de verano mientras Yayati, casaba para sus nuevas crías con su hija Sachita, frente a la negación de su hija mayor Sahana, cual loba un poco caprichosa se negaba a cosas como la cacería, era casi como una reina esperando a que los lobos cazaran para ella, no sería una buena sucesora del clan.

Pero aún quedaba Sachita, una loba de increíble pelaje oscuro como el carbón y de ojos del mismo tono que la hacían una cazadora innata en la oscuridad pues a diferencia de los otros lobos sus ojos no brillaban por tan curioso y poco habitual color tan oscuro como la noche, sin duda era hija de Archa el lobo alfa del clan oscuro, el le había enseñado todo lo que se debía saber de cacería ir con su madre seria como un entrenamiento.

-Sachita, no vallas muy lejos-grito la gran loba alfa mirando como su hija se alejaba buscando un conejo al que había encontrado pastando muy cercas de ella-Me estas escuchando-

-Si madre-dijo la loba que denotaba de juventud y claro aún parecía un lobezno joven conociendo lo que era corretear o incluso ver lo que le rodeaba-Lo cazare para ti, ya verás-dijo echando a correr pese al llamado de su madre, cazaría ese conejo que bien podría darla un poco de leche.

Las cosas estaban así de difíciles incluso las hembras con crías debían ir a cazar, pero como la líder de ellas debía dar el ejemplo Yayati, era estricta, mucho; pero también poseía un gran corazón que pocos descubrían, entre ellos su macho era uno de los únicos que lo conseguían.

Con un resoplido alzo sus patas para ir por su hija quien quizás ya habría casado al conejo que fue a perseguir peor no fue el pelaje oscuro lo que encontró si no al contrario lo que encontró fue nada más y nada menos que unos ojos verdes oscuros sin brillo o clemencia, relamiéndose los colmillos en los que podía notarse rastro de sangre aun fresca.

-Abhijat…-pronuncio casi queriendo llamar a su hija pero si lo alertaba sabría que ella estaba ahí mejor que pensara que estaba sola-Que haces en territorio oscuro-dijo con orgullo poniéndose a la defensiva casi erizando el pelo dispuesta a pelear si era necesario, antes de que ese desalmado encontrara a Sachita.

-Yayati gusto lo que necesitaba-se gruño el imponente lobo que se notaba aún más grande que ella, en todo aspecto incluso en altura como su musculatura estaban demasiado distanciados para poder compararse.

Mientras tanto entre la hierba con las garras sacadas y los colmillos fuera la joven Sachita seguía entre sombras al pequeño conejo quien no tuvo más oportunidad cuando desde sus patas traseras se impulsó para salir sobre él y someterlo dándole la muerte rápida que merecía, como su padre le había dicho.

Estaba tan contenta por el conejo apresado entre sus fauces que decidió darle la sorpresa a su madre por lo que no la llamaría lo que nunca se espero es que al volver por donde el rastro de su madre la sangre empezó a ser lo más fuerte que despedía el aire Cuando la joven loba llego donde había visto a su madre su cuerpo se paralizo y se fue encogiendo temeroso mientras sus orejas se pegaban contra su cabeza fusionándose con ella y viendo con sus ojos muy abierto como el cuerpo de su madre volaba contra un árbol estampándose con crueldad.

Yayita estaba envuelta en sangre y de piel rasgada con crueldad apenas podía mantenerse de pie, sus blancos dientes estaban teñidos de rojos como sus garras doloridas de rasgar sin conseguir alguna ventaja o beneficio, mordiscos crueles que había arrancado carne casi dejando ver sus huesos para el deleite del cruel lobo llamado Abhijat, el conocido líder del clan de otoño.

-Para ser la loba alfa apenas me has dado pelea, es una lástima-dijo encantado, relamiéndose los dientes y disgustando la sangre que había en ellos-Aunque fuera por tu vida debiste entregarte a mí.

Un pequeño bufido divertido y orgulloso se escuchó desde los labios de la loba.

-¡Nunca!-alzo con una gran voz a pesar de su deplorable aspecto.

