El lobo que marco
la diferencia
Durante la guerra
hubieron muchas muertes de muchos lobos, sin importar lo importante o relevante
que estos pudieran ser, incluso sin importar la huella tan grande que dejarían
tras su perdida, el clan otoñal iba destrozando cualquier cosa que para ellos
significara menos posibilidades para alimentarse.
Y en una ocasión
sanguinaria el líder de dicho clan cual cabello eran tan oscuro que apenas se
distinguía del castaño o el negro y solo era reconocible en las sombras por su
pelo curiosamente curvado pocas veces se miraba las puntas de algún pelaje
hacer olas sobre los lomos de los lobos.
Abhijat ese era
el nombre del miedo, pero no solo en ese estado de guerra, lo había sido hacia
bastantes estaciones atrás, tantas que no se podrían contar, sus colmillos
llenos de sangre eran leyenda, no una agradable de contar pero al fin y al cabo
era una leyenda. Y mientras él seguía asesinando el clan de las sombras seguía
desaparecido, tal parecía que jamás se les volvería a hacer pero era un error
de tantos como la guerra.
Aunque poco lo
sabían en el clan sombra había un tono de pelaje que no era oscuro como la
noche de hecho la loba alfa de la manada lucia en particular un pelaje de color
rojo otoñal bastante hermoso y despampanante que enamoro al líder de la manada
con una sola mirada, no había un amor entre lobos tan fuerte, pocas veces
ocurría y cuando eso pasaba era una de las uniones más inquebrantables.
Yayati era como
fue nombrada una loba que no era de ese bosque que llego de casualidad después
de viajar por todo tipo de terrenos sin manada o familia encontró su lugar en
el mundo como todos, y su destino fue pintado ese día.
La loba
recientemente con la guerra en su máxima explosión, tuvo sus dos últimos
cachorros aun que no era la única en haber dado a luz a ellos sabían que no por
mucho tiempo se iban a poder esconder además necesitaban casar para poder
darles de comer algo.
Un día de verano
mientras Yayati, casaba para sus nuevas crías con su hija Sachita, frente a la
negación de su hija mayor Sahana, cual loba un poco caprichosa se negaba a
cosas como la cacería, era casi como una reina esperando a que los lobos
cazaran para ella, no sería una buena sucesora del clan.
Pero aún quedaba
Sachita, una loba de increíble pelaje oscuro como el carbón y de ojos del mismo
tono que la hacían una cazadora innata en la oscuridad pues a diferencia de los
otros lobos sus ojos no brillaban por tan curioso y poco habitual color tan
oscuro como la noche, sin duda era hija de Archa el lobo alfa del clan oscuro,
el le había enseñado todo lo que se debía saber de cacería ir con su madre
seria como un entrenamiento.
-Sachita, no
vallas muy lejos-grito la gran loba alfa mirando como su hija se alejaba
buscando un conejo al que había encontrado pastando muy cercas de ella-Me estas
escuchando-
-Si madre-dijo la
loba que denotaba de juventud y claro aún parecía un lobezno joven conociendo
lo que era corretear o incluso ver lo que le rodeaba-Lo cazare para ti, ya
verás-dijo echando a correr pese al llamado de su madre, cazaría ese conejo que
bien podría darla un poco de leche.
Las cosas estaban
así de difíciles incluso las hembras con crías debían ir a cazar, pero como la
líder de ellas debía dar el ejemplo Yayati, era estricta, mucho; pero también
poseía un gran corazón que pocos descubrían, entre ellos su macho era uno de
los únicos que lo conseguían.
Con un resoplido
alzo sus patas para ir por su hija quien quizás ya habría casado al conejo que
fue a perseguir peor no fue el pelaje oscuro lo que encontró si no al contrario
lo que encontró fue nada más y nada menos que unos ojos verdes oscuros sin
brillo o clemencia, relamiéndose los colmillos en los que podía notarse rastro
de sangre aun fresca.
-Abhijat…-pronuncio
casi queriendo llamar a su hija pero si lo alertaba sabría que ella estaba ahí
mejor que pensara que estaba sola-Que haces en territorio oscuro-dijo con
orgullo poniéndose a la defensiva casi erizando el pelo dispuesta a pelear si
era necesario, antes de que ese desalmado encontrara a Sachita.
-Yayati gusto lo
que necesitaba-se gruño el imponente lobo que se notaba aún más grande que
ella, en todo aspecto incluso en altura como su musculatura estaban demasiado
distanciados para poder compararse.
Mientras tanto
entre la hierba con las garras sacadas y los colmillos fuera la joven Sachita
seguía entre sombras al pequeño conejo quien no tuvo más oportunidad cuando
desde sus patas traseras se impulsó para salir sobre él y someterlo dándole la
muerte rápida que merecía, como su padre le había dicho.
