Zertrümmerung
Capitulo#4 El amor de
una acróbata y una pintora.
Ser diferente, no
significa que el corazón deje de latir, o una persona incapaz de sentir un gran
sentimiento por otra persona, desde una amistad, hasta el primer amor, hasta el
verdadero de este. Las emociones vienen no importa quién seas tú, siempre serás
capas de sentir algo por alguien más y esperando que esta persona te
corresponda, siempre estas esperando con ilusión, sin poder nombrar ese
sentimiento por otra persona.
Poco a poco durante las
horas que daban el atardecer, esperando que ese cielo se volviera de color
negro lleno de motas blancas de la noche, la resistencia tenía mucho trabajo,
dentro de mover a sus integrantes, también estaba el hecho de tranquilizar a
los pequeños más recientemente rescatados.
Y de eso se encargaba
una presencia que saltaba del techo de la nada girando en el aire y quedando
perfectamente de pie con una sola de sus piernas sonriendo llena de ladridos de
sus compañeros caninos.
--Os dije que podía
hacerlo—se sintió orgullosa de tener razón, mientras su propia cola de can se movía
en armonía como si fuera un cachorro—Que tal Agatha yo gane—hizo un seña a su
amiga con dos dedos alzados en señal de paz.
--Pues si has ganado—aplaudió
animada.
Los pequeños le miraban
como si estuvieran locas pero en esos rostros ideos y vacios se dibujaron sonrisas
mientras los cachorros que rodeaban a la chica de cabello corto y castaño,
haciendo marometas y saltando mientras esa chica volvía a impulsarse saltar y aterrizar
con sus palmas antes de alzarse en un nuevo salto y anclarse con las piernas en
una de las lámparas del techo mirando a todos los pequeños desde ahí, mientras
que la falda de su vestido caían casi escondiéndola como un capullo en flor que
eran las capas del fondo que Aghata había creado para crear esa ilusión, las
mallas que llegaban hasta los tobillos de la chica tenia forma de enredaderas
en la piel pálida como la nieve de estas.
Ella envuelta en
vestido se meció de un lado al otro y un brillo dorado empezó a caer, como si
fuera el polen de una flor hasta que sus piernas se soltaron y volvieron a dar
una vuelta en el aire, pero esta vez cuando el vuelo de la falda callo había
montones de rosas doradas adornando la falda, las muñecas de Janeth tenían brazaletes
de flores de cristal y en su cabeza había un gran moño sosteniendo un pequeño chongo
con el corto cabello que tenia, este tenía bordes dorados e imitaban a las
enredaderas de las medias que había mostrado antes.
En ese instante esas
miradas idas empezaron a brillar al ver el brillo y el color del vestido, ese
vestido diseñado con dibujos que ella solo debía rellenar del brillo que escondía
entre sus bolsas, pero eso basto para que los pequeños rieran y aplaudieran,
llenos de emoción. Parecía que lo había hecho bien.
Agatha también se
alegro y cuando Janeth estuvo en el suelo, ella se acerco, con un vestido
similar salvo que las flores de ella eran de tono del jade y su moño tenia
encaje de color verde y sus brazaletes tenían tulipanes, tomo a su amiga
empezando a cantar entre ahora un coro de perros y gatos que armonizaron entre
la bella voz de la chica pelirroja ambas empezaron a entrelazar sus brazos en
el aire, mientras estos danzaban subiendo al techo antes de descender y dar una
vuelta dejando que algunos brillos cayeran
y se mesclara el jade con el dorado haciendo un bello remolino de color
brillante que hizo que cada pequeño suspirara antes de que ambas quedaran con
una rodilla en el suelo con sus manos elevadas al cielo como si fueran a recibir
algo del mismo cielo mientras que cada can y perro se colocaron a sus costados sentándose
en sus traperos siendo el cuadro perfecto con el ultimo silbido de Janeth ambas
bajaron sus monos atrayéndolas a sus pechos, ladear sus rostros y sonreír a los
pequeños.
--Todo irá bien mañana,
solo tienes que espera a verlo—dijeron en coro ambas chicas levantándose en pequeños
pero suficientes aplausos.
Para que ellas hicieran
una caraba justo antes de darse cuenta que en el marco de la puerta, había
otros espectadores que no se esperaban, bueno realmente, uno ya era normal,
pero para los ojos como las castañuelas había una mirada rojiza como el color
de ese cielo en el atardecer que hizo que sus mejilla imitaran ese color
mientras se levantaba como un trueno y salía por la puerta de atrás, sus colas
y sus orejas se habían puesto rígidas de la pena, no sabía por qué cada vez que
lo miraba directamente a los ojos aparecían esos nervios que jamás había tenido
antes.
Antes de que los
pequeños entendieran algo entre mayores, la sombra de coleta negra atravesó el
pasillo casi como una estela para ir tras de ella.
--Parece que es nueva
en el campo de tener un fan—sonrió el dueño de los ojos del color de la miel a
la chica pelirroja— ¿Podemos al fin tener un rato para hablar?—
La pelirroja ladeo el
rostro para después asentir recibiendo en sus brazos a la cachorra de tigre que
siempre le acompañaba cuando ese científico buscaba un momento a solas, el ya
estaba tan acostumbrado que no dijo nada para al respecto.