-Tú lo has querido-dijo el gran lobo que a pesar de tener arañazos y mordidas, su fuerza y ese semblante terrorífico permanecía.

Fue solo cuestión de segundos, ante los ojos oscuros de Sachita se reflejaban los colmillos fieros y sin piedad atrapar la yugular de su madre que apenas pudo retroceder un milímetro pues con todas esas heridas, era mas que evidente que no podría esquivarlo.

Se escuchó un aullido de lamento con dolor mezclado hasta que el último suspiro se hizo presente junto a la luz apagada de los ojos de Yayita que caía como una vieja hoja de otoño marchita y sin vida al suelo.

Las piernas le temblaban, no sabia que había pasado o mejor dico no quería entenderlo, no quería pensar en que su madre había muerto frente a sus propios ojos y ella no había sido capaz de hacer nada, solo quedarse agchada escondiéndose entre la maleza esperando, asustada sin poder siquiera grir de pánico ante la masacre presenciada.

-Que patética loba-se burlo el imponente lobo de pelaje oscurro marron y esos imponentes y fieros ojos verdes que brillaban incluso a la luz del sol-Bueno…-dijo resuelto y de una mordida trago un poco de la piel de la loba ya muerta, parecía que se la tragaría pero…

-Jefe se acercan-dijo otro lobo que apareció de la nada-Ellos vienen-

-Maldicion te he dicho que no interrumpas mientras como-bujo el lobo pero en eso el aire se tornó frio como si hubiera llegado el invierno veloz, cruel y frio dispuesto a acabar con el otoño de una sola mordida-…Que molestias-

En eso un grupo de lobos de pelajes blancos aparecieron corriendo el lobo dejo a su presa y se puso a correr junto a su compañero en una pequeña estampida como si fuera una manada, aunque claro el objetivo del clan de invierno era claramente terminar con Abhijat.

Se escucharon aullidos de dolor, otros de muerte, algunos de venganza mientras las hojas crujían en las patas que se iban alejando más y más sin importar la vida ya perdida.

Pasaron realmente muchas horas, ya el sol estaba siendo tragado por el horizonte como era habitual pero Sachita seguía encogida en su propio miedo, sus dientes habían apretado más al conejo pero sus piernas seguían temblando sus ojos parecían no haber parpadeado en oras, estaban abiertos tan sorprendidos hasta que lo entendió, como si el tiempo hubiera vuelto de pronto sus patas empezaron a moverse poco a poco hasta que soltó a su presa y sus patas estuvieron detenidas delante de lo que estaba buscando.

-Ma…madre-se escuchó un pequeño lamento-Madre…-repitió acercando su nariz para golpetear el mentón de la loba que no tenía ya calor estaba fría y tiesa que casi hizo volver a gritar de pánico a la joven loba-nO, NO, NO, NO, NO-Empezó a gritar y ayudar desesperada-NO MADRE, NO ¡MADRE NO!-

Sacudió la cabeza como si quisiera despertar de un mal sueño, agitarla lo solucionaría, pero por más que la agitaba, por más rápido o más fuerte que lo hiciera no funciono su madre no se movía, no respiraba, no podía escuchar el suave sonido de su corazón con el que se arrullo tantas veces, ya no estaba ahí.

Mientras ella gritaba alguien ya estaba buscándola y cuando reconoció sus aullidos sus fuertes patas se dirigieron a ella como si de una carrera se tratara hasta que un imponente lobo negro apareció, Arsha, el líder del clan nocturno.

-Yayita, Sachita-se escuchó al lobo llegar pero su hija seguía negando lo ocurrido ante los ojos del imponente lobo podía ver el cuerpo de su querida lobo tendido en el suelo-…no-dijo más sereno pero dolido, se notaba en sus ojos oscuros que se tiñeron de lágrimas al compás de que sus colmillos rechinaron unos contra otros.

-Madre…no, no-seguía lamentándose la joven loba negra fuera de la realidad su padre a pesar de hundirse en el dolor de su perdida comprendió que debía hacerla volver así que se acercó y le atino a morder la oreja orillándola a que le mirase y solo así sus ojos volvieron de ese lejano lugar al que se habían marchado-…Padre-Se volvió a encoger-Yo…yo…no pude hacer nada-se lamentó enseguida-Lo siento…lo siento-repitió como si hubiera hecho algo astros y ella así lo pensaba.