Estaba tan
contenta por el conejo apresado entre sus fauces que decidió darle la sorpresa
a su madre por lo que no la llamaría lo que nunca se espero es que al volver
por donde el rastro de su madre la sangre empezó a ser lo más fuerte que
despedía el aire Cuando la joven loba llego donde había visto a su madre su
cuerpo se paralizo y se fue encogiendo temeroso mientras sus orejas se pegaban
contra su cabeza fusionándose con ella y viendo con sus ojos muy abierto como
el cuerpo de su madre volaba contra un árbol estampándose con crueldad.
Yayita estaba
envuelta en sangre y de piel rasgada con crueldad apenas podía mantenerse de
pie, sus blancos dientes estaban teñidos de rojos como sus garras doloridas de
rasgar sin conseguir alguna ventaja o beneficio, mordiscos crueles que había
arrancado carne casi dejando ver sus huesos para el deleite del cruel lobo
llamado Abhijat, el conocido líder del clan de otoño.
-Para ser la loba
alfa apenas me has dado pelea, es una lástima-dijo encantado, relamiéndose los
dientes y disgustando la sangre que había en ellos-Aunque fuera por tu vida
debiste entregarte a mí.
Un pequeño bufido
divertido y orgulloso se escuchó desde los labios de la loba.
-¡Nunca!-alzo con
una gran voz a pesar de su deplorable aspecto.
-Tú lo has
querido-dijo el gran lobo que a pesar de tener arañazos y mordidas, su fuerza y
ese semblante terrorífico permanecía.
Fue solo cuestión
de segundos, ante los ojos oscuros de Sachita se reflejaban los colmillos
fieros y sin piedad atrapar la yugular de su madre que apenas pudo retroceder
un milímetro pues con todas esas heridas, era mas que evidente que no podría esquivarlo.
Se escuchó un
aullido de lamento con dolor mezclado hasta que el último suspiro se hizo
presente junto a la luz apagada de los ojos de Yayita que caía como una vieja
hoja de otoño marchita y sin vida al suelo.
Las piernas le
temblaban, no sabia que había pasado o mejor dico no quería entenderlo, no quería
pensar en que su madre había muerto frente a sus propios ojos y ella no había sido
capaz de hacer nada, solo quedarse agchada escondiéndose entre la maleza
esperando, asustada sin poder siquiera grir de pánico ante la masacre
presenciada.
-Que patética loba-se
burlo el imponente lobo de pelaje oscurro marron y esos imponentes y fieros
ojos verdes que brillaban incluso a la luz del sol-Bueno…-dijo resuelto y de
una mordida trago un poco de la piel de la loba ya muerta, parecía que se la tragaría
pero…
-Jefe se
acercan-dijo otro lobo que apareció de la nada-Ellos vienen-
-Maldicion te he
dicho que no interrumpas mientras como-bujo el lobo pero en eso el aire se tornó
frio como si hubiera llegado el invierno veloz, cruel y frio dispuesto a acabar
con el otoño de una sola mordida-…Que molestias-
En eso un grupo
de lobos de pelajes blancos aparecieron corriendo el lobo dejo a su presa y se
puso a correr junto a su compañero en una pequeña estampida como si fuera una
manada, aunque claro el objetivo del clan de invierno era claramente terminar
con Abhijat.
Se escucharon
aullidos de dolor, otros de muerte, algunos de venganza mientras las hojas crujían
en las patas que se iban alejando más y más sin importar la vida ya perdida.
Pasaron realmente
muchas horas, ya el sol estaba siendo tragado por el horizonte como era
habitual pero Sachita seguía encogida en su propio miedo, sus dientes habían apretado
más al conejo pero sus piernas seguían temblando sus ojos parecían no haber parpadeado
en oras, estaban abiertos tan sorprendidos hasta que lo entendió, como si el
tiempo hubiera vuelto de pronto sus patas empezaron a moverse poco a poco hasta
que soltó a su presa y sus patas estuvieron detenidas delante de lo que estaba
buscando.
-Ma…madre-se escuchó
un pequeño lamento-Madre…-repitió acercando su nariz para golpetear el mentón de
la loba que no tenía ya calor estaba fría y tiesa que casi hizo volver a gritar
de pánico a la joven loba-nO, NO, NO, NO, NO-Empezó a gritar y ayudar
desesperada-NO MADRE, NO ¡MADRE NO!-
Sacudió la cabeza
como si quisiera despertar de un mal sueño, agitarla lo solucionaría, pero por más
que la agitaba, por más rápido o más fuerte que lo hiciera no funciono su madre
no se movía, no respiraba, no podía escuchar el suave sonido de su corazón con
el que se arrullo tantas veces, ya no estaba ahí.