--Fan, él—murmuro mientras
sus labios se apretaban y se soltaban en un suspiro, aun que siempre hablaban y
ya era más familiar con él, aun había ese nerviosismo de la primera vez, se
preguntaba si era porque él era un científico, muchas veces atravesaba su
cabeza que sus temores y ese nerviosismo era por esa huella de su pasado, pero después
su corazón lo negaba y le recordaba que él era un buen chico— ¿Que quieres
decir con eso Jen?—
--Pues lo que es—sonrió
mientras llegaban a su sala, por así decirlo de consultas, aun que ahora apenas
solo había dos sillas, la cama y las cosas medicas ya no estaban ahí, habían sido
empacada como muchas de las cosas de ese lugar, pero ese lugar aun olía a Jensi,
aun no habían borrado su rastro incluso de los cazadores de buen olfato—Un enamorado—alzo
un dedo con una gran sonrisa.
--¡Enamorado!—suspiro ella
con un gran bufido de puro instinto salvaje, como quien defiende a su manada a
capa y espada—El, el nuevo—dijo casi como si eso fuera una locura, ya que no podía
serle confianza tan pronto, con el científico tuvieron que pasar muchas cosas.
Entre esas quedar
atrapados y heridos en un derrumbe de ese lugar que estaban ahora pisando, el
suelo se había venido abajo cuando el trataba de atenderle y ella se negaba por
el miedo y la desconfianza. Y todo paso en un feo cruack, bueno el edificio era
viejo era normal que colapsara, aun que valla para la suerte. Ella había
quedado inconsciente en la caída y apenas entendió cuando se despertó y todas
sus heridas y rasguños que tenía en su cuerpo y una en la cabeza, vendada aun
que las vendas estaban llenas de sangre y era una mexcal de su sangre con la de
él, y él había recibido el peor daño, lo supo al encontrarlo a su lado inconsciente
lleno de sangre sobre todo su espalda recubierta…si él la había protegido y no
estando satisfecho con eso, la había vendado con el poco equipo médico que el
tenia. Recordaba sus lagrimas al darse cuenta que el sonreído, era como si su
mirada le digiera a gritos que él era feliz con tan solo salvarla a ella, había
pasado incluso algo de miedo, pero los demás no tardaron en encontrarlos y ella
fue quien lo atendió. El siempre trabajaba de mas incluso ahora.
--Vamos, el nos ayudo, ¿No
se merece algo de confianza?—
--No…lo-le miro por un
momento mientras peinaba su coleta—Aun no le dore confianza, aun le vigilare —rezongo
pero sonrió.
--Me gusta cuando sonríes—
--Jen…--sus mejillas
gritaron en rojo vivo—Ya sabes que no…--
--Ya te he dicho que
eso no me importa, yo…a mi me gustas tal cual eres—
--Jen…
--Deja de decir mi
nombre y escusas, cuando estés lista para admitir que yo también te gusto y aceptes
mis sentimientos por ti, entonces veras que no ay nada malo--
--¿Quieres comer
pastelitos de naranja?—
--Huy…golpe bajo…jajajaja,
claro que quiero—
Mientras ellos hablaban
de pasteles, en la azotea se encontraba Janeth rodeada de sus amigos caninos y
el pequeño cachorro de lobo entre sus brazos mientras ella intentaba calmar su corazón.
--¿Me tienes miedo?—una
voz gruesa rompió los ladridos y los pensamientos de la chica poniéndola en
guardia— ¿Si me tienes miedo verdad?—
Los ojos castaños la miraron
lentamente por un instante para desviarse antes de negar un par de veces.
--Eres nuevo…yo…me ha
dado algo de pena—admitió con algo de recelo, como si no debiera ser así—y…solo
Sali corriendo sin darme cuenta—recordo hace solo unos segundos atrás.
--Ya veo…en cambio yo—se
acerco con cuidado hasta estar frente ella y sentarse imitándola mientras
suspiraba y sonreía—Creo que te veías hermosa…eres muy hábil—
--Ah…no, la verdad—sus mejillas
se coloraron aun más—no es nada…parte es por—miro su cola con un resoplido
triste.
--Yo creo que, con o
sin esa mutación, tu serias genial—sonrió amablemente sin tratar de incomodarla—Parece
un don natural, no viene de una botella.
--Lo…dices en serio—sus
ojos perdidos brillaron por un momento y una sonrisa apareció detrás de esta—Es
la primera vez que alguien dice algo como eso o adivina con tan poco de
conocerme..,--
--No se necesita mucho
para adivinar lo que piensas…tú amas lo que haces, la pasión brota de ti—
--Jajaja, valla eres un
chico raro—
--Bueno, está bien si
somos diferentes… ¿no cree?—
--Supongo—dijo ese
sentimiento en su pecho…quizás—Oye…de verdad quieres estar de nuestro lado… ¿en
la resistencia?—
La mirada de Francis pareció
seria antes de ponerse dulce y asentir.
--No ay otro lugar en
el que quiera estar…mucho menos después de…--sonrió—De conocerte…--
El corazón de la acróbata
latió tan fuertemente cuando otra risa se escucho con el eco y la noche
cayendo.

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