-Sachita…-dijo con voz suave pero al parecer así no lo tomo la pequeña por que se encogió aún más como si le hubieran gritado o peor-Mi pequeña…-susurro y se acerco despacio depositando un pequeño lametón en su coronilla y después en su mentón y después como si aún fuera una lobezno la tomo por el cuello y la cargo para hacerla levantar-Vamos a casa…ay que despedirla-

Los ojos negros se volvieron a pañir pero un pequeño asentimiento obediente se produjo par la vuelta a su refugio. El silencio fue natural en el camino, nadie quería romperlo mientras los fuertes músculos del líder cargaban el cuerpo sin vida de su querida compañera la hija iba a atrás como si fuera su propia caravana, su propia despedida hacia un adiós.

Cuando llegaron hubo lagrimas y lamentos, mientras los cazadores escarbaban con sus propias patas al igual que Arsha y Sachitha hasta hacer un poso lo suficientemente hondo donde se puso a la loba a quien limpiaron de todo rastro de crueldad adornaron de sus flores favoritas y colocaron sobre todas las ojas verdes que se lograron juntar hasta que empezaron a cubrirla con la tierra dejando al final una flor y tres rocas enzima como último recuerdo de que ahí se encontraba Yayita la antigua loba alfa.

-Dímelo Sachita…-grito una voz después de la despedida de la loba.

-Déjame sola Sahana-sus ojos se desviaron para no ver ese pelaje que se parecía a su madre si no es que este fuera un poco más suave aunque no llegaba al tono rojo otoño.

-No, quiero saber-gruño con los dientes apretados-Donde fuiste mientras la atacaron, hiciste unas de tus idioteces verdad, te alejaste de ella, por eso ella se le afrento…Esto es tu culpa-

Ya lo sabía, lo sabía muy bien si no se hubiera ido corriendo, su madre y ella hubieran escapado al ver al lobo, ella debo entretenerlo para que ella no corriera peligro, lo sabía pero no necesitaba que su hermana mayor se lo recordara, no querría que ella se lo digiera.

-Lo se-dijo arta-Pero no eres mejor que yo…te negastes a ir con ella Sahana, le negastes ir de cazeria, pensé que yo podría…pensé que-se le corto la voz mientras la otra paledecia del coraje.

-Yo…no me quieras culpar por una de tus niñerías…

-¡Las dos basta!-grito el padre entrando y poniéndose de inmediato entre las dos-De nadie es la culpa, no las quiero ver peleando, no quiero ver que se destrocen, basta son mis hijas y las necesito conmigo…así que por favor basta-volvió a pedir antes de desaparecer.

-Aun creo que es tu culpa-dijo la loba mayor alejándose y dejando a la de pelaje oscuro derrumbarse en su lugar en el pasto.

Pasaron algunas lunas las suficientes para que aquella destrozada loba creciera y aun que le costó admitirlo al líder no le quedó más remedio que darle una oportunidad como cazadora, aunque sabía muy en el fondo que guardaba una set de venganza y el tiempo le dio la razón.

-Por qué no puedo ir-dijo la más madura Sachita que mostraba unos ojos vacíos que su padre no pudo curar, que no pudo volver a darles brillo ahora solo había culpa y odio en ellos.

-Por qué no-dijo Arsha tajante y serio-No iras con el can de invierno a atacar al de otoño.

-Pero padre es nuestra oportunidad, mi oportunidad de poder cobrar venganza, acaso tu no la quieres, es por mi madre, tu compañera-Lo intento hacerle recapacitar en un ideal que ella creía que era lo correcto.

-No-volvio a cortar-No quiero venganza y no quiero que te arriesgues-la encaro poniendo sus narices lo mas próximas posbles con un suave y dolido bufido-Que arria yo si a ti también te perdiera…te as puesto a pensar-dijo antes de salir de la cueva a buscar su propia paz, la necesitaba tanto desde que perdió a Yayita.