Mientras ella
gritaba alguien ya estaba buscándola y cuando reconoció sus aullidos sus
fuertes patas se dirigieron a ella como si de una carrera se tratara hasta que
un imponente lobo negro apareció, Arsha, el líder del clan nocturno.
-Yayita,
Sachita-se escuchó al lobo llegar pero su hija seguía negando lo ocurrido ante
los ojos del imponente lobo podía ver el cuerpo de su querida lobo tendido en
el suelo-…no-dijo más sereno pero dolido, se notaba en sus ojos oscuros que se tiñeron
de lágrimas al compás de que sus colmillos rechinaron unos contra otros.
-Madre…no, no-seguía
lamentándose la joven loba negra fuera de la realidad su padre a pesar de
hundirse en el dolor de su perdida comprendió que debía hacerla volver así que
se acercó y le atino a morder la oreja orillándola a que le mirase y solo así
sus ojos volvieron de ese lejano lugar al que se habían marchado-…Padre-Se volvió
a encoger-Yo…yo…no pude hacer nada-se lamentó enseguida-Lo siento…lo siento-repitió
como si hubiera hecho algo astros y ella así lo pensaba.
-Sachita…-dijo
con voz suave pero al parecer así no lo tomo la pequeña por que se encogió aún más
como si le hubieran gritado o peor-Mi pequeña…-susurro y se acerco despacio
depositando un pequeño lametón en su coronilla y después en su mentón y después
como si aún fuera una lobezno la tomo por el cuello y la cargo para hacerla
levantar-Vamos a casa…ay que despedirla-
Los ojos negros
se volvieron a pañir pero un pequeño asentimiento obediente se produjo par la
vuelta a su refugio. El silencio fue natural en el camino, nadie quería romperlo
mientras los fuertes músculos del líder cargaban el cuerpo sin vida de su querida
compañera la hija iba a atrás como si fuera su propia caravana, su propia
despedida hacia un adiós.
Cuando llegaron
hubo lagrimas y lamentos, mientras los cazadores escarbaban con sus propias
patas al igual que Arsha y Sachitha hasta hacer un poso lo suficientemente
hondo donde se puso a la loba a quien limpiaron de todo rastro de crueldad
adornaron de sus flores favoritas y colocaron sobre todas las ojas verdes que
se lograron juntar hasta que empezaron a cubrirla con la tierra dejando al
final una flor y tres rocas enzima como último recuerdo de que ahí se
encontraba Yayita la antigua loba alfa.
-Dímelo Sachita…-grito
una voz después de la despedida de la loba.
-Déjame sola Sahana-sus
ojos se desviaron para no ver ese pelaje que se parecía a su madre si no es que
este fuera un poco más suave aunque no llegaba al tono rojo otoño.
-No, quiero
saber-gruño con los dientes apretados-Donde fuiste mientras la atacaron, hiciste
unas de tus idioteces verdad, te alejaste de ella, por eso ella se le afrento…Esto
es tu culpa-
Ya lo sabía, lo sabía
muy bien si no se hubiera ido corriendo, su madre y ella hubieran escapado al
ver al lobo, ella debo entretenerlo para que ella no corriera peligro, lo sabía
pero no necesitaba que su hermana mayor se lo recordara, no querría que ella se
lo digiera.
-Lo se-dijo
arta-Pero no eres mejor que yo…te negastes a ir con ella Sahana, le negastes ir
de cazeria, pensé que yo podría…pensé que-se le corto la voz mientras la otra
paledecia del coraje.
-Yo…no me quieras
culpar por una de tus niñerías…
-¡Las dos
basta!-grito el padre entrando y poniéndose de inmediato entre las dos-De nadie
es la culpa, no las quiero ver peleando, no quiero ver que se destrocen, basta
son mis hijas y las necesito conmigo…así que por favor basta-volvió a pedir
antes de desaparecer.
-Aun creo que es
tu culpa-dijo la loba mayor alejándose y dejando a la de pelaje oscuro derrumbarse
en su lugar en el pasto.
Pasaron algunas
lunas las suficientes para que aquella destrozada loba creciera y aun que le costó
admitirlo al líder no le quedó más remedio que darle una oportunidad como cazadora,
aunque sabía muy en el fondo que guardaba una set de venganza y el tiempo le
dio la razón.
-Por qué no puedo
ir-dijo la más madura Sachita que mostraba unos ojos vacíos que su padre no
pudo curar, que no pudo volver a darles brillo ahora solo había culpa y odio en
ellos.
-Por qué no-dijo Arsha
tajante y serio-No iras con el can de invierno a atacar al de otoño.