-Pero…yo-Sachita se perdió también por su lado, no quería resignarse y quizás no le fuera posible hacerlo.

El imponente lobo negro anduvo en sus cuatro patas primero corriendo, después trotando y al final simplemente parecía levitar en el aire con sus patas.

La guerra era atros el bosque había sido tomado en su mayora por las criaturas sin pelo, el clan de otoño se había ganado a todos los clanes como enemigos, sangre, muerte esto no podía seguir asi, no quería venganza al final la luna le cobraría al líder de otoño el confiaba en el pero aun asi…

Aun asi quería encontrar la manera de proteger a los sullos y a los demás lobos sin hogar o comida, quería poder sobrevivir, pero no solo por el, no por su clan si no por los lobos, ese era su pensamiento.

-Y es muy hermoso-dijo una voz de repente a mitad del camino de Arsha, un destello de luz de dibujo-En todo este tiempo no había escuchado pensamiento mas puro y sinsero que el tullo lobo de la noche-

-Que eres-dijo poniéndose a la defensiva, aun que aborrecia la violencia era un guerrero y peliaria por su familia, que aun le necesitaba.

-Tranquilo no voy a hacerte daño, soy una deida-dijo la pequeña esfera de luz-Y quede encantada con ese bello pensamiento, quieres que te ayude a hacerlo realidad-

-Como dice…-dijo mas respetuezo incluso sentándose en sus cuatro traperos viendo la esfera con ilusión-

-Que os vendecire concediendo tu deseo-dijo la deidad-Mira a tu izquieda-le ordeno para que vera la enorme cascada-Vamos sígueme-volvio a ordenar.

Arsha no se lo pensó mucho pues sentí una calides y bondad dentro de aquella esfera, sabia que era buenaasi que desidio seguirla hasta la cascada.

Una vez ahí el agua parecio partirse a la mitad las cuatro patas se apresuraron a Pazar primero ue una cueva normal a la que llego pero conforme fue camiando ante el apareció una bella explanada verde. Era como un pequeño paraizo escondido.

-Podemos vivir aquí-pregunto esperando que la respuesta fuera afirmativa.

-Si. Pero Arsha-dijo la deidad-Ay reglas y condiciones, no pueden vivir de solo esconderse-dijo la brillante luz.

-Dime esas condiciones-pidió amablemente el lobo.

-La primera regla, solo podrán pasar lobos que no busquen sangre, como también deberán olvidarse de clanes o territorios todos serán iguales aquí dentro-explico-Lo segundo es que deberá haber lobos transformados en humanos…

-Que…que-dijo asombrado-Como pedirnos transformarnos en esos seres que solo nos han quitado nuestra vida…que no respetan nuestro dolo-pregunto mas que quejarse-

-Eres un buen lobo, sabio y comprensivo así que deberías entender la razón de esta regla y regalo-dijo haciendo que su luz fuera aun ms cálida-Si ay lobos que tu consideres actos y que ellos quieran cazar para su comida, deberán convertirse en su “enemigo” para traerlo  y que nadie mas muera, es parte de la supervivencia, además no dejaran de ser lobos aun que adquieran esa apariencia, no lo crees asi.

-Y si nadie lo acepta-pregunto temiendo perder ese lugar sagrado.

-Entonces solo deben obedecer la primera regla, pero tu si deberas convertirte y cuidar y dar paso a cualquier otro que quiera hacerlo, pero te lo digo solo funciona con lobos de buen corazón, con sentimientos puros-

-Entonces no cualquiera podrá ser cazador-

-Esa es tu protección, yo los cuidare si me aceptas, puedes traer a los tuyos, te garantizo que todo irá bien-

-Está bien-no tuvo que pensárselo varias veces-Traeré a mi familia y a cualquier lobo que necesite de un cálido lugar, solo espera a que los trate y después me convertiré en tu primer lobo humano-

-Sabía que dirías eso, ve y anda te estaré esperando, se que tu marcaras la diferencia-


-Espero que así sea-dijo antes de marcharse.

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