-Pero padre es
nuestra oportunidad, mi oportunidad de poder cobrar venganza, acaso tu no la
quieres, es por mi madre, tu compañera-Lo intento hacerle recapacitar en un
ideal que ella creía que era lo correcto.
-No-volvio a
cortar-No quiero venganza y no quiero que te arriesgues-la encaro poniendo sus
narices lo mas próximas posbles con un suave y dolido bufido-Que arria yo si a
ti también te perdiera…te as puesto a pensar-dijo antes de salir de la cueva a
buscar su propia paz, la necesitaba tanto desde que perdió a Yayita.
-Pero…yo-Sachita
se perdió también por su lado, no quería resignarse y quizás no le fuera
posible hacerlo.
El imponente lobo
negro anduvo en sus cuatro patas primero corriendo, después trotando y al final
simplemente parecía levitar en el aire con sus patas.
La guerra era atros
el bosque había sido tomado en su mayora por las criaturas sin pelo, el clan de
otoño se había ganado a todos los clanes como enemigos, sangre, muerte esto no podía
seguir asi, no quería venganza al final la luna le cobraría al líder de otoño
el confiaba en el pero aun asi…
Aun asi quería encontrar
la manera de proteger a los sullos y a los demás lobos sin hogar o comida, quería
poder sobrevivir, pero no solo por el, no por su clan si no por los lobos, ese
era su pensamiento.
-Y es muy hermoso-dijo
una voz de repente a mitad del camino de Arsha, un destello de luz de dibujo-En
todo este tiempo no había escuchado pensamiento mas puro y sinsero que el tullo
lobo de la noche-
-Que eres-dijo poniéndose
a la defensiva, aun que aborrecia la violencia era un guerrero y peliaria por
su familia, que aun le necesitaba.
-Tranquilo no voy
a hacerte daño, soy una deida-dijo la pequeña esfera de luz-Y quede encantada
con ese bello pensamiento, quieres que te ayude a hacerlo realidad-
-Como dice…-dijo
mas respetuezo incluso sentándose en sus cuatro traperos viendo la esfera con ilusión-
-Que os vendecire
concediendo tu deseo-dijo la deidad-Mira a tu izquieda-le ordeno para que vera
la enorme cascada-Vamos sígueme-volvio a ordenar.
Arsha no se lo pensó
mucho pues sentí una calides y bondad dentro de aquella esfera, sabia que era
buenaasi que desidio seguirla hasta la cascada.
Una vez ahí el
agua parecio partirse a la mitad las cuatro patas se apresuraron a Pazar primero
ue una cueva normal a la que llego pero conforme fue camiando ante el apareció una
bella explanada verde. Era como un pequeño paraizo escondido.
-Podemos vivir aquí-pregunto
esperando que la respuesta fuera afirmativa.
-Si. Pero Arsha-dijo
la deidad-Ay reglas y condiciones, no pueden vivir de solo esconderse-dijo la
brillante luz.
-Dime esas
condiciones-pidió amablemente el lobo.
-La primera
regla, solo podrán pasar lobos que no busquen sangre, como también deberán olvidarse
de clanes o territorios todos serán iguales aquí dentro-explico-Lo segundo es
que deberá haber lobos transformados en humanos…
-Que…que-dijo
asombrado-Como pedirnos transformarnos en esos seres que solo nos han quitado
nuestra vida…que no respetan nuestro dolo-pregunto mas que quejarse-
-Eres un buen
lobo, sabio y comprensivo así que deberías entender la razón de esta regla y
regalo-dijo haciendo que su luz fuera aun ms cálida-Si ay lobos que tu
consideres actos y que ellos quieran cazar para su comida, deberán convertirse
en su “enemigo” para traerlo y que nadie
mas muera, es parte de la supervivencia, además no dejaran de ser lobos aun que
adquieran esa apariencia, no lo crees asi.
-Y si nadie lo
acepta-pregunto temiendo perder ese lugar sagrado.
-Entonces solo
deben obedecer la primera regla, pero tu si deberas convertirte y cuidar y dar
paso a cualquier otro que quiera hacerlo, pero te lo digo solo funciona con
lobos de buen corazón, con sentimientos puros-
-Entonces no
cualquiera podrá ser cazador-
-Esa es tu protección,
yo los cuidare si me aceptas, puedes traer a los tuyos, te garantizo que todo irá
bien-
-Está bien-no tuvo
que pensárselo varias veces-Traeré a mi familia y a cualquier lobo que necesite
de un cálido lugar, solo espera a que los trate y después me convertiré en tu
primer lobo humano-
-Sabía que dirías
eso, ve y anda te estaré esperando, se que tu marcaras la diferencia-
-Espero que así
sea-dijo antes de marcharse.
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